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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

Derechas radicales, neoliberalismo y posdemocracia

Jaime Pastor
Viento Sur


En un momento de globalizacin capitalista cada vez ms catica, portadora de crecientes desigualdades y de mayores conflictos y sin modelo que pueda sustituir al que entr en crisis hace diez aos, que sea aceptable para la oligarqua mundial (Husson, 2018), la tendencia dominante en el panorama internacional se caracteriza por el avance en el control de la agenda poltica por la extrema derecha, cuando no en su conquista de gobiernos, adoptando distintas caras en funcin de los contextos nacionales, de los enemigos internos o externos con los que se enfrenta y de las relaciones de fuerzas.

En efecto, si ya antes del estallido de la crisis de 2008, en el mbito europeo habamos conocido ascensos innegables de fuerzas de extrema derecha y/o populistas autoritarias, como en Austria, Francia o Italia, es evidente que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca esa tendencia se ha ido extendiendo a muy distintos lugares del planeta. Su gran diversidad no impide, sin embargo, constatar que comparten algunos rasgos comunes:

- reaccin encabezada por lderes percibidos como outsiders (aunque en muchos casos no lo sean) frente al establishment corrupto (incluidos grandes medios de comunicacin), acusado de ser responsable del declive del Estado-nacin respectivo.

- vocacin de ser alternativa como movimiento poltico-social frente a los grandes partidos (principalmente, contra los de la izquierda tradicional) mediante el apoyo en sectores de clases medias y populares que se sienten perdedoras de la globalizacin.

- repliegue en una concepcin esencialista de su identidad nacional (con la consiguiente nostalgia del imperio perdido en el caso de las grandes potencias), presuntamente amenazada por quienes se encuentran ms abajo de ellas en la escala social: o sea, los sectores de la poblacin inmigrantes y refugiados, especialmente los de origen rabe o de religin musulmana, considerados falsamente culpables del deterioro de los derechos sociales y de la agravacin de la inseguridad ciudadana.

- negacionismo del cambio climtico y apuesta por guerras culturales (con la creciente dosis de mentiras y odio a travs de las redes sociales y los medios afines) en mayor o menor grado -especialmente all donde el fundamentalismo cristiano de la teologa de la prosperidad ha creado nuevos lazos comunitarios- contra las conquistas logradas en los ltimos tiempos por los movimientos feminista, LGTBI+ y antirracista, principalmente.

Con todo, ninguna de esas fuerzas, aunque cuestionen determinadas polticas econmicas y sociales de las elites all donde gobiernan, como es el caso ahora de la Lega de Salvini frente a la Comisin Europea, defiende un giro radical respecto al neoliberalismo dominante a escala global. Esto est quedando ya suficientemente comprobado en las polticas adoptadas por Donald Trump desde su nacionalismo de gran potencia y tambin, de forma ms rotunda si cabe, en el caso de Bolsonaro, cuyo futuro ministro de Hacienda, Paulo Guedes, goza del apoyo de las elites financieras brasileas. Es esta autolimitacin la que viene a confirmar que en realidad estas nuevas derechas radicales, aun siendo un fenmeno heterogneo, como subraya Enzo Traverso (2019), no dejan de ser hijas de un capitalismo neoliberal que ve cmo sus viejos regmenes se descomponen como consecuencia de sus propias polticas, generadoras de una creciente desintegracin social y sistmica.

Estas fuerzas polticas en ascenso, ms all del debate sobre lo que hay en ellas de mezcla de viejo y nuevo fascismo, o simplemente de cctel reaccionario, aparecen por tanto como una solucin de recambio frente a la crisis de la ya vieja versin del neoliberalismo y de los partidos tradicionales corruptos. Aspiran, adems, a sentar las bases de nuevos bloques histricos interclasistas en torno a liderazgos carismticos que procedan a imponer nuevos regmenes polticos cada vez ms autoritarios, aun conscientes de la difcil estabilidad que pueden ofrecer para garantizar orden y seguridad.

Por eso parece muy acertado el pronstico que hacen Boffo, Saced-Filho y Fine (2019) cuando sostienen que no nos encontramos ante una anomala poltica transitoria que, despus de un inevitable fracaso, conducir pronto a la restauracin de una poltica normal de centro-derecha en el marco de una democracia liberal restaurada. Al contrario, sta ltima pertenece ya al pasado, al igual que el modelo de los Estados de bienestar que les acompa y garantiz su legitimacin. As que con lo que nos podemos encontrar en el futuro prximo es con un antagonismo creciente entre democracia -incluida la representativa y pluralista- y neoliberalismo tanto en el marco transnacional (como ya ocurre desde hace tiempo bajo el mando de una oligarqua tecnocrtico-financiera) como en el nacional-estatal. Con el consiguiente riesgo, all donde gobiernen las derechas radicales, de transformarse en dictaduras que se ensaen especialmente en las capas ms empobrecidas de la poblacin. Esto ltimo es lo que puede ocurrir en un pas clave como Brasil, en donde Bolsonaro representa una de las variante neofascistas ms peligrosas (Mosquera, 2018).

Por tanto, en el futuro va a ser difcil distinguir estos regmenes de las llamadas democracias iliberales existentes en Rusia o Turqua cuando, adems, no slo la democracia sino principios bsicos del Estado de derecho como la separacin de poderes y libertades bsicas estn saltando por los aires en nuestros propios pases.

