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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2018

El empleo ya no es solucin

Sara Menndez y Jos A. Llosa
CTXT

La desregulacin sistemtica a la que se somete el mercado laboral merma posibilidades lejos de generarlas, coartando as la funcin de inclusin social activa que se le presupone a la insercin laboral


El modelo social europeo concentra todos sus esfuerzos y la inmensa mayora de sus fondos en la insercin laboral. Este equipo de investigacin, centrado en el anlisis de condiciones laborales, est, paradjicamente, cada vez ms convencido de que el trabajo como medida de inclusin tiene muchas lagunas en la inmediatez del momento actual, y no pocas sospechas si pensamos en el futuro del empleo. La desconfianza del trabajo remunerado como medida de inclusin social eficaz responde a dos sucesos sociales que ya analizamos en publicaciones previas: los trabajadores pobres y el trabajo de cuidados .

Como sabemos, en 2008 la crisis econmica agudiz y aceler la precarizacin del mercado laboral, un fenmeno que se estaba instaurando por medio de la flexibilidad laboral. En palabras de Luis Enrique Alonso, la precariedad es un elemento estructural del actual modelo econmico, un factor esencial para su funcionamiento ptimo. El mercado laboral necesita, as, la inestabilidad de nuestros contratos y salarios para que las empresas puedan mantener el lugar que desean en l . De ah se derivan varios fenmenos significativos. Uno de ellos, el que pone ms claramente en jaque la insuficiencia de la insercin laboral como medida de inclusin, es el de los trabajadores pobres.

Segn la OCDE, Espaa es el quinto pas del mundo con mayor tasa de trabajadores pobres. El quinto del mundo y el primero de Europa. Si acudimos a los datos oficiales del INE, se observa claramente que desde 2013 el desempleo va decreciendo, pero el porcentaje de trabajadores pobres aumenta. Se trata de dos fenmenos relacionados, pues la temporalidad de los contratos convierte las trayectorias laborales en una rueda de fases sucesivas de empleo temporal y desempleo. Ocurre especialmente en grupos sociales ms vulnerables, como son las madres solas, personas mayores de 45 aos, parados de larga y de muy larga duracin, que se ven en la tesitura de aceptar condiciones laborales de muy mala calidad. Y la pobreza, ya sea trabajando o no, lejos de ser un bache vital, se cronifica y se hereda.

El informe Trabajadores Pobres y Empobrecimiento en Espaa de la Fundacin 1 de Mayo (2012) recoge los factores de riesgo de caer en la pobreza laboral. Por un lado, tenemos los clsicos: los contratos temporales, las jornadas parciales, el trabajo informal y el autoempleo. Es muy importante tener presente este ltimo, porque si bien el emprendimiento parece la forma de escapar de relaciones laborales perversas o del desempleo, se acompaa de unas condiciones que nos pueden sumir en la pobreza a una gran velocidad. Pero se suman factores sociodemogrficos, como el ser mujer, ser joven, ser mayor de 45 aos, tener un nivel educativo bajo, ser inmigrante o tener diversidad funcional.

Existe otra condicin determinante para caer en riesgo de pobreza y exclusin social, que es el tener hijos. Prioritariamente debido a una inatencin desde la poltica pblica a los asuntos relativos a crianza y cuidados. Este es un fenmeno comn en los pases del rea mediterrnea de Europa, con una mayor tradicin de otorgar a la familia extensa el rol de apoyo instrumental, especialmente para el cuidado de hijos y mayores. Esto parece ser un freno, o excusa, de la Administracin a la hora de poner en marcha recursos eficaces de conciliacin y de cuidados. Pero contar con esa familia extensa, o que ellos quieran o puedan desempear labores de cuidado, no es un derecho, sino una circunstancia. Mxime cuando la movilidad geogrfica por motivos laborales es un problema entre la poblacin joven. Resulta insostenible exigir movilidad a los trabajadores, especialmente a los jvenes, mientras que no hay polticas de crianza, y a la vez solicitar un empuje demogrfico ante sociedades indefinidas.

Aun as, con familia o no, estas tareas y trabajos no remunerados recaen en un porcentaje significativamente mayor en las mujeres, una de las condiciones que alimentan la feminizacin de la pobreza. As, la realidad del trabajo femenino ya la conocemos: parcialidad, desempleo, acoso a la maternidad, techos de cristal... En este sentido, no olvidemos el colectivo de familias monoparentales, encabezadas por mujeres en 3 de 4 casos, como uno de los ms vulnerables a caer en riesgo de pobreza.

Sin embargo, habra que pensar en las causas de esta situacin que nos dan respuesta de las soluciones. Mientras no haya reconocimiento para el trabajo de cuidados, no haya polticas de crianza ms all de los parches de conciliacin, y mientras los cuidados se nos sigan atribuyendo a nosotras, no hay ms posibilidad que situarse ante un marco social discriminante para todas las mujeres.

En definitiva, y volviendo a la idea inicial, debemos repensar la inclusin social, y no construirla slo desde el empleo. Debemos recordar las personas que no van a poder acceder a ningn tipo de trabajo remunerado en lo que les queda de vida laboral. Adems, poniendo el foco en otras vas de inclusin social, quiz podamos ayudar, en cierta medida, en la consecucin de unas mejores condiciones de trabajo cuando los colectivos ms vulnerables no se vean obligados a caer en la espiral del trabajo pobre. As, empleo no es una solucin, no es una manera de seguir tirando, sino que actualmente forma parte del problema.

En el fondo de este planteamiento radica la necesidad de pensar en el trabajo de las personas en nuevos trminos. La visin reduccionista de la produccin capitalista sigue siendo tan vlida hoy, como en el momento de su formulacin: el empleo representa la venta del trabajo. A partir de ese punto, el trabajo se convierte en elemento central de la vida en sociedad, ya que el trabajo, como motor de produccin, es la moneda de cambio econmica. Es difcil pensar en la justicia social en base al trabajo como empleo, ya que sustenta un modelo de mercantilizacin de nuestra vida, que siempre, y de manera incondicional, terminar superponiendo el valor de mercado sobre la dignidad de las personas.

En trminos concretos, los momentos de crisis son momentos de reflexin. Igual que en Mayo del 68, que tambin est de aniversario, los estudiantes franceses reflexionaban de modo rupturista que es proletario el que no tiene ningn poder sobre su vida cotidiana y lo sabe; el cambio de enfoque sobre el trabajo como empleo nos lleva, necesariamente, a que esa reflexin sea perfectamente vigente en la actualidad.

NOTA: Este artculo recoge y ampla parte de la intervencin de Sara Menndez en la Comisin Especial de estudio de la situacin pobreza y desigualdad social de la Junta General del Principado de Asturias.

Sara Menndezy Jos A. Llosa (Workforall)

Fuente: https://ctxt.es/es/20181017/Politica/22318/mercado-laboral-insercion-laboral-reformas-trabajadores-pobres.htm



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