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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2018

Despus del 12 de octubre, de aquellos polvos estos lodos

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Precisamente este ao, era 12 de octubre cuando tomaba el avin de regreso a casa despus de una estancia de trabajo de tres semanas en Centroamrica. Por eso, llegar y toparse con la resaca de la llamada fiesta nacional espaola supone tener que tragarse algunos sapos en forma de declaraciones de la clase poltica ms tradicional, conservadora o directamente derechista, adems de etnocntrica. Y despus de lo vivido en estos das al otro lado del mar, uno tiene que hacer un autntico acto de contencin para no entrar en la descalificacin burda, tal y como hace sin vergenza alguna, una gran parte de ese sector poltico e ideolgico. Aquellos que an quieren y necesitan construir su patria sobre las cenizas de tantos y tantos pueblos.

Haber convivido esas semanas con poblaciones que luchan hoy en estados semicoloniales, cuando no directamente fallidos, como pueden ser Honduras o Guatemala. Aprender y compartir con comunidades que son criminalizadas por ejercer el derecho bsico a la protesta social contra el modelo de desarrollo que el neoliberalismo, de la mano de oligarquas locales y transnacionales, trata de imponer es una leccin de dignidad, pero tambin es muy irritante ser testigo de la violencia con la que ese modelo se impone. Comunidades sin energa elctrica donde, sin ser consultadas, se construyen complejos hidroelctricos que llevarn esa energa a mineras o grandes explotaciones agroindustriales (soja, caa.). Comunidades que ven cmo pierden su control sobre el territorio que les vio nacer a manos de mineras extranjeras que hoy siguen llevndose el oro y otros recursos naturales a cambio de nada, pero expoliando de las formas ms agresivas posibles una naturaleza hasta entonces cuidada con mimo y respeto por esas mismas poblaciones que algunos siguen calificando como subdesarrolladas. Mujeres violentadas por cuerpos de seguridad privada y pblicos de esas grandes infraestructuras como forma de amedrentar e intimidar para acallar la protesta. Liderazgos que pasan meses en la crcel acusados de secuestro, de organizarse para delinquir, y otras burdas mentiras, que se juegan aos y aos de prisin como venganza del sistema por haberse puesto al frente de sus comunidades para exigir sus derechos ms bsicos: vida, territorio, salud, educacin, agua.

Y despus de todo ello regresar y al aterrizar encontrarse con declaraciones como que la hispanidad es el hito ms importante de la humanidad, junto con la romanizacin o aquello de que no somos conscientes lo que un pueblo milenario y una nacin centenaria ha hecho por la humanidad, en alusin a los grandes aportes de la colonizacin espaola en el continente americano. Y todo ello, y mucho ms, evidenciando ese cutre y amenazante espritu colonial, suspirante an por un imperio perdido que les gustara recuperar para seguir llevando la civilizacin a los salvajes americanos. Y si el carcter ultranacionalista de frases como las anteriores escandaliza por la mezcla de ignorancia y exageracin del autor de las mismas, ste se corona an con aquella otra, en la misma arenga, que viene a decir que la hispanidad es probablemente la etapa ms brillante, no de Espaa, sino del hombre, junto con el Imperio romano. As, unen a lo anterior este evidente ejemplo de machismo por la absoluta invisibilizacin de las mujeres (la historia gira alrededor del hombre). Frases pronunciadas por el presidente del Partido Popular. Y ya tenemos as completo el discurso dominante en las ltimas dcadas de la derecha, y no tan derecha, espaola, que tiene sus races en el viejo lema fascista de ser un destino en lo universal que, tengo que confesar, nunca entend en su total significado.

