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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2018

Prefacio para un desastre

Atilio A. Boron
Rebelin


Habr que luchar hasta el final, pero la victoria de Jair Bolsonaro parece ya la crnica de una muerte anunciada. Y la palabra muerte est bien usada porque eso es lo que representa este personaje de la lumpen-poltica que durante casi 28 aos pas desapercibido en el corrupto Congreso brasileo. Muerte cuando propuso entrar con un lanzallamas al ministerio de Educacin para erradicar hasta el ltimo vestigio de las enseanzas del gran educador Paulo Freire. Muerte porque bajo su gida habr un considerable refuerzo del autoritarismo en la escuela y en la sociedad, y se librar una guerra sin cuartel al pensamiento crtico en todas sus variantes. Muerte porque ha prometido represin y crcel para todos quienes representan el pasado petista, aunque no pertenezcan a ese partido. Declar en varias oportunidades que va a ilegalizar al marxismo y al gramscismo (aunque no dijo cmo) y que recortar drsticamente el presupuesto de facultades e institutos de investigacin en ciencias sociales. Segn este santo varn, su gobierno invertir en ciencias que produzcan cosas (lavarropas, palas, tornillos, etctera) y no palabras o ideologas.

Este verdadero troglodita, al que circunstancias fortuitas y un golpe de la Diosa Fortuna lo convirtieron en el casi seguro presidente de Brasil, fue favorecido con enormes sumas de dinero (por completo ilegales) una vez que la clase dominante brasilea cay en la cuenta que los protegidos por Fernando H. Cardoso como candidatos del PSDB y la elite tradicional de Brasil agrupada en el PMDB eran repudiados o ignorados por el electorado. Pragmtica e inescrupulosa como siempre la derecha lleg a la conclusin que si no se poda derrotar al lulismo con sus candidatos democrticos propios tal como antes ocurriera con Jos Serra (dos veces) Geraldo Alckmin, y Aecio Neves- deba hacerlo con cualquiera que pudiera, an cuando fuese un pattico emisario rescatado de las cloacas de la dictadura que asol al pas por ms de veinte aos. Se ratifica por ensima vez que la derecha no tiene la ms mnima lealtad hacia la democracia, como lo demuestra su apoyo a Bolsonaro. Adems ste cuenta con el respaldo de Donald Trump para reorganizar a la derecha en todo el hemisferio y el asesoramiento del equipo que dirigi la campaa presidencial de Trump. Se dice adems que Steve Bannon en persona est colaborando en la estrategia propagandstica del candidato del orden.

Un dato muy significativo es que la campaa presidencial no se nota en las calles de Ro. Ni un afiche, ni un pasacalles, una pintada en un muralln, nadie volanteando, nada! Es que en esta nueva era de la antipoltica, astutamente promovida por la derecha, la poltica fue convenientemente apartada de la va pblica, y si bien esto es una tendencia general y creciente, en el caso del Brasil esta despolitizacin de la calle fue potenciada por el ms fatdico error de la gestin del PT: confiar ingenuamente en que el ejercicio del poder poltico por parte de un partido de izquierda, o progresista, podra descansar en el rodaje de las instituciones supuestamente democrticas (que no lo son). La consecuencia fue la suicida desmovilizacin y desorganizacin de sus propias fuerzas polticas, comenzando por el PT, siguiendo con la CUT y ninguneando a los Sem Terra. El resultado: una Dilma indefensa frente a los lobos del mercado que se movan a sus anchas en las estructuras institucionales del estado burgus, especialmente en el Congreso y el Poder Judicial. Por eso la poltica no est en las calles, y los pocos que salen son mayoritariamente partidarios de Bolsonaro. Todo circula por la Internet y, en menor medida, por los diarios, la televisin y la radio. Un distrado turista procedente del cinturn bblico de Estados Unidos, digamos Mississippi o Alabama, jams se dara cuenta que en pocos das ms este pas se juega su futuro, en una opcin dramtica. Pero si el visitante incursionara en la telaraa de la web, all se percatara de lo que est ocurriendo y observara a la lucha poltica librada sin cuartel, pero en el ciberespacio. Esto plantea un enorme desafo para las fuerzas populares porque debern aprender a moverse en un campo minado que sus enemigos inventaron y conocen a la perfeccin. No obstante, si movido por su fe nuestro visitante asistiera a alguno de los miles de templos evanglicos dispersos por todo el Brasil tambin se dara cuenta de que hay una eleccin presidencial en ciernes. Comprobara, para su mayscula sorpresa, que los pastores y sus ayudantes al terminar la ceremonia religiosa se dirigen a la salida y entregan a cada uno de los feligreses un volante en donde se dice a quin se debe votar para presidente, gobernador, etctera, porque son esos candidatos, y slo ellos, los que Dios dijo que hay que votar. Deplorable trasmutacin del modelo del partido bolchevique con su tica militante, su organizacin, su conciencia revolucionaria- puesto ahora al servicio de la reaccin y de la contrarrevolucin nada menos que por unas iglesias!

