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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2018

Guatemala
Caso Baldetti: muerto el perro, muerta la rabia?

Marcelo Colussi
Rebelin


Acaba de conocerse la sentencia en uno de los cuatro casos en que est siendo enjuiciada la ex presidenta Roxana Baldetti. La condena fue categrica: 15 aos y medio de prisin. Ello es una buena noticia para la sociedad guatemalteca: evidencia que la justicia puede cumplirse.

Pero, analizado en detalle el asunto, no deja de abrir preguntas: existe verdaderamente justicia en Guatemala? Se est llevando efectivamente a cabo una lucha contra la corrupcin? Ms an: es posible en verdad terminar con la corrupcin sin tocar la estructura econmico-social de base que la posibilita? No hay mucho de cosmtico en lo que est sucediendo?

Todo esto no pretende aguar la fiesta ni constituirse en un absurdo abogado del diablo buscando cuestionamientos all donde no los hay. Y, de ms est decirlo, mucho menos busca defender a la condenada. Pero s es necesario plantearse interrogantes.

Mientras que para el descomunal desfalco llevado a cabo por la ex vicemandataria se pidieron 15 aos y 6 meses de crcel, para un luchador social de base como el maestro Bernardo Caal Xol, quien lidera una lucha contra las hidroelctricas en el departamento de Alta Verapaz, la justicia pide 14 aos de prisin. No parecen guardar proporcionalidad las penas: o demasiado poco para la ex vicepresidenta, o excesivamente duro para el lder comunitario para un delito que, en realidad, no es tal.

Ms an: es sabido que toda la fenomenal cruzada anticorrupcin que parece haberse desatado en el pas desde el 2015, tena agenda establecida. En otros trminos: no es tanto un real combate contra esa lacra sino un montaje bien organizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, manejado en el terreno por el entonces embajador Todd Robinson, conducente a sacar de en medio a gobernantes que no era tiles en ese momento a la geoestrategia regional de Washington.

Ni Otto Prez Molina ni Roxana Baldetti constituan peligro para la poltica estadounidense; eran, en todo caso, piedras en el zapato en funcin de su proyecto de un Tringulo Norte de Centroamrica democrtico y bien presentado. La operacin que los sac del poder fue una maniobra experimental, que les permiti posteriormente implementar exitosamente esa lucha contra la corrupcin en otros contextos (Brasil, Argentina). Antes de abril del 2015, momento en que comienzan las manifestaciones sabatinas anticorrupcin (plagadas de vuvuzelas pero sin direccin poltica), el entonces vicepresidente norteamericano Joe Biden haba llegado al pas exigiendo la continuidad de la CICIG y prcticamente sellando la condena de la vicepresidenta. De hecho, en forma abiertamente cortante, no se reuni con Baldetti en un claro mensaje, casi sentencindola.

Adems de ello, a inicios de 2015 se conocieron declaraciones de personal diplomtico estadounidense en Guatemala que ya mencionaba la posibilidad de extradicin de Prez Molina y Baldetti por narcotrfico. Casualmente para esa poca es juzgada como narcotraficante en Miami Marllori Chacn Rossell, involucrando a Baldetti en el narconegocio.

Insistamos: por supuesto que es una buena noticia la condena a la rea de marras!, quien en todo momento utiliz las ms inimaginables argucias para demorar y complicar su juicio. La innmera cantidad de mensajes que poblaron las redes sociales burlndose de su sentencia deja ver el odio contenido en la poblacin. El tema de la corrupcin tema moral, que toca principios sin dudas mueve mucho. Entre otras cosas: mueve morbosidades.

No caben dudas que el morbo misgino est en juego en todo esto. La poblacin tambin espera el enjuiciamiento del amigo ntimo de la Doctora Honoris Causa por la Universidad de Taiwn, el general Prez Molina. Pero el grado de odio desatado por Baldetti no es similar al que despierta el ex presidente. Incluso se suaviza su situacin, pudiendo llegar a tener arresto domiciliario. Del rbol cado todos hacen lea? Quiz el refrn no se equivoca.

La condena a la susodicha hace pensar en un ajusticiamiento pblico en la plaza durante el Medioevo europeo, plagado de entusiastas y morbosos mirones. Se juzga a la Lnea 1. Y la Lnea 2? La corrupcin no se acaba con el espectculo meditico montado contra esta muchachita de barrio con aspiraciones arribistas devenida nueva rica. El CACIF en pleno, en su momento, pidi airado la renuncia de la vicepresidenta. Pero el CACIF no constituye la Lnea 2?


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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