Sin duda, algunos al hablar de la Amrica Latina de hoy dirn que no hay responsabilidad espaola sobre lo que en ella ocurre, que la presencia de sta acabo hace casi doscientos aos y que los males de hoy son responsabilidad nica de sus gobernantes. No se niega esta responsabilidad, pero, lo decamos al principio, de aquellos polvos estos lodos. La colonia impuso un sistema de sometimiento, eliminacin o destruccin de las culturas existentes, muchas de las cuales superaban a la espaola de entonces en muy diversos campos, salvo en el que fue determinante, y que se simboliza en la espada que sirvi para imponerse sobre todo un continente (ayudado por las enfermedades que se exportaron y que diezmaron a la poblacin). Cierto es que hoy perviven muchos elementos culturales hispanos, empezando por el idioma o la religin catlica. Pero tambin cierto es que el periodo actual de las repblicas latinoamericanas encuentra sus races en el colonial espaol. Las independencias no supusieron sino un cambio de lite dominante, la espaola por la criolla, sin alterar en ningn momento la estructura poltica, social y mucho menos la econmica de explotacin de las masas indgenas, afros y campesinas.

pocas ms recientes traeran consigo una nueva fase de acercamiento de la antigua metrpoli colonial. Ser el tiempo de transiciones de las dictaduras de los aos 70 y 80 del pasado siglo a las llamadas democracias. Como en el estado espaol con el final tranquilo de la dictadura franquista, en Amrica Latina, el traspaso de poderes del mando militar al civil tampoco supondr en prcticamente ningn caso alterar las matrices sociales y econmicas. Esto encaminar al continente, finalizando ya el siglo, a la llamada dcada perdida. Casi todo un continente, cientos de pueblos diferentes, millones de hombres y mujeres postrados en aras de la mayor gloria del beneficio econmico, que es lo que supone el neoliberalismo que ahora se impondr desde los antiguos centros de poder coloniales, o los nuevos, del norte del mismo continente.

As, en las ltimas dcadas se suman al escenario nuevos elementos pseudocoloniales, mediante la consolidacin del sistema neoliberal que abra, una vez ms, los ltimos territorios vrgenes a la explotacin desenfrenada de los recursos naturales que, en la mayora de las ocasiones, se conservan en los territorios indgenas, con an ms de cuarenta millones de personas en todo el continente. Pueblos a los que no se consulta sobre el modelo de desarrollo que quieren pese a ser esa consulta un derecho reconocido, pueblos que han visto una nueva invasin y expulsin literal de sus tierras a cargo de empresas transnacionales mineras, forestales, hidroelctricas, agroindustriales y un largo etctera de empresas extractivistas. Y, para no olvidar la referencia al 12 de octubre, hay que sealar aqu que sern varios cientos las empresas espaolas que se apresurarn en el nuevo reparto colonial, desde constructoras como ACS pasando por grandes holdings tursticos como Meli o entidades bancarias como BBVA o Santander y petrolferas como Repsol. Todo era posible para reconstruir de nuevo la nacin espaola con los beneficios econmicos extrados, una vez ms, del nuevo continente quinientos aos despus. Para ello, la clase poltica ms tradicional espaola, tanto la de derechas como la socialdemcrata, se lanz a abrir los mercados americanos a las empresas espaolas, aludiendo siempre a los lazos que presuponan la hispanidad. Presiones soterradas, ms o menos evidentes, amiguismos y relaciones diplomticas eran parte de la apuesta por el neoliberalismo para volver a convertir a esa vieja Espaa en la potencia econmica y poltica que un da fue a costa de todo un continente y sus pueblos.

Porque el modelo de expansin de la economa espaola en los aos previos a la crisis encontr nuevamente una orientacin latinoamericana. Segn Casado, presidente del Partido Popular, y de otros muchos que quiz por cierta vergenza ocultan su pensamiento, posiblemente deberamos de hablar de una nueva etapa de crecimiento de la hispanidad como un segundo hito universal. Triste que en estos tiempos de auge del fascismo el viejo ultranacionalismo hispano vuelva a retomar un protagonismo que debera haber perdido hace muchas dcadas.

Jesus Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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