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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2018

Clases sociales & Feminismo
Ana Botn y el feminismo del 1%

Nuria Alabao

Por ms feministas que seamos, la sororidad tiene un claro lmite de clase


Hace poco Ana Botn, presidenta del Banco Santander, y miembro del consejo de administracin de Coca-Cola se declar pblicamente feminista. La revista Forbes la ha reconocido hace poco como la novena mujer ms poderosa del mundo y no es raro, el Santander es uno de los mayores bancos del mundo. Ana Patricia Botn-Sanz de Sautuola O'Shea forma parte de un saga familiar al frente de la entidad financiera, de una, podramos decir, monarqua hereditaria, que inaugur su bisabuelo Emilio Botn I. Esta presidencia acabara recayendo en su hijo, Emilio Botn II, que adivinen tuvo un hijo que tambin fue presidente y s, tambin se llamaba Emilio Botn (III). Su hija, Ana Patricia, mujer hecha a s misma no se llama Emilio, pero tambin acab asumiendo el cargo y la fortuna que viene con el apellido de la familia que dicen es la ms rica de Espaa.

Ana Botn se ha declarado feminista y el Santander acaba de publicitar un nuevo fondo de inversin por la igualdad de gnero. El propsito es que si usted lectora ahorradora tiene unos dinerillos y quiere pintar el mundo de violeta puede invertir en este atractivo fondo que le genera beneficios y adems financia empresas que promueven la igualdad de gnero. Porque como dice Ana Botn, una proporcin ms alta de mujeres en puestos directivos, adems de serjusto,es bueno para el negocio.

Su feminismo, dice: es un feminismo autosuficiente, en el que te puedes valer por ti misma. No requiere una organizacin colectiva Por esa misma razn no es estrictamente poltico y, quiz por eso, es algo que a muchas profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural. Esta es una perfecta definicin del feminismo liberal: individualista no hace falta organizarse, organizarse es de pobres que luchan, entre otras cosas, por sus condiciones laborales o contra el desmantelamiento del Estado del bienestar y meritocrtico, de esa extraa mezcla algo paradjica que sale del valerse por s misma y ser heredera de una de las familias ms poderosas de Europa.

Botn no se declara a favor de las cuotas. Sin embargo, la ministra de Igualdad, Carmen Calvo est impulsando una norma que podra encajar perfectamente en este feminismo-Botn o feminismo liberal: imponer por ley cierta representacin de mujeres en la direccin de las empresas. (Ese 30% del infierno, del que nos hablaba la feminista mexicana Raquel Gutirrez). Es esta una poltica feminista?

Cuotas en las direcciones empresariales

Hay un sentido comn de politloga que dice que las polticas de techo de cristal acaban generando ms igualdad en las empresas porque las mujeres son ms sensibles a la conciliacin o a la promocin femenina. Rosa Luxemburgo se arrancara los pelos de la cabeza con sus propias manos si oyese que las conquistas de las trabajadoras tienen que depender de la buena voluntad de las directivas y no de la organizacin y de la reclamacin colectiva de derechos. Por no hablar de ejemplos como estas declaraciones del 2014 de la entonces presidenta del Crculo de Empresarios, Mnica de Oriol, que dijo que prefera contratar a mujeres menores de 25 y mayores de 45 para evitar embarazos. En fin, ni el feminismo, ni la conciencia social vienen con el gnero, mucho menos con el gnero de las empresarias.

Varias dcadas de polticas de discriminacin positiva, en EE.UU. el trmino es de 1961 demuestran que estas han sido efectivas para aumentar la igualdad entre hombres y mujeres en las capas profesionales del 15% ms alto. Para la gran mayora de ingresos medios 60% de los trabajadores, la brecha de gnero se ha reducido pero por abajo, por un descenso del salario y un empeoramiento las condiciones de trabajo de los hombres cuyas condiciones se van equiparando a las de las mujeres. En las posiciones ms bajas, estas polticas apenas se han notado. Quin reclama ser igual a un inmigrante varn en un invernadero de Almera?, por poner un ejemplo.

Por tanto, se da la paradoja de que a medida que se reduce desigualdad entre hombres y mujeres en el mbito laboral, aumentan la desigualdad social y la precariedad en todos los mbitos. Desde el feminismo, qu queremos? Estamos pidiendo igualdad en la precariedad o queremos araar ms beneficios al capital y redistribuir? Porque nos podemos encontrar que consigamos igualdad, en condiciones de existencia cada vez ms degradadas o que igualdad en cuidados, signifique que ninguno, ni hombres ni mujeres puedan ocuparse de los suyos en condiciones.

