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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2018

Gramsci y el fascismo

Gianni Fresu
Hemisferio izquierdo


El fascismo es probablemente uno de los temas que en la historia contempornea del pensamiento occidental produjo la mayor cantidad de estudios. Una enorme produccin con diferentes abordajes y muchas implicaciones interdisciplinares. En la historiografa, en la sociologa, en la ciencia y en la filosofa poltica eso ha producido mltiples cnones interpretativos, caracterizados por concentrar la atencin sobre este o aquel elemento histrico, econmico, social o moral constitutivo o predominante del fenmeno del fascismo. Hablando de fascismo, muchas veces, encontramos lecturas bastante superficiales que atribuyen esa definicin para cualquier movimiento conservador o fenmeno autoritario. En la realidad, el fascismo tiene sus propias caractersticas, que precisan ser conocidas. Estudiar todo el conjunto complejo de acontecimientos y luchas en las trincheras de Occidente, con una perspectiva ms amplia, no limitada al perodo 1922-1945, es esencial para comprender un perodo entre los ms dramticos en la historia de la humanidad contempornea. En ese sentido, la lectura de Gramsci, central en este trabajo, es un divisor de aguas interpretativo esencial, exactamente porque nunca acepta las simplificaciones que reducen por esquema o ecuaciones matemticas las dinmicas del mundo grande, complicado y terrible, donde cada accin realizada sobre la complejidad despierta ecos insospechados.

Las lecturas de Gramsci acerca del fascismo escapan de las rgidas clasificaciones y, por eso, son consideradas muy originales en el panorama intelectual de su tiempo. Ellas tienen como eje fundamental el materialismo histrico y, por lo tanto, una trama general que localiza el factor determinante en los elementos econmicos y sociales, pero considera tambin los factores ideolgicos, incluida la crisis moral de la burguesa. Tambin Gramsci interpreta el fascismo como una reaccin a una fase de profundas transformaciones sociales ligadas a la Primera Guerra Mundial y sobre todo a la Revolucin de Octubre. Pero l no considerar la burguesa y su modo de produccin como un bloque homogneo. Gramsci lee en el interior del bloque social dominante diferenciaciones y contradicciones que se develan en el perodo de nacimiento y afirmacin del fascismo. En particular, investiga, por detrs del fascismo, el intento de centralizacin de los intereses burgueses, pero lo considera un fenmeno nacido entre la pequea y la media burguesa urbana, por precisas razones histricas, y que se desarroll con el apoyo de los propietarios de tierras y del gran capital industrial. En suma, Gramsci no estaba satisfecho con la lectura del fascismo como simples reaccin contra el proletariado, aunque haya afirmado tambin la esencialidad de este factor.

Podemos decir que Gramsci interpret el fascismo en su relacin con la debilidad de las clases dirigentes y con los lmites de la unificacin poltica y modernizacin econmica que marcaron la historia de Italia. As es que para Gramsci el fascismo es un fenmeno histricamente determinado. Pero su origen precisara ser investigado tambin en relacin a los procesos observados en contexto europeo, como el fin de la fase expansiva de la revolucin burguesa y el cambio de la guerra maniobrada para la guerra de posicin [1]. En las diferentes lecturas sobre la obra de Antonio Gramsci se afirm una tendencia favorable a la teora de la discontinuidad entre las reflexiones precedentes y aquellas que seguieron a la prisin del intelectual comunista. Esta tendencia, determinada por exigencias ms polticas que cientficas, se revel sin rigor filolgico, mostrando en poco tiempo todos sus lmites. Es exactamente en torno del fascismo (aunque no solo) que la tesis de la discontinuidad demuestra toda su debilidad conceptual. l seala una profunda continuidad y organicidad analtica, que de inmediato a la posguerra aparece en la idea de crisis orgnica y en el anlisis que apunta para la tendencia de las clases dirigentes a la subversin reaccionaria.