Las evanglicas en Brasil constituyen un aparato poltico formidable presentes en grados diversos en varios pases de Nuestra Amrica, y de creciente gravitacin en Argentina- pero su eficacia no slo reposa en la militancia y la labor cotidiana de sus pastores y agitadores en el territorio sino tambin en la persistencia de un ncleo duro conservador muy arraigado en los sectores ms atrasados del campo popular- pero de inestables preferencias polticas. Segn algunos analistas este sector representa un treinta por ciento de la poblacin y si a comienzos de siglo se inclinaron por el PT (y se mantuvieron en ese espacio poltico durante catorce aos, retenidos por las polticas sociales del gobierno) ahora cortaron amarras y lo hacen por Bolsonaro. Un factor decisivo de esta ruptura fue la creencia, abiertamente inculcada por la prensa canalla, de que el tsunami de la corrupcin en Brasil simbolizado en la operacin Lava Jato- slo puede ser atribuido a la maldad del PT y sus dirigentes. Ese vendaval de dirigentes polticos, empresarios y funcionarios desfilando por les estrados judiciales y terminando en la crcel tuvo un impacto tremendo sobre la conciencia popular y potenci la insatisfaccin ante la crisis econmica y el aumento de la criminalidad, o al menos la percepcin de tales cosas fogoneada impdicamente como en la Argentina de la poca de Cristina Fernndez- por la prensa hegemnica. Es impresionante constatar como hombres y mujeres del pueblo repiten esa letana el PT rob y corrompi- cada vez que se les pregunta la razn de su voto por Bolsonaro. Si algo demuestra esta reiterada respuesta es la escasa capacidad que tuvo ese partido de explicar la muy larga historia de la corrupcin en Brasil, quienes fueron sus principales agentes y beneficiarios, y los mecanismos legales y judiciales que posibilitaron su funcionamiento. Tarea que, por cierto, no fue intentada por los gobiernos del PT. Pero, claro est que para poder hacerlo haba que tener medios de comunicacin y una poltica para los medios. Y el PT no tuvo ni lo uno ni lo otro.

Cuando culmine el proceso electoral y se constituya la Cmara de Diputados muy probablemente Bolsonaro y sus aliados lleguen a controlar los dos tercios de los votos. Con ellos podrn introducir una serie de reformas hiper-retrgradas a la Constitucin de 1988. Una de ellas, anticipada por el candidato presidencial, figura la criminalizacin del activismo social y de las organizaciones sociales cuyas acciones constituiran un crimen contra la seguridad del estado y el orden pblico y sus responsables deberan cumplir largas condenas en la crcel. Habr que ver si esto finalmente logra ser aprobado en el Congreso. El tema no es si el PSL, el partido de Bolsonaro tendr los votos, sino la intensidad de la reaccin anti-PT que podra sedimentarse en un enorme bloque parlamentario con nmero suficiente para aprobar esas reformas. Si no lo tuviera, la tradicional corrupcin de la poltica brasilea permitira comprar los votos necesarios para satisfacer las retrgradas aspiraciones de Bolsonaro y la clase dominante de Brasil que, de este modo, constitucionalizara los decretos y las leyes de Michel Temer. Dicho todo esto, slo un milagro podra revertir esta brutal deriva autoritaria de la democracia brasilea. Pero los milagros no existen en la vida poltica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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