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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2018

Entrevista a Alain Bihr
"La mundializacin permiti que naciese el capitalismo"

Viento Sur


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Alain Bihr es un socilogo con una importante obra sobre la historia del movimiento obrero y tambin de la extrema derecha. Se considera un comunista libertario. Sus ltimos trabajos abordan la cuestin del capitalismo desde un ngulo socio-histrico con fuerte inspiracin marxista. Le hemos entrevistado con ocasin de la aparicin del primer tomo de su gigantesca historia del nacimiento del capitalismo titulada La primera edad del capitalismo (1415-1763), Tomo 1: La expansin europea, coeditada por ediciones Syllepse y ediciones Page 2.

Le Comptoir: Por qu has escogido esas fechas, 1415 y 1763, para iniciar y acabar tu Primera edad del capitalismo?

Alain Bihr: La eleccin de fechas para acotar perodos histricos largos tiene siempre algo de arbitrario. Slo se puede justificar como motivo de ilustracin de opciones tericas ms profundas. En este caso, la de 1415 tiene relacin con la tesis central de la obra: la expansin de Europa occidental que comenz a apoderarse de los continentes americano, africano y asitico, lo que permiti culminar las relaciones capitalistas de produccin, marcando la primera edad del capitalismo. En 1415 los portugueses fueron los primeros en lanzarse a esta aventura, apoderndose de Ceuta: iniciaron as su lento descenso a lo largo de las costas occidentales de frica, que les permiti, a finales del siglo XV, tras haber doblado el cabo de Buena Esperanza, llegar al ocano ndico, donde conquistaran rpidamente un inmenso imperio comercial, desplazando por la fuerza a los mercaderes-navegantes rabes, indios y malayos que hasta entonces ocupaban una posicin predominante. Se puede considerar por tanto esta fecha como la inauguracin de la expansin europea de ultramar.

La eleccin de una fecha de fin del perodo es ms delicada. Se apoya en otra tesis central de mi obra: el punto culminante del proceso de conclusin de las relaciones capitalistas de produccin se encuentra en la lucha entablada entre las principales potencias europeas por el predominio en Europa occidental que es el centro del primer mundo capitalista. En 1763 termin la guerra de los Siete Aos, en la cual Gran Bretaa confirm su constante superioridad naval y a cuyo trmino inflingi una gran derrota a Francia, hacindole perder su colonia de Quebec y reduciendo a casi nada su implantacin en las Indias. Tras el doble fracaso de Luis XIV en las guerras de la Liga de Augsburg (1688-1697) y de Sucesin de Espaa (1701-1713), fracasos en los que Gran Bretaa tuvo una participacin decisiva, esta nueva victoria confirm la posicin hegemnica adquirida en Europa y que mantuvo durante ms de siglo y medio, sobre todo frente a las empresas napolenicas.

Hay muchos debates sobre el nacimiento del capitalismo. Braudel lo hace remontar a la Edad Media en la que ve un inicio de capitalismo comercial, mientras su discpulo Le Goff explica que no se puede hablar de capitalismo durante toda la Edad Media por algunas limitaciones impuestas por la Iglesia catlica y la ausencia real de dinero. Cul es tu opinin sobre este tema?

Mi opinin es que ni Braudel ni Le Goff saben de lo que se trata cuando hablan de capitalismo. Tampoco son los nicos: la inmensa mayora de quienes emplean este trmino no comprende verdaderamente su sentido, al no haber ledo o comprendido a Marx. Para ste, el capitalismo es un modo de produccin, esto es un tipo de sociedad global, de totalidad social, que se desarrolla sobre la base de relaciones de produccin determinadas, haciendo surgir formas de sociedad civil e instituciones jurdicas, administrativas, polticas, as como formas de consciencia (morales, religiosas, filosficas) originales porque son apropiadas a estas relaciones de produccin. Por consiguiente, hablar de capitalismo comercial, o financiero o industrial no tiene sentido: el capital puede descomponerse en fracciones industrial, comercial y financiero pero no desde luego el capitalismo. Y preguntarse si se puede o no hablar de capitalismo en pleno corazn de una Edad Media europea feudal es igual de absurdo.

Lo que se puede encontrar es un capital mercantil (comercial y usurero) ya poderoso, apoyado en ciudades y en redes de ciudades (el ejemplo tipo es la Liga Hansetica), que se revaloriza y acumula con el control del comercio lejano, en el continente europeo y entre Europa y Oriente (prximo o lejano) pero que domina tambin los intercambios cercanos (entre ciudades y campos) y que comienza, en este marco, a desbordar del proceso de circulacin hacia el proceso de produccin en forma de trabajo en comandita, instrumentalizando el trabajo a domicilio de campesinos (por ejemplo, en el hilado y el tejido) o de artesanos que escapan a las reglamentaciones corporativas (por ejemplo en las minas y la metalurgia rural). Y sobre esta base se asiste a la formacin de una proto-burguesa mercantil que mantiene relaciones complejas con los seores feudales, laicos o religiosos, que forman el orden dominante, relaciones de alianzas y de compromisos, segn circunstancias, rivalidades y conflictos. En pocas palabras, archipilagos capitalistas en un ocano feudal.

