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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2018

Mercosur: Pese al slvese quien pueda, el TLC con la UE no avanza

Eduardo Camn
Rebelin


Algunas dcadas despus de que se produjera el rechazo a la conformacin de un rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), poco o nada hemos variado en nuestra predica lo que hace que nos encontramos en un punto similar. La negociacin entre el Mercosur y la UE -aunque en principio no tenga una connotacin negativa en trminos polticos-, se trata de un acuerdo ambicioso, que excede claramente los temas estrictamente comerciales, que lo transforma en cierta medida en algo ms nocivo que el ALCA para las posibilidades de desarrollo futuro de nuestra regin.

Debemos recordar que desde su inicio en 1995, las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Asociacin Birregional entre el Mercosur y la Unin Europea (UE) se caracterizaron por sus permanentes idas y vueltas en una especie de calesita de marchas y contramarchas.

Luego de la primera suspensin de las negociaciones en 2004 como consecuencia de que las partes consideraran insuficientes las respectivas ofertas intercambiadas en mayo y septiembre de ese ao, volvieron a la carga en marzo de 2010 y los mandatarios de ambas regiones acordaron el relanzamiento de las negociaciones comerciales para la celebracin de este acuerdo que, en los hechos, lo definen como un tratado de libre comercio (TLC).

Por consiguiente, las rondas de negociacin que tuvieron lugar a partir de entonces se volvieron a caracterizar nuevamente por la dificultad para llegar a un tercer intercambio de ofertas.

La experiencia fallida de 2004, que haba generado ciertas expectativas, provoc que las condiciones de negociacin que exigiera el Mercosur fueran ms rigurosas, de modo de lograr un acuerdo ms equilibrado. El Mercosur comenzara a ejercer mayor presin para que la UE efectivamente reconociera las asimetras econmicas existentes, y garantizara la incorporacin al acuerdo de clusulas de trato especial y diferenciado (TED) que favorecieran al Mercosur.

No obstante la posicin de la UE no result ser conciliadora ni mucho menos: bajo el argumento de que en los ltimos aos los pases del Mercosur se haban beneficiado de un proceso de crecimiento acelerado y de mejora generalizada de las condiciones de vida de sus pueblos, argument que el reclamado TED ya no se justificaba, al menos no en la misma medida que antes.

El intento por parte de la UE de imponer sus intereses ofensivos termin chocando siempre con el objetivo del Mercosur de lograr un acuerdo equilibrado que contribuyera a reducir las asimetras vigentes en la relacin econmica birregional.

Finalmente, tras seis aos de reiniciadas las negociaciones, el 11 de mayo de 2016 se produjo el tercer intercambio de ofertas en Bruselas. Desde entonces, se han generado mltiples rondas de negociacin y avances sostenidos para la firma del TLC: ronda tras ronda de negociacin, una sutil promesa se susurraba al odo de los negociadores , casi a cambio de nada.

Y, en agosto de 2017, para facilitar las negociaciones, los gobiernos neoliberales y de facto del Mercosur (Paraguay, Argentina, Brasil), y el mutis de Uruguay, suspendieron la membresa de Venezuela, una medida pensada, quiz, en Bruselas, para hacer posible el acuerdo asimtrico.

Y as, los negociadores ms avezados de la UE fueron consiguiendo permanentes concesiones por parte de los miembros del Mercosur, desesperados por firmar un acuerdo que funcionara como seal a los mercados de que nuestros pases se acoplaban decididamente al proceso de globalizacin, es decir inmersos en el mundo capitalista.

El Mercosur, detrs de cada negociacin e independientemente de las gesticulaciones de los presidentes o ministros que intervienen con solemnes y perentorias declaraciones, se encuentra realizando mltiples concesiones ante una regin profundamente ms desarrollada y aceptando clusulas que reducen brutalmente los mrgenes aplicables de polticas industriales, comerciales y tecnolgicas en la regin.

A cada socio le duele su tema: por ejemplo a Uruguay la negociacin agrcola, a Argentina la carne y el biodiesel, mientras que a Brasil su insercin industrial, por citar ejemplos con asimetras diferentes del ms pequeo al ms grande.

Esto obedece tanto a la incorporacin de nuevos temas de negociacin como a la profundidad de muchas de sus clusulas, que van ms all de los estndares o normas de los compromisos asumidos por nuestros pases en el marco del sistema multilateral de comercio, por otra parte en profunda crisis.

