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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2018

Nosotros, los contraventores

Magazine AM:PM


No existe una ley que nos respalde, al menos con la distribucin musical. En ese mundo no hay tal cosa como poderte quedar underground mucho tiempo, me explicaba hace unos meses el director de un sello musical independiente cubano.

Se refera al muro fronterizo que divide al sector estatal vinculado a la msica, con todas las garantas y normas jurdicas a su favor, de otro a cuenta y riesgo, independiente, y que aun sin personalidad jurdica ni cuentas corrientes ni licencias de algn tipo, exhibe modelos de funcionamiento con mayor eficiencia y capacidad de adaptacin.

Justo ah, en la lnea divisoria que marca ese muro, se dirime? hoy una pelea cubana ms contra los demonios de la penalizacin y la censura en el campo del arte.

El Decreto 349

El Decreto 349, publicado en la Gaceta Oficial el pasado 10 de julio puede calificarse como una norma fronteriza entre el derecho administrativo y el penal. En l se estipula lo que a partir de su puesta en vigor, el prximo 7 de diciembre, se considerarn violaciones a la poltica cultural del Estado cubano que no llegan a constituir delitos (de ah su nombre suavizado de contravenciones), sus niveles de gravedad y las medidas que un grupo de funcionarios e inspectores del Ministerio de Cultura tendrn la autoridad de aplicar a los infractores.

En materia de prestacin de servicios artsticos y su remuneracin, estos se prohben cuando no hayan sido aprobados y contratados por la institucin cultural que corresponda. Tambin se penaliza la figura de los managers o representantes sin la autorizacin oficial, y la actividad cultural de los artistas que no estn profesionalizados en escuelas o por agencias estatales.

Sern tambin contravenciones comercializar libros con contenidos lesivos a los valores ticos y culturales, realizar un uso abusivo de aparatos o medios electrnicos, comercializar artes plsticas sin la autorizacin correspondiente, entre otras similares.

Sobre poltica cultural se considerar una violacin el uso de medios audiovisuales con contenidos sexistas, misginos, vulgares, obscenos, violentos, pornogrficos, discriminatorios o cualquier otro que infrinja el normal desarrollo de nuestra sociedad en materia cultural.

As de inexacto y ambiguo en todos los casos.

La forma

En Cuba, donde desde hace tiempo existen redes informales de produccin, distribucin y consumo cultural algunas con modelos y dinmicas verdaderamente exitosas, este es un momento clave para la definicin de los caminos a seguir, para plantear los posibles vnculos entre el sector estatal y el resto de las formas de gestin.

Hasta hoy, los primeros pasos dejan mucho que desear. El propio hecho de que la mayora de las solicitudes de entrevistas al respecto hayan sido rechazadas, porque preferimos mantenernos al margen o no creo que me afecte, no s qu podra aportar mi opinin, pone en evidencia el ambiente de aprensin generado ante un futuro ms restrictivo y la opcin ms lgica que han encontrado muchos en pos de la sobrevivencia es mantenerse en bajo perfil. Las barbas, en remojo.

En un escenario en el que muchos proyectos culturales de distinta ndole y en una amplia amalgama de talento y valores artsticos sufren la ausencia de legislacin positiva, la penalizacin, tanto administrativa como poltica, debera ser el ltimo paso en la construccin de un esquema completo de gestin cultural.

No existe en Cuba, an, un registro pblico de creadores independientes en el cine, ni estn claramente definidas o transparentadas, que sepamos, las alternativas para los talentos naturales no academizados en la msica, campo en el que hay cada vez ms artistas relevantes que no pasaron por escuelas. No existe una forma legalmente reconocida para que los sellos discogrficos independientes puedan licenciar sus obras, que es el primer paso para introducirlas en grandes plataformas de distribucin fuera del pas. Tampoco hay manera totalmente lcita para que los msicos puedan decidir la persona que desean como manager, fuera de las agencias de representacin. (Los managers se llaman personal de apoyo en las plantillas de las empresas estatales a que pertenecen los artistas que representan). El proceso de profesionalizacin de artistas tiene tantas fallas actualmente como manzanas haba en La Puntilla, atravesado por esa sombra sistmica que es la corrupcin. Porque donde no hay claridad, hay, o puede colarse, gato encerrado.