Ya en 1920, Gramsci tuvo consciencia de eso y escribi que la contra-ofensiva de las clases dominantes, ms all de barrer la lucha poltica de los trabajadores, habra apuntado a la absorcin, en el interior del Estado burgus, de las instituciones de asociacin econmica y social de las clases explotadas [2].

Y es exactamente lo que va a acontecer en la dcada de 1920, con la edificacin de las instituciones corporativas sobre el fascismo. Segn Gramsci, el fascismo no tiene una ideologa suya originaria, sino que recoge sugerencias provenientes de diferentes doctrinas. As, en primer lugar, sera polticamente deudor del nacionalismo de Corradini, en particular en lo que refiere al concepto de la lucha entre naciones proletarias y naciones capitalistas, que segn el jefe del nacionalismo italiano habra llevado a las jvenes naciones a sustituir a aquellas viejas y decrpitas en la conduccin de la humanidad, un concepto prestado de la teora del conflicto de clase y trasladado en clave nacionalista en el enfrentamiento de la poltica internacional. En el calor de la primera guerra mundial, el joven Gramsci, en un artculo de 1916 [3], percibe el peligro de esa operacin premisa de la trgica idea de espacio vital ‒, que exprime la lucha poltica a travs de la guerra, de la conquista de los mercados, de la subordinacin econmica y militar de todas las naciones a una sola, aquella que con el sacrificio de la sangre y de su bien-estar inmediato, demostr ser la elegida, la digna [4]. En el plano cultural el fascismo fue deudor del irracionalismo y del futurismo de Tommaso Marinetti, con su nihilismo de apariencia innovadora, pero en la realidad confusamente reaccionario. El manifiesto poltico de Marinetti era para Gramsci un inspido programa liberal, en el cual vea ya las convulsiones de una burguesa disimulada y desorientada, todava, la distancia entre esta forma disimulada de liberalismo y la estatura poltica de una figura como Cavour, era para Gramsci sideral [5].

En el artculo Lunit nazionale, publicado por LOrdine Nuovo el 4 de octubre de 1919, Gramsci escribe que la historia puede forjar contextos en que de una clase espiritualmente saludable y unida, puedan surgir individuos polticamente desagregados, despegados de cualquier realidad econmica concreta. De hecho, una parte significativa de la burguesa asumi DAnnunzio como punto de referencia ideal y contraponiendo a la autoridad y disciplina legal del gobierno central, as como para la organizacin armada contra el gobierno de Fiume (la ciudad reivindicada por Italia despus de la Primera Guerra Mundial y ocupada militarmente el ao 1919 por los legionarios de DAnnunzio), transformando as gesto literario en fenmeno social. Eran las primeras manifestaciones de aquel subversivismo reaccionario a travs del cual Gramsci ya divisaba la guerra civil desencadenada por la burguesa para o dominio ‒ armado ‒ en el seno de la sociedad y del Estado [6]. Como explic en el artculo Gli avvenimenti del 2-3 dicembre, LOrdineNuovo de 6-13 de diciembre de 1919, a travs de la guerra, con la militarizacin de la produccin y la transformacin de ciudades, fbricas, burocracia estatal en un gran cuartel, la pequea y media burguesa se vio repentinamente en el centro de los acontecimientos. O sea, para llevar a cabo esta monstruosa construccin, el Estado y las asociaciones capitalistas se sirvieron de la pequea burguesa [7].

La desmovilizacin de la guerra, la retrica de la victoria mutilada, la crisis econmica, el fenmeno de la proletarizacin de las camadas medias, seran las causas del desasosiego de la pequea burguesa durante y despus de la guerra, bien como los orgenes del llamado subversivismo reaccionario, que encontr en el nacionalismo de DAnnunzio y en el fascismo de Mussolini la razn de su revolucin social.

