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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2018

Derroteros econmico-polticos de La Va PRO hacia su modelo de prosperidad

Ezequiel Espinosa
Rebelin


El tema es cambiar el modelo. (). Este pas nunca fue liberal desde 1930. Nunca pudo cumplir un ciclo constitucional republicano y federal

Elisa Carri, en la Confederacin de la Mediana Empresa (CAME), 03/09/2018


Muy a grandes rasgos, la historia de la Argentina moderna ha estado marcada por tres grandes modelos econmicos de acumulacin y desarrollo. Que asumindolos como tipos ideales, podran definirse ms o menos adecuadamente, en razn de las siguientes caractersticas:

Liberalismo: caracterizado por sus polticas aperturistas, su apuesta por las ventajas comparativas y por la insercin competitiva [agro-exportadora] en el mercado mundial. Por su apuesta a salvaguardar la competitividad comparativa (el campo), y porque deriva siempre en polticas de ajuste o de austeridad ms o menos brutales.

Justicialismo: caracterizado por sus polticas proteccionistas, su apuesta por el gasto pblico y el desarrollo [industrialista] del mercado interno [impulsado por la redistribucin del ingreso]. Y porque tiende a generar, consecuentemente, espirales inflacionarias ms o menos agudas.

Desarrollismo: caracterizado tambin por su tendencia hacia las polticas aperturistas, por su apuesta por la inversin privada y el desarrollo [industrialista] hacia el mercado exterior [mejorando la condiciones de productividad/competitividad]. Y porque parece depender, indefectiblemente, de polticas de endeudamiento ms o menos gravosas.

El Liberalismo (conservador) imper con su modelo agro-exportador ms o menos desde 1860 a 1930. Ms o menos por esa poca, de la mano de un coyuntural proceso de sustitucin de importaciones en funcin del acaecimiento de la primera guerra mundial y de la crisis del capitalismo liberal a nivel mundial, comienza a perfilarse un modelo nacionalista (conservador) primero, y justicialista (populista) despus, que hubo de disputarle la hegemona a lo largo del resto del siglo, ms o menos hasta la ltima dictadura. Y en el medio, siempre secundando la hegemona de uno u otro modelo, un proyecto desarrollista (nacionalista o liberal).

Pues bien, as como el modelo nacional-justicialista se pretendi y se pretende an- como una apuesta superadora de la crisis del viejo modelo liberal (de su dependencia de los vaivenes del mercado mundial, de las eventualidades del clima, altsimos niveles de explotacin y de desigualdad social, etc.), el desarrollismo se pretende una superacin del modelo nacional-justicialista de industrializacin por sustitucin de importaciones (de la falta de competitividad de la industria nacional, de la dependencia de los dlares de la renta agraria para importar los bienes de capital, del asfixiamiento creciente de la sociedad civil por el peso del Estado, etc.).

Como para el modelo justicialista el bienestar general es un supuesto del desarrollo econmico (lo cual explica, en gran medida, su pregnancia e influencia social), tanto liberales como desarrollistas le objetan que pone el carro delante de los caballos (distorsionando las diversas variables de la economa), pues, a su criterio, el bienestar general ha de ser un resultado de la productividad y la competitividad de la economa, y no un prerrequisito para su desarrollo (igualdad de oportunidades vs igualdad de resultados). Acusan al Justicialismo de arruinar la economa nacional y de terminar generando, a pesar de sus buenas intenciones, una situacin de malestar general. A su tiempo, los justicialistas sealan que el modelo liberal resulta inviable para sostener el crecimiento y la densidad poblacional, etc. (adems de que, va de suyo, tiende a generar un enorme desequilibrio de fuerzas en favor del capital, etc.), y que el modelo desarrollista (liberal) resulta inviable por su supeditacin a los capitales extranjeros (lo que se traduce en una indeleble condicin semicolonial del pas, etc.). El derrotero actual del proyecto, o de la va macrista, parece confirmarnos tales objeciones.

No es, pues, como fofa y sosamente nos venden los idelogos liberales de que la decadencia argentina se debe a la hegemona desde hace 70 aos del modelo nacional-justicialista; sino a la situacin de empate hegemnico que, de tanto en tanto, adquiere la forma de un empate catastrfico entre los distintos bloques sociales que se aglutinan o abroquelan en torno a estos modelos de pas (y que, por otro lado, hace que los modelos de desarrollo no puedan desplegarse en forma pura, por as decirlo, sino que aparecen siempre contaminados por tendencias o elementos lastres o herencias ms o menos pesadas- de los otros modelos en disputa). Es la irresolucin secular de esta lucha de modelos ms all de las circunstancias coyunturales que los empujan al xito o a la crisis eventual-, lo que explica la tendencia decadente del pas (que para m se profundiza a partir de la ltima dictadura, y que no debera de confundirse con su apariencia pendular, pues, efectivamente, se trata de un proceso de decadencia general, ms all de la eventual supremaca de uno u otro modelo).

