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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2018

Prostitucin & Patriarcado
Analizar la prostitucin en el contexto del patriarcado capitalista

Gloria Marn
https://vientosur.info/

Anlisis feminista sobre la prostitucin teniendo en cuenta la influencia de estructura social patriarcal y la capitalista en su origen y desarrollo.


El registro del sindicato OTRAS (Organizacin de Trabajadoras Sexuales, Estado espaol), ha hecho emerger el debate, siempre latente, sobre la prostitucin, un debate que abarca muchos aspectos.

En este artculo intento reflexionar sobre qu significa analizar la prostitucin como una de las instituciones del patriarcado capitalista o capitalismo patriarcal (con otros ejes de opresin: origen nacional, etnia, orientacin sexual... que no incluir en el anlisis), qu debilidades encuentro en los discursos abolicionistas y qu mnimos habra que tener en cuenta para evitarlas.

Hay otros aspectos que son imprescindibles, aunque no son el objeto de este texto: qu papel tiene la prostitucin en la opresin patriarcal, tema para el que recomiendo el plural de viento sur "Prostitucin: miradas feministas", coordinado por Justa Montero y Begoa Zabala en 2006; qu teoras sobre el sexo son la base de diferentes enfoques de la prostitucin, para lo que recomiendo La construccin sexual de la realidad, de Raquel Osborne, que trata el debate sobre pornografa en EE UU. Tampoco voy a entrar aqu en si se debe, tica y polticamente, defender la igualdad y el feminismo quitando derechos a un sector de mujeres, asunto que trat en Sindicacin de las trabajadoras sexuales, publicado en viento sur. Como el objeto de este texto no es tratar de si la prostitucin debe abolirse, sino plantear algunas cuestiones que, aun si fueran correctas las ideas centrales abolicionistas, deberan tenerse en cuenta, puede parecer que doy por bueno el objetivo abolicionista, aunque no sea as.

He elegido esta perspectiva, porque los textos abolicionistas que he ledo las ltimas semanas me parece que tratan la prostitucin como si no tuviera lugar en un sistema social determinado. Incluso autoras que afirman situar la prostitucin en el patriarcado capitalista, no aprovechan la potencia de analizarla de este modo, y por tanto falta el anlisis riguroso necesario para elaborar propuestas polticas acertadas (insisto, incluso para los objetivos que declaran perseguir). Puede ser existan anlisis as y que no los conozca. En ese caso querra que este artculo sirviera para iniciar un debate con ellos.

Entiendo por prostitucin la que se ejerce voluntariamente (con los matices a la voluntariedad en el capitalismo que haca en Cmo hemos de enfrentarnos a las instituciones patriarcales?). La prostitucin forzada necesita una prevencin y una intervencin especficas y todas estamos de acuerdo en que hay que acabar con ella, lo que requiere anlisis correctos y polticas y recursos especficos.

El capitalismo es uno y lo sufrimos la mayora de las mujeres

En los discursos abolicionistas parece que la prostitucin tiene lugar en una burbuja, de manera que no tiene nada que ver el capitalismo en la prostitucin con el capitalismo en general. Hay conceptos que son fundamentales en el anlisis del capitalismo y que estn ausentes en los textos sobre la prostitucin. Otros, cuando se aplican a la prostitucin tienen significados completamente diferentes a los que tienen en cualquier mbito y que no son aplicables fuera de ella.

Situar la prostitucin en el capitalismo no es usar trminos como mercantilizacin o neoliberalismo. Es hacer un anlisis coherente en el que apliquemos a la prostitucin las herramientas conceptuales que se utilizan para analizar el capitalismo.

1. Clase

Tener en cuenta que vivimos en una sociedad organizada en clases sociales, no es condicin suficiente para un buen anlisis, pero s es condicin necesaria. Por eso es importante preguntarse a qu clase pertenecen las mujeres que ejercen la prostitucin. Creo que la respuesta no puede ser otra que a la clase trabajadora. Y pertenecen a esa clase mientras no pasen a otra, tanto cuando trabajan de camareras o limpiadoras, como cuando lo hacen en la industria del sexo o cuando estn paradas. No van -no vamos- cambiando de clase con cada cambio de actividad. Ni siquiera dejamos de ser de la misma clase cuando nos jubilamos y pasamos a ser pensionistas.

