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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2018

La prctica en el cambio de la conciencia

Marta Harnecker
Rebelin


1. Es su situacin de clase explotada y el inters del patrn por mantener esta situacin lo que hace que los trabajadores, al luchar por sus reivindicaciones inmediatas, vayan chocando contra los intereses de los patrones y vayan estableciendo una diferencia primero, y una oposicin despus, entre sus intereses de clase y los intereses de la clase dominante; su lucha ya no es simple lucha econmica para mejorar sus condiciones laborales o vender su fuerza de trabajo, sino que adquiere un carcter cada vez ms poltico. Empieza cuestionando aspectos parciales del rgimen capitalista, pero luego llega a la conviccin de que sus problemas no tienen solucin dentro de este sistema y que hay que luchar por construir una sociedad regida por otra lgica. De esta experiencia prctica cada vez ms compleja surge una toma de conciencia, una ideologa propia, que ya no est inscrita en la ideologa de la clase dominante.

Marx y el aprendizaje a travs de la prctica

2. Recordemos que Marx planteaba que es en la prctica revolucionaria donde se enraza el proceso de constitucin de la conciencia. Y es a travs de ella que la clase en s se transforma en clase para s.

3. Y Engels, reafirmaba esta idea al sostener refirindose a la clase obrera norteamericana que lo importante no es tanto introducir en ella la teora, como queran hacerlo algunos socialistas alemanes residentes en ese pas, sino llevar a que la clase obrera se ponga en movimiento como clase, porque una vez logrado esto no tardar en encontrar el camino seguro. Lo importante primero es unir a la masa a escala nacional, no importa sobre qu plataforma sea con tal de que no se retarde la consolidacin nacional de ese movimiento.

4. Me parece sumamente interesante, en este sentido, la crtica que Marx y Engels hacen a aquellos que en su poca valoraban ms la posesin de la ciencia que la experiencia prctica de la gente y, como consecuencia de ello, sostenan que los puestos parlamentarios deberan estar en manos de gente que tuviese tiempo para familiarizarse con las materias a discutir, posibilidad que no tienen los trabajadores. Marx y Engels ironizando les dicen: Elijan entonces a burgueses! Y ms adelante expresan: No podemos marchar junto a aquella gente que declara a gritos que los obreros son demasiado poco instruidos como para emanciparse ellos mismos y que deben ser liberados desde arriba, por los filntropos burgueses o pequeo‑burgueses.

5. Todo esto concuerda con la concepcin de Marx de la transformacin de la clase en s (influida por la cultura burguesa) en clase para s, es decir en una clase que promueve el surgimiento de una concepcin del mundo diferente a la concepcin del mundo burgus, a la conciencia de ser una clase diferente.

6. Decir que los trabajadores pueden llegar a adquirir conciencia de clase a travs de su participacin en la lucha de clases no quiere decir, sin embargo, que se desconozca que su conciencia espontnea est muy influida por las ideas y valores de las clases dominantes que se transmiten a travs de los distintos aparatos ideolgicos del Estado, jugando hoy un papel fundamental los medios de comunicacin de masas monopolizados por grandes consorcios transnacionales.

7. En tiempos normales, de calma, parecera que los trabajadores no pudieran escapar a esta influencia negativa y a la manipulacin de la conciencia que se hace a travs de todos estos instrumentos: es como que redes invisibles los encerrasen en una trampa de la que no pudieran escapar, salvo si llega a ocurrir una tempestad.

8. Por ello, es justamente cuando se abren perodos de lucha que esta confrontacin les permite descubrir que las leyes favorecen a los dueos de las fbricas y que la polica no sirve para proteger el bien comn, sino los intereses de los patrones. Todo eso va permitindole una gradual toma de conciencia del antagonismo entre sus intereses como trabajadores y los de los dueos de las empresas. Van adquiriendo una comprensin creciente de que todo el sistema institucional favorece a estos seores.

