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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

Sin afrenta y sin oprobio
La Bayamesa, el himno nacional de Cuba

Julio Csar Guanche
OnCuba


En la tradicin revolucionaria francesa la Repblica se representa como mujer. As aparece en el poema La cure, de Auguste Barbier y en la boutade de Brigitte Bardot con sus senos ms enhiestos que la Historia. En el cuadro de Delacroix, una de las ms famosas alegoras a la libertad republicana, la mujer lleva un gorro frigio, anuncia entre cadveres, y en medio de la luz, el camino de la liberacin, porta una ensea tricolor y responde al nombre de Marianne.

No es un hecho universal. La repblica estadounidense aparece normalmente referida, en masculino, a las figuras de sus padres fundadores. Cuando aparece como mujer, no lleva gorro frigio. Una Repblica que naci conservando la esclavitud no poda usar el smbolo de los esclavos manumitidos romanos el gorro pleo, ni el usado como smbolo de libertad en Grecia el gorro frigio.

El origen del trmino Marianne cuenta con varias teoras. Se ha ubicado en una cancin popular o en el calificativo peyorativo dado por la aristocracia a las campesinas pobres francesas. Una versin acadmica sugiere que fue atribuido a los seguidores de Juan de Mariana, jesuita que justific el tiranicidio cuando el monarca violase los compromisos de actuar en justicia ante su grey. [1]

Si el origen es difcil de determinar, su significado revolucionario est fuera de duda.

La Marianne fue el rostro del socialismo obrero revolucionario, que saba que la Repblica se completaba solo si se aliaba a la imaginacin simbolizada en el primero de mayo.

La Marianne fue tambin smbolo de la hermosa y sufrida repblica espaola.

Recientemente, usando la alegora, Bansky le espet un graffiti a la embajada francesa en Londres, en honor a los refugiados expulsados a la fuerza de Calais.

La Marsellesa, de Rouget de Lisle, sincroniza con esa lgica. Aunque recordaba el fantasma en la habitacin el incorruptible Robespierre, la Repblica no poda renunciar a su herencia jacobina. La reaccin thermidoriana intent sustituirla. Napolen debi hacer malabares con ella.

En contraste, fue el himno de los socialdemcratas alemanes y de los socialdemcratas austracos de 1890, y se vieron mariannes en la Comuna de Pars. Cientos de mujeres marcharon por la rue de Rivoli, con tambores y cornetas gritando Viva la Repblica!, o pasaron por el Quai de Passy cantando La Marsellesa mientras gritaban Viva la Repblica, Viva la Comuna!

La Marsellesa parece que canta a la mujer, pero loa el valor colectivo de una ciudad clave en 1789. Fue escrito como himno regional y devino el coro de la libertad de un pueblo.

El cine francs ha sabido representar ese hecho colectivo. Jean Renoir film una secuencia en la que milicianos la cantan en camino hacia Pars y cifra as el tamao de la epopeya. Casablanca la erigi en smbolo mundial de la resistencia antifascista. En La vie en rose una nia vendedora callejera de feria la canta en modo incorruptible. El musical Los Miserables le hace honor al gran Vctor Hugo.

En la novela original tena que ser Gavroche quien cantase los versos de La Marsellesa interpretados a su manera. Gavroche, no por casualidad, es la inspiracin del nio con pistolas en el cuadro romntico de Delacroix, que refiere a la saga revolucionaria francesa de 1830.

La imagen de la repblica cubana siempre ha sido una mujer. Cuba tambin tiene su Marianne, pero smbolo colectivo como es, puede llamarse Canducha, Rosa, Yaya, Adriana o Isabel. Y, faltaba ms, Mariana. Y por tener su propia La Marsellesa, tiene nada menos que cuatro La Bayamesa.

Las mujeres de la Repblica cubana

Canducha se llamaba Candelaria. Era una de los once hijos que tuvieron Pedro Perucho Figueredo e Isabel Vzquez, una de las tantas familias pudientes que lo entregaron todo por la independencia. Canducha fue la abanderada en la toma de Bayamo. Desfil con 16 aos por la ciudad liberada, con gorro frigio, vestido blanco y ensea tricolor. Luego, tuvo que esconderse por meses en el monte alimentndose apenas de frutas. Hecha prisionera en Manzanillo, sabiendo sus captores sobre su parentesco con Perucho, le preguntaron si no tena en esa localidad alguien que la ayudase. Ella respondi: Yo soy una bayamesa!. Permaneci sin comer y sin beber el agua podrida que le pusieron en la celda.