Dices que la mundializacin no es la culminacin del capitalismo sino su origen. Puedes explicarnos esta idea?

Por partir de la metfora que acabo de emplear, la cuestin es cmo estos archipilagos capitalistas llegan a apoderarse del ocano feudal, desplazando a los propietarios territoriales feudales de su posicin dominante y transformndolo de arriba abajo para convertirlo en su propio mbito y hacer nacer un mundo capitalista, en una palabra: el modo capitalista de produccin. Es la vieja cuestin del paso del feudalismo al capitalismo que tanta tinta ha hecho correr. Mi hiptesis directriz en esta obra es que hizo falta el rodeo de la expansin europea, llevada a cabo por capitalistas comerciantes con el apoyo de aparatos de Estado, para que esta transicin pudiera realizarse. En este sentido, sostengo que la mundializacin (la integracin tendencial del planeta y de la humanidad en una misma red de relaciones econmicas y polticas) permiti que naciese el capitalismo. Un proceso que no est acabado y contina todava en nuestros das. En suma, la historia del capitalismo se confunde en un sentido con el del proceso que de dio origen y que no ha cejado desde entonces de proseguir, amplindolo y profundizndolo.

Un paradigma actual, en torno a las global histories, dice que la mundializacin no es de ayer. Aunque ests de acuerdo con eso, insistes sin embargo en sealar la especificidad de la mundializacin tal como se produjo en Europa/Occidente. Cul es esta especificidad y qu la distingue de otros perodos y contextos histricos que han conocido la presencia o incluso el crecimiento de intercambios internacionales?

Al igual que con el trmino capitalismo, reina una gran confusin en torno al de mundializacin, que los estudios que se reclaman de la global history , a su vez muy diferentes entre s, no permiten disipar sino todo lo contrario.

Los modos de produccin precapitalistas han podido hacer nacer mundos, en el sentido de espacios ms o menos vastos, comprendiendo formaciones sociales diversas, integrando intercambios mercantiles, la subordinacin (en grados diversos y bajo mltiples formas) a un mismo poder poltico y smosis culturales. En este sentido, el Imperio romano constituy un mundo centrado en el Mediterrneo, lo mismo que el Imperio chino desde los Han y ms an a partir de los Tang. Pero ninguno de estos mundos tuvo una dimensin planetaria, ni actual ni potencial. Mientras que la expansin comercial y colonial europea a partir del siglo XV inaugura y esboza un proceso que, a travs de la interconexin de los continentes europeo, americano, africano y asitico y la divisin del trabajo esbozada desde entonces entre ellos, va a hacer nacer finalmente un nico y mismo mundo de dimensin planetaria centrado en Europa. Es algo que nunca antes se haba producido y que supone franquear un umbral irreversible en la historia de la humanidad.

Un concepto clave de tu obra es el devenir-mundo del capitalismo. Qu significa?

Utilizo esta expresin, de apariencia pedante y poco elegante, para evitar precisamente las confusiones ligadas al trmino mundializacin. Designa el proceso histrico (plurisecular) por el que el capitalismo invade y somete a la humanidad y al planeta enteros, incluyndolos en un mismo mundo y, por el mismo movimiento, constituyndolo como tal, es decir como un modo de produccin especfico. De hecho, como lo indico en la introduccin general de la obra en la que he iniciado su anlisis ( La prehistoria del capital , dicins Page 2, Lausanne, 2006, obra disponible en la web Les classiques des sciences sociales de lUQAC, Universidad de Quebec), el devenir-mundo del capitalismo es una de las dos dimensiones fundamentales de la formacin del modo de produccin capitalista, siendo el otro el devenir-capitalismo del mundo: el proceso no menos histrico por el cual las relaciones capitalistas de produccin someten todos los mbitos y niveles de la actividad social (todas las relaciones sociales y todas la prcticas sociales), trastornando (destruyendo, marginando, integrando y transformando) todo el legado histrico anterior haciendo emerger as realidades sociales originales, desconocidas hasta entonces por la humanidad. En suma, el proceso por el que las relaciones capitalistas de produccin se apropian de toda la extensin y la profundidad de la existencia humana para configurar un mundo especfico, el del modo de produccin capitalista. Aunque este ltimo resulta a la vez de un devenir-mundo del capitalismo y de un devenir-capitalismo del mundo.