El Mercosur ha ido flexibilizando consecuentemente sus posiciones originales ante la necesidad poltica de mostrar resultados en el corto plazo, de modo de presentar a la regin ya no aislada del mundo por gobiernos populistas, sino como inserta en un nuevo mundo caracterizado por la existencia de cadenas globales de valor.

Y es en este marco que se produjeron mltiples flexibilizaciones en la posicin original del Mercosur, en general a cambio de ninguna o mnimas concesiones de una UE que se encuentra dentro del ms cmodo de los escenarios, frente a una contraparte desesperada por firmar cualquier acuerdo lo antes posible. En esa carrera poltica desenfrenada por supuestamente- otorgarse nuevos mercados que nos permitan tirar un tiempo ms

En sntesis, el Mercosur ha otorgado mltiples concesiones ante una UE que todava ni siquiera ha mostrado una oferta atractiva en el sector de alimentos, dejando de lado la mayora de las condiciones que se haban planteado originalmente de modo de obtener un TED que compense las fuertes asimetras existentes entre ambas regiones.

Se trata de un acuerdo altamente desequilibrado a favor de la UE, el socio notoriamente ms desarrollado. Estamos ante la consumacin en tiempo real de una verdadera tragedia histrica para las posibilidades de industrializacin y desarrollo futuro de la regin con consecuencias que sern irreversibles sobre el tejido industrial y sobre la posibilidad de generar empleo de calidad y bien remunerado.

Muchas veces hemos sido testigos de comentarios o confesiones de funcionarios y negociadores que reconocen sotto voce que se trata de un acuerdo donde se dejarn muchas plumas y que ha mediano plazo ser muy poco beneficioso para la regin en trminos comerciales, ya que existen muy pocas oportunidades para incrementar las exportaciones hacia la UE.

La realidad es que, de concretarse el TLC, los pases del Mercosur se vern sometidos a una avalancha importadora de productos industriales desde el mercado europeo. Una Europa inmersa por otra parte en sus propias guerras comerciales con una ofensiva desconcertante de la principal economa mundial, y su principal socio, Estados Unidos, cuyas consecuencias pueden ser catastrficas.

Sin embargo, al ms alto nivel, los lderes polticos del Mercosur no esbozan otro escenario posible sino aquel que es la de firmar de todos modos el acuerdo con un doble objetivo: fortalecer la seal poltica de que el Mercosur se acopla al mundo a travs de la firma de TLC de gran envergadura y esperar ingenuamente que este mal acuerdo en trminos comerciales provoque la aorada lluvia de inversiones hacia la regin.

La Argentina de Macri ya haba previsto esta insercin al mundose olvido especificar que era el mundo del Fondo Monetario Internacional.

ltimos cartuchos

En la antesala de la cumbre del G-20 en Argentina, sigue la carga para romper el impasse de las negociaciones, a travs de dar apertura a acuerdos multiparte. El Mercosur se debate entre continuar las negociaciones en bloque o bien relajar las normas que hoy impiden a los socios, salvo excepciones, rebajar aranceles por fuera de la unin aduanera.

Mientras, existe mucha confusin sobre el efecto Bolsonaro, al suponer que se tratara de un viraje nacionalista-proteccionista, aun cuando sus posiciones iniciales llenas de demagogia chauvinista han ido virando, ya ms cerca del poder, a un acercamiento con el establishment brasileo. Precisamos librarnos de las amarras del Mercosur y partir hacia el bilateralismo. Brasil tiene autonoma para negociar con todo el mundo , dijo Bolsonaro en plena campaa.

Uruguay, que este semestre preside el Mercosur, precis que el pedido de su pas de rebajar la operatividad de la clusula 32/00, haba recibido el inesperado apoyo argentino durante reuniones informales realizadas durante la Asamblea de la ONU en Nueva York. El gobierno de Mauricio Macri justifica su cambio de rumbo en la reciente negociacin individual- del Tratado de Libre Comercio de Norteamrica (TLCAN) entre EEUU, Canad y Mxico.

Sus socios mercosureos ven a una Argentina desesperada por llegar a un acuerdo a cualquier costo, as sea a su cuenta y bajo la figura de esta flexibilizacin.

La actualidad nos da cita con un desajuste poltico, econmico y social, de gran envergadura, un camino difcil donde la tensin social est en brasas y los desequilibrios abundan, en una regin cuyas asimetras pasan hoy por los desencantos polticos, ms peligrosos, el fascismo.

Eduardo Camn, periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de Prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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