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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

En Universidad del Quindo sigue paro estudiantil y docente

Horacio Duque
Rebelin


Nota introductoria

Llegando la noche del viernes 26 de octubre, en la Casa de Nario, 32 rectores de las Instituciones de Educacin Superior, firmaron un fraudulento acuerdo con el Presidente de la Republica desconociendo el Pliego de 10 puntos de los estudiantes representados por la Unees. Los dineros conseguidos mediante la manipulacin de la huelga estudiantil y docente sern utilizados para el corrupto contratismo de ladrillo, cemento y cuotas clientelares de las directivas universitarias, fichas de los gamonales de la politiquera.

Los rectores son parte del poder estratgico molar de las elites ultraderechistas prevalentes en el gobierno. Se impone la tctica estudiantil para avanzar en la democratizacin de la universidad, en el rechazo de la universidad empresa neoliberal, para profundizar la lucha por la ciencia, el pensamiento crtico y la academia comprometida con los derechos populares y con la construccin de una paz con justicia social.

En la Universidad del Quindo (como en las dems IES), localizada en Armenia, capital departamental, el movimiento y paro estudiantil/docente se sostiene con el uso de diversos repertorios e instrumentos de presin para respaldar sus derechos y peticiones.

Recientemente y con la mediacin del Ministerio pblico (Procuradura, Defensora y personera) ha cristalizado un acuerdo para levantar el bloqueo (una contingencia que se debe asumir con plasticidad) al ingreso de los estudiantes, profesores y personal administrativo y de esa manera generar otros escenarios de protesta y denuncia de la crisis de la educacin superior oficial.

Las directivas universitarias han accedido a dar su apoyo logstico a las organizaciones estudiantiles en su protesta y a realizar una intensa actividad acadmica para adelantar la labor pedaggica sobre los pliegos de peticiones de los universitarios, y lograr de esa manera una mayor politizacin del movimiento social universitario.

Levantar el Pliego y las demandas estudiantiles es crucial para impedir la estigmatizacin que estaba promoviendo Echeverri el Rector de la Universidad quindiana.

Como bien es conocido ese pliego se refiere a los siguientes puntos:

1. El incremento presupuestal de 4,5 billones de pesos a las Instituciones de Educacin Superior Pblicas del pas.

2. La reliquidacin de las deudas de los estudiantes con el ICETEX con tasa real de inters en 0%, condonacin para los estudiantes de programa Ser Pilo Paga, incluyendo a quienes hayan desertado del programa y garantas de permanencia y graduacin a los estudiantes que accedieron a dichos crditos.

3. El cobro de matrculas en las IES privadas no se puede sustentar en un modelo mercantil y usurero, por lo anterior exigimos congelamiento inmediato de las matrculas en las IES de carcter privado.

4. El aumento del presupuesto para Colciencias en un 100% con base al presupuesto asignado a Colciencias para el ao 2018. Exigimos el cambio en los criterios de medicin y asignacin de recursos de Colciencias, que fortalezca todas las agendas investigativas incluyendo las Humanidades, el Arte y las Ciencias.

5. La generacin de un plan de pago de la deuda histrica que tiene el estado con las Universidades Pblicas en el marco del Plan Nacional de Desarrollo que hoy asciende a ms de 16 billones de pesos, el dficit deber saldarse en un plazo no mayor a 10 aos.

6. En rechazo a la actual forma como se constituye y aplica el Sistema Nacional de Educacin Terciaria SNET, exigimos el mantenimiento de los recursos del Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, el respeto por su visin y misin y la conformacin de una mesa que agrupe varios sectores para la construccin de un modelo de integracin del sistema nacional de Educacin Superior.

7. Derogacin de la Ley 1911 de Financiacin Contingente al Ingreso bajo la lgica de la construccin de una nueva regla fiscal que asigne los recursos para las IES pblicas y que ajuste el costo de matrculas de IES privadas.

8. No se debe condicionar a las IES a realizar procesos de acreditacin de alta calidad de los programas de manera obligatoria, sta debe ser voluntaria. Por lo cual, exigimos la derogatoria de la resolucin 18583 (que obliga a las licenciaturas a acreditarse), tambin exigimos la participacin en las reformas a los estatutos internos y planes acadmicos que cuente con la participacin de carcter multiestamentario y vinculante en los procesos de acreditacin y autoevaluacin de las IES.

9. Exigimos la derogatoria de la ley 1740 (inspeccin y vigilancia) y del Decreto 1280 en tanto normativas que cercenan la autonoma universitaria.