No podemos darles o negarles el permiso para formar parte de la clase obrera. Lo son, como lo somos la mayora de las mujeres.

2. Trabajo

Para el abolicionismo es central que la prostitucin no sea considerada un trabajo. Tanto como para evitarlo por cualquier medio, incluido impedir la formacin de sindicatos. Pero, cmo es el trabajo en el capitalismo para la mayora de la gente?

No es algo que hacemos para nuestro desarrollo personal sino para ganarnos la vida.

No elegimos libremente qu queremos hacer y cmo lo queremos hacer, dependemos del mercado de trabajo (que ahora est de rebajas).

De lo que los clientes pagan por nuestro trabajo, los empresarios se quedan una gran parte. De hecho, se da por supuesto que si no tuvieran beneficios no nos tendran trabajando para ellos.

Para soportar el trabajo asalariado, muchas veces es necesario drogarse, con drogas ilegales o con otras legales y prescritas, como muy bien nos han explicado las Kellys.

Hay trabajo en lo que da beneficios, tanto si es necesario como si es superfluo o incluso perjudicial. Por eso se siguen produciendo armas o kilmetros de AVE. Por eso hay trabajos que consisten en llamarnos para que nos cambiemos de compaa de telfono. Que algo sea un trabajo no quiere decir que el resultado sea bueno, ni desde luego que deba existir en la sociedad que deseamos. Es ms, es urgente una transicin ecolgica, lo que supone acabar con muchos trabajos que ahora se hacen y crear otros nuevos.

El trabajo asalariado, con una patronal, es una forma de trabajo caracterstica del capitalismo, pero no la nica. Mucha gente que no tiene patronal, sin duda trabaja, desde arquitectas a personas que recogen chatarra. Otra trabaja para patrones que no forman una patronal organizada, como las empleadas de hogar. Ms an, que se considere que una patronal no deba existir no va cambiar el hecho de que algo sea trabajo.

En un mercado laboral con fuerte segregacin horizontal por gnero, muchos trabajos feminizados reproducen el imaginario patriarcal, desde maestra o enfermera a azafata de congresos o limpiadora.

La patronal, casi por definicin no es buena. La patronal busca su beneficio, sea fabricando armas o desahuciando a 700.000 familias. Tambin casi por definicin, los intereses de la patronal y los de las y los trabajadores son ms opuestos que comunes.

Que todo esto ya lo sabemos de sobra? Cierto, pero prueben a encontrar en los textos abolicionistas alguna seal de que lo saben sus autoras. Tanto es as que Irantzu Varela tuvo que recordarlo, diciendo, entre otras cosas:

"En el mundo en el que yo quiero vivir, las mujeres no hacen por dinero cosas que no haran gratis. Pero eso se llama trabajo asalariado."

Una buena muestra es el artculo de Rosa Cobo "Por qu la prostitucin no es un trabajo". Trabajo tiene varios significados en las ciencias sociales y polticas, pero ella parece proponer un significado nuevo segn el cual solo es trabajo aquello que creemos que debe ser trabajo. Todo el artculo se basa en una confusin entre lo que es trabajo, algo objetivo, y lo que es socialmente deseable que lo sea. Precisamente pone dos ejemplos que muestran esta confusin: el trabajo infantil y el trabajo esclavo. Los dos son trabajo, evidentemente. De hecho les estamos llamando trabajo infantil y trabajo esclavo. Esos son ejemplos de trabajo que no debera existir. Por cierto, ni siquiera son buenos ejemplos para argumentar que la va no es la sindicacin. En los dos casos, la autoorganizacin, de ser posible, dara magnficos resultados.

Este concepto de trabajo no se sostiene en el mundo real: decir que no es trabajo lo que no debera serlo, llevara a privar de derechos laborales a grandes sectores de trabajadoras y trabajadores, que realizan actividades con resultados intiles, insostenibles ecolgicamente... o sin contrato, sin respetar el convenio... Todos esos, ya no seran trabajo. Pero claro, en la vida real sabemos que no sirve con dar a las palabras el significado que queramos, la realidad es terca

Segn el concepto general de trabajo que utilizamos en la accin poltica, el que nos permite organizarnos -el trabajo como una actividad que nos proporciona ingresos que necesitamos para vivir- la prostitucin es un trabajo (independientemente que lo deba ser o no). Este es el significado que importa para reconocerlas como trabajadoras, como somos la mayora.