9. Las confrontaciones de clases son la escuela poltica viva, la escuela en la lucha y por la lucha de la que hablaba Rosa Luxemburg. La revolucionaria alemana no niega la necesidad de que el proletariado tenga un alto grado de educacin poltica, de conciencia de clase y de organizacin, pero sostiene que no puede aprender todo esto en los folletos o en los panfletos, sino en la lucha.

2 . Lenin y el aprendizaje en periodos revolucionarios

10. Y Lenin mismo, a quien se ha atribuido incorrectamente el planteamiento de la necesidad de introducir la teora marxista en el movimiento obrero como nica forma de superar el economicismo al que espontneamente este movimiento tiende, sostena, reafirmando lo planteado por Marx y Engels, 3146. 231. que la experiencia prctica desempea un papel fundamental en la formacin de la conciencia de clase. Segn l, el conocimiento de s misma, por parte de la clase obrera, est vinculado en forma inseparable, no slo a una comprensin terica absolutamente clara o mejor dicho: no tanto terica, como prctica de las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual, comprensin adquirida a travs de la experiencia de la vida poltica. Esta formacin de la conciencia se ve favorecida enormemente en los perodos revolucionarios por la marcha de los acontecimientos, ya que las revoluciones desenmascaran los verdaderos intereses de las diferentes clases, que en pocas pacficas pueden engaar al pueblo con su demagogia.

11. En medio del proceso revolucionario ruso de 1917, el dirigente bolchevique hace la siguiente comparacin: [...] as como todo viraje que sobreviene en la vida de un individuo le ensea y le hace vivir y sentir muchas cosas, la revolucin ofrece al pueblo todo, en poco tiempo, las ms profundas y preciosas enseanzas.

12. Y contina: En tiempos revolucionarios, millones de hombres aprenden en una semana ms que en un ao entero de vida rutinaria y soolienta. Pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo entero ve con especial claridad qu fines persiguen las diferentes clases sociales, de qu fuerzas disponen, con qu medios actan 1/.

13. Concluyendo, los sectores populares pueden despertar y ser capaces de desenmascarar los verdaderos intereses que mueven a los diferentes sectores sociales en pocas de grandes conmociones sociales y de revoluciones. En esos momentos las clases dominantes se quitan la careta y revelan sus mtodos de lucha. Los pueblos se politizan y aprenden con una velocidad inimaginable 2/. 

14. El golpe militar del 11 de abril del 2002 en Venezuela contra el presidente democrticamente electo: Hugo Chvez, permiti a la poblacin ver quin era quin: se desenmascararon los mandos golpistas dentro de la Fuerza Armada; se hicieron evidentes las intenciones fascistas de muchos de los polticos opositores que se autoproclamaban demcratas. El nivel de conciencia poltica en los sectores populares aument enormemente. El pueblo aprendi en pocos das mucho ms de lo que hubiera podido aprender durante aos a travs de lecturas.

La prctica transforma la conciencia

15. Esta experiencia de lucha no slo contribuye a clarificar la cabeza de los trabajadores, su forma de ver el mundo, sino que los va transformando interiormente, va creando en ellos la sensacin de que unidos con otros trabajadores pueden llegar a transformarse en una fuerza que puede ir obteniendo triunfos frente a los patrones, que puede ir conquistando cosas. En esta prctica de lucha van adquiriendo autoestima, van sintindose cada vez ms capaces de conseguir sus objetivos, van transformndose cada vez ms en sujetos del proceso en el que estn insertos.

16. Como dice Michael Lebowitz, Marx entendi muy bien que la gente no es esttica; que la lucha por satisfacer necesidades materiales puede producir nueva gente con nuevas necesidades radicales, de ah su tesis acerca del auto/\‑desarrollo de la clase obrera a travs de sus luchas. Y aunque las necesidades que pretenda resolver no vayan ms all del capital, el propio proceso de lucha cambia a las personas; las transforma en personas con una nueva concepcin de s mismas: empiezan a verse como sujetos capaces de cambiar el mundo en el que viven.