Adriana del Castillo, su prima, fue violada en grupo a sus 17 aos por voluntarios espaoles, con saa descomunal. Muy probablemente, Adriana lideraba el grupo de varias bayamesas que haban firmado un llamamiento encendido a la juventud de Bayamo para armarse y luchar por los cdigos sagrados de libertad e independencia. Ese texto terminaba con el Allons enfants de la patrie / le jour de gloire est arriv, de La Marsellesa.

Adriana era hija de Luz Vzquez, una beldad a la que su esposo Francisco Castillo Moreno le dedic La Bayamesa (junto a Cspedes, su primo hermano, y Fornaris). Es la primera cancin trovadoresca de la historia cubana.

Luz es tambin una de las grandes heronas olvidadas de la historia independentista en Amrica Latina. Quem su mansin para que Bayamo cayera de vuelta en manos espaolas solo convertida en cenizas. Apoy a su esposo y a su hijo Francisco cuando se fueron a la guerra de 1868. En ella murieron dos de sus hijos, su hija Lucila enferm de tuberculosis y acaso lleg a saber que hasta el cadver de Adriana, su primognita, fue mancillado por los voluntarios. [2]

Yaya, la madre de Toms Estrada Palma, al cumplir 80 aos llevaba ya tres aos en la hosca contienda mambisa. Fue hecha prisionera. Despus de das de caminata, con lluvia torrencial, el jefe de la tropa, hastiado de la insolencia de la vieja, orden despacharla. El que recibi la orden no se atrevi a asesinarla, pero abandon a la bayamesa en el bosque, que sobrevivi comiendo frutas y races y esper para morirse hasta encontrarse con su hijo.

Rosa Castellanos, negra, esclava emancipada, guerrera y enfermera, fue apodada Rosa la bayamesa. Al entierro de la mtica revolucionaria acudieron miles de personas en agradecimiento fervoroso a sus servicios a la patria de los cubanos.

La madre de la patria se llama la justicia potica existe Mariana Grajales, ella misma una guerrera y madre de la estirpe de los Maceo, que no solo daban machete, segn se suele rebajar su aporte. Antonio lo saba todo sobre la doctrina, antiesclavista y antirracista, de los derechos del hombre. Jos cuidaba la banda de msica de su Estado Mayor como su nia bonita.

Ocurri en toda Cuba, no solo en Bayamo. Caridad Bravo y sus hijas, holguineras de color, operaron a Rius Rivera con una tijera de costuras y una horquilla de peinado, y le salvaron la vida. Hazaas de todo tipo hizo Isabel Rubio. En los 1930, cuando Pablo de la Torriente Brau quiso poner un ejemplo de cubana con servicio ejemplar a la Repblica escogi a una maestra, de quien dijo: Elena Soto Planas s es una bayamesa.

Un cronista espaol, Pirala, se rindi a la admiracin por las cubanas en la Guerra Grande:

Ellas han hecho la insurreccin de Cuba, levantando el nimo de los hombres, hablando sin ambages, sin embozo y sin miedo. Ellas echaban en cara a los espaoles sus desmanes y hablaban a los cubanos de sus derechos menospreciados y de sus deberes, empujndolos a su puesto en el combate y compartiendo con ellos los azares de la lucha.

Sindo Garay titul Mujer Bayamesa su celebrrima cancin, que muchos conocen solo como La Bayamesa. Es otro acto de justicia potica: es acaso el tema ms cantado de la historia de la trova cubana. La cancin la preferida del genial Gumersindo fue la que enton en su entierro el do entonces ms famoso de trovadores, acompaados por un coro popular de cientos de voces. Ese tema dice que la mujer bayamesa si siente de la patria el grito, / todo lo deja, todo lo quema, / ese es su lema, su religin.