Uno de los ejemplos ms significativos de este tipo de anlisis acerca de la base social del fascismo en Gramsci lo podemos encontrar en el artculo Il popolo delle scimmie (El pueblo de los monos), publicado en el LOrdine Nuovo de 2 de enero de 1921 [8]. En este artculo l describe la trayectoria de la pequea burguesa italiana desde los aos ochenta del siglo XIX hasta el nacimiento del movimiento fascista. Con el desarrollo del capitalismo financiero esta clase perdi su funcin en la produccin, volvindose pura clase poltica, especializada en el cretinismo parlamentar, sea con el giolittismo, sea con el reformismo socialista. A esta degeneracin de la pequea burguesa corresponde aquella del Parlamento, convirtindose en una casa de discusiones demaggicas y escndalos, un medio para el parasitismo. Un Parlamento corrupto que inspira desconfianza y pierde progresivamente prestigio entre las masas populares, llevndolas a localizar en la accin directa de la oposicin social el nico instrumento de control y presin para afirmar la propria soberana contra los arbitrios del poder. Es as que el intelectual de Cerdea interpreta la semana roja de junio de 1914. A travs del intervencionismo, del nacionalismo de DAnnunzio y del fascismo, la pequea burguesa imita a la clase obrera y baja a las calles [9].

A precipitarse los acontecimientos, con la difusin de las violencias fascistas en el pas, Gramsci escribe el importante artculo Sovversivismo reazionario (LOrdineNuovo, de 22 junho de 1921, 1, n. 172), que fija uno de los principales retratos ideolgicos de Mussolini, en el momento de su estreno parlamentar, cuando reivindic su origen subversivo. Segn el dirigente comunista, sera preciso una rigurosa investigacin para filtrar el mito de Mussolini y re colocarlo en su justa dimensin humana y poltica. Entre sus argumentaciones estaba la exacta auto-definicin de Mussolini como blanquista de primera hora. El blanquismo era la teora social del golpe de mano de una minora armada, dominadora, y tanto el Mussolini subversivo como aqul reaccionario encontraban un punto de absoluta continuidad con exterioridad ideolgica de esta doctrina, la idea de revolucin sin programa. En este punto, no exista diferencia entre el Mussolini socialista, protagonista de la semana roja en el ao 1914, y aqul de las expediciones de las escuadras reaccionarias fascistas [10].

Entre sus intervenciones ms significativas y representativas que hizo seguramente est el discurso titulado Origen y finalidad de la ley sobre las asociaciones secretas, unas de las piezas fundamentales de conexin entre su produccin antes y despus de la crcel sobre el tema fascismo/clases dirigentes. Se trata del discurso pronunciado a la Cmara de diputados el 16 de mayo de 1925, contra el proyecto de ley Mussolini-Rocco, que se propona eliminar la masonera.

Entre otras, aqu encontramos una cuestin particularmente importante: esa ley segn Gramsci era la prueba de que el rgimen no consigui fascistizar toda la burguesa y el aparato del Estado. Eso confirma la insatisfaccin de Gramsci para las lecturas simples y superficiales que describen un nico frente monoltico y orgnico de las clases dominantes atrs del fascismo. El Fascismo quera ejercer esa funcin de direccin centralizada, pero an haba contradicciones, por lo tanto, la eliminacin de la masonera, que an congregaba parte significativa de la burguesa, era funcional a esa tarea. La masonera, dadas las modalidades de unificacin nacional y la debilidad de su burguesa, apareca para Gramsci como el nico partido real y eficiente que las clases dirigentes italianas tuvieron por mucho tempo. La masonera fue el principal instrumento a travs del cual la burguesa defendi la creacin del nuevo Estado unitario liberal contra las amenazas provenientes del Vaticano y de su brazo armado en el pas, esto es, los jesuitas, atrs de los cuales se concentraban todas las fuerzas ms reaccionarias del pas, tanto en el Norte como en el Sur. La masonera, por tanto, era la organizacin y la ideologa oficial de la burguesa italiana. Declararse antagnico a ella significaba afirmar estar en contra de su principal tradicin poltica y mismo con el Risorgimento, impensable sin su presencia y centralidad.

Otro punto fundamental acerca del tema del fascismo que conecta la produccin de Gramsci antes y despus de la crcel, lo encontramos en las famosas Tesos del Congreso de Lyon, consideradas el eje del giro poltico de la accin comunista en Italia en relacin a la concepcin de partido y de anlisis de la sociedad [11]. En ambos casos, estamos delante de la superacin completa de las Tesis elaboradas por Bordiga en el Congreso de Roma de marzo de 1922, que se revelaron totalmente incapaces de comprender el peligro fascista, as como de construir una adecuada resistencia comunista a su ascenso.

En las Tesis la debilidad del Estado y de la estructura social que lo soporta encuentra orgenes bien definidos, representando ya una anticipacin de la lectura de la Cuestin meridional y de los Cuadernos de la Crcel. Italia se torn Estado unitario principalmente por la concomitancia de situaciones favorables a nivel internacional, utilizadas con inteligencia por los liberales de Cavour. El fortalecimiento del Estado nacido del Risorgimento aconteci a travs de un compromiso entre el capitalismo industrial y las clases propietarias (latifundistas y pequea burguesa), y sobre las cuales la nueva nacin poda ejercer una hegemona muy limitada [12].

El compromiso, base de la unidad nacional y que sustentaba el bloque histrico de las clases dirigentes, tena su fundamento en el desarrollo desigual entre Norte y Sur, razn por la cual el enriquecimiento del primero era inversamente proporcional al empobrecimiento del segundo. Este tipo de desarrollo apareca para las poblaciones meridionales como una situacin colonial, asumiendo la grande industria septentrional el papel de las metrpolis capitalistas. Los grandes propietarios agrarios y la pequea burguesa del Sur tenan la misma funcin de las camadas sociales que en las colonias se aliaban a las metrpolis para conservar la condicin de subalternidad de las clases trabajadoras. Desde los orgenes del Estado unitario, la tarea de las clases dirigentes fue exactamente conservar esta condicin de sujecin de los subalternos. Pero en una perspectiva histrica ms amplia, este compromiso acababa por mostrarse inadecuado, pues representaba un freno al pleno desarrollo de las fuerzas productivas, presentndose como el principal fermento de movilizacin de las masas contra el Estado.

El fascismo encuentra una unidad ideolgica y organizativa en las formaciones paramilitares que heredan la tradicin del arditismo y lo aplica a la guerrilla contra las organizaciones de los trabajadores. Para las Tesis, el fascismo realiza su plan de conquista del Estado con la mentalidad del capitalismo naciente, aquella que proporciona a la pequea burguesa una homogeneidad ideolgica en contraposicin a los viejos grupos dirigentes [13].

Todava, con la toma del poder, el mtodo fascista de defensa del orden, de la propiedad y del Estado no consigue llevar adelante, pronta y totalmente, este nivel de centralizacin de la burguesa. Por el contrario, la traduccin poltica y econmica de sus propsitos produce muchas resistencias en las propias clases dirigentes. Las dos vertientes tradicionales de la burguesa liberal italiana no se dejan doblar totalmente con el ascenso al poder del fascismo. Eso explica la lucha contra los grupos no asimilados e contra la masonera. En el plano econmico, el fascismo trabaja totalmente a favor de las oligarquas industriales y agrarias, frustrando las expectativas de su verdadera base social. Eso acontece en las polticas comerciales, con el proteccionismo, en la poltica financiera, con la centralizacin del sistema de crdito bancario en total beneficio de la gran industria, en la productividad, con el aumento de los horarios de trabajo y la reduccin de los salarios. Sin embargo, el verdadero punto de llegada del fascismo est en la poltica externa y sus aspiraciones imperialistas, en relacin a las cuales las Tesis describen una idea que ir a concretarse catorce aos despus.14.