Por qu intentar explicar la evolucin del capitalismo poniendo el foco en criterios socio-geo-polticos (expansiones coloniales y comerciales, relaciones entre centro, semi-periferia y periferia, etc.), y no, por ejemplo, en la evolucin de la tcnica y de la ciencia, sin la cual no habra habido capitalismo ni siquiera colonizacin? Por ejemplo, segn Edward P. Thompson, el nacimiento del capitalismo ha sido en gran parte posible por la invencin del reloj y la racionalizacin del tiempo que ello ha permitido y que influye en relacin al trabajo.

Aunque, como toda prctica social, la tcnica dispone de una autonoma relativa, creo que es un error hacer de ella un deus ex machina y el motor de la historia, como durante mucho tiempo lo ha hecho un cierto marxismo que parece prolongar Thompson. Si hay que conceder primaca a un factor explicativo, debera serlo a las relaciones de produccin en su conjunto y no a la tcnica, que en el mejor de los casos no es ms que un elemento de ellas: estas relaciones son las que explican por qu y cmo se desarrollan las tcnicas. Dices que, segn Thompson, la invencin del reloj hizo posible la racionalizacin del tiempo y de esta forma permiti la formacin de las relaciones capitalistas de produccin. Pero antes de preguntarse qu hizo posible la racionalizacin del tiempo, habra que preguntarse qu la hizo necesaria. Por qu medir el tiempo y hacer de esta medida una dimensin clave del proceso social de trabajo? Porque el capital es un valor en proceso, como dijo tambin Marx: un valor (bajo la forma autonomizada de moneda) que quiere valorizarse (conservando su cualidad y aumentando su cantidad) haciendo producir y circular mercancas; y el valor no es en s mismo ms que la forma fetichista que toma el trabajo social en las condiciones de su divisin mercantil impuesta por las relaciones capitalistas de produccin; una determinada cantidad de valor slo mide una determinada cantidad de trabajo (abstracto), cuyos diferentes factores son el nmero de trabajadores, la duracin de su trabajo, la intensidad de ste, etc. Dicho de otra forma, es imperativo medir el tiempo porque las relaciones capitalistas de produccin hacen de la duracin del trabajo uno de los factores clave de la valorizacin del capital. Y este imperativo explica las investigaciones emprendidas para constituir aparatos capaces de medir lo ms exactamente posible el tiempo: los relojes.

Si el progreso tcnico pudiese explicar el nacimiento del capitalismo, entonces ste no debiera haber aparecido en Europa occidental sino en China y mucho tiempo antes. Porque China fue la sede de la invencin y difusin de instrumentos y procedimientos tcnicos que precedieron en siglos, y en algunos casos en dos milenios, a su reinvencin o difusin en Europa occidental, como lo ha puesto en evidencia la monumental obra emprendida por el historiador britnico Joseph Needham. Pero no ocurri as. Lo cual sigue planteando problemas a todos aquellos, que siguen siendo muchos, que razonan en esos trminos cf. el ltimo intento llevado a cabo por Kenneth Pomeranz (autor de Una gran divergencia: China, Europa y la construccin de la economa mundial, 2010). Mientras que dando la primaca a las relaciones sociales de produccin, se abre una perspectiva muy fecunda, como he intentado hacerlo en el captulo consagrado a China en el tercer tomo de mi obra.

Qu diferencia tu enorme trabajo de investigacin de otros intentos por analizar el desarrollo del capitalismo en el mundo y en el largo plazo (Wallerstein, Braudel)?

Yo me he esforzado sobre todo en tratar la materia histrica a partir de algunos conceptos claramente definidos y conocidos. Comenzando por los de capital, relaciones capitalistas de produccin, reproduccin de las relaciones capitalistas de produccin, relaciones de clases, diferencia entre estructuras de orden y estructura de clases, Estado y bloque en el poder, sistema de Estados, etc. Lo que reprocho a Wallerstein, y ms an a Braudel, es su debilidad conceptual: la pobreza y fragilidad de su aparataje conceptual. En particular, ni uno ni otro dominan no slo el concepto de capitalismo sino ni siquiera el de capital; no comprenden la diferencia entre capital mercantil y capital industrial, ni el salto cualitativo que se opera en la dinmica capitalista cuando se pasa de un capital que se valoriza exclusivamente por el juego de los intercambios de mercancas y de dinero a un capital que se valoriza hacindose cargo del proceso de produccin, con todas sus implicaciones geogrficas, sociales, polticas, culturales, etc. Por eso, ellos mismos esterilizan a menudo algunas de sus ideas-fuerza; por ejemplo, en Wallerstein, el despiece del mundo capitalista entre un centro, semi-periferias y periferias, etc.

