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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2018

El legado del masismo y las tareas nacionales

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Nefasto legado 

Alentada por una doble sensacin de entusiasmo (por el surgimiento de una candidatura que llena un vaco de desesperanza largamente sufrido), y de regocijo anticipado (originado en la percepcin de que por fin se siente que el gobierno de Evo Morales est de salida, aunque no por eso quiera decir que ello se producir inevitablemente); una parte de la ciudadana que vive principalmente en las capitales de departamento, no ha tardado en expresar y traducir dicha euforia, como optimismo y esperanza frente al futuro y especialmente de cara a las elecciones de 2019.

No es para menos; sucede que luego de una larga movilizacin y resistencia frente al prorroguismo oficialista, por fin parecen destrabarse algunas incgnitas y surgen seales de esperanza.

Sin embargo, el problema radica en la forma cmo se han presentado los problemas y la coyuntura. El largo proceso que se inicia con la decisin soberana del 21F del 2016, se ha concentrado en la lucha por recuperar la democracia, las libertades bsicas, los derechos conculcados, y lograr el respeto a la Constitucin y el mandato soberano que gan mayoritariamente. Esa ha constituido (y todava persiste) como la agenda principal de reivindicacin de la mayora nacional. Es ms, en ese camino de resistencia emprendido, se han podido evidenciar al menos tres hechos novedosos y de gran significacin. El surgimiento de un nuevo actor poltico protagonista representado por las plataformas y colectivos ciudadanos que se conformaron en todo el pas; una movilizacin masiva, independiente y autoconvocada que logr paralizar las ciudades en varias ocasiones; y finalmente un claro y explcito rechazo al MAS y los partidos tradicionales de derecha (y sus lderes), cuya consigna y repudio logr prevalecer, muy a pesar de la enorme presin, los grandes esfuerzos y los diversos recursos desplegados.

Ahora bien, un asunto nodal que ha quedado oculto y difuso en todo este proceso, es el nefasto como gravoso legado que dejar el MAS y su gobierno a su salida. Al margen de tareas incumplidas y traicionadas como la despatriarcalizacin, los derechos de los pueblos indgenas, de la naturaleza y la vida, o la descolonizacin (solo para mencionar entre las ms importantes); se trata de su modelo desarrollista y salvajemente extractivista, que est destruyendo (literalmente) y enajenando al pas y sus recursos naturales en manos de intereses corporativos transnacionales. Ello ha provocado la profundizacin de la deuda histrica social, ecolgica, natural y de vida, que en verdad constituyen las tareas principales y de fondo que un prximo gobierno deber abordar irremediablemente. Se trata, a no dudar, de los problemas de fondo del pas, pero que a su turno deberan ser entendidos como los componentes de las tareas que hacen a su futuro, a su destino y a la oportunidad de construir un proyecto nacional-popular.

Por eso resultara un autoengao colectivo, o una oferta totalmente insuficiente, limitarse a reivindicar y cumplir nicamente la agenda del 21F. Es decir, recuperar la democracia, las libertades ciudadanas y los derechos conculcados, el respeto a la Constitucin y el mandato soberano, como si fueran los nicos o ms importantes desafos a futuro. En realidad solo son la expresin de cmo se ha manifestado el agotamiento y decadencia del actual rgimen.

Si no se entiende, se hace a un lado, o no se quiere asumir aquel nefasto legado que hace al futuro y el destino de la nacin (y an ms, podra eventualmente traducirse y reinventarse como un verdadero proyecto de esperanza y conviccin nacional-popular); entonces es claro que todos deberemos estar concientes que los mismos se traducirn en nuevos conflictos, confrontacin y sufrimiento para el pas a futuro. Una agenda de este tipo, no puede, ni debera ser dejada de lado por desconocimiento, clculo poltico, o inclusive temor, porque con seguridad se expresar ms temprano que tarde. Los problemas de fondo no se curan con aspirinas.

Caras conocemos, corazones no sabemos 

Finalmente, para mencionar otro problema no menos importante de la coyuntura electoral actual; hay que sealar que si bien las plataformas y colectivos ciudadanos han tenido la virtud de sacar la cara y expresar el sentimiento de una mayora nacional, y han sealado el camino de lo que NO se quiere; en cambio, precisamente por su diversidad, la ausencia de un liderazgo comn y la falta mancomunidad de criterios; no ha tenido la capacidad para orientar y proponer un proyecto, una propuesta nacional, en razn de haberse enfocado exclusivamente en actos de resistencia.

Adems, tampoco tuvieron la virtud (y en muchos casos muy equivocadamente, no quisieron), establecer vnculos con otros movimientos sociales, que por el contenido y profundidad de sus luchas y movilizaciones, si tienen y traen aparejada una nueva visin de pas y un nuevo modo de plantear nuestro futuro. Es decir, que indudablemente habran aportado otro carcter a la resistencia y las movilizaciones ciudadanas del 21F. Ver por ejemplo: TIPNIS, Bala-Chepete, Rositas, Tariqua, Yungas, Comunidades y pueblos afectados por la contaminacin y la minera; Achacachi, etc.

Ser por eso que nuevamente se ven en el trance y se han convertido en motivo de disputa y convocatoria, precisamente por los lderes y partidos tradicionales de derecha que fueron rechazados y despreciados, y que ahora al calor de la partidocrtica ley aprobada que les devuelve un protagonismo que no tuvieron en el pasado inmediato, vuelven a levantar cabeza.

Este fenmeno emergente (ciertamente irnico), y que se ha agudizado por la aprobacin de la ley de partidos polticos y la apretada agenda electoral impuesta, est acelerando y forzando a escoger caras, imgenes y personas, antes que exigir y demandar un programa, una propuesta y una visin de futuro, que es lo que verdaderamente importa, ms all de derrotar el abusivo como inconstitucional y antidemocrtico prorroguismo oficialista.

Las plataformas y colectivos han tenido la virtud de prescindir de la manipulacin, las presiones y el adueamiento del movimiento por los partidos tradicionales y sus lderes; pero ahora vuelven a ser presa de sus intereses y convocatoria. Lo ms probable es que poco a poco vayan cediendo frente a uno u otro candidato y, lo que es peor, al establecimiento de aquellas juntuchas despreciadas y despreciables, que bajo el argumento de la unidad, volvern a imponer las viejas maas, intereses y pactos (no precisamente de carcter nacional-popular, o con visin de futuro).

Vistas las cosas as, se engaan y pueden ser empujados al engao. Lo que corresponde es exigir y demandar respuestas, programa y proyecto, que no se limite a cumplir la agenda del 21F que a todas luces ya es insuficiente.

Arturo D. Villanueva Imaa es socilogo de Cochabamba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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