En el feminismo tambin hay intereses distintos de clase, as como una disputa por utilizar el capital poltico y la legitimidad que de l se derivan. Por tanto, las polticas destinadas a romper los techos de cristal son polticas para el 1% porque solo afectan a una pequea lite de mujeres. Muchas veces, los destinos de esas mismas mujeres como en el caso de Botn estn estrechamente relacionados con la banca o el capitalismo financiero; es decir, con los intereses bien materiales y reales que hay detrs de las polticas de austeridad y de recortes de la Troika y con los ms de 40.000 millones de todas que perdimos al rescatar a esos mismos bancos. El FMI sorpresa tambin est encabezado por una feminista.

A estas alturas ya sabemos que cuando se desmantela el Estado del bienestar las que salimos ms perjudicadas somos las mujeres. En el sector pblico es donde se dan los empleos en mejores condiciones, pero tambin es el que proporciona apoyo material y prestaciones para ocuparse de las tareas de cuidados (excedencias laborales, subsidios, casas-refugio para mujeres maltratadas, cuidado de nios gratuito, etc.) que consiguen rebajar un poco la opresin que se produce en los hogares. Los sectores pblicos vaciados y degradados por las mismas autoridades que esgrimen sus credenciales feministas estn devolviendo las responsabilidades del trabajo reproductivo al hogar, es decir, a las mujeres.

El mantra del feminismo liberal

Como explica Susan Watkins (New Left Review 109), el empoderamiento de las mujeres es, desde hace mucho tiempo, un mantra del establishmentglobal que ha sido impulsado por poderosos intereses empresariales. La Fundacin Ford, sin ir ms lejos, estuvo invirtiendo a partir de la dcada de 1970 hasta 200 millones de dlares anuales en financiar organizaciones feministas cuyas acciones eran compatibles con el reforzamiento del modelo empresarial. De hecho, Este feminismo del 1%, en realidad, es el que ha dado forma a las polticas oficiales del feminismo mundial durante los ltimos veinte aos. Como por ejemplo la concesin de microcrditos a las mujeres ms pobres en lugares como India, que sent las bases de la financiarizacin del Sur Global y endeud a cientos de miles de mujeres.

Por qu son tan decepcionantes los resultados de tanto esfuerzo y tan sesgados los beneficios hacia la clase media-alta? Las limitaciones del proyecto feminista global estn inscritas en parte en su modelo estratgico: incorporar a las mujeres a la corriente principal del orden existente, sobre todo a los estratos empresariales y profesionales, dice Susan Watkins. Esta autora, adems, seala que unas de las principales contradicciones de este feminismo es que las reglas antidiscriminatorias nunca se han aplicado a la propiedad, donde las cuotas de gnero son impensables.

Entonces, frente a los intereses del feminismo liberal nos toca decir: las cuotas en los consejos de administracin no son las polticas feministas que necesitamos. Poltica feminista es subir el salario mnimo, derogar las ltimas reformas laborales, educacin universal y gratuita de 0 a 3, ms Estado del bienestar y, aunque haya debate, yo dira que la Renta Bsica Universal porque las mujeres somos las ms pobres y las ms precarias. Estas y muchas otras son las medidas feministas que necesitamos, las que afectan a la mayora de las mujeres y no al 1% y que adems, estn claramente confrontadas con los intereses de las del feminismo-Botn. Por ms feministas que seamos, la sororidad tiene un claro lmite de clase.

No, en muchas cosas, no estamos en el mismo bando. Como dice Bell Hooks, la sororidad, es poderosa pero seremos hermanas en la lucha nicamente si nos enfrentamos juntas a las formas en las que tambin las mujeres aprovechando las desigualdades de clase, de raza o de identidad sexual dominan y explotan a otras mujeres.

Imagen de Ana Patricia Botn.

por Luis Graena


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Sobre la autora: Nuria Alabao Es periodista y doctora en Antropologa. Es miembro de la Fundacin de los Comunes.

Fuente:https://ctxt.es/es/20181017/Firmas/22362/feminismo-ana-botin-cuotas-igualdad-discriminacion-techo-de-cristal.htm#.W8m2BRYSySI.twitter



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