Ogase, por favor, por el propio Sindo, terror de los trovadores por la exigencia que impona en su interpretacin.

La Bayamesa canta la creacin por parte del pueblo cubano de su nacin y especifica que Cuba decidi ser, al mismo tiempo, una nacin, una democracia y una repblica.

No es casualidad. Paul Estrade lo ha asegurado as: donde realmente irrumpieron en Cuba las ideas de la Revolucin Francesa de 1789, fue en las filas de los revolucionarios de Yara y Guimaro.

Lo haba dicho, formalmente, Cspedes, coautor de la primera La Bayamesa:

Cuba ha contrado, en el acto de empear la lucha contra el opresor, el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda: en el acto de darse un gobierno democrtico, el de ser republicana.

La Bayamesa, por La Marsellesa. El himno nacional cubano

En 1851 fue fundada en Bayamo la sociedad cultural La Filarmnica, por Perucho Figueredo y Carlos Manuel de Cspedes. Entre sus miembros estaban Juan Clemente Zenea, Jos Fornaris, Jos Joaqun Palma y Jos Mara Izaguirre.

Esta es una historia breve de ese ltimo grupo. Zenea dira: Yo soy republicano desde que tengo uso de razn, y por eso conozco que la tolerancia es la primera virtud democrtica.

Zenea fue fusilado en La Cabaa a manos del poder colonial. Fornaris estuvo preso por conspirador y compil cuanta poesa cubana se encontr. Fue el precursor del siboneyismo que hoy mueve a sonrisa, pero en su momento fue una bsqueda antropolgica de lo cubano. Algunos le atribuyen a Palma los versos que sobre La Bayamesa de Castillo/Fornaris/Cspedes los mambises improvisaban en la manigua, y es tambin el autor del Himno Nacional de Guatemala. La Repblica Cubana, la alegora de la Marianne antiesclavista hecha especialmente para la revolucin de Cuba, ocupaba un testero de honor en el colegio de Jos Mara Izaguirre en Guatemala.

Con ese clima intelectual, nada raro tena que Francisco Maceo Osorio le pidiese a Perucho Figueredo que compusiera La Marsellesa de Cuba. Figueredo y Maceo Osorio eran acrrimos enemigos; y el odio que se tenan era tal, que al encontrarse en la calle se dirigan insultos manera de saludos, pero tenan algo ms importante que hacer.

Figueredo, como Maceo Osorio y Francisco Vicente Aguilera, eran destacados masones. En Amrica Latina, y en Cuba, la masonera fue uno de los grandes vehculos de circulacin de la ideologa republicana. Masones fueron tambin los creadores de la bandera y el escudo nacionales. [3]

Cirilo Villaverde autor de Cecilia Valds, la novela nacional cubana por excelencia del XIX explic con precisin el contenido republicano de la bandera. Otra descripcin similar presenta as el tringulo presente en ella: Uno de sus lados es la Libertad, otro la Igualdad, y el tercero la Fraternidad. La base del tringulo cubano es la Repblica; el vrtice la abolicin de la esclavitud.

El escudo cubano, desde su origen hasta hoy, siempre ha estado presidido por un gorro frigio, o ms especficamente, pleo.

Perucho Figueredo titul su obra La bayamesa. Con ese nombre lo public Mart, dos veces, en Patria. As aparece titulado en el nico autgrafo firmado por Perucho conservado hasta hoy. Cualquier otro escrito debi hacerse cenizas en Bayamo. Perucho e Isabel tambin quemaron su casa.

Un pas no nace sin memoria

El Apstol repiti el sugestivo, pero falso, mito patritico de que Perucho escribi el himno sobre su caballo Pajarito a instancias de una multitud enardecida.

La msica y la letra del himno existan desde antes del 10 de octubre de 1868. Pero Mart supo recoger, entre varios himnos patriticos que haban llamado al combate en la Guerra Grande, el que la memoria popular haba hecho suyo en las opuestas regiones de Oriente y Occidente. (Similar trabajo de memoria, en aras de construir unidad patritica, es su compilacin Los poetas de la guerra). Mart cit el parentesco de La Bayamesa con La Marsellesa, y public La Borinquea, tambin familia espiritual del actual himno nacional francs.

