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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2018

[Hemeroteca] Entrevista a Pablo Picasso
"Mi pintura es fruto de mi pensamiento"

El Viejo Topo


Nota de edicin de El Viejo Topo: Un da como hoy [25.10], en 1881, naca en Mlaga Pablo Picasso. Figura excepcional como artista y como hombre, afiliado al Partido Comunista, fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plsticas del siglo XX.

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El pintor espaol Pablo Picasso inici a los catorce aos, en Barcelona, sus estudios de pintura, que ms tarde continuara en Madrid. En 1901 se traslad a Pars, donde instal su estudio en Montmartre. All se vera influenciado por pintores como Tolouse-Loutrec y Degas. Desarroll su propio estilo a travs de las numerosas transformaciones experimentadas a lo largo de su increiblemente productiva carrera. Slo en la primera dcada del siglo atraves los periodos azul, rosa y precubista antes de embarcarse en el cubismo, movimiento que fund junto con el pintor francs George Braque y que rechazaba las formas tradicionales de representacin basadas en la perspectiva. Sin embargo, Picasso y Braque terminaran rompiendo en 1914.

Durante los aos veinte, mientras segua pintando al estilo cubista, Picasso dise vestuario para los Ballets russes de Diaghilev. Uno de sus cuadros ms famosos, el Guernica (1937), expresaba su horror ante un bombardeo de la ciudad vasca del mismo nombre en la guerra civil espaola. Fue nombrado director del Museo de Prado durante la etapa de la Repblica, desde 1936 hasta 1939, aunque estuvo ausente de Madrid esos aos. Pas la mayor parte de la II Guerra Mundial en Pars y se uni al partido comunista tras la liberacin de la ciudad. Esta toma de posicin fue la que motiv el inters de New Masses. La ltima etapa de su carrera la pas experimentando con diferentes tcnicas, como la litografa, la escultura y la cermica, adems de creas numerosos tapices.

A lo largo de los ltimos diez aos haba discutido, analizado y debatido sobre Picasso con mis amigos hasta la exasperacin. La nica conclusin a la que logrbamos llegar era que Picasso, en sus llamados periodos, reflejaba muy acertadamente las contradicciones de aquellos tiempos turbulentos, pero se limitaba a eso, no a pintar nada capaz de realzar nuestra comprensin de la poca. Diversos artistas y crticos que se ganan la vida poniendo etiquetas a la gente le identificaron con una amplia variedad de escuelas -surrealismo, clasicismo, abstraccin, exhibicionismo, e incluso contorsionismo-. Pero detrs de este montn de cultas estupideces, esa gente nunca explic a Picasso. Nunca ha dejado de ser un enigma.

