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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2018

Sobre el nuevo proyecto constitucional

Manuel Garca Verdecia
La Cosa


El pas cambia, forzosa e indeteniblemente, quizs no todo lo que quisiramos ni a la velocidad que ansiamos, pero cambia. Se transforma debido a la dinmica de lo nuevo que se abre camino desde dentro y por las variaciones del contexto internacional.

Esto hace imprescindible que las reglas que rigen la nacin se pongan a tono con tales perspectivas.

Por eso es bienvenida la concepcin de una constitucin que asuma, regule y refrende tales cambios. Es muy bueno que se haga tanto nfasis en el estudio del nuevo proyecto y se anime a la participacin de los ciudadanos en su debate.

Incluso algo inusitado se da en esta ocasin: la posibilidad de que los cubanos que estn radicados en el exterior, nuestros conciudadanos, puedan tomar parte en esta reflexin. Es lo apropiado en cualquier proceso civil.

Como todo ciudadano consciente pues cumplir mi parte en el anlisis. De hecho ya lo estoy haciendo.

El nuevo proyecto de Carta Magna (nombre que viene de la primera que se instituy en Inglaterra en el siglo XIII) cuenta con numerosos artculos que le confieren una disposicin beneficiosa. Entre otros, los referidos a la variedad de formas de propiedad (artculo 21) que incluyen la privada; la igualdad de los ciudadanos ante la ley, sin distincin de raza, sexo o credo (no. 40); la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre (no. 45, ); la garanta a la seguridad jurdica (no. 48), donde el individuo se presume inocente hasta tanto no haya sido declarado contrariamente por un proceso legal; la posibilidad de apelar al habeas corpus (no. 50) para garantizar el debido procesamiento de la persona, el reconocimiento a la libertad de pensamiento y expresin (no. 59); la prohibicin del trabajo infantil (no.77), por solo mencionar algunos.

No obstante sus contenidos positivos hay algunos aspectos que me preocupan.

Hay una contradiccin evidente al declarar el socialismo como irrevocable. Nada es irrevocable en la vida, ni ella misma. Esto no es solo inadecuado tericamente sino antidialctico pues nos condena a no poder desarrollar un sistema que supere lo conocido hasta ahora como socialismo. Es necesario que esto se piense mejor.

Necesitamos una Constitucin que promueva la justicia, el bienestar, la equidad sin discriminacin, sin casarse con estructuras sociopolticas que no han demostrado eficacia vital. Es la vida la que debe dictar las estructuras que seguiremos para garantizar el bienestar y el desarrollo, no a la inversa, que estructuras preconcebidas, a contrapelo de lo que grita la existencia real, dicten cmo hemos de vivir.

Como ha dicho el profesor e investigador Juan M. Ferrs Oliva en su libro Cuba ao 2025 (Editorial Casa de Las Amricas, 2015) sobre los cambios que necesita el pas: El nuevo desideratum implica mantener la soberana nacional, fijar al ser humano como centro de los objetivos econmicos y sociales; superar el subdesarrollo y evitar el reparto equitativo de la pobreza; observar respeto a la naturaleza y obtener estos logros de forma democrtica. Se dice fcil. Hllese el modelo o modo adecuado y bautcese despus.

En fin que lo importante es encontrar el modelo acorde con la forma en que queremos vivir que nos pueda sacar adelante, un sistema que garantice a todos libertad, justicia, dignidad, prosperidad, posibilidades de desarrollo de las potencialidades individuales y solidaridad, que s son esencias perdurables y necesarias y no sujetarnos a un trmino de resonancias grandiosas a que cierta continuidad persistente nos aboca.

Una constitucin no es la plataforma de un partido poltico sino la ley que rige los destinos de toda una nacin con su diversidad de formas de ser y pensar. Por eso es inadecuado lo planteado en el artculo 5 sobre el papel del Partido. La fuerza dirigente superior de la sociedad no puede ser una organizacin selectiva y que agrupa a un nmero bastante limitado de sus ciudadanos. Pienso que este artculo debe eliminarse y sustituirse por el artculo numero 10: En la Repblica de Cuba la soberana reside intransferiblemente en el pueblo, aadindosele que todas las dems instituciones polticas y sociales deben responder a sus intereses y dar cuenta ante el pueblo.

Por otra parte, si aspiramos a conceder el mayor respeto a la diversidad, como lo refrenda el artculo 40, por qu excluir la diversidad ideolgica siempre que no vaya en detrimento de las conquistas esenciales de todo el pueblo? Se puede tener cualquier credo religioso, se puede descender de cualquier raza, se puede tener cualquier eleccin sexual, sin embargo todos tienen que poseer una misma ideologa. Es contraproducente adems de irreal.

La Constitucin como una buena madre, debe cubrir para su mejor desempeo, sin perjuicios, a todos los que integran la nacin, piensen de un modo o de otro. Lo que debe velarse es el respeto a la verdad y el criterio fundamentado y de buena voluntad. Esa es la difcil contradiccin que gravita sobre este proyecto pues le confiere un carcter ms partidista que cvico.

