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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2018

La filosofa de Stanley Kubrick

Jerold J. Abrams
El Viejo Topo


Nota de edicin: Dicen Patrick Murray y Jeanne Schuler que la idea ms profunda que impregna las pelculas de Kubrick es la del escepticismo. El director de cine, guionista, productor y fotgrafo norteamericano revolucion el sptimo arte hablando, como nadie y antes que nadie, de los sentimientos antiblicos, la revolucin sexual, los viajes espaciales, la modificacin de la conducta, la inteligencia artificial, la carrera armamentista, la cultura juvenil, la homosexualidad o la liberacin de la mujer. Y lo hizo apoyandose en una filosofa y un pensamiento nicos que, a veces, han pasado desapercibidos para el gran pblico.

Ahora que el CCCB de Barcelona inaugura exposicin para repasar esa increble y fructfera trayectoria creativa reproducimos el captulo Rebelde sin Causa. Stanley Kubrick y la banalidad del bien, parte del libro La filosofa de Stanley Kubrick (Biblioteca Buridn), editado por el profesor adjunto de Filosofa Jerold J. Abrams.

Navegando por el Zeitgeist

Stanley Kubrick entr en los anales de la cinematografa justo cuando la campaa de McCarthy contra los comunistas en Hollywood llegaba a su fin y el cdigo sobre la produccin de pelculas perda su poder sobre los estudios. Ningn director fue ms rpido que Kubrick a la hora de aprovechar la oportunidad de tratar temas que hubieran sido prohibidos con dicho cdigo. En Fear and Desire (1953), unos soldados que se encuentran lejos del frente de batalla tienden una emboscada a un general y le disparan a quemarropa mientras grita me rindo. En Atraco perfecto (1956), Kubrick utiliza a unos tipos de poca monta en una historia que recuerda La jungla de asfalto (1950) de John Huston, pero que carece de su humanidad. En Senderos de gloria (1957), unos oficiales del ejrcito francs ordenan una misin suicida, disparan contra sus propios hombres y ejecutan a tres chivos expiatorios para encubrir sus propios crmenes. En Lolita (1962), un profesor de ingls se casa con una mujer a la que detesta solo para poder seducir a la hija adolescente de esta. En Telfono rojo? (1964), una farsa sobre la guerra fra termina en un holocausto nuclear. Kubrick puede ignorar el crimen organizado cuando los denominados custodios de la sociedad familia, intelectuales, gobierno, militares hacen gala de tanta corrupcin. Kubrick tambin tom la delantera en el tratamiento de temas como el sexo, la desnudez o la violencia; un ejemplo es el incomparable erotismo de la secuencia de la pintada de uas que abre Lolita, y dcadas despus todava causa escalofros contemplar algunas escenas de La naranja mecnica (1971). En un mar de pelculas que pulverizan muchas normas culturales, las de Kubrick destacan: lo grfico y lo escandaloso se filman de manera exquisita. El espectador vacila entre apartar la mirada de la pantalla o contemplarla con una inquieta delectacin. Esta libertad artstica habra sido impensable unos aos antes, pero Kubrick se fue a Inglaterra no para escapar de la censura sino para reducir los costes de produccin. All ejerci su libertad, pero la libertad que exponen sus pelculas es una libertad irnica, inconformista.

Kubrick confes que su principal objetivo como artista era representar a su poca en la pantalla. S que me gustara filmar una historia contempornea que realmente comunicase cmo es esta poca psicolgicamente, sexualmente, polticamente, personalmente sera la pelcula ms difcil de realizar. [1] Eyes Wide Shut (1999), una pelcula que Kubrick tena en mente a comienzos de los setenta y cuyo estreno coincidi con su muerte, se acerca mucho a la realizacin de este sueo con su historia de celos, aventurismo sexual y venganza dentro del matrimonio. Pero Kubrick navega por el Zeitgeist, por el espritu de su tiempo, en todas sus pelculas, en las que explora los sentimientos antiblicos, la revolucin sexual, los viajes espaciales, la modificacin de la conducta, la inteligencia artificial, la criogenia, la carrera armamentista, la cultura juvenil, la homosexualidad y la liberacin de la mujer antes de que todas estas cosas surgieran a la superficie. Anticipa muchas tendencias emergentes, y se mantiene siempre en la onda.