El kirchnerismo se pretendi un neo-desarrollismo-nacional y apenas si lleg a establecerse como un petit-desarrollismo-postmontonero (que no produjo modificacin alguna en la estructura productiva, o en sus fundamentos agro-extractivistas). El macrismo se nos vendi como un neo-desarrollismo-liberal y hasta ahora, por razones de fuerza mayor, apenas si ha logrado cuajar, muy a duras penas, como un pseudo-desarrollismo-neoliberal (que parece destinado a profundizar los fundamentos agro-extractivistas de la estructura productiva nacional). La apuesta socialista, por fin, a veces ms afn al justicialismo, otras veces ms afn al desarrollismo (nacional-liberal), se presenta como la nica forma progresiva de resolver este entrevero histrico (alternativa aplazada, repelida y reprimida siempre por los bloques de poder que se nuclean en torno a los otros modelos). La otra alternativa radical, en el sentido reaccionario de Lilita, es la vuelta a un modelo agro-exportador (ahora agro-extractivista) de carcter neoliberal, complementado ya no por cordones y/o parques industriales, sino por mallas de economas emprendeduristas (tecnologa, turismo, servicios en general). Esta es la alternativa a la que nos estara llevando a empellones- el declive o la deriva macrista.

Ahora bien, por qu se advierte que el actual modelo ha resultado en un estrepitoso fracaso. Pues porque ha logrado reunir, trgica y vertiginosamente, todos los males que se le adjudican a los modelos clsicos en general. Mantiene los dficits fiscales y las tasas inflacionarias de un modelo populista, les sum la devastacin del mercado interno y la industria nacional, como cualquier otro modelo liberal, y, para colmo de males, ha generado un endeudamiento externo ruinoso para el pas, en sumas y en tiempo record. Inaceptable aun en los trminos del peor de los desarrollismos, e hipotecando nuestro futuro por los prximos 100 aos.

Pero de verdad result un fracaso?, o es que acaso ste era su plan ms genuino? Quizs se trata de ambas cosas a la vez, lo cual lo vuelve peligrosamente catastrfico. Result un fracaso por la combinatoria de efectos deletreos recin mencionados, pero es, asimismo, parte de lo que venan a hacer. Si la Va PRO tena algo de genuinamente desarrollista, era su promesa de un ambicioso plan de reinvencin y reordenamiento de la infraestructura productiva nacional, rompiendo de una buena vez su aeja forma de abanico, y generando las condiciones de posibilidad para regenerar las redichas economas regionales. Nada de eso ha sucedido. Mas lo que s ocurri acaso no a los ritmos que el gobierno hubiera deseado- es el progresivo socavamiento de las bases de sustentacin de la industria mercadointernista las famosas pymes- y el reforzamiento de los fundamentos agro-extractivistas a nivel nacional.

Y es que preso del crculo rojo y de su ortodoxia, el gobierno subsumi la economa en la crematstica, lig su suerte al sistema de fraude y especulacin que rige la economa mundial, y desfalc al pas como no se vea en los ltimos 70 aos, por poner una perodo que les es caro.

Es la economa, estpidos!!

Pero, y qu es la economa? Responder a esta pregunta, indudablemente, no ha de ser un gesto neutral. Mas, sin embargo, habr de evitarse, asimismo, cualquier intento de ideologizacin de la materia tratada. Adoptaremos, por tanto, una conceptuacin que, con suerte, dejar satisfechos a propios y extraos. Sin ms circunlocucin, entendemos por economa al mbito y la ciencia de la produccin y distribucin de la riqueza social. Como cualquier otra rea epistmica [aprecindole desde ngulo parcial], dispone (de) un cierto campo [siempre contextualizado] de positividades un ordenamiento emprico de las cosas-, atravesado por fricciones, tensiones y contradicciones que dan pie a diversas tendencias partidarias que lo dinamizan, lo estructuran y lo dislocan. Lo politizan, vale decir.

Mas tales tendencias se ideologizan, es decir, se alejan del campo epistmico de produccin de conocimientos efectivos para devenir en narrativas ms o menos dogmatizadas, y que no hacen otra cosa ms que sintetizar doctrinariamente los diversos prejuicios populares de izquierda o derecha, lo mismo da-; tales tendencias se transforman en meras ideologas, decamos, cuando se abstraen del campo de positividades concreto (relativo, contradictorio, mutante) al que recin hacamos mencin, o cuando tienden a tergiversarlo sistemticamente.