Mart y Perucho sabran, en carne propia, que morir por la patria es vivir.

Ese verso de La Bayamesa hunde sus races en la historia milenaria de preferir la muerte al despotismo y a la opresin, y luego, en la tradicin del culto a la patria como bien supremo. Se trata de la nocin republicana de la patria: el lugar donde se nace, pero tambin donde se es libre. Mart, desde muy joven, la haba consagrado en el drama Abdala.

El suicidio heroico hace parte de esa tradicin. Como el de Goujon, joven hroe y mrtir de la democracia, glorioso defensor de la justicia y de la igualdad, que en medio de la Revolucin francesa dej escrito sobre la Constitucin de la Igualdad, antes de asestarse con mano firme a s mismo una pualada: Yo haba jurado defenderla y morir por ella; muero contento por no haber traicionado mi juramento () Yo morir sin haber faltado a mi deber.

Con razn, se ha escrito tanto sobre la presencia de la muerte y del suicidio en Mart. No se concibe el herosmo sin un profundo amor a la vida y un dilogo valiente con la muerte, ha escrito Roberto Fernndez Retamar sobre Haydee Santamara.

Para la poca de Perucho, el nacionalismo romntico haba concebido que la patria, o la matria, se alimenta del sacrificio voluntario de sus hijos en bien de la comunidad nacional. [4]

Mart muri en combate, pero antes vaticin que morira de cara al sol, como en efecto sucedi, dramatizando su propia muerte. Perucho fue fusilado repitiendo su propio verso. Como sucede con el cadver de Garca Lorca, tampoco se ha podido ubicar donde yace el cuerpo del autor del himno cubano.

Lezama conoca el parentesco de La Marsellesa con La Bayamesa. Registr su potencia hablando del ocano: esa inmensidad salada donde intuimos peces, tridentes, sargazos y nufragos de diversas estirpes, todos en el coro, con sus pulmones y carrillos inflados, porque cantan o La Bayamesa o La Marsellesa o cualquier inspirado himno del ahogado. Era su homenaje al republicano Lorca masn, rojo y maricn, que supo que la sexta luna huy torrente arriba, y que el mar record de pronto! los nombres de todos sus ahogados.

Sindo Garay tambin lo saba, a su modo: Yo le canto al amor, a la mujer, a la patria y a la muerte.

Isabel, Adriana y el himno de todos los cubanos

Isabel Vzquez es una Marianne, pero se sabe ms de su esposo Perucho, que lleg a ser jefe de estado mayor del Ejrcito Libertador. Al caer prisionero, para burlarse de l, que ya no poda caminar, lo montaron en un burro, camino al paredn. Perucho, otrora lder chispeante de las tertulias intelectuales en su casa, replic de inmediato: No ser el primer redentor que cabalgue sobre un asno.

Fue fusilado al lado de su hijo Ignacio.

Das antes de morir, Perucho le escribi a Isabel:

Hoy se ha celebrado consejo de guerra para juzgarme y, como el resultado no me puede ser dudoso, me apresuro a escribirte para aconsejarte la ms cristiana resignacin () la ltima splica pues, que te hago, es que trates de vivir y no dejes hurfanos a nuestros hijos () en el cielo nos veremos y mientras tanto, no olvides en tus oraciones a tu esposo que te ama. [5]

Isabel era hermana, se ha dicho que gemela, de Luz Vzquez. Compartan la belleza, y la finsima y amplia cultura familiar, notoria incluso en un medio tan culto y conectado con el mundo como el Bayamo de esa poca. Como su hija Candelaria, pudo salir al exilio. Muri en 1873 y fue enterrada en Cayo Hueso.

Castillo le dedic a su esposa Luz la primera La bayamesa, pero Isabel parece haber escrito junto a su esposo Perucho La bayamesa, el actual himno nacional cubano.