La visin escptica y la banalidad del bien

La idea ms profunda que impregna las pelculas de Kubrick es la del escepticismo: lo que parece nuevo acaba hundindose de nuevo en la vieja rutina. Detrs de la imagen contracultural del cineasta moderno hay una sensibilidad prxima al existencialismo de la beat generation y a la revista Mad Kubrick fue un veinteaero entre 1948 y 1958) que relaciona a Kubrick con los antiguos y con los modernos escpticos. Si el conocimiento est fuera de nuestro alcance, la nica tarea de la razn es desenmascarar toda pretensin de alcanzar la verdad. La historia no avanza hacia la paz perpetua y la sociedad racional. Los avances y los progresos son expuestos como ilusiones. Con su artimaa del estado de naturaleza, Thomas Hobbes capt muy bien la amarga leccin: esta especie vive al borde de la destruccin saquear, robar y violar es nuestro derecho natural a menos que una fuerza exterior lo impida. Los humanos son asesinos natos; su mejor conducta est a solo un paso del estado de guerra natural. El plan definitivo para imponernos una fuerza externa, la Mquina del Juicio Final creada por los soviticos en Telfono rojo? Acaba destruyendo el mundo debido a una combinacin de orgullo partidista por parte de los soviticos y de fanatismo anticomunista por parte del general Jack D. Ripper (Sterling Hayden). En 2001: una odisea del espacio (1968), el asesinato marca el alba de la humanidad, y el arma asesina, arrojada al aire, se metamorfosea memorablemente en una nave espacial.

La adopcin por parte de Kubrick de unos tropos escpticos conjuga la absurdidad de la existencia humana y la repugnante brutalidad de la naturaleza humana. Los millones de aos y la extensin infinita del universo, que llenan la pantalla de 2001, reducen nuestras vidas a la insignificancia. Y aunque nuestros planes tengan xito cosa que raramente sucede, con la muerte como destino qu bien puede esperarse? Ingresamos en la vida siendo unos cadveres. Cada criatura interrumpe solo brevemente la vaciedad csmica. Deca Sneca: Tambin a nosotros nos encienden y nos apagan. Sufrimos de un modo u otro en el intervalo, pero en los dos extremos del mismo hay una profunda tranquilidad.[2] Victor Ziegler (Sydney Pollack), en Eyes Wide Shut, consuela a Bill Harford (Tom Cruise) con nuestra suerte compartida: La vida sigue, siempre lo hace, hasta que deja de hacerlo. Si una fuerza externa pudiese evitar que nos destruysemos unos a otros acaso podra evitar tambin la inminente amenaza de la extincin personal? E incluso en este caso, si lo que hacemos ahora como mortales carece de sentido, hacerlo ad infinitum hara algo ms que magnificar nuestra absurdidad?

Para Albert Camus, el rebelde desafa al absurdo con un rencoroso s que resuena en un universo indiferente. De la forma que enfoca Kubrick lo absurdo, el hroe moral no es ms que una ilusin. Metido a la fuerza entre la traicin humana y la futilidad csmica, lo genuinamente bueno, cuando finalmente emerge, si llega a hacerlo, resulta intil, como el coronel Dax (Kirk Douglas) en Senderos de gloria, o est condenado de antemano, como Espartaco (tambin Kirk Douglas). Lo absurdo se cobra su cuota desdibujando o invirtiendo la distincin entre lo bueno y lo malo. Por ejemplo, los padres supuestamente decentes de Alex en La naranja mecnica son unas criaturas penosas, ms perturbadoras que su desbocado hijo. Humbert Humbert (James Mason), el profesor de mediana edad que seduce a Lolita (Sue Lyon), parece benvolo en comparacin con la intrigante y poco cultivada madre de esta, Charlotte Haze (Shelley Winters). Mientras est en el cuarto de bao preparndose para asistir a una lujosa fiesta de Navidad, Alice Harford (Nicole Kidman) reclama un cumplido a su marido mientras mea sentada en la taza del vter. Los buenos carecen de elegancia; son banales y poco agraciados; los malos, en cambio, son descarados, como Barry Lyndon (Ryan ONeal) urdiendo su prxima estafa o conquista. Pero tanto los personajes buenos como los malos son exagerados y caricaturescos. Los personajes son planos porque la conversacin o la intimidad entre ellos son raras; hay poco interior a revelar o por desarrollar. Incluso las escenas en el dormitorio entre Bill y Alice en Eyes Wide Shut son ms dos monlogos que un dilogo.

Lo que ilumina la pantalla y no cabe duda que la de Kubrick es realmente brillante es la irona: la risita burlona del narrador o la disonancia de la banda sonora. En La chaqueta metlica, Joker (Matthew Modine) lleva una chapa con el signo de la paz en la solapa y al mismo tiempo lleva escrito Born to Kill [Nacido para matar] en el casco. En La naranja mecnica, Alex (Malcolm McDowell) se regocija cantando Singing in the rain [cantando bajo la lluvia] mientras viola a una mujer y da una paliza al esposo de esta. En Atraco perfecto, un perro se escapa de su duea y una carretilla del aeropuerto da un brusco viraje, volcando una vieja maleta y haciendo que un montn de billetes de banco, el botn del atraco cometido en un hipdromo, salgan volando por encima de la pista de aterrizaje. Los escritos de Camus forcejean con lo absurdo: a su pesar, Ssifo triunfa; en las pelculas de Kubrick, lo absurdo impera indiscutido. Los rebeldes de Kubrick carecen de pasin; simplemente se desvan del recto camino sin ir a ningn lugar en particular.

