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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2018

scar Correa La gran cacera, Puerto Rico (San Juan)/ Repblica Dominicana (Santo Domingo), Isla Negra Editores
Resea de La gran cacera, de scar Correa

Wilkins Romn Samot
Rebelin


scar Correa Agosto (Puerto Rico, 1937), socilogo -al igual que yo, egresado del Colegio de Mayagez-, escritor, y maestro en teologa y divinidad. Es, a su vez, autor, de entre otros tantos escritos, de una novela que es la que nos trae aqu hoy: La gran cacera, 2017. Se trata de una novela que nos trae al presente meridiano personajes de nuestro pasado que si bien es cierto sobreviven al tiempo muerto, no compartieron todos entre s ideas ni perodos histricos de vida. Oscar, sin embargo, les pone a cazar y, tras cazar, a hablar entre y junto a Luis Muoz Marn (1898-1980). Los principales personajes en cuestin son cuatro: Papa Po VII (1742-1823), Samuel Sharpe (1801-1832), Eugenio Mara de Hostos (1839-1903) y Julia de Burgos (1914-1953).

Se trata de una obra que nos remite a una poca de nuestra historia, aquella vivida por el propio organizador de la que sera la gran cacera a la que estaran los antedichos cuatro personajes de invitados especiales, de colaboradores del Mster, don Luis. Muoz Marn se hace asistir por, sobre todo, Quique, su asistente personal en todo momento. Se vale don Luis tambin de varios de sus colaboradores al sur de Puerto Rico, entre estos Luis Garca, y la familia de Juan Correa. La descripcin del paisaje y la ambientacin del escenario de la obra coincide con aquel que nos surge en una que otra estampa del Puerto Rico que regentara a las rdenes de don Luis. La obra se ambienta y desarrolla desde Jjome, Cayey, hasta el entorno de la Cruceta del Viga, Ponce. Se viajaba, todava, de tren en tren. Y la soberana, nos dir don Luis no quiere decir independencia.

Oscar se vale, a su vez, de la memoria o, bien de su cruce con la realidad histrica de la que es sujeto y objeto de la imaginacin narrada en palabras. As, entre un texto y otro contexto, Correa Agosto nos relata sus memorias de la resistencia al proyecto de pas que regenteara don Luis. Lo hace a travs de lo que deviene en ser la otra y verdadera cacera, sobre todo aquella que tiene y tuvo su base en Naranjito y sus alrededores. Es a partir de ello, que Oscar construye un relato alterno en el que busca reconstruir el presente no desde lo que fue, sino que desde aquello que puede ser lo mejor de la cosecha de un ser humano nuevo y bueno que le recoja y haga suyo.

Correa Agosto busca as retomar los bros que sirvieron a un pueblo, aquel que llev a don Luis a proclamar que el pas se lograra por un nuevo camino, no por camino andado por tantos otros pueblos, sino que por todos los pueblos de nuestra Amrica. Los interesante es el rol que Oscar le asigna a De Hostos en tal tarea. No perdamos de perspectiva varias cosas. En especial, si tenemos presente que fue De Hostos el padre de la libre asociacin, tal como se le conoce hoy, en la que devino en ser la principal propuesta de accin social y poltica de la Liga de Patriotas entre el 1898 y el 1900. Se trata de una tarea que retom el socialismo boricua tras el colapso del que sera su principal proyecto poltico, el Partido Socialismo Puertorriqueo entre el 1988 y el 1993. As que, si ste necesitaba de una novela que le sustentara, y que le sirviera de aliciente para el debate y relato imaginario de lo que podramos lograr, la novela de Oscar les podra se de gran utilidad. No soy ni pretendo ser cnico, slo realista.

La novela de Oscar se vale, a ratos, del pensamiento de Pedro Albizu Campos (1891-1965), las palabras y el imaginario potico de Julia de Burgos -segn Correa Agosto-, la poesa de Muoz Marn y las ideas de su padre, Luis Muoz Rivera (1859-1916). Son sus muletillas, las de Oscar Correa Agosto. A su vez, creo que le sirven de filosofa vida y de razn para legarnos su visin de mundo. De don Pedro nos recuerda: Slo una concepcin espiritual de la vida nos eleva a la ofrenda de lo que poseemos por una causa justa. Por otra parte, de Muoz Rivera, nos comparte: dadnos nuestra independencia y apareceris entre la humanidad como los ms grandes entre los grandes; lo que no fueren nunca Grecia ni Roma ni Inglaterra: una nacionalidad creadora de nuestras nacionalidades y de un pueblo libre, redentor de pueblos oprimidos.