Dos de las hijas del matrimonio Figueredo Vzquez se casaron con la familia de Carlos Manuel de Cspedes. Eulalia se cas con Carlos Manuel (Carlitos) de Cspedes y Cspedes (1840-1915). Este, hijo mayor de Carlos Manuel, cont en el peridico veracruzano Diario Comercial, con fecha 5 de noviembre de 1897, la forma en que fue redactada La bayamesa/actual himno nacional:

Recuerdo que un da del mes de marzo de 1868, estbamos sentados en la sala de la casa de vivienda del ingenio Las Mangas, [], su dueo Pedro Figueredo, su esposa Isabel Vzquez, su hija Eulalia y yo, que ya tenamos la msica y solo faltaban las palabras, que Isabel, su esposa, adapt a los incipientes compases de Figueredo, que no era poeta, mientras que su esposa y mi inolvidable suegra, Isabelita, compona muy bonitos versos patriticos, de los cuales an recuerdan algunos, sus hijos. [].

El historiador Mario Cobas-Sanz en un documentado estudio concluye que: Si otorgamos valor probatorio a lo declarado por Cspedes de Cspedes tenemos que admitir que Isabel Vzquez tambin es autora del Himno. [6]

Perucho le pidi a Isabel que tratase de vivir. Pero los cubanos de hoy hemos sido incapaces de reconocer su vida, su historia y su participacin en la redaccin del Himno.

El Anteproyecto de Constitucin, actualmente en debate, no llama correctamente a La Bayamesa por su nombre. Le llama himno de Bayamo, como si La marsellesa pudiese ser algn Himno de Marsella. Tampoco lo hace la Constitucin vigente. [7]

El cine cubano ha legado memorables escenas de La Bayamesa/actual himno nacional. En Clandestinos de Fernando Prez (1987), la cantan los revolucionarios en prisin. En dicha crcel, irn a la huelga de hambre dispuestos a morir por la Patria. En Santa y Andrs de Carlos Lechuga (2016) la canta el poeta que no quiere vivir en oprobio sumido. [8]

En ambas escenas, todos se entregan al himno de Perucho e Isabel, el himno de todos los cubanos.

Es el mismo himno que haba cubierto el cadver de Adriana del Castillo la sobrina de Isabel y Perucho tal como la describieron patriotas memoriosos en su honor:

Ha sido infortunada, ha sido mrtir; pero no estn manchados su corazn ni su memoria. La compadecemos y la lloramos, pero besaramos su cadver con el respeto debido la majestad y la desgracia. Vctimas como ella solo avergenzan al infame vencedor. No ha sido la primer cubana, ni por desgracia ser tampoco la ltima que sucumba de ese modo; pero nosotros sucumbiremos tambin, si no somos bastante fuertes para vengarlas todas. () La iniquidad de que acaba de ser vctima Adriana del Castillo slo servir para que se alce ms pronto sobre los cadveres de enemigos tan soeces la gloriosa repblica de Cuba.[9]

La Bayamesa los cubre a todos porque tiene una ideologa muy especfica. As la present Mart en Patria:

Patria publica hoy, para que lo entonen todos los labios y lo guarden todos los hogares; para que corran de pena y de amor, las lgrimas de los que lo oyeron en el combate sublime por primera vez. Para que espolee la sangre en las venas juveniles, el himno a cuyos acordes, en la hora ms bella y solemne de nuestra patria, se alz el decoro dormido en el pecho de los hombres. Todava se tiembla de recordar aquella escena maravillosa!.

Es la doctrina contenida en la frase ms radical de toda la historia de Cuba: Con todos y para el bien de todos.

Es la forma poltica del amor triunfante, aquella que une nacin, democracia y repblica.

Notas

[1] Florence Gauthier: La teora poltica del padre Juan de Mariana gener un vnculo entre los pensadores de la Revolucin francesa. Mariana, que era espaol, desarroll la idea del tiranicidio y del derecho a la resistencia a la opresin. Hay algo muy notable en la teora poltica de este jesuita espaol, que vivi a caballo entre los siglos XVI y XVII, y fue su nombre el que pas a Marianne, convertida en smbolo de la repblica revolucionaria. Y ese vnculo traa su origen en el hecho de que, en la teora poltica del Padre Mariana, desempe un papel fundamental la confianza en el pueblo, y la confianza en el pueblo lleva a la soberana popular, a una soberana no entendida retricamente, sino de forma efectiva y consecuente.

