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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2018

Lecciones farianas

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Los dos volmenes de Memorias Farianas (Editorial La Imprenta, Bogot 2018) presentan las entrevistas realizadas por Jess Santrich a militantes que han dado loables ejemplos de dignidad. Como siempre, la mejor manera de desarrollar su potencial es leyndolos a la luz del presente y de las perspectivas de futuro. Descubriremos entonces que sigue siendo actual la antigua y clsica advertencia de que la historia puede ensear a evitar desastres de difcil solucin. Por ejemplo, casi al final del segundo volumen se detalla la larga lista de fallidos intentos de paz, incluso ponindoles nombres: paz masacrada, paz para derrotados, posibilidades de paz abortadas desde el interior del Estado, paz frustrada, dilogo y paz como perfidia de un rgimen perverso(Vol. 2, pp. 175-204) Y la pregunta que nos corroe es: Teniendo en cuentas tantas paces farisaicas y tramposas: cmo debemos denominar a la que ha vuelto a fracasar ahora?

Pero empecemos por el principio: Si analizamos el contexto econmico de 1923 a 1928 en el que se da un incremento de las fuerzas productivas como consecuencia, entre otras cosas, de la expansin cafetera, del enorme incremento de divisas como producto del flujo de dlares por concepto del robo de Panam [] conllev un final de dcada con una Colombia con caractersticas de un pas de estructura social capitalista, ya con una clase obrera diferenciada (Vol. 2, p, 13). A consecuencia de ello, se agudiza el conflicto entre la burguesa en ascenso y los latifundistas tradicionales. Las luchas del proletariado, si bien en aumento, siguen centradas en la reduccin de precios bsicos y en la subida salarial. El choque entre burguesa y terratenientes, ms la aparicin de un proletariado cada vez ms combativo hace que lo que sobreviene es una explosin de conflictos sociales y la evidenciacin de la incapacidad de la hegemona conservadora para solucionarlos (Vol. 2, p. 14)

No debe sorprender por tanto que en junio de 1929 se produjeran fuertes protestas contra la corrupcin del rgimen, y que fueran aplastadas por la represin brutal: Esto indica que, claro, el movimiento de masas es una condicin indispensable para los cambios sociales, y ello no lo pierde de vista el movimiento revolucionario, slo que lo que tambin demuestra la historia es que si no hay un respaldo armado a esta resistencia de las masas, no hay garanta de freno a los abusos del rgimen que representa los mezquinos intereses de la oligarqua (Vol. 2, p. 17) Empiezan, as, a sentarse las bases de lo que suceder ms tarde, cuando las protestas populares, obreras, campesinas, indgenas muestren una y otra vez sus lmites organizativos al no saber ni poder dar el salto a la interrelacin de todas las formas de conquista de la libertad.

La situacin lmite a partir de la cual sectores sociales inician la lucha armada es el asesinato de Jorge Elicer Gaitn, dirigente del ala progresista del liberalismo. En febrero de 1948 Gaitn organiz la gigantesca Marcha del Silencio con decenas de miles de asistentes portando banderas negras, de luto, en honor de los asesinados por la derecha (Vol. 2, p. 209) Tal demostracin de fuerza popular le legitim para avanzar en medidas democrticas y sociales que beneficiaban al pueblo y limitaban los privilegios de la clase dominante y del imperialismo yanqui, que deciden asesinarlo contando con la siniestra mano de Washington en abril de ese ao. (Vol. 2, p. 25)

Fueron varios los partidos que crearon guerrillas, siendo las dos corrientes polticas ms importantes la liberal y la comunista, de la que saldran las FARC-EP El pueblo sabe que nuestra lucha naci para enfrentar las injusticias, para que el campesino, el indgena, la gente ms pobre y desamparada sean respetados, que no se atente contra sus vidas, que se les reconozca el derecho a la vivienda, a la salud, a la educacin y a la tierra, s, a la tierra, la tierra para trabajarla y hacerla producir en beneficio de todos [] Yo soy fariano, soy un revolucionario, durante toda mi vida he combatido por una Colombia mejor, donde impere la justicia social. Soy un convencido de que eso es posible lograrlo (Vol. 1, pp. 180-181)