Otro aspecto problemtico es que se asume la propiedad estatal como la propiedad socialista. Ya se ha hablado de esto. El propio Marx conceba al socialismo como una sociedad de productores libremente asociados, de modo que las cooperativas son ms socialistas que la propiedad estatal que ha probado ser en muchos casos ineficiente, pues promueve la burocracia.

Igualmente, Lenin consideraba que para entrar en el socialismo se necesitaba un estado agonizante pues, se supona que el socialismo era solo una etapa de trnsito hacia la desaparicin del estado en el comunismo. De ah que, al reforzar el carcter estatal de la propiedad y la accin econmico-social, nos alejamos del verdadero socialismo.

As mismo, al considerar la propiedad estatal como representativa de todo el pueblo se concibe la planificacin socialista (artculo 27) como el elemento central del sistema de direccin del desarrollo econmico y social. Es necesario advertir que, hasta este momento, tal sistema no ha funcionado.

Cada ao se incumplen los planes y la deuda interna del estado crece, para no decir que la vida cotidiana se hace da a da ms ardua y aspectos que haban sido fundamentales de nuestros logros, como la educacin, la salud y el deporte, estn muy debilitados y carentes.

Adems tal sistema solo genera una enorme burocracia centralizada que solo trae limitaciones al emprendimiento de los individuos, las cooperativas, las empresas y los inversionistas extranjeros, as como una notable corrupcin y cuantiosas prebendas.

Por eso debe revisarse el mismo para definirlo mejor, aligerarlo, descentralizarlo y estructurar un sistema ms realista, dinmico y eficaz. La empresa estatal debe descentralizarse, tener mayor autonoma y, en aquellos espacios donde no puede dar respuestas a las necesidades vitales de la poblacin dar lugar a otras formas de propiedad social como las cooperativas, siempre en busca de la prosperidad de los ciudadanos.

Por otro lado, el sistema electoral planteado deja al ciudadano con una nica opcin de eleccin: la de elegir a los delegados de la circunscripcin. Estos se integran luego en asamblea municipal, provincial y nacional. All las comisiones de candidaturas les presentan a aquellos que segn la direccin poltica tienen las condiciones para dirigir la asamblea en cada caso.

Explcitamente se dice que los dirigentes de las asambleas municipales, provinciales y nacional sern elegidos por sus respectivas asambleas, sin embargo en cada caso el presidente es propuesto por la instancia superior. Esto es absolutamente restrictivo de la verdadera democracia participativa. Opino al igual que muchos de mis conciudadanos que todos los cargos (municipales, provinciales y nacionales) deben ser votados por el conjunto de los ciudadanos desde la base. Entonces s estaremos eligiendo democrtica y participativamente.

Ojal que todos los ciudadanos participen activa y crticamente en la discusin de este trascendental documento que regir nuestros destinos en el porvenir.

Ojal que no nos perdamos en insignificancias, ni en reyertas de protagonismos vanos, sino que nos concentremos en lo que decididamente ser imprescindible para conseguir una sociedad ms justa, libre y beneficiosa. Ojal que tengamos la cordura y la sensibilidad para llegar a consensos provechosos sin soberbias ni rencores. Ojal que el espritu renovador y democrtico inspire lo fundamental de este proyecto para que no quede en letra muerta sino que se convierta en prctica palpable cotidiana e inviolablemente. Amen!

Manuel Garca Verdecia. Docente, traductor, editor y escritor cubano (Marcan, Holgun, 1953). Es licenciado en lengua inglesa, graduado de lengua francesa y mster en cultura cubana. Ha publicado la novela El da de La Cruz (Editorial Oriente, 2008); los libros de cuentos Travesas (Ediciones Holgun, 2004) y Msica de viento (Editorial Oriente, 2005); los libros de ensayo La consagracin de los contextos (Ediciones Holgun, 1986) y La mgica palabra (Ediciones mbito, 1991), y los poemarios Incertidumbre de la lluvia (Ediciones Holgun, 1993), Hebras (Editorial Lunarena, 2000), Meditacin de Odiseo a su regreso (2001), Saga de Odiseo (Editorial Unin, 2006), Camino a Mandalay (Ediciones Holgun, 2008) y Hombre de la honda y de la piedra (Editorial Unin, 2009). Ha obtenido el Premio Nacional de Edicin (2002), el Premio Nacional de Novela Jos Soler Puig (2007), el Premio Nacional de Poesa Julin del Casal (2007) y el Premio Nacional de Poesa La Gaceta de Cuba (2008), as como una mencin en poesa en el Premio Casa de las Amricas (2010), entre otros galardones.

Fuente: https://jcguanche.wordpress.com/2018/10/12/manuel-garcia-verdecia-sobre-el-nuevo-proyecto-constitucional/#more-1959



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