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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2018

Entrevista al abogado y politlogo Carlos Vilas
La historia no es unilineal y tampoco se desenvuelve en ciclos

Kelly Mundarain
La Correo


En exclusiva, La Correo dialog con Carlos Vilas, uno de los pensadores ms relevantes a la hora de hablar de las ciencias sociales y polticas de la Argentina, quien reivindica una visin peronista idealista y partidaria de participacin activa en el Instituto Patria y, adems, en la ctedra que imparte en la Universidad de Lans. De visita en La Paz, destin algunas horas de la noche para compartirnos su visin acerca de la poltica social y econmica que hoy se instaura en la regin.

Para permitirnos una mirada integral de Amrica Latina, a lo largo de la charla hemos indicado ejemplos concretos de la realidad boliviana, cubana y argentina, en relacin a la Revolucin y a los procesos de cambio que se han gestado hasta el momento, principiando Vilas: Entendemos que la historia muestra ese sentido de progreso, de justicia y de bienestar. Ese proceso tiene sus alzas y sus bajas, se avanza, se retrocede, se levanta y se sigue, no tiene un final definido. Porque ste es un proceso largo y difcil que hay que mirar en perspectiva histrica. La historia no es unilineal y tampoco se desenvuelve en ciclos, como a veces se dice. Se acab el ciclo nacional popular en Amrica Latina y lo nico que queda ahora es voltearlo a Evo. No, no son ciclos, porque los reinicios nunca se dan desde el mismo nivel y desde el mismo lugar en que estbamos, y es posible que en estos 15 o 20 aos se haya avanzado mucho en Latinoamrica, sobre todo en el sur. Los mayores avances no son quizs en derechos econmicos de distribucin del ingreso, eso es lo ms fcil de revertir, lo que es ms difcil de alterar es la conciencia de justicia de los pueblos, porque es esa aspiracin al bienestar, a la justicia, a definir su propio destino, lo ms complejo.

El abogado y politlogo contina en su evaluacin en torno a los retos que supone para el progresismo el cambiar el sentido comn de las personas: Tampoco es eso sencillo, porque despus de dcadas incluso de siglos de ensearles de manera brutal que estn hechos para obedecer, convencer de que no es as, de que todos somos iguales, y que si no lo somos, solamente nosotros vamos a poder revertir la situacin de desigualdad, es complejo.

El concepto de pueblo es debatido y expuesto por muchos tericos, por eso Vilas se extiende sobre este punto y lo explica desde su posicin marxista, ilustrando cmo ha sido posible la Revolucin cubana en esta lgica de pensamiento: El pueblo es una construccin poltica, no existe un pueblo en s, es como Marx deca con respecto a los campesinos parcelarios de Francia, estaba la clase en s y la clase para s. Porque en s mismo sociolgica o demogrficamente uno tiene la tendencia de pensar que el pueblo son bsicamente los ms pobres, los ms vulnerables; pero debemos comprender que el poder econmico, cultural y educacional son parte de estas dinmicas de poder existentes en una sociedad. Es cuando desciframos que enfrentarse al poder es algo que se consigue por una adhesin que no es slo de los ms pobres, el ejemplo de las grandes revoluciones sociales en Amrica Latina ha sido se. Es cierto, no todos los sectores sociales tienen la consistencia de otros, pero en los momentos iniciales, en el primer ao del Gobierno revolucionario de Cuba, uno se encontraba con ministros que provenan del empresariado y que vean con simpata terminar con la dictadura de Batista. Ha sido la colaboracin de esos sectores los que ayudaron a la Revolucin, al Movimiento 26 de Julio a tomar el poder. Tambin debemos entender que muchas veces las alianzas que te permiten llegar no te permiten seguir, y una de las caractersticas de la Revolucin cubana es que sigui aunque para eso tuvieran que desprenderse de la colaboracin de estos actores. Es decir, cuando hablamos de lucha, quiere decir que el pueblo se constituye en la lucha, entonces en ese sentido yo digo que si el pueblo es el que lucha por su emancipacin, y en determinado momento en el desarrollo de nuestras sociedades, vamos a encontrar sumndose a los ms pobres y a los que no son tan pobres, pero que comparten ese proyecto de transformacin del poder poltico y con eso la unidad.