10. Respeto y garantas para la movilizacin sin represalias en IES pblicas y privadas, demandamos la inconstitucionalidad de las prohibiciones de las movilizaciones en algunas IES del pas y exigimos el no ingreso ni intervencin del ESMAD y fuerza pblica en general en los campus universitarios.

El anterior pliego junto a las reivindicaciones especficas regionales indican el contenido de la gigantesca movilizacin en curso contra las polticas del gobierno de Duque en este rengln.

Los estudiantes siguen en paro, no sucumben a la maniobra engaosa de la Ministra de Educacin y del jefe de la Casa de Nario, lo que ha obligado a convocar a otra gran movilizacin para el prximo 31 de octubre, despus del fracaso de varias Mesas de dialogo con los funcionarios del alto gobierno.

Este movimiento estudiantil es importante entenderlo en su proyeccin poltica, tanto desde los marcos de interpretacin y cognitivos, los repertorios de accin, los contextos polticos, la coyuntura critica, la contienda poltica y las estructuras de movilizacin.

Sin embargo, hay que ampliar el calado del anlisis para observar el fenmeno y la revuelta estudiantil en curso desde un ngulo menos convencional y ortodoxo como aquel que sugiere las teoras de cierre de los paradigmas clsicos recurridos por la sociologa de los movimientos sociales.

Hay que admitir con Fernndez (Ver https://bit.ly/2AuA6hn), que lo social se manifiesta como un continuo proceso de renegociacin, desviacin y rechazo de los significados y las praxis esperadas.

Las distintas teoras del consumidor/espectador creativo de Mary Douglas [1], Hall [2] y Fiske [3], han contribuido a visibilizar estas prcticas dinmicas y paradjicas.

Michel De Certau [4], siguiendo el anlisis foucaultiano, intenta repensar la potencia del antagonismo dentro de este micro-mundo de las tcticas cotidianas, irreductibles al movimiento social visible o latente, otorgndole la voz por tanto al otro subalternizado por el pensamiento poltico clsico (en este caso, el pueblo impoltico al que aluda Agamben).

Tcticas y estrategias del Movimiento social

Michel De Certau diferencia entre tcticas y estrategias en los movimientos sociales.

La estrategia y lo molar

La estrategia se definen como un clculo de relaciones de fuerza que slo es posible una vez que un sujeto es capaz de construirse y aislarse en un ambiente propio, un lugar que controla y definen los dispositivos del poder (la escuela, los mass media, el ejrcito, la crcel, la universidad, la fbrica, el estado, etc.). Desde tal lugar propio gestiona las relaciones con una exterioricidad de metas o de amenazas (los competidores, clientes, enemigos, los objetos de la investigacin cientfica, etc.). Supone un dominio de la visibilidad de los espacios y los tiempos que en ellos transcurre, de forma que permite capitalizar las ventajas adquiridas y planificar las expansiones futuras. Las estrategias se realizan desde lo nodos de efectuacin del poder (instituciones representativas) y los nodos estratgicos de resistencia (instituciones expresivas). Las tcticas, por el contrario, carecen de lugar propio. Se desarrollan en el lugar de las estrategias del poder.

Resisten desde dentro, en un espacio ajeno. Crean nuevos usos para las cosas, constituyen nuevas semnticas sociales, esquivan las capturas, provocan crisis y propician la creacin de mundos otros. En definitiva, transforman las instituciones, tambin las organizaciones movimentistas.