[2] Esta versin de la muerte de Adriana del Castillo aparece en Los confinados a Fernando Poo. Impresiones de un viage a Guinea, de Francisco Javier Balmaseda, Nueva York, Imprenta de la Revolucin, 1869, pp. 86 y ss. Otras versiones aseguran que Adriana del Castillo muri de fiebre tifoidea. Segn esa versin, Adriana, al morir, cantaba La Bayamesa, actual Himno Nacional. As lo asegura el Dr. Eduardo Torres Cuevas. De este mismo modo, aparece tambin en Mambisas. Rebel Women in Nineteenth-Century Cuba, de Teresa Prados-Torreira, University Press of Florida, 2005.

[3] Para investigaciones recientes, eruditas, acerca del origen de los actuales bandera y escudo nacionales. Ver aqu y aqu, respectivamente.

[4] Agradezco esta referencia a Gustavo Buster.

[5] Parte lo que aqu se dice sobre Isabel Vzquez aparece recreado en este texto.

[6] Eduardo Torres Cuevas aporta otra explicacin sobre este punto: Poco despus, el 24 de julio, da de la celebracin de Santa Cristina, tuvo lugar una reunin en el domicilio de Pedro Figueredo, a la que asistieron los principales conspiradores de la regin. En la misma, el propio autor y anfitrin ejecut en el piano la pieza musical y su esposa, Isabel Vzquez, interpret la letra. Aos despus, uno de los asistentes introdujo la novedad de atribuirle la letra del himno a Isabel Vzquez. No es de dudar que dada la relacin que tenan ambos esposos, Figueredo haya consultado o escuchado alguna que otra sugerencia de Isabel. Aunque la intencin del testigo, Carlos Manuel de Cspedes y de Cspedes, hijo del Padre de la Patria y esposo de una de las hijas de Figueredo, no parece ser ms que un desconocimiento de las interpretaciones anteriores que haba tenido la marcha patritica, sirvi para nuevas y extraas especulaciones. Nuevamente la intriga funcion en aras de disminuir el valor de una de las ms bellas figuras de la historia revolucionaria cubana.

Permtaseme aqu extenderme.

La historia de la cita completa sobre el testimonio de Carlitos de Cspedes y Cspedes involucra a otro testigo, ngel Figueredo Vzquez, hijo de Perucho e Isabel: Modesto Arqumedes Tirado Avils, comandante del ejrcito libertador, primer historiador en propiedad de la ciudad de Manzanillo, quien tuvo la oportunidad de conocer a ngel Figueredo Vzquez, hijo de Pedro Figueredo Cisneros, cita en el tomo I de sus Efemrides de Manzanillo estas palabras del descendiente del ilustre bayams: Mi padre compuso el Himno algunos meses antes de estallar la guerra del 1868, y lo ejecut por primera vez al piano en el mes de marzo de ese ao. El mismo ngel Figueredo, proporcion a Tirado un recorte del peridico veracruzano, Diario Comercial, de fecha 5 de noviembre de 1897, donde Carlos Manuel de Cspedes y Cspedes, primognito del padre de la patria y esposo de Eulalia, una de las hijas de Isabel y Perucho, rememora cmo se improvis el Himno: Recuerdo que un da del mes de marzo de 1868, estbamos sentados en la sala de la casa de vivienda del ingenio Las Mangas, [], su dueo Pedro Figueredo, su esposa Isabel Vzquez, su hija Eulalia y yo, que haba ido all como comisionado de los conspiradores, hablamos de la situacin imperante cuando de repente se levant Perucho, como cariosamente llambamos al autor del himno, y sentndose al piano, que tocaba magistralmente, improvis una marcha guerrera, que mereci nuestra aprobacin. Ya tenamos la msica y solo faltaban las palabras, que Isabel, su esposa, adapt a los incipientes compases de Figueredo, que no era poeta, mientras que su esposa y mi inolvidable suegra, Isabelita, compona muy bonitos versos patriticos, de los cuales an recuerdan algunos, sus hijos. []. (cita en Tirado Avils, Modesto Arqumedes. Efemrides de Manzanillo. Ciudad Mas Archivo Histrico de Manzanillo, indita, t I, pgs. 134-136). Sobre lo anterior, considera Mario Cobas Sanz: Si otorgamos valor probatorio a lo declarado por Cspedes de Cspedes tenemos que admitir que Isabel Vzquez tambin es autora del Himno. (Mario Cobas Sanz, La produccin artstico-literaria y el ideario separatista en Bayamo en el perodo1840-1870. Santiago. No. 3 del 2012, pgs. 535-564.)

