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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2018

El hombre que saba demasiado

Eduardo Luque y Bashar Barazi
TopoExpress


Nota edicin. El asesinato de Jamal Khashoggi ha sido como dar una patada en el avispero. Los distintos actores que intervienen en Oriente Medio se posicionan en el nuevo escenario. Khashoggi no era un adalid de la democracia. Era un hombre que saba demasiado.

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Jamal Khashoggi era un hombre que saba demasiado. No era, como se pretende, un adalid de la democracia. Ni siquiera un gran crtico de la monarqua saud. Era un hombre de la CIA y de los servicios secretos de Riad.

Haba participado en los proyectos de desestabilizacin en Afganistn. Se entrevist en las montaas de Bora Bora con el mismsimo Osama Bin Laden; en aquellos das fue fotografiado empuando un lanzacohetes. Era tambin periodista del Washington Post, seguramente su tapadera. Vivi durante aos muy cerca de los crculos de poder saudes y conoca las entretelas del rgimen. Fue estrecho colaborador de Turki bin Faisal Al Saud, el que fuera durante 23 aos responsable de los servicios de inteligencia del rgimen saud, y que posteriormente sera nombrado embajador en Londres y Washington .

Jamal Khashoggi era miembro de la Hermandad Musulmana y jug un papel importante en la Primavera rabe. Estuvo de acuerdo con las propuestas de cambio de rgimen de Hillary Clinton y Barack Obama para la mayor parte de Oriente Medio. Cado Mubarak, los lderes saudes, que teman ser los siguientes, apoyaron la contrarrevolucin de Al Sisi. En ese momento Jamal perdi el apoyo de la familia gobernante en Riad y se refugi en EEUU. El exiliado periodista, si hemos de hacer caso a la revista de militares veteranos norteamericanos Veterans Today, conoca dos grandes secretos: el uso de armas nucleares en Yemen en 2015, contra un almacn especialmente fortificado de misiles yemenitas y el trfico de armas nucleares de Arabia Saudita con Pakistn. Vista su biografa era, como hemos dicho, un hombre que saba demasiado. Su asesinato y especialmente la forma como se ejecut es un aviso para navegantes. El miedo a la muerte disuade y la barbarie de la tortura medieval an ms.

Jamal Khashoggi fue asesinado el 2 de octubre por un comando formado por 15 hombres. Todos miembros de los rganos de inteligencia de Arabia Saudita y muy prximos a la figura del actual gobernante Muhamed bin Salman Al Saud. Conforme pasan las horas y se conocen los detalles, ms implicado aparece el actual prncipe y hombre fuerte del rgimen. Si el caso no fuera real ni tan trgico sera una magnfica novela de espas. La realidad ha superado la ficcin.

La muerte de Jamal Khashoggi ha sido como dar una patada en el avispero. Los distintos actores que intervienen en Oriente Medio se posicionan en el nuevo escenario. Se entrelazan en este caso una multitud de factores, que van desde la lucha por el poder entre la camarilla gobernante de la familia Al Saud, la crisis iran y hasta los intereses turcos con el sueo de Erdogan de reconstruir el antiguo imperio otomano, a los intereses estratgicos de Israel y Estados Unidos en una zona tan delicada donde se juega parte de la supremaca mundial. Como autnticos cocodrilos, los polticos vertern unas cuantas lagrimitas. Durante unos das solo se hablar del periodista, nadie recordar los miles de muertos en Yemen o Siria. En las relaciones internacionales no hay ni siquiera una brizna de humanidad, solo intereses.

El prncipe heredero Mohammad bin Salman (MbS) es sin duda el responsable de esta atrocidad. Ha sido un enorme error poltico. Se ha sabido, por ejemplo, que el lder del equipo de asesinos llam en doce ocasiones al secretario del prncipe en la hora donde se supone que asesinaron y desmembraron al periodista. Tambin se ha hecho pblico cmo el propio prncipe llam personalmente a Jamal invitndole a volver a Riad, cosa que rechaz por miedo a ser asesinado. MBS es un poltico inhbil e incapaz, su nica virtud es su implacabilidad, su prepotencia le han llevado a cometer infinidad de errores. La detencin del primer ministro libans Saad Hariri, en 2017, le granje la enemistad con el presidente francs Macron. Incapaz de admitir las crticas que se le hacan desde Canad abri una crisis diplomtica de enorme envergadura con ese pas en el mes de septiembre de 2018. Mientras su estrategia de genocidio en el Yemen choca con las crticas internacionales, la guerrilla huz (Ansarola) consigue llevar la guerra al interior de su propio pas. La guerra en Siria es otro enorme fracaso. La crisis con Qatar y sus amenazas de invadir y destruir ese pequeo pas en 2017 provocaron que sus dos archienemigos Turqua e Irn tomaran posiciones defendiendo a Doha y evitando as lo que pareca una invasin inminente. Qatar tuvo que pagar esa ayuda proporcionando un alivio financiero al gobierno turco, absolutamente necesitado del mismo tras el enfrentamiento entre Ankara y Washington de hace unos meses a cuenta de la liberacin del clrigo evangelista y agente de la CIA Andrew Brunson. Turqua reforz sus bases en Qatar multiplicando sus efectivos, mientras ha conseguido, gracias a las amenazas saudes contra Kuwait, autorizacin para construir una base militar en ese pas. Los saudes, como respuesta, inyectaron ms dinero para apoyar la guerrilla kurda que Estados Unidos usa para ocupar el noreste de Siria pero que amenaza la integridad turca.