De repente se produjo el bombazo. En las ltimas horas de la Espaa leal a la Repblica, Picasso pint su Guernica, y con esta obra mural se erigi como un poderoso y penetrante pintor de la protesta social. Pero fue la nica muestra. Con el tiempo, Francia entr en guerra, pero en los cuadros de Picasso no hubo ni atisbo de la furiosa respuesta en el Guernica. Entonces se produjo el desastre militar francs y la humillante ocupacin alemana. Circularon historias desagradables acerca de Picasso. Que viva bien en Pars con los alemanes; que colaboraba con la Gestapo, y que sta, a cambio, le permita seguir pintando sin molestarle; que venda falsificaciones a los nazis, obras que firmaba l pero que realizaban sus discpulos, incluso corri la voz de que haba muerto. Desde la liberacin de Pars, Picasso continu siendo una figura completamente rodeada de misterio y oscuridad. En octubre, inmediatamente despus de la liberacin, se hizo pblica una nota impactante: Picasso se haba hecho miembro del partido comunista. Ese mismo mes se organiz en el Pars liberado una impresionante exposicin de arte contemporneo francs. Una de las salas-compuesta por setenta y cuatro cuadros y cinco esculturas, realizados en su mayor parte durante la ocupacin-fue expecialmente dedicada a Picasso. La exposicin me sorprendi. All estaba el Picasso del Guernica, poderoso, bellsimo, un pintor de la vida y de la esperanza. Me emocion tanto su trabajo que decid ir a verle. Consegu la direccin a travs de un joven artista francs que le conoca. Cuando llegu a su estudio me informaron, tras un intercambio de murmullos en otra habitacin, que Picasso no estaba en casa. Su secretario me dio explicaciones: Con tantos acontecimientos, Picasso lleva dos meses sin pintar. Ahora desea tranquilidad para ponerse a trabajar. Finalmente mi amigo me consigui una cita. A las 11.30, una maana de sbado, me present en el estudio. Me hicieron pasar y me indicaron que esperara. Picasso ocupa los dos ltimos pisos de un edificio de cuatro plantas carente de pretensiones y cercano al Sena. Hay que atravesar uno de los agujeros del muro que hacen las veces de puertas, y subir tres pisos por una estrecha y sinuosa escalera de paredes desnudas y escalones de madera desgastados. El lugar ha sido su hogar y su estudio durante los ltimos ocho aos. Se accede directamente a uno de los estudios, una habitacin en la que se agrupan desordenadamente varios caballetes, lienzos y libros. Mientras esperaba repar en una de sus pinturas recientes, situada en un caballete: la representacin de una jarra de metal sobre una mesa. Sujeto con una chincheta en la parte superior haba un pequeo esbozo a lpiz de la composicin, que la pintura reproducida hasta la ltima lnea y detalle. Aunque no se trataba ms que de un boceto rpido, se haba atenido a l tan estrictamente que las lneas que en el apunte sobresalan en una esquina de la mesa lo hacan tambin en el cuadro. Pregunt a su secretario si Picasso haba tenido problemas con los alemanes. Me contest: Como todo el mundo, lo hemos pasado mal. A Picasso no le haban permitido exponer. En una ocasin, la Gestapo le haba acusado de ser en realidad un hombre llamado Leipzig. Picasso se limit a insistir en su respuesta: No, yo soy Picasso, nada ms. Los alemanes dejaron de molestarle, pero en ningn momento dejaron de vigilarle. Aun as, Picasso mantuvo un estrecho contacto con el movimiento clandestino de resistencia. Transcurridos unos diez minutos, Picasso baj del estudio de la planta superior y vino directo hacia m. Me ech una mirada rpida y luego clav sus ojos en los mos. Llevaba un traje de color gris claro, una camisa de algodn azul con corbata y un pauelo amarillo en el bolsillo del pecho. Tena las manos pequeas, pero fuertes. Me present, y al momento me tendi la mano. Su sonrisa era clida, sincera y hablaba sin pelos en la lengua, lo que me hizo sentir cmodo de inmediato. Coment que su trabajo siempre me haba interesado y, al mismo tiempo, confundido. Le expliqu cmo haba comprendido de repente, en su reciente exposicin, lo que quera contar. Mi deseo era conocerle personalmente y preguntarle si mi anlisis de su obra le pareca correcto y, caso de ser as, escribir sobre ella para contribuir a su divulgacin en Estados Unidos. Seguidamente le expliqu mi interpretacin de EL MARINO, que haba tenido ocasin de admirar en el Saln Liberacin. Le dije que crea que se trataba de un autorretrato -el traje, la red, la mariposa roja, mostraban a Picasso como una persona en busca de una solucin para su poca, intentando hallar un mundo mejor- y que el uniforme de marinero indicaba su participacin activa en el esfuerzo. Me escuch con atencin y finalmente respondi:

-S, soy yo, pero no pretenda darle ningn significado poltico.

Le pregunt por qu se haba retratado vestido de marinero.

-Porque siempre llevo una camiseta de marinero. Lo ve? -fue su respuesta.

Se desabroch la camisa y tir de su ropa interior. Era blanca con rayas azules!.

-Y la mariposa roja? -insist- .El color no tiene una intencin deliberadamente poltica?

-No en especial -replic-. Si es as, ser cosa de mi subconsciente!

-Pero tiene que tener un significado concreto -porfi-, lo admita o no. Lo que hay en su subconsciente es resultado de su pensamiento consciente. No es posible escapar de la realidad.

Me observ un instante antes de responder:

-S, es posible y normal.

Picasso quiso saber entonces si yo era escritor. Le dije la verdad: no lo era, nunca antes haba escrito. Trabajaba la madera por vocacin, y tambin era pintor, pero nicamente como distraccin, porque de algo tena que vivir. Picasso se ech a rer.

-Ya, lo comprendo.

Le pregunt si tena su consentimiento para escribir un artculo sobre l.

-S -contest-. Para qu publicacin?.

Le expliqu que era para New Masses. Sonri y dijo: -Lo conozco. Lanz una mirada hacia la puerta abierta. Haba varias personas esperndole -Subamos un momento al estudio- dijo.

Ascendimos por una escalera hasta el estudio principal, donde en realidad desarrollaba su trabajo. La habitacin estaba limpia y ordenada. No tena la apariencia polvorienta y catica del cuarto de abajo.

Coment a Picasso que mucha gente mantena que ahora, debido a su nueva militancia, se haba convertido en un lder cultural y poltico para el pueblo, y que su influencia a favor del progreso poda ser tremenda. Se puso serio y asinti.

-S, soy consciente de ello.