Y qu nos ofrecen, en este sentido, los economistas massmediaticos (encuadrados, por lo general, en el credo neo, ultra o liberal a secas). Un discurso tecnocrtico saturado y suturado por una plyade de mitomanas matemticas, o de un misticismo afirmado estadsticamente. Esta gente no nos ofrece tanto un anlisis de economa-poltica (como mbito/campo de tensiones sociales histrico-naturalmente determinadas), sino, a lo sumo, una narrativa circunscripta a la aritmtica-poltica (econometra). Estadsticas que refieren a una suerte de campo/mbito dotado de una existencia aparte e independiente del quehacer social, y que, en todo caso, se encuentra deletreamente intervenido por la accin y voluntad poltica de los malos gobiernos. Y a decir verdad, este punto de vista no debera de sorprendernos, pues esta gente pone a la crematstica (el arte de hacer dinero) por sobre la economa (la ciencia de la produccin y distribucin de la riqueza). De ah que tanto la lgica como la retrica de tales pelafustanes, tenga tanta resonancia entre jugadores de la bolsa, aficionados o profesionales. Pues su discurso no hace ms que dar un cuadro de sofisticacin tcnica a la dimensin especulativa del mundo de los negocios (hoy comandado por el capitalismo financiero), tocando apenas, superficialmente, todo lo que refiere a las inversiones productivas, o todo aquello que se supone que tiene que ver con la economa real. Esta superficialidad (se) explica, asimismo, (por) su vulgar teora del valor, ligada al movimiento de los precios y desligada de los procesos productivos en cuanto tales. Su idea de gobierno racional, consecuentemente, es y ser la de un mero comit que administra los negocios conjuntos de la clase o los sectores dominantes (lo cual explica que sus disputas tcnicas, en general, (a)parezcan ms como discordias o querellas entre lobistas, que como debates polticos propiamente dichos). Y cuando un gobierno abandona o se sale de los estrechos lmites de ese marco funcional-estructural, indefectiblemente ser declarado como un gobierno irracional, dado que, se esgrime, su accionar distorsionar, indefectiblemente, la dinmica natural de los procesos econmicos. Esta creencia en el carcter natural de la economa que redundara en una fe religiosa en sus supuestas armonizaciones espontneas-, es lo que habilita, por ejemplo, al presidente Mau a hablar en trminos meteorolgicos. Esta naturalizacin de los procesos econmicos, por fin, esta sustraccin de la economa de sus determinaciones socio-histricas, es lo que les permite, por otra parte, presentar a su elevadsima ciencia, no como una ciencia social, sino como una ciencia exacta que se ocupa de un mbito natural sui gneris.

Y as, cuando la economa se sustrae de la poltica, el campo de la misma tiende a ideologizarse, y los tecncratas que la abordan devienen ms y ms en esa guisa de astrlogos oraculares que se disputan entre s el premio nobel de meteorologa. Un verdadero emplasto de superchera matematizada que gua massmediaticamente a la opinin pblica y el rumbo del gobierno.

Y sin embargo, el nico modo de comprender la altsima rotacin y resonancia que estn teniendo ciertos economistas ultra-liberales y/o liberal-libertarios, esos energmenos bravucones que realizan crticas a Macri por derecha (desde Espert hasta Milei), incluso tachando a su gobierno de intervencionista y hasta de socialista sin ms, es por su funcin histrico-poltica. Funcin sta que consiste en brindar cobertura ideolgica al trust-liberalismo actual, posicionndose como una corriente crtica del mismo. El carozo del asunto de este verdadero quid pro quo, es desactivar la crtica por izquierda aduciendo que esto no es liberalismo, etc. Claro est que ellos han de creer efectivamente en aquello que pregonan, y que suean genuinamente con su sociedad anarco-liberal y/o miniarquista. Mas como el capitalismo realmente existente no se ajusta ni se ajustar nunca a su utopa del de una sociedad de mercado regulada apenas por un sistema de competencia perfecta, etc., su rol se reduce a oficiar de crticos-apologticos del capitalismo actual (el capitalismo neoliberal).

En cierto modo, son el equivalente a las corrientes de socialismo (crtico-utpico) que durante la existencia de la URSS, decan que eso no era un verdadero socialismo, etc. Y tanto en un caso como en el otro, la eficacia de estos posicionamientos radica en desplazar el anlisis y la problematizacin de aquello que realmente es, por el enjuiciamiento de lo que es, por oposicin a lo que debera ser, o haber sido (la tpica antinomia entre el ser y el deber ser).