Pese a todo aquel esfuerzo histrico en pos de las luchas populares, apreciamos una permanente crtica sobre un punto de inflexin en el que todos estn de acuerdo: la formacin y concienciacin de la militancia. Pocos hacen lo necesario para remediar ese problema, en palabras de nuestro entrevistado: Te dira que una de las debilidades de estos procesos, por ejemplo, es que en Argentina no tuvimos capacidad para la formacin de lneas de militancia, de participacin y de direccin con las generaciones que vienen detrs nuestro. Est claro que no formamos una nueva generacin de dirigentes en general, slo contamos con una generacin de personas que anda por los 35 y 40 aos que ya venan militando desde antes, esto es parte de las discusiones que tenemos al hablar de ciclo electoral cada 4, 5 o 6 aos. Debemos entender si ese ciclo puede o debe imponerse a la continuidad de la poltica; en el fondo, la discusin poltica es sa, si hablamos de que un mecanismo institucional va a decidir la duracin de un proyecto de transformacin social. Y es que definitivamente los tiempos de las polticas no son los tiempos electorales, ni para nosotros ni para el adversario.

Prosiguiendo con el anlisis de la experiencia de la Argentina, Vilas observa: En el caso nuestro, Kirchner llega al gobierno con una Argentina partida en cuatro, donde cada 25% slo pensaba en s mismo, como efecto de la crisis. Tenas por un lado a unos empresarios que estaban relativamente afectados por diez o quince aos del neoliberalismo salvaje; otra parte era el movimiento sindical organizado que haba reducido casi verticalmente la afiliacin de su gente, porque no haban inversiones ni fuentes laborales; el otro 25% eran los trabajadores desocupados, quienes fueron protagonistas de las protestas, pero luchaban siendo autistas, porque lo que ellos pedan eran subsidios y planes y no pensaban ms all de su situacin; y el otro 25% eran los polticos desprestigiados. Entonces, Nstor lleg con un discurso claro en el que expone legitimidad de base y hay una inteleccin de que esto no empieza cuando llegas y de que si hay voluntad poltica de querer hacer, se puede salir de la crisis. La idea de un cambio estructural y profundo no es fcil que lo engarce el movimiento obrero organizado que da la pelea en contra de retrocesos en materia de legislacin laboral, inflacin, entre otros, pero que carece de un proyecto poltico alternativo. Adems, est integrado al capitalismo argentino, es un poco parecido a lo del movimiento obrero sindical estadounidense, no tan demcratas; se entiende que sin el movimiento obrero sindical no vamos a ir muy lejos, pero no basta con ellos, porque ya estn muy metidos en el sistema socioeconmico y buena parte de esa dirigencia sindical que se est quejando de las cosas que hizo Macri, vot por l. Kirchner plante otro tipo de escenario al que estos sindicalistas no estaban acostumbrados, y es quizs esa misma longevidad de las dirigencias sindicales con 20 o 25 aos de labor, en que tutean a los dirigentes sindicalistas empresariales, la que impide hacer un cambio profundo, por eso terminaron enfrentados a Cristina.

Ahora, para paliar la crisis que tiene empantanada a la economa argentina, el presidente Mauricio Macri extendi la mano al Fondo Monetario Internacional (FMI) y solicit prstamos que le faciliten la aplicacin eficaz del neoliberalismo. Ante esto, la postura de Vilas es muy clara: Estamos endeudados, eso nos est afectando, y la realidad es que el grueso del endeudamiento argentino se da en los mercados internacionales. Con el FMI maneja un mecanismo muy perverso, porque cuenta con un ingreso de divisa que no va a sectores productivos, sino que se utiliza en el Gobierno como una especie de bicicleta, porque el dinero llega y va al mercado de divisas, esas divisas son compradas por particulares que las sacan del pas. Lo grave de esto es que viola inclusive el artculo 6 de la Constitucin, porque esto no puede hacerse, salvo en muy excepcionales casos. Lo que sealo el periodista Horacio Verbitsky lo ha descrito en su pgina El Cohete a la Luna, donde hace un estudio acertado sobre este fenmeno del dinero que entra y que sale. Ah t dices que est bien endeudarse, pero una cosa es hacerlo para crear una central nuclear o alguna infraestructura relevante y otra para mantener este mecanismo.

Antes de concluir, Vilas nos convid a esforzarnos por ver que las cosas a veces van en una direccin distinta a la que nosotros creemos, a que registremos con la mayor objetividad posible la realidad y ser capaces de reconocerla. En este sentido, confirma que en Argentina andamos por el 31% de inflacin, una hiperinflacin que afecta a los sectores medios que contempla a la clase trabajadora, quienes producto de las reformas de los ltimos 12 aos mejoraron considerablemente su calidad de vida. Pero, actualmente los pobres sufren ms la inflacin por el precio de los alimentos y los servicios bsicos, los servicios pblicos se han encarecido muchsimo y esa alza aparentemente descontrolada de los precios, va de la mano de una recesin econmica significativa que se expresa, entre otras cosas, con la masividad de los despidos ocurridos en el sector privado, quienes experimentan las polticas desastrosas del Gobierno, la devaluacin abrupta, el alza de las tasas de inters a un 40%, las importaciones que se cotizan en dlares y que casi triplicaron su valor en los ltimos dos aos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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