Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2018

Guerra contra el pueblo, guerra del pueblo

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
Rebelin


Nuevamente los esbirros del macrismo y sus compinches golpearon, hirieron, humillaron, insultaron y detuvieron a manifestantes que se concentraron en la Plaza de los Dos Congresos para tratar de impedir que se vote, por parte de los tribunos entregados y entregadores, el Presupuesto para el ao entrante, diseado a gusto y piacere del Fondo Monetario Internacional (FMI), del gobierno chauvinista y protofascista de Donald Trump, del Tesoro de EE.UU. y de los grandes empresarios locales y multinacionales. Tambin legisladores populares fueron maltratados por los esbirros.

Para ello el gobierno cont una vez ms con sus servicios de inteligencia y sus fuerzas de seguridad, siempre prestas para ahogar en sangre y palos el grito de los explotados y oprimidos a cambio de emolumentos materiales, incluido el trfico de estupefacientes y la aceitada relacin con la delincuencia organizada, y tambin espirituales, o sea, via libre para canalizar resentimientos, prejuicios y perversidades contra los supuestos dbiles de la poblacin.

Pero adems, y como desde hace rato ocurre, los agentes de la represin utilizaron a sus infiltrados, tartufos desclasados y cobardes que, con su accionar provocador, persiguen dos cosas: 1) Lo evidente, que significa provocar para incitar a la represin, dispersar las marchas masivas y castigar a todo el que se le ponga adelante a cualquier esbirro de cuarta. Este accionar profesional es comn en estos tiempos, y se lleva a cabo para desalentar futuras marchas masivas y limpiar las calles de manifestantes a los que se les conculcan todos los derechos, y fundamentalmente uno: el de no morirse de hambre.; 2) Lo subyacente y menos reconocido, consistente en montar provocaciones por parte de servicios encapuchados mediante la accin directa y la consiguiente represin. Este accionar no solo logra dispersar las marchas y llevar a cabo la consiguiente cacera de militantes, sino incita a cuestionar -y desechar en el caso de alguna militancia- el uso de la violencia frente a la prepotencia armada de las fuerzas de seguridad de los ricos. Este tipo de provocaciones policiales o de otras fuerzas no solo persiguen el objetivo de predisponer a la pequeo burguesa de su casa y su trabajo ( si los tienen) a alejarse de los manifestantes revoltosos, sino tambin a encorsetar a cierta militancia de buena fe en las consignas de que la violencia engendra violencia, de que solo el amor vence al odio, de que la democracia burguesa es sacrosanta y pura y de que es imposible o directamente suicida pagar con su misma moneda a la represin organizada.

Por lo tanto, desanima a esta militancia en cuanto a ejercitarse y organizarse para llevar a cabo acciones directas cuando las circunstancias lo requieran. Los informadores pblicos del sistema colaboran con este objetivo, al sugerir y/o sostener hasta el hartazgo qu si algunos se autodefienden frente a la represin, son provocadores.

Lo que se viene

En consonancia con el pardismo que se anuncia en la regin y el mundo todo desde la llegada al estrado imperial de un mamarracho fascista y reaccionario que pretende, en su afn de hegemonismo y prepotencia, emular a los antiguos imperios en decadencia y a los bastardos creados por el gran capital que llevaron al mundo a la ltima Guerra Mundial, los subhumanos de la nueva era preparan las horcas y cuchillos. El de Jair Bolsonaro en Brasil es un ejemplo de lo que vendr. Su previsible llegada al gobierno brasileo ha sido planificada por el imperialismo norteamericano en decadencia desde la misma llegada de Trump a la Casa Blanca, y an antes. El repliegue yanqui sobre Nuestra Amrica, que implica millones de desocupados, saqueados, explotados, humillados y hasta la desintegracin de naciones en relacin con la existencia omnmoda de los mercados, ha planificado ya como combatir a las hordas de famlicos que, sin organizacin poltica y militar, intentarn asaltar desesperados las fortalezas de los hastiados. La nica forma de pararlos, sentencian los expertos al servicio del capital, es por medio de la represin desembozada, ideologizada a travs de prejuicios racistas, genricos, religiosos, etc., etc., ya conocidos y padecidos por los que cargamos algunos aos.

Por ello intentan anatemizar cualquier experiencia de resistencia masiva o grupal a la represin por medio de las mismas armas utilizadas por los represores, armas pagadas por el pueblo, fundamentalmente los laburantes y los pobres de todas las geografas, y padecidas por ellos.

Esta desacreditacin de la lucha integral se conjuga con la desacreditacin de los paradigmas de una verdadera revolucin, que no solo haga hincapi en la soberana de la Nacin sino que ponga en primer plano el ejercicio del Poder de los trabajadores sobre el poder de los capitalistas. O sea, una revolucin socialista, donde los bienes producidos por todos, tanto materiales como culturales, sean de todos y no apropiados por unos pocos. Frente a la hecatombe programada para el mundo- y por ende para nuestro pas- por el capital financiero e industrial multinacional, y cada una de sus patas locales, el sistema capitalista recurre al mal menor. Y en forma hipcrita y desembozada sugiere como recambio de esta situacin a otro modelo del capitalismo, presentado como ms justo, ms equitativo, ms inclusivo. Un modelo de capitalismo con rostro humano, presentado por la doctrina social-cristiana, que se homologa con la social-demcrata, aunque parezcan en algn momento enfrentarse. Ambas sostienen la armona entre el capital y el trabajo; al Estado y sus instituciones represivas para afuera y para adentro como garantes de la coexistencia entre explotadores y explotados; a la sacralidad institucional burguesa como la nica existente y legtima; y al consiguiente pacifismo de los explotados frente al accionar de las patotas represivas oficiales al servicio de los ricos.

El fascismo de nuevo cuo se acerca a pasos agigantados. Y ante la pasividad pequeoburguesa y sus conos democrticos a la sans fason es necesario prepararse ideolgica, poltica y militarmente para hacerle frente. Esto significa establecer alianzas con las organizaciones y movimientos progres, sean socialdemcratas o socialcristianos, para hacerle frente a este enemigo comn, pero nunca confiar en stos en cuanto a la tarea de cumplir el objetivo de conducir un proceso de liberacin nacional y social.

Como siempre, unidad en la diversidad contra el enemigo comn: el fascismo, que se aproxima presuroso e infla sus globos de ensayo para ver la reaccin popular a lo que pretende hacer.

Pero organizacin poltica, ideolgica y militar de los trabajadores para llevar el combate hasta las ltimas consecuencias: erradicar al fascismo y al capitalismo imperialista que lo engendra en su desesperacin histrica.

Si hay guerra contra el pueblo, es y ser siempre justa la guerra del pueblo contra sus enemigos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter