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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2005

Harold Pinter y la verdad

Jos Antonio Vidal Castao
Foro por la Memoria


La concesin del premio Nbel a un escritor polticamente incorrecto como Harold Pinter, ha gozado, no obstante, de amplio consenso en el mundo literario que se ve reconocido en la calidad de sus aportaciones al teatro: La habitacin", El cuidador", etc.; al cine: guiones de El sirviente" o La mujer del teniente francs"; a la televisin: La salida nocturna" Pinter es una apuesta brillante e inesperada, pero, ciertamente, incomoda para la clase poltica neoconservadora. El dramaturgo londinense pareca destinado a la solitaria degustacin de ciertas minoras intelectuales pero con el Nobel este escritor de 75 aos, de origen judo y proletario, ha pasado a primer plano de la actualidad y su obra puede cobrar una nueva dimensin.

Pinter, tan disidente como Sartre (que rechaz el Nobel), ha jugado sus cartas. A Sartre el escndalo le confirm como icono de la rebelin juvenil de los aos sesenta. Pinter parece, por contra, refractario a la popularidad. Es consciente de que la situacin mundial es, cuarenta aos despus y tras la cada del imperio sovitico, algo diferente. Harold Pinter tiene, como ha podido ver todo el mundo, ideas claras acerca de la verdad o las verdades, y la mejor oportunidad para difundirlas le ha llegado con el discurso de aceptacin de su merecido premio titulado Arte, verdad y poltica.

Pinter no ha defraudado a los que pensamos que la verdad no es una cuestin banal, oficial y burocrtica. Y con ello ha demostrado un raro valor: Cuntos seres humanos deben morir para que califiquemos a sus responsables en referencia a la poltica exterior estadounidense- como criminales de guerra? Con un discurso antiimperialista de alto voltaje, algo inslito en estas ceremonias, sus dardos han apuntando al corazn de los dos mximos dirigentes de Occidente: el inefable George Bush y el conspicuo Tony Blair, al tiempo que perfila un certero diagnstico acerca del tsunami poltico y social que padecemos. Denuncia la perversin del lenguaje poltico que fabrica en cada situacin la verdad" que necesita, como el origen de la corrupcin poltica que deviene en corrupcin econmica, verdadera madre de todas las batallas. La desinformacin, sostiene, es la metodologa utilizada por las elites polticas para mantener al pueblo en la ignorancia". Insiste en separar lo falso de lo verdadero" a fin de no confundir lenguaje y propaganda: Hay que evitar a cualquier precio el panfleto como sustituto de la verdad", aunque exime a la stira poltica de cumplir estas reglas.

El reciente Nobel, en su extensa parrafada no se acord para nada de Jos Maria Aznar, cmplice de los dos gigantes anglosajones en el negocio" fallido de la guerra de Irak y responsable ante los espaolesde faltar repetidamente a la verdad. El olvido parece intencionado pues el escritor hizo una explicita referencia a la Guerra Civil recordando unos versos de Neruda: Generales traidores/ mirad mi casa muerta/ mirad Espaa rota". Nuestros neocons difunden una versin propia donde los traidores no fueron los generales" sino el Frente Popular y sus aliados de las autonomas.Pinter que como dijo Machado de Unamuno: Sabe a Jess y escupe al fariseo" debi de pensar que el ex presidente del gobierno espaol era, simplemente, un personaje de pacotilla.

* Jos Antonio Vidal Castao. Historiador y escritor.


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