El plan de estudio de los Cuadernos de la crcel

Ya en el primer Cuaderno aparece analizado un tema que es orgnico a toda la obra de Gramsci, como es, la debilidad de las clases dirigentes italianas: la interrupcin en el desarrollo de la civilizacin comunal y la falta de la formacin de un Estado unitario moderno, los lmites del Risorgimento, la ausencia de una dialctica parlamentar en la edad liberal, el fenmeno del transformismo. Este ltimo, para Gramsci, no es apenas un problema de las malas costumbres polticas, sino un preciso proceso de cooptacin con el cual, del Risorgimento al fascismo, las clases dominantes consiguieron la consolidacin de su poder por medio de la decapitacin de los grupos opuestos al Estado. Estos anlisis, que esbozan los trminos de una biografa nacional, son esenciales tanto para la historia como para la Ciencia poltica, y en ellas estn contenidas algunas tendencias que cclicamente se repiten en la vida poltica italiana, especialmente en sus perodos de crisis. Sin embargo, la originalidad que ellas encierran est en la definicin del Estado como una sociedad civil bien organizada. Cada sistema de poder no se sustenta solo con la utilizacin de la fuerza, sino tambin a travs del consenso, o sea, la capacidad de formar polticamente, culturalmente e socialmente lo que es consenso en la opinin pblica. Y he aqu la funcin esencial de los intelectuales en una sociedad moderna, el gran tema de la sociedad civil, una funcin articulacin en el mbito de una esfera ms amplia, tambin definida como Estado. En los Cuadernos de la crcel, tambin las reflexiones sobre el proceso de la unificacin nacional italiana, el Risorgimento, tienen una perspectiva en la cual las dinmicas de las conquistas hegemnicas, en particular a travs de la produccin historiogrfica y de la accin ideolgica de los intelectuales, son centrales.

A partir de esta dinmica, Gramsci destac las modalidades de composicin de las clases dirigentes, a travs de un proceso de cooptacin y absorcin metdica de los nuevos elementos surgidos de las nuevas dinmicas sociales, lo cual marc toda la historia de Italia, del Risorgimento al fascismo. De esta forma, tambin grupos inicialmente hostiles fueron progresiva y molecularmente absorbidos por los aparatos del Estado hasta tornarse un soporte de l. La hegemona moderada sobre el Partito dAzione es, para Gramsci, uno de los temas ms paradigmticos de la historia de las clases dirigentes italianas y constituye, de modo general, uno de da aquellos momentos cruciales para comprender la funcin de los intelectuales en la definicin de las estructuras de hegemona y dominacin de una sociedad.

En los Cuadernos, el transformismo fue delineado como una de las formas histricas fundamentales de la dupla revolucin-restauracin o revolucin pasiva, en la formacin del moderno Estado italiano. El transformismo constitua un documento histrico-real de la naturaleza de los partidos que se presentaron como revolucionarios en la fase de la accin militante. De esta dinmica formaba parte la historia de las clases dirigentes italianas, del Risorgimento en adelante, y Gramsci la dividi en dos fases distintas: a) de 1860 a 1900, caracterizada por el transformismo molecular, con la absorcin de numerosas personalidades polticas surgidas en los partidos democrticos de oposicin a las bases de dominio de la clase poltica moderada y conservadora; b) de 1900 en adelante, con el pasaje de grupos enteros para el campo de los moderados y reaccionarios, como en el ejemplo del pasaje del sindicalismo revolucionario y de grupos anarquistas para las filas del nacionalismo, durante la guerra da Libia y, posteriormente, con el intervencionismo.

Esos conceptos son articulados a travs de una perspectiva histrica de ms amplio alcance en los apuntes del Cuaderno 10 titulado Paradigmas de la historia tico-poltica, segn el cual, a travs de la transformacin del Estado y de la creacin del corporativismo, el proprio fascismo produca cambios en la estructura productiva en direccin de la socializacin y cooperacin en la produccin, sin afectar las modalidades individuales y privadas de apropiacin del lucro. Concretamente, eso significaba que, por medio del fascismo, se buscaba un desarrollo de las fuerzas productivas industriales, sin quitar la direccin de las manos de las clases tradicionales, permitiendo as al capitalismo italiano salir de su crisis orgnica y competir con las potencias capitalistas detentoras del monopolio de materias primas y de mayor capacidad de acumulacin [15].