Kubrick es dogmtico en su escepticismo. El escepticismo recurrente en todas sus pelculas y que conforma su punto de vista es algo superficial. Su omnipresencia revela que el arte de Kubrick es el reflejo de un mundo que le resulta incomprensible. El escepticismo pertenece a lo que Karl Marx llama el horizonte burgus, la postura filosfica por defecto que caracteriza a los tiempos modernos. Abrazando el escepticismo, Kubrick se adapta sin darse cuenta a su mundo. Aunque su relativamente escasa filmografa abarca muchos gneros, el distanciamiento escptico y la irona brillan en todos ellos. Como la informe voluntad de Arthur Schopenhauer, el escepticismo de Kubrick da forma a un sinnmero de personajes y preside su desintegracin. Tal vez sea una equivocacin decir que un artista tiene una filosofa particular; sin embargo, las ideas que circulan por la obra de Kubrick siguen unos patrones filosficos familiares. Los movimientos escpticos estructuran y chequean sus opciones, e igual que en el juego de ajedrez, permiten un sinnmero de variaciones sin alterar las reglas o los objetivos. Pero los errores profundos son un mal endmico del escepticismo, que es una de las variedades ms persistentes de la falsa filosofa.[3] Podramos calificar a Kubrick como el gran cineasta de la falsa filosofa. Sus temas son caractersticos del pensamiento escptico: nuestra proximidad al estado de naturaleza, el carcter corrupto de la autoridad y de las instituciones humanas, la desilusin ante ideales como el progreso, la banalidad del bien, la atraccin del placer inmediato, la divergencia entre apariencias y realidad, la filtracin de las pesadillas nocturnas en la existencia cotidiana, y el deseo de conseguir la salvacin ms all de la condicin humana por medio de la tecnologa o la vida extraterrestre.

Escepticismo y capitalismo

La nica certeza del escptico es el flujo de sensaciones presentes que Sexto Emprico denomina apariencias. Estas sensaciones nos vienen dadas; todo lo subsiguiente surge de nuestros esfuerzos por nombrar, ordenar, analizar y responder a estas apariencias. Esta escisin entre lo dado las apariencias y lo que construimos con ello ancla al escepticismo en la inutilidad. La realidad se divide entre lo informe y lo formado; en cuanto las apariencias son nombradas, se trasladan al otro lado de la divisoria ya no son dadas, sino subjetivas, modeladas por nosotros. El lenguaje desciende sobre el torrente de la experiencia en una misin imposible de decir lo que es. Tan pronto como decimos lo que es verdadero, bueno o hermoso, el escptico desestima la afirmacin como una construccin subjetiva. De ah que la duda sea ms defendible que cualquier aseveracin. El escptico se ve en apuros para reconocer un conocimiento mejor o una moralidad superior, ya que la distincin pierde toda su fuerza cuando se equiparan unos postulados igual de subjetivos. Toda distincin es necesariamente externa a la realidad informe, una imposicin precaria sobre el torrente de la experiencia. La bondad se hunde en la banalidad, mientras que la maldad, ms cerca de la vorgine, parece autntica y real.

El capitalismo alienta la mentalidad escptica: la realidad ordinaria a menudo no es lo que parece ser. Detrs de lo ordinario, acecha la compulsin del dinero por expandirse continuamente. Lo bueno lleva una doble vida: el hogar es un activo, la educacin una inversin, los hijos son a la vez deducciones y gastos. La libertad del mercado es estrechamente egocntrica. La indiferencia del dinero impregna los asuntos ordinarios, socavando las sensibilidades morales informadas. La irona es un resultado del doble carcter del capitalismo: hemos de fingir que nuestro trabajo y nuestros productos son importantes, cuando sabemos que hacer dinero es lo nico que importa. La irona prospera en la cultura capitalista, mientras repetimos convicciones que hemos heredado, para que no se pierdan. Lo que el escptico postula como verdad intemporal realmente existe como realidad histrica la nuestra es una poca irnica. Alice Harford rechaza a regaadientes a un tocn en la fiesta con un coqueto, Estoy casada, pues ambos son conscientes del poco peso que tiene la alianza de Alice.

Notas:

[1] Thomas Allen Nelson, Kubrick: Inside a Film Artists Maze (Bloomington: Indiana University Press, 1982), 4

[2] Seneca, Letters from a Stoic, traduccin al ingls de Robin Campbell (Londres: Penguin Books, 1969), 104.

[3] Donald Livingston aborda la dialctica de la verdadera y falsa filosofa en el captulo 2 de Philosophical Melancholy and Delirium: Humes Pathology of Philosophy (Chicago: University of Chicago Press, 1998).

Fragamento del libro La filosofa de Stanley Kubrick

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-filosofia-de-stanley-kubrick/


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