La Va PRO como modelo de prosperidad

Se ratifica un modelo econmico de prosperidad, (), basado en el agro, y toda la pequea y mediana industria ligada al agro, en una sntesis que dice gobernar se repoblar. Es decir, nosotros apostamos a un modelo de desarrollo que ya no est ligado a la sustitucin de importaciones

Elisa Carri, en la Confederacin de la Mediana Empresa (CAME), 03/09/2018

El derrotero de estos aos de gobierno de la nueva alianza nos la presenta como una suerte de neoliberalismo new age; pseudo-republicano, pesudo-social y pseudo-desarrollista, y donde el sistema de crdito y la promocin del emprendedurismo anudan estas dos ltimas facetas. Mas si bien es cierto que la Va PRO se ha desplegado de acuerdo a una cierta relacin de fuerzas (la pesada herencia), la misma se proyecta como un rgimen dual conducido por especuladores y estafadores, de una parte, y soportado por una masa de emprendedores (y) cuentapropistas, de la otra (allende a la precarizacin laboral, la desocupacin, la reprivatizacin, etc., que todo ello pudiera suponer). Macri nos propone convertir el pas en el supermercado del mundo, y esa proyeccin de la Argentina que todos soamos se parece demasiado a una imagen idealizada de la feria de la Salada.

De hecho, la Va PRO se encuadra y se explica por el papel del crdito en la economa capitalista, que junto a la configuracin de ese sistema de fraude y especulacin que rige la economa global, ha dado lugar tanto a la denominada revolucin gerencialista es decir, la transformacin del capitalista realmente en activo en un simple gerente, administrador de capital ajeno, y de los propietarios de capital en simples propietarios, en simples capitalistas de dinero (la Ceocracia)-, como a las polticas de promocin del emprendedurismo, es decir, la estratagema crediticia para la captacin de capitalistas potenciales. Y ms all de sus resultados puntuales en trminos estrictamente econmicos, esta estratagema de inclusin financiera se despliega con el propsito general de difundir el espritu empresarial y de ensanchar, real o virtualmente, las bases sociales de la clase dominante -las clases medias-, a la vez que sujetarlas a un endeudamiento contino. Como en su momento lo sealara la inefable de Margaret Tatcher, la economa es el mtodo, el objetivo es el alma.

Y si en trminos generales puede caracterizarse al denominado capitalismo financiero como un rgimen especulativo, crediticio y de endeudamiento que rige globalmente al mercado mundial, resulta pertinente sealar, asimismo, que si en las denominadas economas del primer mundo, la promocin del emprendedurismo tiene como objetivo el relevo del antiguo empresario por un advenedizo ms codicioso e implacable, a la vez que dotado de un renovado espritu emprendedor, como de nuevas gracias y destrezas comerciales. En las economas del tercero o el cuarto mundo, por el contrario, con la promocin del emprendedurismo apenas si se intenta (re)construir los (nuevos) refugios para la poblacin sobrante y, de esta manera, dotar a todo el orden social de una renovada vlvula de seguridad cuentapropista.

Pero volviendo a los derroteros histrico-polticos de la Va PRO. Se advierte que, grosso modo, el gobierno amenaz con una poltica de sincericidio y honestidad brutal que se vio forzado a menguar ante el primer atisbo de una resistencia social ms o menos seria. As las cosas, al promediar su tercer ao de gestin, la nueva alianza ha terminado por defraudar a propios y extraos. A los unos por no aplicar decididamente la doctrina del shock, y a los otros porque esta poltica de ajuste de cuentas slo signific una burda transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los grupos sociales privilegiados, ms acaudalados o favorecidos. A todos en general, porque no solamente que no se solucionaron los problemas econmicos heredados de la gestin anterior, sino que, en todo caso, la situacin socio-econmica fue desmejorando punto por punto, hasta tener que acudir al salvavidas de plomo del FMI, sincerando que la famosa vuelta de la Argentina al mundo, no significaba otra cosa ms que el reconocimiento de la condicin semicolonial de su capitalismo dependiente.

Y ms all de esta suerte de hermenutica de la sospecha con la que escrutamos los derroteros de la Va PRO (fracasaron en lo que se proponan? O era esto lo que venan a hacer?), una inferencia clnica de estos aos de gobierno nos (de)muestra que la dinmica voraz del sistema de especulacin y de fraude al que el actual gobierno ha supeditado su gestin, amenaza incluso con malograr de antemano la configuracin de esa vlvula de seguridad social emprendedora que el mismo gobierno ha maquinado (construyendo una relacin ambivalente y saturada de tensiones- con el campo de la as llamada economa popular). Y as como la premura por tomar control de la maquinaria gubernativa obligaron al gobierno a saltarse ciertos protocolos republicanos, ahora se puede advertir con claridad que existe una dialctica negativa en la Va, capaz de dislocar a priori esa proyectada unidad dualista del modelo.

Ezequiel Espinosa. Licenciado en historia y doctorando en Ciencias Antropolgicas por la Universidad Nacional de Crdoba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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