Sobre la base del testimonio del hijo mayor de Cspedes, varias investigadoras del Derecho en Cuba han defendido la coautora de Isabel Vzquez sobre La Bayamesa/actual himno nacional.

As, lo han hecho, por ejemplo, Yamila Gonzlez Ferrer y Paloma Gonzlez Alfonso, desde una lectura que usa herramientas analticas de la teora feminista del Derecho:

Cul era el deber-obligacin de una esposa en el siglo XIX amn de los ideales polticos o potencialidades intelectuales? Precisamente el de acompaar, ayudar, estar a disposicin de su esposo. Era impensable que en aquella poca una esposa pretendiera atribuirse una creacin en la que hubiera puesto parte de su intelecto, si aquella surga en ese acto de apoyo o contribucin a su esposo. Por otra parte los iniciadores del proceso revolucionario cubano, a pesar de su avanzado pensamiento e ideales polticos, no podan escapar a las concepciones patriarcales que caracterizaban ese momento histrico y que lgicamente ellos reproducan.

()

En opinin de estas autoras no cabe duda sobre la autora de Isabel, ella adapt las palabras que faltaban y que fue crendolas en el acto, a los incipientes compases de Figueredo. Es decir, cre la letra adaptndola a unos particulares acordes musicales.

Consideramos que el testimonio hallado impone una relectura de los hechos, una mirada diferente a este importante episodio de nuestra historia. Se impone poner fin al anonimato de Isabel y sacar a la luz su protagonismo.

De igual forma, corresponde tambin valorar el alcance que para el Derecho de Autor tendra la aportacin realizada por Isabel, toda vez que habra que considerar el Himno Nacional como una obra en coautora y especficamente como una colaboracin imperfecta en la que segn la doctrina especializada son perfectamente desentraables los aportes realizados por cada una de las partes, dgase letra y msica, sin que ello derive en menoscabo de la obra en cuestin, respetndose la naturaleza de la misma, entendindose por tanto a Isabel Vzquez y a Perucho Figueredo como autores del Himno Nacional La Bayamesa.

Algo parecido sobre la posicin de la mujer, describiendo a Candelaria Figueredo, ha dicho Teresa Prados-Torreira: This combination of a political position, defined through ties to a male relative, and a steely personal determination to be part of the rebellion characterizes Cuban womens participation in the Ten Years War. En Mambisas. Rebel Women in Nineteenth-Century Cuba, de Teresa Prados-Torreira, University Ppress of Florida, 2005, p. 53

De igual modo, la Dra. Caridad Valds, profesora titular de Derecho Civil de la Universidad de La Habana, considera que este tema ha sido recin investigado como expresin de la discriminacin de gnero tambin en el mbito de la creacin. Esta es la cita completa: No obstante, el concepto de colaboracin tambin se extiende, en sentido amplio, a obras creadas por dos o ms personas que aportan contribuciones individualizables, esto es, aportaciones creativas que pueden constituirse per se obras separables del todo comn, pero que se fusionan por voluntad de los coautores, ligados por una inspiracin que comparten. Aqu el resultado unitario no difumina la distincin entre las diferentes participaciones, que pudieran ser separables sin alterar la naturaleza de la obra. Es el caso () de la cancin La Bayamesa, cuya letra es de Jos Fornaris y la msica corresponde a Francisco Castillo Moreno y Carlos Manuel de Cspedes; o el caso, menos conocido, recin investigado como expresin de la discriminacin de gnero tambin en el mbito de la creacin, de nuestro propio himno nacional, que siempre se crey creado en su totalidad por Perucho Figueredo, cuando todo parece indicar que slo compuso la msica, pues la letra fue creada por Isabel Vsquez, su esposa. [cita al trabajo de Diploma Una mirada de gnero al derecho de autor del siglo XIX cubano, presentado por Paloma Gonzlez Alfonso en 2011, en la Universidad de La Habana, con tutora de Caridad Valds y Yamila Ferrer]. (Caridad del Carmen Valds Daz, Las obras en colaboracin. Introduccin y teora general. Especial referencia a su regulacin en la ley cubana de Derecho de autor, en Obras originales de autora plural. Carlos Rogel y Caridad Valds (Directores), Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2012, p. 18)