3. Mercado laboral

La gente que no tenemos medios de vida por nuestro origen de clase, tenemos que ir al mercado laboral. Valoramos nuestras opciones y en funcin de eso y de nuestras necesidades, tomamos la que nos parece la mejor opcin, en la mayora de los casos una opcin entre mala y muy mala. En cambio, en el discurso abolicionista, las mujeres que ejercen la prostitucin se mueven por otras razones: estn forzadas, alienadas, no tienen capacidad de saber lo que les conviene...

Cuando las mujeres optan por la prostitucin o cuando prefieren quedarse en ella a las alternativas que se les pueden ofrecer -incluso con buenas polticas, como las de Nueva Zelanda, que son excepcionales, solo un 10% dej la prostitucin-, en lugar de verlas como seres racionales -una mujer dice en El Salto que su tarifa horaria es ms de dieciocho veces lo que ganaba sirviendo palomitas en el cine- , se elabora una interpretacin ajena a cualquier ciencia social, no comprobable, y que no se puede aplicar fuera de la prostitucin. Esta supuesta y nunca comprobada diferencia sirve de justificacin para despojarlas de sus derechos polticos, excluyndolas como interlocutoras en cualquier asunto que les afecte. El resto somos sujetos polticos, ellas no.

Por el contrario, si miramos como funciona la realidad, seguramente nos daremos cuenta de si se quiere reducir o acabar con el flujo de mujeres a la prostitucin habra que escuchar a Johanna Brenner, histrica feminista socialista, que dice en La venta de servicios sexuales:

"Es importante, por tanto, que las feministas que se preocupan por las prostitutas se unan a las mujeres de todo el mundo que luchan por la reforma agraria, por cambios en las leyes de la familia, por los derechos laborales, por el fin de la austeridad, por el aumento salarial, para que el valor del trabajo de cuidados sea reconocido, por acabar con la pobreza."

En caso contrario, lo que ocurre es lo que denuncia el Movimiento de Apoyo y Resistencia de las Trabajadoras Sexuales (SWARM, por sus siglas en ingls):

Sabemos de primera mano que la pobreza es un factor importante por el que la gente vende sexo. En cualquier caso, no podemos entender por qu criminalizar la fuente de ingresos de la gente que vende sexo se presenta como una solucin a la coercin econmica de la pobreza. Si los candidatos son conscientes de que la pobreza le niega sus elecciones a las personas, nosotras sugerimos que una solucin real sera aplacar la pobreza, no criminalizar lo que a menudo es el ltimo recurso que tiene la gente para sobrevivir a ella

Para hacer polticas eficaces es necesario conocer la realidad de por qu las mujeres se dedican a la prostitucin. No se puede basar la poltica en afirmaciones sin fundamento como que la principal causa de que las mujeres fluyan a la prostitucin es la trata.

Por otra parte, no se puede excluir a las trabajadoras sexuales como sujeto poltico basndose en afirmaciones sin fundamento emprico como que sus decisiones responden a motivaciones radicalmente diferentes a las que guan al resto de trabajadoras y trabajadores. No estar ms bien la diferencia en las circunstancias en que toman decisiones quienes elaboran los discursos abolicionistas y en las que lo hacen quienes optan por la prostitucin? Algo que no puede ser motivo de inhabilitacin poltica.

4. Esclavitud

El trmino esclavitud, a diferencia de trabajo, no tiene muchos significados literales (aunque lo podemos emplear de forma no literal y decir que nuestro jefe o nuestros hijos nos tienen esclavizadas). La esclavitud como sistema, con respaldo legal, se mantuvo en Europa hasta entrado el siglo XIX, coexistiendo con el trabajo asalariado, que tena lugar tambin en condiciones terribles. Sin embargo la diferencia entre proletario y esclavo era fcil de detectar: el segundo no era libre para alquilarse en el mercado de trabajo. Actualmente este sigue siendo un criterio sencillo para diferenciar la explotacin -que padecemos todas las asalariadas- de la esclavitud, que padecen algunas personas. Por eso no se habl de esclavitud en las temporeras de la fresa, que padecan unas condiciones terribles, pero que podan abandonar las fincas, tal como hicieron.