Turqua es la que est manejando los hilos y eso coloca a Erdogan como rbitro de la situacin. El discurso ante el parlamento turco no aport nada nuevo. El acuerdo con Riad y Washington est cerrado. La informacin que proporciona Ankara a cuentagotas le ha permitido dosificar los tiempos, algo esencial en toda accin poltica, se busca obtener la mayor rentabilidad. La situacin en Arabia Saudita no cambiar est quin est en el gobierno. Sin embargo, el asesinato de Jamal Khashoggi ha hecho aflorar un conjunto de conflictos que nada o muy poco tienen que ver con la libertad de prensa. Aunque en muy mala situacin, Mohamed bin Salman no est indefenso, financia la ocupacin estadounidense en Siria mientras el yerno de Trump, Jared Kushner, construye su plan de paz para Netanyahu con la aprobacin de Arabia Saudita. El gran valedor de Rihad es evidentemente Tel Aviv. Las sanciones contra Irn solo pueden mantenerse si el petrleo saudita reemplaza la falta de petrleo iran; por otra parte Trump necesita el dinero saud para mantener la campaa militar y evitar la derrota en Afganistn. Si el petrleo saud, actualmente a 80 $ el barril, ya es caro para Trump, un boicot de Arabia Saudita lo hara superar los 180 e incluso los 200 $. Por otra parte, Riad ya ha amenazado con pagar ese crudo con monedas como el rublo, el euro o el yuan, desplazando al dlar de las transacciones internacionales. En esta coyuntura Irn podra emerger como la gran vencedora en esta confrontacin; de ah su silencio. Desde 1974 existe un acuerdo que transforma los petrodlares saudes en bonos del tesoro norteamericanos. Si EEUU impusiera esas sanciones, que no lo har, aunque importantes legisladores norteamericanos lo exigen, se estara apualando a s mismo.

Hay como mnimo dos razones ms desde el mbito de lo personal que pondera el presidente Trump: la primera, los grandes negocios para las empresas armamentsticas que est generando el presidente norteamericano y de los cuales recibe al parecer su comisin a travs de su hija y su yerno que median en las negociaciones, y la segunda, como conoca el propio Jamal, los enormes negocios que posee Trump en Riad en forma de casinos y prostitucin de lujo, como denunciaba la revista norteamericana Veterans Today. Jamal Khashoggi fue colocado en una lista de enemigos de Arabia Saudita por el propio yerno de Trump, Jared Kushner, segn denuncia el representante del Congreso de EEUU Joaqun Castro en una entrevista concedida el viernes pasado a la CNN. La lista elaborada por los servicios secretos norteamericanos fue presentada al prncipe heredero Muhamad bin Salman Al Saud, quien habra obrado en consecuencia.

Como vemos, las repercusiones de este caso son muy amplias y cada jugador esconde sus cartas. Una vez que Alemania ha hecho sonar su voz, el resto de la UE la ha levantado, exceptuando Reino Unido y Espaa. Merkel propone el boicot a la venta de armas. La posicin de las fuerzas de izquierda PSOE y Podemos es especialmente incmoda a este respecto. Trump gesticula afirmando que un boicot de su pas aumentar los ndices de paro. Curiosamente el mismo argumento que haban utilizado Pedro Snchez y Pablo Iglesias, aunque este ltimo ha declarado recientemente estar en contra del envo de armas a las dictaduras asesinas. Es posible que Espaa siga construyendo barcos para la muerte de inocentes y armas para engordar la cuenta de resultados de unos cuantos. La desaparicin del movimiento antiguerra en Espaa, el nulo inters del PSOE e incluso de Podemos en el tema, el claro alineamiento de esta ltima formacin a favor de la OTAN propicia que nuestro pas se ponga del lado de los agresores y calle, invocando el mal menor, como justificacin de este aquelarre.

Con toda seguridad se hallar una solucin. Desde el da 2, cuando se produjo el asesinato hasta este momento, han pasado suficientes das para alcanzar un acuerdo que englobe a EEUU, Arabia Saudita y Turqua. Se buscar un chivo expiatorio; tiene todos los nmeros el anterior cnsul saud Ahmad Asiri, y el ex portavoz de las fuerzas de la coalicin contra Yemen que ocupaba el cargo del vicedirector general de la inteligencia saud en Ankara Al primero le fue permitido huir de Turqua; el segundo est bajo arresto. Por otra parte, siempre pagarn personajes menores, como los guardaespaldas. Uno de ellos ya ha muerto en accidente.

Se apuntan varias hiptesis como salida negociada. Los saudes pedirn a Erdogan una investigacin conjunta para justificarse. Mientras, se acaba de perfilar el pago de 5 mil millones de dlares por parte de Riad y la condonacin de la deuda turca por valor de otros 6 mil. El rey saud envi al gobernador de la provincia de La Meca, prncipe Khalid bin Faisal Al Saud, a Ankara hace pocos das para concluir el acuerdo. La liberacin del mencionado espa norteamericano y pastor evanglico Andrew Brunson, como hemos sealado anteriormente, posibilitar para Ankara el levantamiento de sanciones econmicas por parte de EEUU y el corte definitivo de la ayuda militar a la milicia kurda. Finalmente, y depende de la salida final a la crisis, veremos un replanteamiento de la guerra genocida en el Yemen. No es descartable a corto plazo un recambio en el gobierno (la familia Saud). Hay tres figuras emergentes en este momento. Jaled bin Silman, (hermano menor de Bin Salman y embajador de Arabia Saudita en EEUU, la opcin ms probable), el depuesto prncipe heredero Mohammjad Bin Nayed, y Ahmad Bin Abdulaziz, miembro de la familia real que vive en Londres (aunque descartado por su aficin a libar a Baco en lugar de Al).

En las actuales circunstancias no tenemos por menos que recordar a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cuando sealaba la necesidad de cambiar algo, para que nada cambie.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-hombre-que-sabia-demasiado/



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