En un principio, ambas corrientes establecieron una alianza para derribar la dictadura e instaurar una democracia burguesa avanzada. Los comunistas buscaban crear y expandir el Frente Democrtico para aunar fuerzas contra las injusticias en aumento. La alianza con las guerrillas liberales era tensa porque estas saban de la superioridad de los comunistas en organizacin, disciplina y autosuficiencia (Vol. 2, pp. 20-21), porque para los revolucionarios: El orden y la disciplina eran el arma primordial, en contraste con el bandolerismo que iba caracterizando a los guerrilleros liberales de los Loaiza. Mientras que en stos reinaba el individualismo, todo era bien de todos, incluso lo recuperado en combate por uno u otro guerrillero. Estas diferencias hicieron que cada vez las acciones conjuntas tuvieran ms complicaciones y se diera el distanciamiento progresivo (Vol. 1, p. 64)

La fuerza armada liberal Era una guerrilla con un comportamiento muy diferente del nuestro, se conducan muy a la libre [] no tenan solidez en su direccin, entonces era un poco complicado ponerse de acuerdo con todos, y lo que nosotros ms desebamos era ver cmo se defina un acuerdo de unidad (Vol. 1, p. 118) Esta diferencia entre individualismo burgus solidaridad comunista fue una de las razones por las que, en el momento de la traicin liberal, muchos de sus guerrilleros asumiesen los valores comunistas integrndose en sus unidades (Vol. 1, p. 42)

Pero no caigamos en interpretaciones idlicas de la vida en la guerrilla, porque otra cosa tiene que ver con el trato que los guerrilleros se dan entre s. Me imaginaba que no haba ningn tipo de discordia entre ellos, y eso me lo imagin al ver el trato tan especial que siempre tienen los combatientes con la poblacin. Resulta que, si bien hay fraternidad, en medio de ella hay discusiones, crticas fuertes, etc. Otras cosas coincidan con la idea que traa de la vida civil, pero la realidad siempre desborda lo que uno imagina, como por ejemplo lo dura que es la vida guerrillera y los sacrificios que hay que hacer (Vol. 2, p. 74) Por esto mismo, para mantener la armona, era decisiva la pedagoga de la prctica: Marulanda daba ejemplo de sacrificio como el primero y desde el comienzo ense y practic principios de igualdad y de justicia, ah lo que se consegua llegaba al campamento, o donde estuviramos, y era de todos (Vol. 1, p. 168)

La burguesa presiona a los liberales para que ataquen a los comunistas. El imperialismo yanqui necesita explotar Colombia y detener el aumento de las fuerzas revolucionarias en Nuestra Amrica. Una vez ms, se confirma que no existe burguesa consecuentemente democrtica. En verano de 1952 la guerrilla liberal aduce que la guerrilla comunista est a las rdenes de la URSS, rompe sbitamente las relaciones y la ataca por sorpresa mientras que los comunistas buscaban el dilogo y lo motivaban internamente (Vol.1, p. 68). La campaa de desprestigio contra los comunistas iniciada por los liberales consista, entre otras cosas, tambin en denominarles como sucios o comunes mientras que ellos se presentaban como los limpios (Vol. 1, p. 71) La utilizacin sistemtica de estos conceptos en la guerra cultural y psicolgica tena como objetivo dirigir en beneficio del Estado el hecho de que La poblacin comentaba, en medio de supersticiones, que los guerrilleros estaban rezados, trabajaban con el diablo, o saban cosas raras para que no les entrara el plomo aunque el herosmo y el trato de la guerrilla levantaba mucha simpata en el pueblo (Vol. 2, p. 58)