En el discurso abolicionista toda la prostitucin es esclavitud -por eso no puede ser trabajo-. Pero aqu esclavitud tiene otro significado: una trabajadora sexual es esclava, tanto si la tienen coaccionada a no salir de un prostbulo como si ella busca donde va a ejercer de manera que gane ms y tenga mejores condiciones.

El mensaje que lanza este discurso es terrible: si todas las prostitutas son esclavas, qu ms da que sus amos los proxenetas les retiren el pasaporte o las amenacen e incluso agredan? En todo caso es un detalle dentro de la esclavitud. Como que un amo pegue o no a sus esclavos: no cambia lo fundamental. Lo que constituye la esclavitud en cualquier otro contexto, y que es fundamental para la vida de las trabajadoras sexuales, pasa a ser secundario.

En la prctica, este discurso hace que los recursos no se centren en ayudar a las que realmente estn coaccionadas, y por tanto no permite polticas eficaces contra la trata. Un periodista cuenta que ayud, con muchas dificultades, a una mujer vctima de trata a salir de esa situacin. Tras ser liberada, a mujer fue deportada a Brasil. Poco despus haba vuelto y estaba otra vez en situacin de trata: para volver a ejercer la prostitucin en Galicia, que era lo que quera hacer, tuvo que volver a recurrir a una red de trfico, y empezar de cero a pagar con trabajo sexual una deuda infladsima. Para un particular la accin de ayudarla a salir fue correcta y encomiable. Las personas nos debemos guiar por la tica. Un gobierno, adems de guiarse por la tica, que es imprescindible, tiene que hacer polticas eficaces. Y para eso debe conocer la realidad.

El concepto de esclavitud que se aplica a la prostitucin no se sostiene en el resto del capitalismo. En mi ciudad hay muchos talleres -"clandestinos" en el lenguaje habitual- en que se fabrican elementos del calzado en la economa sumergida, sin contrato, en condiciones penosas, jornadas largusimas... En algunas ocasiones se han encontrado talleres en que haba personas retenidas a las que se les haba retirado la documentacin. Se trat como trabajo esclavo y se tomaron determinadas medidas. A pesar de que la actividad y las condiciones de trabajo fueran muy similares al resto de talleres, a nadie se le ocurri resolver el problema de los talleres clandestinos con las mismas medidas aplicadas a esos talleres. No se pueden hacer polticas laborales confundiendo esclavitud y explotacin, no funcionan. Con la esclavitud se puede y se debe acabar en el capitalismo. Con la explotacin, yo desde luego creo que tambin debemos acabar, pero acabar con ella es acabar con el capitalismo.

En la prestacin de servicios sexuales puede haber explotacin y esclavitud. Es imprescindible saber distinguirlas para hacer polticas adecuadas a cada situacin.

El patriarcado nos oprime a todas

Los discursos abolicionistas no solo presentan la prostitucin como si se diera en una burbuja respecto al capitalismo, tambin la presentan aislada del resto del patriarcado, el que nos oprime al resto de mujeres.

1. Opresin, desigualdad, violencia

Los discursos abolicionistas feministas mencionan a menudo la relacin de la prostitucin con el patriarcado, sin embargo no aprovechan en sus anlisis la potencia de esta constatacin. Al tratar de la prostitucin utilizan conceptos diferentes o con un significado diferente al que se aplica al resto del patriarcado. Por ejemplo, no se utilizan los conceptos de desigualdad, de opresin o cualquiera de las herramientas conceptuales desarrolladas por las teoras feministas, sino que se utilizan conceptos especficos. Y un concepto que se aplica tanto al patriarcado en general como a la prostitucin, el de violencia sexual, cambia totalmente su significado.

La prostitucin se dice, es siempre violencia sexual, la actividad sexual en ella es violacin pagada. Como ocurre con el concepto de esclavitud, este concepto de violencia lanza un mensaje terrible: no hay gran diferencia entre que una mujer pacte un acto sexual y que sea violada: las dos cosas son violacin, solo que una consentida y con dinero por medio. Mucho peor que la ley y el sistema judicial, que reconocen -todava?- esta diferencia. Porque, con este concepto de violacin, si te ests dejando violar por dinero, con qu cara vas a ir a denunciar una violacin? As, el "No se puede reducir todo al consentimiento" en realidad significa: "El consentimiento de las trabajadoras sexuales no tiene ningn valor".