Incluso si, como asegura Eduardo Torres Cuevas, Figueredo haya consultado o escuchado alguna que otra sugerencia de Isabel, queda en pie el problema que discuten estas autoras, pues: En consecuencia, de acuerdo a este tipo de colaboracin, como afirma Rodrguez Tapia, si la aportacin de cada autor es diferenciable, existirn, como mnimo, un nmero de objetos de propiedad intelectual superior en uno al nmero de autores, pues, cuando menos, sern objeto de derechos cada una de las aportaciones as como la obra comn resultante. (Caridad del Carmen Valds Daz, .Idem.)

Algo similar argumenta Darsi Fernndez, especialista en derecho de autor: Todos los aportes a la letra son vlidos para considerar coautor a quien los haga siempre que sean efectivamente incluidos o tomados en consideracin, an cuando pueda quedar definido que alguno de los coautores lo es en una medida (porcentualmente) menor que el otro. En esta poca [cuando fue redactada La Bayamesa/actual himno nacional] aun no exista una Ley de Propiedad Intelectual en Cuba (que tuvo su primera ley de este tipo cuando se promulg la espaola de 1879) y probablemente no haba tampoco una cultura acerca del tema. Ello, sumado a la cultura patriarcal que sin dudas imperaba en las fechas, es probable que haya hecho permanecer el crdito solo a favor de Perucho. Pero justamente por ello, los anlisis histricos posteriores debieron enmendar la consideracin de autora para considerarlo una coautora. (Correspondencia con el autor de este texto)

En su libro Canarias y la Independencia de Cuba, Roberto Domnguez sigue esta versin: En ese hilo, parece indiscutible que su esposa, la poetisa Isabel Vzquez Moreno, lo ayud a elaborar el vigoroso texto guerrero.

La argumentacin de Torres Cuevas me resulta tambin plausible. No obstante, es problemtico comprender de qu forma la posible coautora, o al menos las sugerencias de Isabel Vzquez en la redaccin de La Bayamesa, pueda ser considerado como acto orientado a disminuir el valor de una de las ms bellas figuras de la historia revolucionaria cubana. Poner en discusin, sobre la base de fuentes contrastadas, la participacin de Isabel Vzquez en dicha redaccin, lejos de disminuir la extraordinaria figura de Perucho, puede contribuir crticamente a completar, descolonizar y democratizar algo tan esencial en nuestra historia como lo es, nada menos, el Himno Nacional.

[7] Ver sobre este tema el texto de Pedro de Jess: Sobre el himno nacional cubano. A propsito del Proyecto de Constitucin. Para ampliar ver aqu: Pedro de Jess. Lengua y verso en La Bayamesa. Aproximacin a la tradicin discursiva del himno nacional cubano, La Gaceta de Cuba. No. 1 Enero-Febrero, 2017, pp. 35-41.

[8] En un plano similar, La primera carga al machete rinde homenaje, en la voz de Pablo Milans, y con un joven trovador como protagonista, al nexo entre cultura popular y patria cubana. (Adems, representa a las bayamesas con banda tricolor en el pelo, golpeadas por esa razn por soldados espaoles). La versin grabada informalmente de La bayamesa de Cspedes, Castillo y Fornaris, de Silvio Rodrguez se concibi tambin para un proyecto de cine cubano.

[9] Los confinados a Fernando Poo. Impresiones de un viage (sic) a Guinea, de Francisco Javier Balmaseda, Nueva York, Imprenta de la Revolucin, 1869, p. 95.

fuente: http://oncubanews.com/cuba/sin-afrenta-y-sin-oprobio-la-bayamesa-el-himno-nacional-de-cuba/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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