En su libro La invencin de lo cotidiano Michel De Certeau estudia un sin fin de tcticas distintas que, utilizando el lxico que Foucault elabor en Vigilar y Castigar [5], define como anti-disciplinarias. Un ejemplo sera el llamado rechazo al trabajo que se da en los espacios de la fbrica y la empresa; otro ejemplo de tctica antagonista sera la (ciber) piratera actual. Ahora bien, con lo dicho en los epgrafes precedentes, nos dice Fernndez en su magnfico ensayo, ser fcil comprender que lo que bulle por debajo de las tcticas y las contra-estrategias no pueden ser reducidas nicamente a lo racial (clculos de probabilidades, y tcticas para subvertir dichos clculos). Los microcosmos moleculares que implican, y las variaciones en la distribucin/composicin del deseo y las creencias que provocan, no pueden definirse dentro del esquema de la i/racionalidad. Sin tener en cuenta todos estos movimientos moleculares, que continuamente ponen en crisis a las instituciones, no sera posible explicar el cambio social; tampoco su heterognea complejidad ni la potencia del movimiento antagonista. La crisis del fordismo y el auge del postfordismo, por ejemplo, no podran ser explicados sin tener en cuenta los antagonismos estratgicos de los movimientos estudiantiles, negros, anti-coloniales y las huelgas salvajes. Tampoco podra explicarse sin tener en cuenta el antagonismo tctico, el efecto del rechazo al trabajo, por ejemplo; los elevadsimos niveles de absentismo laboral, escaqueos, ralentizacin de la produccin y boicots que tuvieron lugar en muy diversos pases durante las dcadas de los aos sesenta y setenta, como lo afirman Negri [6] y Hardt [7]. Pero, del mismo modo, no son incomprensibles si no se tiene en cuenta el efecto en la transformacin los flujos moleculares, sus desplazamientos de las representaciones culturales, su creacin de nuevas distribuciones y composiciones sociales del deseo, en el anlisis de Deleuze y Guattari [8].

En sntesis

En fin, las invisibilidades movimentistas en latencia de Melucci y Diani comienzan a problematizar la nocin de movimiento social, pero lo hacen de forma insuficiente. La visualizacin de las tcticas antidisciplinarias politiza lo social ms all de lo que suele delimitarse bajo el concepto habitual de movimiento social. Sin embargo, ninguna de las dos aportaciones logra aprehender los agenciamientos de enunciacin colectiva que anteceden a los sujetos y sus prcticas.

Los antagonismos moleculares terminan por abandonar cualquier postura centrada en el sujeto y en los objetos slidos.

La produccin de una lnea de fuga o una revolucin molecular ya no remite a sujeto alguno. Muy por el contrario, dispone planos donde los sujetos se forman. Y en este sentido, podemos concluir con Mendiola que, la especificidad de los movimientos no deber fundamentarse, consecuentemente, en la bsqueda de rasgos propios que no se encuentran en el tejido social, una idiosincrasia que es posteriormente llevada a la sociedad, sino que por el contrario, sus peculiaridades habrn de buscarse en los espacios y tiempos que derivan de la tensin ontolgica que da lugar a trayectos sociolgicos que son irremediablemente colectivos: la especificidad de los movimientos emerge en un cronotropos, en el despliegue performativo de una multipliciadad cambiante.

La invisibilidad de los antagonismos slo podr ser aprehendida si se trasciende el movimiento y su latencia, si se atiende a las tcticas tanto como se ha atendido a las contra-estrategias (movilizacin de recursos, etc.), si se responde a los problemas que plantea la distincin entre expresin y representacin institucional, y si se incorpora en el anlisis la perspectiva molecular de una ciencia nmada. Al permanecer invisibles los flujos y las multiplicidades, al permanecer incuestionado el sujeto, de los movimientos slo se estudia uno de sus ejes espacial-temporales: los de la reterritorializacin, concluye Fernndez, en una provocadora narrativa que resulta pertinente debatir al interior del actual movimiento universitario.

Hay que dar el salto en el anlisis para determinar los potenciales del movimiento social universitario en camino.


Notas

[1] Ver Douglas, Mary (1998). Estilos de pensar. Barcelona: Gedisa

[2] Ver Hall, Stuart (1973). Encoding and Decoding in the Television Discourse. Birmingham: University of Birmingham.

[3] Ver Fiske, John (2004). Reading Television. Londres: Routledge.

[4] Ver De Certau, Michel (1999). La invencin de lo cotidiano. Mxico D,F.: Universidad Iberoamericana.

[5] Ver Foucault, Michel (1984). Vigilar y castigar. Madrid: Siglo XXI.

[6] Ver Negri, Antonio (1994). El poder constituyente. Madrid: Libertarias/Prodhufi.

[7] Ver Negri, Antonio y Hardt, Michael (2005). Imperio. Barcelona: Paids.

[8] Ver Ver Deleuze, Gilles (2003). Foucault. Barcelona: Paids.

Deleuze, Gilles (2005a). Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia. Buenos Aires: Cactus.

Deleuze, Gilles (2005b). En medio de Spinoza. Buenos Aires: Cactus.

Deleuze, Gilles; Guattari, Flix (2004a). El Anti Edipo. Barcelona: Paids.

Deleuze, Gilles; Guattari, Flix (2004b). Mil Mesetas. Valencia: Pre-textos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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