Es decir, pensamos que est lejos de concluirse un proceso inclusivo mediante el cual se otorgue un espacio para la creacin independiente y las manifestaciones ms espontneas del arte y la cultura en nuestra sociedad.

Ha faltado, antes de la publicacin de un Decreto como el 349, el debate y el dilogo con los implicados, una negociacin que persiga la verdadera finalidad de las leyes en una sociedad donde estas deben representar la voluntad de la ciudadana. Al menos, entre las fuentes interrogadas, nadie dio cuenta de que este proceso se hubiera llevado a cabo.

Ese debate se ausenta de forma incoherente en medio de una amplia consulta popular sobre los aspectos a modificar de la Constitucin vigente en Cuba. En el proyecto que por estos meses es discutido entre la poblacin, se establece, en lo referente a la poltica educacional, cientfica y cultural (inciso h del artculo 95), que la creacin artstica es libre y en su contenido respeta los valores de la sociedad socialista cubana. Y a esto le sigue: Las formas de expresin en el arte son libres.

Repito: Las formas de expresin en el arte son libres.

Comparado con el Decreto 349, el proyecto de Constitucin contiene un espritu mucho ms orientado al futuro, aun cuando restringe la creacin artstica sobre la base del respeto a los valores de nuestra sociedad socialista. Por su parte los Lineamientos de la poltica econmica y social del Partido y la Revolucin, a modo de programa de gobierno, validan la necesidad del Estado de enfocarse en actividades prioritarias para el desarrollo del pas y de repartir otras responsabilidades.

En poltica cultural haba entonces pocas movidas ms contraproducentes que el Decreto de marras. La alta jerarqua e importancia de los documentos anteriores no podr impedir, llegado el caso, que en la prctica cotidiana el 349 tenga repercusiones concretas serias para el panorama cultural cubano.

Esta norma no solo establece un margen de proteccin bastante limitado a los implicados desde el punto de vista administrativo y civil, al imposibilitar la apelacin de las medidas punitivas, una vez perdida una apelacin, a una tercera parte imparcial; sino que, ante la falta de criterios consensuados por los cuales regir su implementacin, podra naturalizar la censura, servir al abuso de poder y/o fomentar la discriminacin por motivos polticos.

Pareciera que se ha trastocado el rol de las instituciones culturales en la sociedad: en lugar de impulsar la cultura desde los ms dismiles modelos, promueven penalizaciones. El dramaturgo Norge Espinosa, quien nico ofreci su testimonio al portal Tremenda Nota, lo enfoca de forma contundente: La hora del pas que emite esta regulacin debera estar marcada por una apertura ms inteligente, teniendo en cuenta que otros asuntos, no menos preocupantes, deberan reclamar la misma, si no mayor, atencin por parte de nuestros dirigentes.

y el contenido

Pelea de gallos en el centro Bertolt Brecht. El jurado ha advertido que no aceptar letras racistas o que ofendan a las mujeres, ni ningn insulto mayor. Pero en el calor de la competencia los raperos echan mano a las menciones de novias ajenas y a sus atributos fsicos. Otro da, en una escuela cualquiera, se escucha bien alto una seguidilla de reguetn en la fiesta de fin de curso o quizs por el da del maestro; los nios, felices e inocentes, se remenean como adultos. Tambin, en una casa de cultura, un trovador canta sobre la crtica situacin migratoria del pas; cuenta cmo numerosos jvenes se van a hacer su vida en otro lugar, haciendo uso de las ms fuertes palabras del espaol.

Segn lo regulado por el Decreto 349, todas estas escenas podran ser punibles. Los implicados pueden ser multados con 2 mil pesos cubanos si se considera que en todas ellas se difunde msica o se realizan presentaciones artsticas en las que se genera violencia con lenguaje sexista, vulgar, discriminatorio y obsceno, contravencin calificada como muy grave segn el documento. Incluso, de conformidad con la gravedad del hecho, que ser determinada por los inspectores de cultura, pueden ser sujetos del decomiso de bienes.