17. La propia experiencia es una dimensin irremplazable, porque slo a travs de ella se forman los sujetos de la transformacin. Conformar dichos sujetos implica la autoeducacin de las masas en el curso de su misma experiencia de lucha. Y esta experiencia prctica va haciendo surgir en los trabajadores cada vez ms preguntas, ms ansias de comprender y de saber, va creando la necesidad de adquirir conocimientos cada vez ms profundos de la realidad en la que estn inmersos y de las posibles soluciones a sus problemas. Por eso es tan distinto ensear acadmicamente marxismo en las universidades a ensearlo a trabajadores inmersos en la lucha. Para los primeros suele ser un conocimiento ms, para los segundos, un arma de lucha.

4. Conocimiento directo y conocimiento indirecto

18. Luego de lo expuesto vemos que es necesario diferenciar como dice el investigador argentino, Lito Marn entre dos tipos de conocimiento, aquel al que pueden tener acceso los trabajadores y, en general, los sectores populares, como consecuencia de los enfrentamientos a que se ven sometidos. Frente a este conocimiento directo hay otro tipo de conocimiento al que no les es posible acceder directamente. Es muy difcil, por ejemplo, que los sectores populares lleguen a adquirir por s solos una apreciacin global de las condiciones de la lucha de clases en su pas y a nivel mundial.

19. Muchas veces las organizaciones marxistas han tendido a valorar excesivamente el conocimiento que proviene de la actividad cientfica, subvalorando la experiencia directa de la prctica social. Se tiende a desconocer el saber que pueden adquirir de esta manera los sectores dominados. Se le quita importancia a la experiencia directa en la construccin de conocimiento, especialmente si se trata de la experiencia social de hombres y mujeres comunes. Y esto acaba, como seala Carlos Ruiz, dejando el anlisis de la realidad en manos de intelectuales.

20. Pero tambin es cierto que se ha cado en el otro extremo de valorar en exceso la experiencia que proviene de la actividad cientfica desdendose la necesidad de tener un conocimiento de los acontecimientos histricos y sus enseanzas, as como un conocimiento ms global, tanto de la situacin nacional como internacional, desde una perspectiva crtica.

21. Es necesario rechazar las dos tesis extremas: la organizacin poltica duea de la verdad y el basismo. La primera concibe a la instancia poltica como la nica capaz de conocer la verdad: el partido es la conciencia, la sabidura, y los otros son sectores atrasados. La tesis opuesta es el basismo. Este valora en exceso las potencialidades de los movimientos sociales. Piensa que esos movimientos son autosuficientes. Rechaza indiscriminadamente la intervencin de cualquier instancia poltica y con ello contribuye, muchas veces, a echar agua al molino de la divisin del movimiento popular.

22. Por esta razn, se requiere de una instancia poltica capaz de desempear un rol educativo del pueblo. Esta no puede limitarse a proporcionar conocimientos que permitan combatir la cultura heredada, sino que tambin deben orientar la lucha de masas para que contribuya a elevar la conciencia de clase del pueblo.

23. Para llevar adelante el proceso de transformacin social profunda se necesita, por lo tanto, una instancia poltica que promueva un proceso colectivo de construccin de conocimiento, que integre tanto la experiencia directa como el examen de la realidad global a partir de la teora. Una tarea as slo la puede orquestar una organizacin poltica concebida como un autntico intelectual colectivo.

1/ Lenin, Enseanzas de la revolucin, (jul-sep.1917), Obras Escogidas en tres tomos, t.2, p.21; O.C. t.26, p.309.
 

2/ Durante la revolucin, millones y millones de hombres aprenden en una semana ms que en un ao de vida rutinaria y soolienta. Pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo se ve con especial claridad qu fines persiguen las diferentes clases del pueblo, qu fuerza poseen, y qu mtodos utilizan. ( Vladimir Lenin, Las enseanzas de la revolucin, en Obras Completas, Ed. Cartago, Buenos Aires, 1970, t.26, p.309.) 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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