Nos hallamos, por tanto, ante una nueva fase en las formas de dominacin del capitalismo a escala internacional, facilitada adems por el fracaso de la ola de indignacin que en muchas partes se inici frente al giro austeritario emprendido tras la Gran Recesin de 2008, ya que no lleg a transformarse en una marea de mareas imparable dispuesta a acabar con el neoliberalismo. Slo el movimiento feminista, cada vez ms transnacionalizado, ha podido resistir a ese reflujo y aparecer hoy, como ha reivindicado oportunamente Angela Davis a su paso por Madrid 1/, como una fuerza social colectiva dispuesta a hacer frente a las nuevas amenazas reaccionarias: un movimiento que aspira a ir ms all de un feminismo blanco y de clase media, slo preocupado por el techo de cristal, para recordarnos que raza, gnero y clase son elementos entrelazados y, por tanto, hay que buscar la confluencia de todas las luchas frente a las distintas formas de explotacin y dominacin.

Aterrizando ya en el caso espaol, podramos aadir que en l se dan algunas particularidades importantes: una, que la persistencia del legado franquista con el que no se rompi en la mitificada Transicin explica que la extrema derecha siempre haya estado cobijada en la vieja derecha de Alianza Popular-PP; la segunda, que tanto para la vieja como para la nueva derecha espaola, el enemigo principal siempre ha sido el interno, especialmente representado por los nacionalismos perifricos, antes el vasco y ahora de nuevo el cataln; y, por ltimo, que el ciclo abierto por el 15M, aun con sus limitaciones, ha reducido hasta ahora significativamente el espacio de crecimiento de fuerzas similares a las que representan Marine Le Pen o Salvini.

Aun as, hemos podido comprobar cmo el desgaste del gobierno de Rajoy ante el desafo independentista cataln en una parte de su base social, junto con el retorno del debate sobre la memoria histrica, el contagio del trumpismo y el ascenso de la xenofobia en Europa, han facilitado la emergencia de una fuerza como Vox que no muestra complejo alguno en reivindicar el franquismo y el racismo y en asumir ejes de la guerra cultural muy conservadores. Eso s, sin ocultar al mismo tiempo su obediencia a las polticas neoliberales y, como el PP y Cs, sin cuestionar al establishment de la UE. Es esta fuerza que ejerce de acusacin popular en el juicio al procs que se va a iniciar probablemente en enero- la que est consiguiendo condicionar el discurso de las otras dos fuerzas de la derecha espaola.

As se puede entender que los tres partidos, con Jos Mara Aznar como referente comn, hayan entrado en una dinmica competitiva en torno a una estrategia de la tensin, llevando al mximo la teora del entorno para tratar de deslegitimar al gobierno de Pedro Snchez, acusado de ser corresponsable del golpismo independentista cataln. La disputa por la hegemona, especialmente entre el PP y Cs, va a ser sin duda dura y su primera prueba estar en las elecciones andaluzas del prximo 2 de diciembre.

En medio de este contexto internacional y con el horizonte ya prximo de las elecciones europeas, autonmicas y locales en mayo, la responsabilidad de Unidas Podemos-En Com-En Marea es enorme: solidarizndose con pueblos como el brasileo frente a la amenaza que representa Bolsonaro y poniendo en primer plano la lucha contra la austeridad neoliberal y la xenofobia como base necesaria (tras las lecciones extradas de la crisis griega y frente a la actual experiencia italiana) para impedir el ascenso de las derechas radicales entre las clases subalternas; reivindicando la libertad de los presos y presas polticas incluidas las personas encerradas en los CIE, como nos ha corregido oportunamente Angela Davis- y un referndum con todas las garantas para que Catalunya pueda decidir su futuro; esforzndose, en fin, por preservar su autonoma poltica y estratgica frente al gobierno de Snchez y a su partido, cuya lealtad al rgimen y a la UE est suficientemente comprobada.

Nada de esto se podr llevar a cabo si no trabajamos por reconstruir tejido social y comunitario entre las clases subalternas que ayude a abrir un nuevo ciclo de movilizaciones dispuesto a contrarrestar la ofensiva de las derechas, desbordar el tmido social-liberalismo del gobierno de Pedro Snchez y volver a poner el centro en la reconstruccin desde abajo de un bloque socio-poltico alternativo. Para ese objetivo no servir un Podemos que se limite a arrastrar al PSOE a propuestas ms ambiciosas (como estamos comprobando con el Acuerdo Presupuestario) sino que habr que ir ms all y, en palabras de Martn Mosquera tambin aplicables aqu, reconstruir una izquierda radical pos-progresista que pueda estar a la altura de las necesidades del periodo.

*Jaime Pastor es politlogo y editor de Viento Sur.

 https://www.vientosur.info/ 

Notas

1/ Se puede consultar su conferencia, titulada El feminismo ser antirracista o no ser, celebrada en La Casa Encendida de Madrid el 25/10/2018 en www.eldiario.es/desalambre/VIDEO-antiracista-conferencia-Angela-Davis_0_829067208.html.

Referencias

Boffo, M., Saced-Filho, A. y Fine, B. (2019) Neoliberal capitalism: the authoritarian turn, Socialist Register, 55, pp. 273-270.

Husson, M. (2018) Crisis econmica y desrdenes mundiales, www.vientosur.info/spip.php?/article14204

Mosquera, M. (2018) Al borde del abismo: Bolsonaro y el retorno del fascismo, https://www.vientosur.info/spip.php?article14293

Traverso, E. (2018) Las nuevas caras de la derecha. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.


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