La propaganda no surte efecto. Pese a lo duro de la situacin, los comunistas se salvan del desastre. La prensa y la propaganda oficial llamaban chusma a la insurgencia: Pero la gente a la que llamaban chusma en realidad lo que haca era defenderse, organizarse para sobrevivir y defender su tierra. Esa necesidad de defender la vida y la tierra le daba legitimidad a la lucha de resistencia y fue su cualificacin lo que defini el surgimiento de las guerrillas como ejrcitos populares que defienden los intereses de los ms desfavorecidos (Vol. 1, p. 155) El Estado constata el fracaso de esa propaganda y da nuevas rdenes a la guerrilla traidora: De hecho, los limpios digamos que cesaron su confrontacin contra los conservadores, pero se pusieron al servicio del Estado para hacerle la guerra a los comunistas (Vol. 1, p. 206), de modo que stos se quedan combatiendo casi en solitario, ahora no solamente haciendo resistencia al ejrcito, sino defendindose de sus antiguos aliados que se ponen a disposicin del enemigo (Vol. 1, p. 78)

De entre las fuerzas represivas destacaba por su inhumanidad un jefe apodado el Gringo: Este tipo pareca conocer al dedillo las formas de la operatividad guerrillera, y efectivamente, se supo que tiempo atrs haba sido seguidor del guerrillero liberal Peligro [] el Gringo haba dado la voltereta a sus antiguos compaeros de la guerrilla liberal, como bandolero, hasta que finalmente estando en la regin de la Herrera se vincul directamente a trabajar con la contraguerrilla (Vol. 1, p. 129) El Estado aplicaba el refrn que dice que no hay mejor cua que la de la misma madera: se trata de una tctica ya empleada por los invasores espaoles desde su llegada, que la haban aprendido de la largusima experiencia acumulada desde mucho antes, desde Roma y Grecia. Pero, como tambin haban aprendido de Roma: hay que desconfiar siempre de los traidores. El Estado prometi el indulto a la guerrilla liberal, y esta acepto ponindose a sus rdenes, pero luego asesin a muchos de los arrepentidos (Vol. 1, pp. 202-206)

La contraofensiva del Ejrcito fue sistemtica. Como en otros muchos pueblos alzados en autodefensa contra la opresin, las columnas guerrilleras tenan que salirse o romper los cercos militares que les hubieran exterminado: para las familias, para la poblacin civil, eso es algo traumtico. Imaginmonos nada ms a las mujeres embarazadas ah en la marcha, con frio, con hambre, con cansancio, perseguidos y de pronto el dolor adelantado del parto, ah mismo el dolor de la barriga de parturienta sin ser el tiempo; les tocaba acurrucarse ah mismo, casi en el camino, al lado de un rbol y de una vez malparir. De esos hubo varios casos, como hubo unos tres de mujeres que parieron en la marcha sin perder las cras; y era pariendo o mal pariendo y siga caminando porque no haba otra alternativa (Vol. 1, p. 113)

Sometidas a estas tremendas presiones, los y las guerrilleras mantenan la praxis de la unidad solidaria: Cada quien tiene sus maneras de pensar, de actuar y de sobrevivir en medio de la confrontacin; nosotros lo hacemos pensando como colectivo y en el colectivo. Tratamos que no haga cama el individualismo [] otros grupos armados cayeron inmersos en mltiples yerros; el primero y ms grave fue equipararse al enemigo, imitarlo en cuanto a su crueldad se refiere. El empleo de la tortura nunca ser bien recibido por la sociedad [] grupos armados liberales [] se convirtieron en bandoleros porque procedan muy mal con la poblacin misma que los haba apoyado [] procedan de manera terrible hacindoles lo que llamaban el corte de franela y corte de corbata, es decir, degollando a la gente (Vol. 1, p. 177)

Aun as y poco a poco, las iniciales columnas pequeas, mal comunicadas entre ellas, separadas por distancias grandes y por grandes obstculos geogrficos y militares, fueron confluyendo hasta crear las FARC-EP. Entre los objetivos que se deciden en el Programa Agrario de 1964, destaca el de la confiscacin de la propiedad latifundista en beneficio de todo el pueblo trabajador, y su entrega gratuita a los campesinos que la trabajan o quieran trabajarla. Tambin plantea respetar la propiedad de los campesinos ricos que trabajen personalmente sus tierras (Vol. 2, pp. 34-35) El Plan Estratgico de las FARC-EP se elabora en la VII Conferencia declarando que el protagonista fundamental del proceso revolucionario es el pueblo colombiano [] existe la necesidad de combinar todas las formas de lucha [] La perspectiva de ese plan es la construccin del socialismo (Vol. 2, p. 37)

