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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2018

Sultame pasado

Joaqun Ayma
Rebelin


Despus de diez aos de devaneos, Carlos de Mesa Gisbert, expres pblicamente que ser candidato a la presidencia: Vamos a tener un contendor que forma parte de los polticos del pasado dijo, excluyndose de un saque de los 8.000 millones de insignificantes mortales que conformamos la humanidad, e incorporndose al reino celestial para quienes el tiempo no transcurre: Porque no pueden ya ms morir: porque son iguales a los ngeles Lucas 20:36

Para estar a tono con los tiempos que corren, los posmodernos polticos bolivianos, acuden en tropel a las grandes clnicas en busca de un Lifting integral que en una sola sesin les borre las patas de gallo, la cabeza de mono y la panza abultada, para luego, con el rostro rejuvenecido y lozano, pasar por la tele, asombrosa mquina de la desmemoria, aparecer sonrientes, sin presente y sobre todo sin pasado, nuevecitos, recin hechos, arrogndose el mote de analistas.

Carlos de Mesa, est detrs de una vieja obsesin neoliberal; despegarse de cualquier cosa que tenga que ver con el ayer, por eso anunci su candidatura desde su cuenta de youtuber. No convoc a una conferencia de prensa, como lo hara cualquier cristiano neoliberal, sino que acudi a las Redes Sociales, hbito de la generacin millennial.

Varios aos antes, en un irracional desprecio por el conocimiento, el 10 de mayo de 1933, a tan solo tres meses de haber llegado al poder, Hitler orden quemar pblicamente libros y documentos en varias plazas de Alemania. Las hogueras de textos y manuscritos, marcaron el inicio del odio y el desprecio al otro. Wikipedia seala que don Carlos Diego de Mesa Gisbert, es un poltico, periodista, historiador y escritor, sin embargo, es difcil imaginar a un historiador ordenando quemar documentos. El 31 de enero de 2004, el ahora candidato a la presidencia, firm el Decreto Supremo N 27345, para que los documentos de la Partida Gastos Reservados, se chamusquen hasta que solo queden cenizas del pasado, viejo testarudo que se afana en regresar. Orden quemar las pruebas de las coimas de 20 aos de neoliberalismo, millones de dlares invertidos en la compra de conciencias, adhesiones, lealtades y silencios.

A don Carlos de Mesa, La Casa Grande del Pueblo, le parece un engendro. Doria Medina, declar que cuando por fin llegue a la presidencia, convertir La Casa Grande, en un hospital. Durante los dos gobiernos de Snchez de Lozada, ste sola alquilar sus aviones al Estado, es decir contrataba a su propia empresa de aviones, para que lo trasladen de La Paz a Santa Cruz o a hacia cualquier sitio del pas. En la misma lnea de negocios, Doria Medina, remataba empresas del Estado para comprrselas l mismo y don Carlos de Mesa, alquilaba al gobierno su lujosa casa ubicada en el barrio de obrajes: no son los nicos, por supuesto, hay toda una generacin de polticos devotos del Libre Mercado, representantes de una clase poltica que haca buenos negocios con el Estado.

Carlos de Mesa, personaje detallista que sola hacer sobre mesa con un vaso de wiski, un Habano de Miami, el cuerpo desparramado en el silln presidencial y las patas descalzas apoyadas en la mesa, ha cultivado cada detalle, para aparecer en la tele como el neoliberal bueno. El lunes 13 de octubre de 2003, Carlitos decide quitarle su apoyo a Snchez de Lozada, pero para entonces ya haban 40 muertos amontonados en las aceras y calzadas de la ciudad de El Alto.

Es difcil entender, por qu, ni el gobierno ni las juntas de vecinos de la ciudad mrtir, incluyeron a Carlos de Mesa en el juicio de responsabilidades. Este seor, siempre estuvo de acuerdo en vender gas a EEUU por puertos chilenos. Si lleg a aliarse con lo ms recalcitrante del gonismo es porque estuvo de acuerdo con todas sus medidas econmicas y militares: Saba que habran muertos, y este caballerito de hablar pausado y bonachn; estuvo de acuerdo.

Dicen que cuando el zorrino ordenaba disparar, don Carlos sugera dialogo. Dicen que es la anttesis de Snchez Berzain; yo no lo creo, son lo mismo: la misma birlocha con otra peluca, la cara pintarrajeada de colores chillones, que arrastra las erres que desprecia a estos indios que bajan del telefrico y ensucian nuestro barrio de Irpavi con su aliento a coca y sus nfulas de que todos somos iguales ante la ley.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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