Italia fue el punto neurlgico de la crisis de la civilizacin europea de pos-guerra, no siendo por lo tanto casual que el fascismo haya nacido all. Y lo que hacen los Cuadernos es justamente analizar las causas y los efectos de este proceso. Cuando una clase pierde el consenso y deja de ser dirigente, limitndose a ser dominante a travs del uso de la fuerza, significa que las grandes masas son destacadas de las ideologas tradicionales y de los valores de los viejos partidos. He ah por qu Gramsci sintetiza la crisis que se abre despus de la guerra con esta frase que se volvi muy famosa: lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer.

Concluyendo, toda la obra de Gramsci (cartas, artculos, documentos polticos, notas) nos conduce a un cuadro orgnico ntimamente marcado por el drama del fascismo. Y en el estudio de esta obra es preciso saber identificar las diferencias cualitativas entre los materiales, como por ejemplo aquellos escritos antes y despus del advenimiento del fascismo. Podemos afirmar que los Cuadernos son un trabajo ms sistemtico, que intenta volver a las causas ms profundas del fascismo. Sin embargo, esta obra desarrolla y articula algunas intuiciones ya bien presentes en los escritos precedentes a su encarcelamiento. No son el fruto de un giro ideolgico, ni, menos an, el resultado de su alejamiento del mundo poltico al cual dedic toda su existencia.

El fascismo era una forma moderna de poder autoritario en comparacin con los viejos regmenes reaccionarios, dada su constante bsqueda del consenso popular y el uso hbil de la demagogia. El corporativismo caba en esta exigencia y, no obstante su presencia desde el inicio del movimiento, es necesario no olvidar que la teora del tercer sistema (ni comunismo, ni capitalismo) fue desarrollada solo despus de 1930, con el objetivo de afrontar la crisis y el descontento popular, dadas las peores condiciones de vida y trabajo imperantes. La afirmacin de la paridad entre capital y trabajo fue solo retrica y la exigencia de conciliar los intereses contrapuestos, en verdad mal esconda la tarea primaria de suprimir el conflicto social de la subjetividad poltica de los trabajadores.

La caracterstica ms moderna del proyecto autoritario del fascismo est en la capacidad de abrir nuevas trincheras para la tarea de controlar las masas. Y aqu est el papel de las palabras de orden, orientadas a prospectar un futuro de grandeza. Por tanto, la habilidad de ejercer tambin dominio y direccin, hablando con categoras gramscianas: fuerza ms hegemona.

El hombre nuevo fascista no era un individuo convertido en consciente por si y patrn del propio destino, sino el ciudadano-soldado, que vaca la propia individualidad para dejarse absorber integralmente en la comunidad totalitaria [16]. Por eso el rgimen centraliz las funciones de la educacin con la reforma escolar realizada por el filsofo fascista Giovanni Gentile. Y organiz estructuras como los hijos de las lobas y los jvenes balilla para nios y jvenes, grupos de universitarios fascistas, los littoriais de la cultura, la obra del pos-trabajo fascista y muchas otras articulaciones con la tarea de garantizar siempre una participacin pasiva en la vida poltica y cultural del rgimen. El fascismo es una forma nueva y moderna de rgimen autoritario, tpica de una fase histrica marcada por la poltica de masas, porque se impone la tarea de involucrar el pueblo en todas las manifestaciones de existencia y autorrepresentacin del rgimen, organizando todos los aspectos de la vida individual en funcin del inters nacional. El fascismo invirti grandsimos recursos para desarrollar una industria autnoma de cine nacional, capaz de difundir valores culturales independientes del padrn de la otra gran industria mundial, la de Estados Unidos. As fueron creados los grandes estudios da Cinecitt e la Muestra Internacional de Cine de Venecia, lanzando los fundamentos de una gran tradicin que encontr su fase de mayor xito y desarrollo despus de la Segunda Guerra Mundial. El aspecto ms moderno del fascismo es exactamente la utilizacin de los instrumentos de la comunicacin de masas, cine, radio, peridicos, artes figurativas, para construir el consenso y el mito de la invencibilidad del Duce. Para eso es constituido el Ministerio de la Cultura Popular, Prensa y Propaganda, que ser a inspiracin fundamental para el rgimen nacional-socialista de Hitler y en particular de su propagandista Goebbels.