Qu resistencias hubo durante estos tres siglos al desarrollo de lo que denominas protocapitalismo?

Me es difcil responder brevemente a esta cuestin. En la medida en que esta primera edad del capitalismo (para la que empleo el trmino protocapitalismo) seala la ltima fase de la transicin del feudalismo al capitalismo en Europa occidental, se puede decir que todo lo correspondiente al feudalismo constituyen factores de resistencia. Los factores objetivos de resistencia son as innumerables: est en juego todo el espesor de las estructuras feudales y har falta cambiarlas para que pueda llegar el capitalismo. En cuanto a los factores subjetivos, lo representan los grupos sociales que tienen las de perder con este cambio. Se encuentran entre los de arriba: la parte de la nobleza que no puede o no quiere transformar sus modos de explotacin y de dominacin del campesinado para adaptarlos al desarrollo de la economa mercantil y monetaria dominada por el capital mercantil. Pero tambin entre los de abajo: una gran parte del campesino amenazado de expropriacin de sus posesiones para unirse a las filas del protoproletariado en formacin.

La situacin en las formaciones centrales (oeste europeo) es de hecho ms compleja. Ya que entre aquellos que tienen inters en completar las relaciones capitalistas de produccin y que constituyen su punta de lanza, no es raro encontrar a quienes, simultnea y contradictoriamente, temiendo tener que pagar las consecuencias del proceso, intentan frenarlo o llevarlo por desvos y caminos alternativos. Esto se puede ver en episodios de revolucin burguesa producidos durante este perodo (en los antiguos Pases Bajos en rebelin contra la corona espaola, en la Inglaterra de los Estuardo, cuando la Fronda en Francia) donde una parte de la burguesa mercantil acaba por adoptar posiciones contrarrevolucionarias porque sus intereses inmediatos (comerciales, financieros, institucionales, etc.) la hacen ser solidarios del Estado monrquico que debe ser derribado.

En cuanto a lo que ocurre en las periferias coloniales y comerciales de Europa occidental, las principales resistencias proceden de las poblaciones indgenas que son las vctimas sealadas y de los poderes polticos preexistente que no quieren dejarse destruir o instrumentalizar por los europeos.

Qu papel ha jugado el Estado moderno en estas premisas del capitalismo?

Como todo el perodo protocapitalista, el naciente Estado moderno es una especie de Jano. Como este dios romano, posee una doble cara, una est vuelta hacia el pasado feudal que contribuye a conservar, la otra mira hacia el futuro capitalista cuyo advenimiento favorece. De hecho, la importancia relativa de sus dos caras depender de las relaciones de fuerza entre la nobleza (ms exactamente, su capa superior, la aristocracia nobiliaria) y la burguesa (ms exactamente la gran burguesa mercantil) que institucionaliza. All donde la primera es ampliamente predominante, el Estado (todava feudal-monrquico) est por completo al servicio de sus intereses territoriales y de sus privilegios jurdicos y fiscales tradicionales, frenando el desarrollo de la burguesa protonacional, hasta el punto de esterilizar todos los factores potenciales de culminacin de las relaciones capitalistas de produccin que puedan surgir: la Espaa de los Austrias es el ejemplo tpico en los siglos XVI y XVII, incapaz de sacar beneficio de las inmensas riquezas extradas de sus colonias americanas y filipinas para promover un desarrollo protocapitalista autocentrado. All donde, por el contrario, triunfa la burguesa mercantil, por lo general tras una ruptura revolucionaria ms o menos importante con el antiguo orden feudal, hay un Estado que, por sus polticas fiscales, comerciales, diplomticas y militares, se pone enteramente a su servicio: el principal ejemplo es el de las Provincias Unidas nacidas de la revuelta de los antiguos Pases Bajos contra la Espaa de los Austrias, cuyo rgimen republicano domin el siglo XVII europeo. Entre estos dos polos extremos hay toda una gradacin de posiciones, ocupadas por Estados monrquicos que tienden al absolutismo, precisamente por el hecho de estar presos de los conflictos y a la vez de los compromisos entre la aristocracia nobiliaria y la gran burguesa mercantil. La Inglaterra de los Tudor y despus de los Estuardo, as como la Francia de los ltimos Valois y despus de los Borbones, son buenos ejemplos. La evolucin de las relaciones de fuerza entre estos dos grupos explica en definitiva tanto su respectiva historia poltica como el rumbo que toma la lucha entre ellas a partir de finales del siglo XVII por el predominio en Europa.

Texto original en francs

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14234



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