Intentar aplicar fuera del trabajo sexual el criterio de violencia sexual que se aplica en la prostitucin nos llevara a un atolladero sin salida. No sera suficiente el s, habra que examinarlo. Habra que ver si las esposas tuvieron en cuenta el dinero para casarse o si lo tienen en cuenta para mantenerse casadas. Porque entonces quiz todo el sexo marital sera violacin. Habra que crear una polica feminista del consentimiento, pero para todas las vctimas del patriarcado. Y por otra parte, si alguien puede cuestionar el s de una mujer, qu ocurre con el no?, no refuerza eso precisamente a quienes no dan por bueno el no, los agresores y violadores?

Las mujeres necesitamos un concepto slido y coherente de violencia para oponernos al patriarcado. Un concepto que cambia tanto de significado nos debilita.

2. En el patriarcado, todas las instituciones son patriarcales

Todas y todos vivimos en un patriarcado capitalista, de manera que las instituciones reflejan y a la vez ayudan a perpetuar este sistema. Es casi imposible que alguna institucin, desde la universidad a la publicidad, desde el sistema judicial a la literatura, est realmente al margen del patriarcado. Solo las ms privilegiadas pueden, si es que pueden, quedar al margen del patriarcado en todos los aspectos de su vida. En una sociedad que atribuye posiciones diferentes a hombres y mujeres tanto en lo pblico -mercado de trabajo, poltica...- como en lo privado -cuidados, trabajo domstico...- todo el sistema, y no solo una de sus instituciones, contribuyen a reproducirlo. Todo lo tenemos que hacer dentro de ese marco, incluso algo tan ntimo como la maternidad, como muy bien recuerda Carolina del Olmo. Por tanto todas las mujeres nos situamos en un contnuum: no hay unas que son las que reproducen el patriarcado y otras que no, en todo caso unas lo harn ms y otras menos.

Sin embargo, en el discurso abolicionista pareciera que hubiera unas mujeres oprimidas por el patriarcado de una manera que las anula como sujeto poltico, y el resto que padecemos una opresin que no nos incapacita polticamente. Pero no se puede hacer poltica, gobernar democrticamente, diciendo "A ti te niego la capacidad de hablar. T no eres una ciudadana como las dems, no puedes intervenir como actor poltico". No se puede quitar a nadie ese derecho sin unas razones muy bien fundamentadas en hechos. Es una privacin de los derechos polticos sin condena judicial previa ni presuncin de inocencia. Y no tiene justificacin en un sistema patriarcal del que todas las mujeres somos parte, como vctimas, como partcipes y como resistentes.

Todas las mujeres las mujeres ocupamos la posicin de oprimidas en el patriarcado. Eso es lo que nos une y la base para una lucha comn, sin exclusiones.

3. El imaginario antiigualitario

Los discursos abolicionistas de estos meses insistan en que la prostitucin contribuye al imaginario antiigualitario y patriarcal. Pero la principal contribucin al imaginario antiigualitario viene de la propia realidad desigual: con la segregacin horizontal y vertical del mercado de trabajo y la consiguiente brecha salarial; con la desigual carga de trabajos de cuidados; con todas las formas de desigualdad que se aprenden en la familia, sobre todo, pero tambin en las pelculas, libros de texto, juegos... La realidad que rodea a las nias y nios ya les educa en la desigualdad, no solo lo hace la prostitucin.

Como deca en mi artculo de eldiario.es citado ms arriba:

"Ms en concreto se dice que la prostitucin transmite el modelo de que los hombres tienen derecho a acceder al cuerpo de las mujeres. La institucin que de manera ms universal -y privilegiada legal y simblicamente- hace esto es el matrimonio. Hasta hace menos de una generacin (y en muchas partes del mundo todava) el acceso al cuerpo de la mujer formaba parte del contrato matrimonial, por eso era impensable la violacin en el matrimonio. Ese modelo est siendo reemplazado por otro igualitario segn el cual lo deseable, e incluso un requisito de un buen matrimonio es la satisfaccin mutua. Pero la igualdad es superficial, como ponen de manifiesto a nivel simblico los modelos de esposa o de novia que la presentan siempre dispuesta al sexo, y a nivel material, los datos de violaciones de mujeres dentro del matrimonio."

Tampoco en cuanto al imaginario la prostitucin en s es una institucin esencialmente diferente a las instituciones de las que participamos la gran mayora de mujeres: todas participan en la reproduccin de los modelos de gnero antiigualitarios y patriarcales. Todas las mujeres estamos del mismo lado respecto al patriarcado.

4. Solo la prostitucin de las mujeres tiene que ver con el patriarcado?

Me resulta llamativo que el abolicionismo solo se ocupe de la prostitucin de las mujeres -el 87 %-, sin hacer siquiera mencin a la de personas transgnero -el 6 %- y de varones -el 7 %- (TAMPEP, 2009, pp. 14-15).

Tiene algo que ver la prostitucin de hombres y transgnero con el patriarcado? Contribuye al imaginario de que los hombres, que en Europa son la gran mayora de la clientela, tienen derecho a acceder al cuerpo de otras personas mediante pago? Qu tiene que ver la prostitucin de hombres y transgnero con la heterosexualidad normativa que es un pilar del patriarcado? Un anlisis ms amplio podra servir para enfrentarnos mejor al patriarcado.

Por otra parte, si la prostitucin es algo que degrada y humilla a las mujeres, que atenta contra su dignidad, que las lleva a la despersonalizacin, a consumir drogas, a enfermar gravemente -como afirma, por ejemplo, Rosa Cobo en el artculo citado-, qu ocurre con los hombres y las personas trans que ejercen la misma actividad? Porque si les pasa algo de eso, aunque no fuera todo, como feministas, al menos tal como yo entiendo el feminismo, no podemos mirar para otro lado porque no sean mujeres (como no debemos ser indiferentes a que mueran varones intentando acceder a Europa). Si de verdad se piensa que la prostitucin produce todos esos males, no veo que sea moral no ocuparse, ni siquiera en menor medida, de las vctimas que no son mujeres.

Un anlisis serio de la prostitucin en el patriarcado ha de examinar toda la prostitucin. Seguramente conocer las semejanzas y diferencias entre la prostitucin de mujeres y el resto ser muy til para hacer polticas ajustadas a la realidad.

5. El imaginario y lo material

En general los feminismos tenemos muy claro que no nos basta con que cambien las palabras, queremos que cambie la realidad. Por ejemplo, no vale con el matrimonio ahora sea formalmente igual. No nos basta cuando las mujeres asumen mucho ms trabajo de cuidados dentro de l y en muchos casos padecen malos tratos y hasta son asesinadas. Queremos cambios reales. Las palabras son importantes, pero adems debe haber hechos.

Sin embargo, cuando se trata de la prostitucin, el abolicionismo y el mismo gobierno se centran en las palabras, concretamente en la palabra trabajo. O qu sabemos de sus propuestas para cambiar la realidad?

En el patriarcado real, es necesario cambiar lo material. Incluso para cambiar el imaginario: la desigualdad material refuerza el imaginario patriarcal.

Conclusin

Sin pretender extraer todas las conclusiones de un anlisis serio de la prostitucin como institucin del patriarcado capitalista, quiero resaltar dos cuestiones imprescindibles para elaborar polticas efectivas:

- Se ha de analizar la realidad sin confundir lo que es con lo que pensamos que debe ser. Porque la realidad es muy tozuda y al despertar va a seguir ah. Para eso se han de utilizar las herramientas conceptuales que los feminismos y las ciencias sociales han desarrollado. Si se quieren utilizar disfemismos [palabra o expresin deliberadamente despectiva o insultante que se emplea en lugar de otra ms neutral. Wikipedia], se puede hacer un uso tctico de ellos, pero sin que eso lleve a engaarse sobre la realidad, porque para hacer polticas, hay que conocerla. Y hay que actuar sobre lo material y no solo sobre el imaginario. Si se tuviera en cuenta la base material de la prostitucin se podran dedicar los esfuerzos a hacer polticas que realmente incidieran en ella, y los Presupuestos Generales del Estado son una ocasin excelente para ello.

- No se puede hacer poltica de gobierno escuchando solo lo que coincide con lo que se quiere or y negndose a escuchar a quien dice otra cosa, aunque la conozca muy bien. En todo caso as se gobernar una iglesia, pero no se debe gobernar un estado. Es necesario, no solo permitir la organizacin de las trabajadoras sexuales, sino tenerlas en cuenta en el debate poltico, como se han de tener en cuenta en una democracia a los sectores implicados en una decisin.

Fuente: https://vientosur.info/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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