Le coment que en Nueva York habamos discutido su obra con frecuencia, especialmente el Guernica (cedido en prstamo al Museo de Arte Moderno de Nueva York). Le habl de lo que representaban el toro, el caballo, las manos con las antorchas, etctera, as como el origen de los smbolos en la mitologa espaola. Mientras yo me explayaba, l asenta con la cabeza.

-S, el toro ah representa la brutalidad; el caballo, al pueblo -confirm-. En esos casos he recurrido al simbolismo, pero no en los otros.

Tambin le expliqu mi interpretacin de dos de los cuadros de la ltima exposicin. En uno de ellos haba un toro, una luz, una paleta y un libro. El toro, opinaba yo, no poda ser otra cosa que la imagen del fascismo; la luz, con su resplandor, la paleta y el libro eran reflejo de las cosas por las que luchbamos, la cultura y la libertad. La obra mostraba el feroz enfrentamiento que tena lugar entre ambos.

-No -respondi Picasso-. El toro no es el fascismo, aunque s la brutalidad y la oscuridad.

Apunt que su trabajo pareca avanzar hacia un simbolismo transformado, quiz ms simple, de ms clara comprensin, en su lenguaje propio y personal.

-Mi trabajo no es simblico -me respondi-. Slo el Guernica lo es, pero en ese caso se trata de una alegora. Por eso recurr al caballo, al toro y dems. Esa obra busca la expresin y la solucin de un problema, y se es el motivo de que emplease el simbolismo. Algunos definen como surrealista mi pintura de un determinado periodo -continu-. Yo no soy surrealista. Nunca he estado fuera de la realidad. Siempre he vivido en su esencia (literalmente, en lo real de la realidad). Si alguien desease expresar la guerra tal vez lo ms elegante y literario fuera dibujar un arco y una flecha, porque es una imagen estticamente atractiva. Yo, en cambio, si quisiera representar la guerra empleara una ametralladora! Ahora es el momento, en este periodo de cambios y revolucin, de pintar de manera revolucionaria y no como antes.

Entonces me mir directamente a los ojos y me pregunt:

Vous me croirez? (Me creer usted?).

Le dije que comprenda muchas de las obras de la exposicin, pero que haba unas pocas que no entenda en absoluto. Me volv hacia un cuadro con un desnudo y un msico que haba estado colgado en el Saln de Octubre. Se encontraba a mi izquierda, apoyado contra la pared. Era un lienzo grande y torcido, de alrededor de 1,5 por 2 metros.

se, por ejemplo -apunt-. No s qu quiere decir en absoluto.

No es ms que un desnudo y un msico -replic-. Lo pint para m. Cuando uno contempla un desnudo hecho por otra persona, observa que reproduce las formas de un modo tradicional, y para la gente eso representa un desnudo. Pero yo lo expreso de manera revolucionaria. En ese cuadro no hay ningn significado abstracto. Es simplemente un desnudo con un msico.

Por qu pinta de un modo tan difcil de comprender para la gente? -le pregunt.

-Pinto as -me respondi- porque mi pintura es fruto de mi pensamiento. He trabajado durante aos para obtener este resultado y si diese un paso atrs (mientras hablaba, retrocedi un paso) sera una ofensa al pueblo (la palabra francesa fue offense), porque lo que hago es coherente con mi pensamiento. No puedo emplear recursos convencionles slo para darme la satisfacin de ser comprendido. No quiero descender a un nivel inferior. Usted es pintor. Comprende que es prcticamente imposible explicar por qu hace uno sto o lo otro. Yo me expreso a travs de la pintura, y no soy capaz de hacerlo mediante palabras. No puedo dar una explicacin del porqu he hecho algo de una determinada manera. En mi caso, si realizo un boceto de una mesa pequea (al insante agarr una para ilustrar sus palabras) percibo cada detalle. Observo su tamao, su grosor, y lo traduzco a mi modo.

Indic con una mano el otro extremo de la habitacin, donde haba un gran lienzo que representaba una silla (tambin haba estado expuesto en el Saln Liberacin), y continu.

Ya ve como lo hago. Resulta divertido, porque la gente descubre en la pintura cosas que uno no pone en ella. Hace autntico encaje de bolillos. Pero no importa, porque es estimulante que las perciban y la esencia de lo que puedan haber visto est, de hecho, en el cuadro.

Quise saber cundo podra verle de nuevo, y me contest que estara encantado de recibirme en cualquier momento que desease. Nos estrechamos las manos y me march.

* * *

Entrevista publicada originalmente el 13 de Marzo de 1945 en la revista poltica estadounidense vinculada al pensamiento marxista New Masses y reproducida en el portal de la Asociacin de Amigos del Arte y la Cultura de Valladolid

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/entrevista-a-pablo-picasso/



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