Ha sido la praxis revolucionaria la que ha generado que El proyecto poltico, econmico y social de las FARC-EP ha sido elaborado al lado del desarrollo de nuestra organizacin como estructura armada y a la luz de los cambios que se suscitan en la histrica y convulsionada realidad de nuestro pas, y, naturalmente, a la luz de las transformaciones que se suceden en el mundo. En ello se han combinado la dialctica de las palabras que interpreta la realidad circundante y los tiros del accionar militar guerrillero. Y recuerda que lo de los tiros no es por capricho, porque nos guste la guerra. No. La guerra no le gusta a nadie que tenga una concepcin humanista como es el caso de los marxistas-leninistas, el caso de los farianos; sin embargo, las clases dominantes en Colombia, para slo hablar de nuestro pas, nos han impuesto este camino (Vol. 2, p. 134)

Dado que el proyecto orientado al socialismo naca de la praxis concreta en la realidad objetiva y concreta de Colombia, por eso mismo no era un socialismo dogmtico, copiado del eurocentrismo, del rusocentrismo de la Internacional Comunista desde finales de la dcada de 1920. Al contrario. Uno de los grandes mritos de las FARC-EP y del grueso del comunismo dialctico de Nuestra Amrica ha sido demostrar el profundo error de parcialidad e ignorancia eurocntrica de Marx y Engels sobre Bolvar y los pueblos de Nuestra Amrica:

El marxismo-leninismo y el bolivarismo congregan principios y propsitos de lucha que se han convertido en patrimonio de la humanidad dentro de la perspectiva de esa necesidad y ese deber que existe de luchar por la utopa del mundo diferente sin explotadores ni explotados [] Todava hoy el influjo eurocentrista se ausculta en nuestro pensar buscando influencias europeas y no ms; o, peor an, las dirigencias oligrquicas con sus aparatos ideolgicos de Estado apuntan a plegarnos bajo los signos de la cultura y la incultura del imperialismo yanqui. [] El marxismo-leninismo y el bolivarismo, nos dan herramientas para hacer la bsqueda de nuestra identidad derrotando perjuicios, valorando las cosmogonas que sobreviven al amparo de las tradiciones milenarias, en el viento de los bosques andinos, en el seno de la montaa que habitan nuestro aborgenes, en las entraas de los palenques, de los escenarios buclicos donde resisten nuestros campesinos y empobrecidos compatriotas urbanos [] La violencia de esas oligarquas y del imperialismo con su devastadora maquinaria de guerra, que incluye armas de destruccin y desinformacin masiva, nos obligan a asumir formas de organizacin y lucha coordinadas y beligerantes entre todos los revolucionarios del mundo. La solidaridad y el internacionalismo son un deber, son esencia que cualquier proyecto humanista y revolucionario (Vol. 2, pp. 40-44)

Profundizaciones tericas y polticas de esta trascendencia se realizaban al calor de la interrelacin de todos los mtodos de autodefensa contra la opresin: guerrilla rural y urbana, pacfica, no violenta, de sabotaje tcnico, de recuperacin de las culturas y lenguas de los pueblos, de concienciacin liberadora, de impulso a las autoorganizaciones de los colectivos oprimidos, y siempre bajo el peligro de la represin, de la tortura, del asesinatos con las tcnicas ms cientficamente inhumanas:

El pas no poda seguir siendo saqueado por los capitalistas del mundo, sino que las riquezas naturales deban ser explotadas para resolver los problemas de salud de las mayoras, la atencin para los enfermos y los viejitos, la vivienda, el transporte, y el estudio gratuito para todos; debamos luchar porque se acabara la violencia y porque hubiera una verdadera reforma agraria rural y urbana, que posibilitara que todos trabajramos con igualdad de oportunidades y garantas laborales, ojal con el control del Estado, pero de un Estado decente en el que pudiera confiar toda la ciudadana y participar como la parte ms importante de la democracia. Entonces se quera seguir la lucha por reivindicaciones justas, pero en unas condiciones de paz, sin ms violencia, en un escenario en el que a todo el mundo se le respetara la vida (Vol. 1, p. 224)

