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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2018

La alianza de Trump con descuartizadores, escuadrones de la muerte y asesinos de nios: Arabia Saud, Brasil e Israel

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Las ltimas semanas, la Casa Blanca ha estrechado sus lazos con la versin contempornea de los regmenes ms crueles del mundo. El presidente Trump ha dado por buenas las explicaciones del Prncipe de la Muerte de Arabia Saud, Mohamed bin Salman, que se ha graduado al pasar de cortar manos y cabezas en las plazas pblicas a descuartizar cuerpos en consulados en el extranjero, el caso de Jamal Kashoggi.

Por otro lado, la Casa Blanca ha saludado calurosamente el triunfo electoral del candidato brasileo a la presidencia Jair Bolsonaro, ardiente defensor de torturadores, dictadores militares, escuadrones de la muerte y el libre mercado.

El presidente Trump se postra ante Israel y se jacta de esa relacin, mientras su gua espiritual, Benjamin Netanyahu celebra el Sabbat con el asesinato y la mutilacin de cientos de palestinos desarmados, especialmente jvenes.

Estos son los aliados naturales de Trump. Todos ellos comparten valores e intereses, aunque cada uno tiene su mtodo personal para deshacerse de los cadveres de sus adversarios y disidentes.

Vamos a proceder a abordar el contexto poltico y econmico general en el que acta este tro de monstruos. Analizaremos las ventajas y los beneficios que llevan al presidente Trump a ignorar e incluso elogiar acciones que violan los valores y sensibilidades democrticos de Estados Unidos.

Para concluir, examinaremos las consecuencias y los riesgos resultantes de esta aceptacin incondicional del tro de asesinos.

Contexto de la Triple Alianza de Trump

Los estrechos lazos del presidente Trump con los regmenes ms despreciables del mundo parten de diversos intereses estratgicos. En el caso de Arabia Saud, estaramos hablando de las bases militares, la financiacin de mercenarios y terroristas internacionales, las ventas multimillonarias de armas, los beneficios petroleros y las alianzas secretas con Israel contra Siria, Irn y Yemen.

Con el fin de conservar los beneficios que proporciona la relacin con la monarqua saud, la Casa Blanca est ms que dispuesta a asumir ciertos costes sociopolticos.

Estados Unidos est encantado de vender armamento y proporcionar asesores a la invasin genocida saud al Yemen, que ha provocado la muerte de miles de yemenes y el hambre de millones. La alianza de la Casa Blanca contra Yemen proporciona pocas recompensas econmicas o ventajas polticas y tiene un valor propagandstico negativo, pero, a falta de otros estados clientelistas poderosos en la regin, Washington se contenta con el prncipe Salman, el descuartizador.

Estados Unidos prefiere ignorar la financiacin saud a los terroristas islamistas opuestos a sus aliados en Asia (Filipinas) y Afganistn as como de las facciones rivales en Siria y Libia.

Por desgracia, el asesinato de un colaborador simpatizante de EE.UU, el periodista del Washington Post residente en EE.UU., Jamal Kashoggi, ha obligado al presidente Trump a iniciar un simulacro de investigacin con el fin de distanciarse de la mafia de Riad. Posteriormente eximi al carnicero bin Salman inventando una historia sobre elementos malvados a cargo del interrogatorio (lase tortura) que le caus la muerte.

En Brasil, el presidente Trump celebr la victoria electoral de un neoliberal fascista, Jair Bolsonaro, porque coincide plenamente con sus prioridades: promete acabar con las regulaciones econmicas y los impuestos corporativos a las multinacionales; es un ardiente defensor de la guerra econmica de Trump contra Venezuela y Cuba; promete armar a los derechistas escuadrones de la muerte y militarizar a la polica; y garantiza secundar fielmente las polticas blicas de EE.UU. en el extranjero.

No obstante, Bolsonaro no puede respaldar la guerra comercial de Trump, especialmente con China, receptora de casi el 40% de la agroindustria de exportacin brasilea. Esto es as, principalmente, porque la lite de la agroindustria es uno de los principales apoyos financieros y en el Congreso de Bolsonaro.

Si tomamos en cuenta la escasa influencia de Washington en el resto de Amrica Latina, el rgimen neofascista de Brasil se convertira en el principal aliado se Trump en la regin.

Israel, por otro lado, es el principal mentor y jefe de operaciones en Oriente Prximo, adems de un aliado militar estratgico.

Bajo el liderato de su primer ministro Benjamin Netanyahu, Israel se ha apoderado y ha colonizado la mayor parte de Cisjordania y ocupado militarmente el resto de Palestina; ha encarcelado y torturado a miles de disidentes polticos; ha cercado y provocado el hambre de un milln de gazates; y ha impuesto condiciones etno-religiosas para conseguir la ciudadana israel, negando los derechos bsicos a ms del 20% de los residentes rabes del supuesto Estado judo.

Netanyahu ha bombardeado cientos de pueblos, ciudades, aeropuertos y bases militares en apoyo de los terroristas del ISIS y los mercenarios occidentales. Israel interviene en las elecciones estadounidenses, compra los votos para el Congreso y se ha asegurado que la Casa Blanca reconozca Jerusaln como capital del Estado judo. Los sionistas de Amrica del Norte y Reino Unido actan como una quinta columna que garantiza la unnime cobertura informativa favorable a Israel y a sus polticas de apartheid.