Notas:

[1] En el Cuaderno 13 Gramsci aclara que la frmula de la revolucin permanente surgi antes de 1848, como expresin cientficamente elaborada de las experiencias jacobinas, y ms en general corresponde a una fase muy atrasada de la sociedad y del campo, en la cual se tiene un limitado desarrollo de la sociedad civil y de los aparatos hegemnicos de las clases dominantes. En esta fase an no existen los grandes partidos polticos ni los sindicatos y se tiene una mayor autonoma nacional de las economas nacionales y de los aparatos hegemnicos militaresestatales-militares. Esta fase cambia radicalmente en 1870 con la expansin colonial europea, cuando tanto las relaciones internas de los Estados como sus relaciones externas se tornan ms complejas y articuladas, mientras en la esfera poltica se observa el mismo cambio verificado en el arte militar, con la formula de la revolucin permanente siendo superada por la hegemona civil, vale decir, se pasa de la guerra de movimiento a la guerra de posicin. Gramsci, A. Quaderni del carcere, Einaudi, Torino, 1977.

[2] Gramsci, A. Per un rinnovamento del Partito socialista,LOrdine Nuovo, II, 1, 8 maggio 1920. In LOrdine Nuovo 1919-1920, Einaudi, Torino, 1978, p. 510.

[3] Gramsci, A. Lottadi classe e guerra, Avanti! ed. piemontese, 19 agosto 1916.

[4] Gramsci, A. Scritti giovanili 1914-1918, Einaudi, Torino, 1975, pag. 41.

[5] Id. Ib. 49.

[6] Id. Ib., p. 67.

[7] Gramsci, A. LOrdine Nuovo 1919-20, Einaudi, Torino, 1987. p. 351

[8] Gramsci, A. Socialismo e Fascismo, Einaudi, Torino 1978. P. 9.

[9] Id. Ib. p. 10

[10] Id.Ib., p. 206.

[11] El Congreso de Lyon acontece despus de la Conferencia nacional de Como ‒ ciudad de Lombarda ‒ del ao 1924, que llev a Gramsci como lder del partido.

[12] Id. Ib., pp. 491, 492.

[13] Id. Ib. p. 495.

[14] Id. Ib., p. 497.

[15] Gramsci, A. Cadernos do Crcere, Einaudi, Torino, 1975, p. 1229.

[16] Gentile, E. La via italiana al totalitarismo. Roma: Carocci, 2008, p. 148.

Gianni Fresu es profesor de filosofa poltica en la Universidade Federal de Uberlndia (Brasil), Doctor en Investigacin en Filosofa por la Universidad de Urbino (Italia). Adems de innumerables artculos y ensayos posee, publicados en Italia, los siguientes ttulos: Il diavolo nellampolla, Antonio Gramsci gli intellettuali e il partito, Istituto Italiano per gli Studi Filosofici, La Citt del Sole, Napoli, 2005; Lenin lettore di Marx. Determinismo e dialettica nella storia del movimento operaio, La citt del Sole, Napoli, 2008; Otre la parentesi. Fascismo e storia dItalia nellinterpretazione gramsciana, Carocci, Roma, 2009; La prima bardana. Modernizzazione e conflitto nella Sardegna dellOttocento, Cuec, Cagliari, 2011; Eugenio Curiel: il lungo viaggio contro il fascismo, Odradek, Roma, 2013-14. En Brasil public el libro Lenin leitor de Marx. Determinismo e dialtica na histria do movimento operrio, So Paulo, 2016, y Nas trincheiras do Ocidente. Lies sobre fascismo e antifascismo, UEPG editora, Ponta Grossa, Paran, 2017.


Fuente: https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2018/10/22/Gramsci-y-el-fascismo?utm_campaign=9d0f0c8e-a46d-4905-bf21-4abd01071c97&utm_source=so



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