La gran cacera, segn narrada por Oscar, se construye as entre el ten con tan de las ideas que transitan entre el independentismo de don Pedro y el autonomismo del padre de don Luis. Transita a su vez por la propuesta de libre asociacin de De Hostos, y ese cmulo de manos a la obra que represent Muoz Marn, el panfletista de Dios. Y Oscar, creo que -por conocimiento de ello-, monta su relato en don Luis como Mster mientras a su vez le desmonta en l, y su fracaso, bien el suyo, pero ms que suyo, el de sus colaboradores en una cacera de Guarnicin, aquella que no se vale de perros de agarre. Preciso es decir que, si algo refleja el final de la conversa entre don Luis y sus colaboradores, es que la conversacin entre el gran patriarca de la generacin del treinta, El agitador de Dios, slo pudo agitar una [conversa] en la que o de la que a lo sumo fue mediador de palabras.

Correa Agosto divide su novela en once partes, unas conducentes a la otra. De la parte nueve es que la novela de Oscar toma su ttulo: La gran cacera. La primera parte se desarrolla en la residencia del patriarca en Jjome, lleva por ttulo El Vate, adentro, y sirve para advertirnos su trama, y su drama. En las palabras del propio don Luis, su trama sera:

Regresar a mi plan. Escribir una novela de cacera. Me senta agraciado por mi experiencia literaria en los aos veinte. El imaginismo haba sido una de ellas. Ahora abra una ventana a un mundo literario que no haba disfrutado.

[] []

- A cuntos invitar? Los que sean tienen que representar, en lo ms posible, la sociedad presente. Tambin deben ser lo suficientemente competentes porque de mi parte no les voy a hacer la travesa fcil. Entendiendo, por su puesto, que todo lo que hablen pasar primero por mi mente. En realidad no es lo ms difcil; aunque cualquier engao sera para m primero. Dilogos sinceros, satisfaccin completa. No habra otra salida.

En aquel momento, entend que deba dar un salto literario para integrarme a la novela. En sta yo sera un personaje ms. Aparte de todo, debo traer mis protagonistas en impulso imaginista.

No obstante, ya antes el propio don Luis nos haba advertido su drama:

Cazar es un instinto natural. Cuando alguien lo hace es para su beneficio. En este pequeo mundo que es nuestro Caribe, existen personas que por sus posiciones polticas se convierten en gente poderosa y han hecho de la cacera un privilegio.

Por desgracia esto ha dado lugar, querindolo o no, a que muchas vidas hayan sido perseguidas y sacrificadas; cazadas como animales. Eso se podra catalogar como cacera. De esta accin nadie est exento. El poder embriaga aturdiendo los sentidos y la direccin. A cualquiera le pasa; sin escapatoria.

Con esas palabras, o con esas advertencias, Oscar encarna a don Luis, se posiciona en su justo lugar, y fiel a la balanza, nos relata su historia poltica, la historia de un pas imaginario o por imaginar, pero con invitados que tienen que representar, en lo ms posible, la sociedad presente. Tambin son personajes que tienen que representar su imaginario, y, a su vez, su propio fracaso colectivo. Leedle si no queris volver a perder su tiempo muerto, y ms vale que para bien, a ver si aprenden y, de una vez, la emprenden desde cero. Dems no est adelantarles que su ltima parte lleva por ttulo: Cero no es Jjome (Y soy). Tampoco que ya se llega a Ponce en tren. Se debe preciso es a que se debe, se debe, s, una deuda real de pas. Un pas al que la novela de Oscar invita a olvidar, y que en Ponce se puede observar desde la Cruceta del Viga, y con mirada de prspero. Tal vez as entendamos de una vez a don Luis: Soberana no quiere decir independencia. Cunta verdad en tamaa mentira. En fin, que vale la pena leer La gran cacera de Oscar.


Wilkins Romn Samot, Doctor de la Universidad de Salamanca, donde realiz estudios avanzados en Antropologa Social y Derecho Constitucional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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