Existe la posibilidad, que tambin queda a merced de la decisin de las autoridades, de que se utilice el apercibimiento (una especie de llamado de advertencia) cuando se valore que desde el punto de vista del impacto poltico-cultural, la situacin analizada no amerita la imposicin de una medida ms severa. Aqu est la oportunidad de salvar o hundir a los contraventores, que podran ser tanto las autoridades de educacin, como un rapero o un trovador. De hecho, podramos ser todos nosotros.

Regular la contratacin y los vnculos entre diferentes entidades que actualmente, en gran medida, no pagan impuestos ni declaran ganancias no est mal. Es una de las intenciones obvias del 349. Pero parece, a todas luces, errado que se penalice de la misma forma a actividades con escalas e impactos diferentes.

El Estado, que podra liberarse de actividades administrativas que no realiza con eficiencia, dejando su gestin reglamentada en otras manos, intenta la regulacin por la va del control administrativo cuando el control fiscal sera suficiente.

La existencia de este Decreto ha generado mltiples manifestaciones de rechazo y un grupo amplio de personas que podran ver sus proyectos personales atados en camisas de fuerza y sus libertades creativas limitadas. Se ha originado, en definitiva, una nueva red de problemas y contradicciones que no estaban en primer lugar, y que por dems , no van a extinguir las que ya existen.

Coda con parntesis, pregunta, pinceladas de realidad y moraleja

Parntesis:

(El sexismo, la misoginia, la vulgaridad y la obscenidad no son problemas exclusivos del campo cultural. Son, primeramente, cuestiones de educacin, y su existencia evidencia las fallas por las que est atravesando ese sistema pblico en Cuba. Solo despus seran temas de poltica cultural).

Pregunta:

No ayudara el hecho de que la sociedad civil tenga realmente ms voces para que no sea la administracin, sino la propia sociedad quien se pronuncie sobre los productos culturales que desea escuchar, consumir, en qu horarios, etc.?

Pinceladas de realidad:

La novia, mientras se prueba un magnfico vestido blanco, recuerda que debe llamar a la representante del msico. Desea que ese y no otro se presente en su boda. Pactan un pago y un horario, y todo listo. En Miramar, a la cumpleaera que llega a los treinta, sus amigos y familiares la sorprenden con una serenata de mariachis en su propia casa, estas son las maanitas, tralala. Al final, y en cash, el pago.

En un restaurante de los que pululan en La Habana Vieja, el grupito de msicos sin diploma ameniza la cena con un variado repertorio de msica tradicional; tambin aceptan peticiones ms modernas. En un rato pasar uno del conjunto con un sombrero boca arriba por las mesas y un grupito de CDs para el que quiera comprarlos: Colaboren con el artista cubano, dice. Durante el da, el trompetista de esquina que a cada rato sorprende con un hermoso jazz, deja tambin la cajuela del instrumento abierta a sus pies. Vive de esas propinas.

Cuando el do puertorriqueo Calle 13 fue invitado a tocar en Cuba por unas productoras cubanas, estas pasaron meses solicitando una entrevista con las autoridades del Ministerio de Cultura para lograr los permisos y la coordinacin correspondiente. Lleg el da de la demorada cita, solo para que ambas descubrieran que el funcionario del Instituto Cubano de la Msica no conoca el trabajo de los msicos boricuas. Mientras, en Cuba sus canciones pasaban de una USB a otra, y Atrvete era un hit obligado en numerosas fiestas, porque aquello era mucho ms que reguetn. Cuando ya la gente haba entendido perfectamente de qu iba Calle 13, a aquel funcionario le pareci que no merecan un escenario cubano porque ellos dicen muchas malas palabras. Por suerte, su criterio no prevaleci.

Moraleja:

La va de constreir y penalizar no ha sido, y probablemente no sea en nuestro caso, la que puede trazar pautas duraderas. Algo anda mal cuando una norma jurdica nos ubica, a cualquiera de nosotros, como posibles contraventores.

Fuente: http://www.magazineampm.com/%EF%BB%BFnosotros-los-contraventores/



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