Y as, por estos senderos de herosmo silencioso y pblica solidaridad emergi la experiencia de la Unin Patritica desde 1985 hasta comienzos de los 90. Fue un amplio movimiento de masas, un fenmeno poltico nacional que signific el despertar de una amplia franja popular marginada (Vol. 2, p. 151) aniquilada en poco tiempo mediante una arrasadora guerra sucia implementada con todos los medios, con un mnimo de 3.500 asesinados segn valoraciones oficiales, pudiendo llegar a ms de 5.000. Al igual que la Marcha del Silencio de 1948 mostr la raigambre del movimiento popular, y de ah su masacre, tambin la Unin Patritica mostraba la fuerza creciente del pueblo autoorganizado, y por eso el terrorismo estatal se centr en la cabeza de dicho movimiento (Vol. 2, p. 132)

Pese a tal salvajismo silenciado por la democrtica prensa transnacional, hay que dejar muy claros que no ha habido poca en la que los comunistas no hayan bregado porque se busquen salidas pacficas, de dilogo a la guerra, y yo le puedo contar incluso cuantas veces se ha parado el conflicto de parte de la guerrilla atendiendo a esa idea de dilogo, de reconciliacin, pero tambin cmo nos han traicionado los oligarcas [] si algo ha hecho el Partido Comunista es ayudar a que la gente que ha tenido que reaccionar con violencia a la violencia del rgimen, lo haga dentro de ciertos principios, sin degradarse, actuando con ideales nobles y sin oportunismo (Vol. 1, p. 34) Tal coherencia tica, que tambin es poltica, legitima a las FARC-EP para buscar negociaciones mediante las que se solucionasen en lo posible injusticias aberrantes, sabiendo desde siempre que:

En los perodos de negociacin se han ratificado los objetivos sociales de la lucha guerrillera en tanto los planteamientos de quienes nos hemos alzado en armas siempre han apuntado, no a buscar soluciones o prebendas para los combatientes, sino a encontrar salidas al conflicto poltico-social y armado con la participacin decidida de la poblacin. En fin, entendemos que la solucin poltica del conflicto social y armado debe ser propsito de todos los colombianos en todos los tiempos, pero deberemos tener claro que este no es asunto que se pueda manejar solo con nuestras buenas intenciones y nuestros mejores deseos, puesto que los gobiernos, en sentido contrario a nuestros anhelos, como ha quedado demostrado en la prctica, incluso han utilizado los dilogos como estratagema para ganar tiempo, para hacer la reingeniera del ejrcito que les permita continuar su siniestro juego de aventuras militares, en la bsqueda del aplastamiento blico de la inconformidad, y no de soluciones sensatas a los problemas sociales que han engendrado el conflicto (Vol. 2, p. 173)

Las ltimas frases de este pargrafo citado explican el presente en Colombia, el que Santrich este prisionero con la intencin de que muera en vida en las crceles yanquis; el que centenas de personas hayan sido asesinadas y otras muchas ms hayan tenido que esconderse; el que el Estado haya incumplido con frialdad y premeditacin todos los acuerdos refrendados bajo garantas oficiales e internacionales que ahora callan o que endurecen an ms sus ataques a una ex guerrilla desarmada, indefensa, dividida y en proceso de vaciamiento; el que la burguesa est recuperando con la ayuda del envalentonado narcoparamilitarismo las tierras antao liberadas con sangre popular y hoy otra vez en manos del capital; el que EEUU ocupe militarmente Colombia y prepare la invasin de Venezuela desde esa colonia

Sin embargo, los dos volmenes que hemos resumido tan rpidamente tambin aportan otra leccin que es el contrario dialctico de la rosa socialdemcrata del nuevo emblema de las Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn: en el corazn del pueblo trabajador se reorganiza la revolucin. La razn es fcil de explicar: la disolucin oficial de las FARC-EP en su misma identidad histrica no ha supuesto la total disolucin prctica de su militancia, de su proyecto, pese a la demolicin de sus valores referenciales realizada desde dentro. Sobre todo, la existencia de otras vanguardias, en especial el ELN, puede facilitar el debate autocrtico y estratgico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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