El primer ministro Netanyahu se cerciora con ello del apoyo financiero y poltico incondicional de Estados Unidos y de tener a su alcance el armamento ms avanzado.

A cambio, Washington se considera privilegiado por servir como soldado de a pie en las guerras diseadas por Israel en Irak, Siria, Libia, Yemen y Somalia... e Israel colabora con EE.UU. en la defensa de Arabia Saud, Egipto y Jordania. Netanyahu y sus aliados sionistas en la Casa Blanca consiguieron echar atrs el acuerdo nuclear con Irn e imponer a este pas nuevas y ms estrictas sanciones econmicas.

Pero Israel tiene sus propios planes y es capaz de desafiar la poltica de sanciones de Trump con Rusia y su guerra comercial con China, pues est encantado de vender armamento e innovaciones tecnolgicas a Pekn.

Mas all del tro criminal

La alianza del rgimen de Trump con Arabia Saud, Israel y Brasil no se produce a pesar de su conducta criminal, sino a causa de la misma. Los tres estados tienen un historial comprobado de complicidad y participacin activa en todas las guerras actuales promovidas por Estados Unidos.

Bolsonaro, Netanyahu y bin Salman sirven de modelo para otros lderes nacionales aliados con Washington en su cruzada de dominacin mundial.

El problema es que este tro no basta para apuntalar la decisin de Washington de fortalecer el imperio. Como ya hemos sealado, el tro no est completamente de acuerdo con las guerras comerciales iniciadas por Trump: Arabia Saud colabora con Rusia a la hora de fijar los precios del petrleo; Israel y Brasil hacen tratos con Pekn.

Est claro que Washington necesita otros aliados y clientes.

En Asia, la Casa Blanca se ha fijado otros objetivos para promover el separatismo tnico en China y anima a los uigures fomentando el terrorismo islamista y la propaganda lingstica. Trump apoya asimismo a Taiwn mediante ventas militares y acuerdos diplomticos. Washington interviene en Hong Kong apoyando a los polticos separatistas y la propaganda meditica que a favor de la independencia.

Washington ha implementado una estrategia de cerco militar y guerra comercial contra China. La Casa Blanca ha conseguido juntar el apoyo de Japn, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y Corea del Sur para apuntar a China desde las bases militares de dichos pases. Sin embargo, por ahora no ha conseguido aliados para su guerra comercial. Ninguno de los supuestos aliados asiticos de Trump respalda sus sanciones econmicas.

Esos pases son favorables al comercio y las inversiones de China y dependen de ellas. Aunque todos apoyan de boquilla a Washington y le proporcionan bases militares, difieren en temas tan importantes como la participacin en las maniobras militares frente a las costas chinas y el boicot a Pekn.

Las iniciativas estadounidenses destinadas a sancionar y someter a Rusia se contrarrestan con los acuerdos petroleros y gassticos vigentes entre Rusia, Alemania y otros pases de la UE. Los lacayos tradicionales de Washington, como Gran Bretaa o Polonia, tienen poco peso poltico en este asunto.

Pero lo ms importante es que la poltica de sanciones estadounidense ha provocado una alianza estratgica econmica y militar a gran escala y de larga duracin entre Mosc y Pekn.

Adems, la alianza de Trump con el tro de torturadores ha creado divisiones internas. El asesinato saud de un periodista residente en EE.UU. ha provocado boicots comerciales y llamamientos desde el Congreso a favor de tomar represalias. Asimismo, el candidato fascista de Brasil ha suscitado crticas liberales ante el encomio de Trump hacia la democracia de escuadrones de la muerte de Brasilia.

La oposicin interna al presidente Trump ha conseguido movilizar a los medios de comunicacin, lo que podra facilitarle una mayora en el Congreso y una oposicin de masas a esta versin pluto-populista (populista en su retorica, plutocrtica en la prctica) de la construccin del imperio.

Conclusin

El proyecto de construccin imperial de Estados Unidos est cimentado sobre bravatas, bombas y guerras comerciales. Adems, sus principales y ms criminales aliados no son siempre de fiar. Hasta la fiesta del mercado de valores est a punto de terminar. La poca de sanciones que sirven a sus objetivos est quedando atrs. Las broncas furibundas en la ONU provocan risas y bochorno.

La economa se enfrenta a nuevas crisis, no solo a causa del aumento de los tipos de inters. Las bajadas de impuestos son medidas que funcionan una sola vez: los beneficios se retiran y se embolsan. Cuando el presidente Trump inicie su retirada se dar cuenta de que no hay aliados permanentes, solo intereses permanentes.

A da de hoy, la Casa Blanca est sola y no cuenta con aliados que compartan y defiendan su imperio unipolar. La humanidad necesita dejar atrs las polticas de guerras y sanciones. La reconstruccin de Estados Unidos requerir del nacimiento, desde abajo, de un movimiento popular potente que no est en deuda con Wall Street o las industrias blicas. Un primer paso sera romper con ambos partidos en el mbito interno y con la triple alianza en el exterior.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se mantenga su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo



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