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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

Armas, dinero y hombres siniestros

Paul Krugman
The New York Times


Hace unos das, el lder evanglico estadounidense Pat Robertson exhort a Estados Unidos a no exaltarse tanto por la tortura y el asesinato de Jamal Khashoggi porque, dijo, no deberamos arriesgar 100.000 millones de dlares en ventas de armas. Me imagino que pretenda invocar un nuevo undcimo mandamiento que dice: Por otra parte, justificars cosas como matar y dar falso testimonio si quedan en riesgo los acuerdos de compraventa de armas.

Bueno, no es noticia que la derecha religiosa se ha postrado a los pies de Donald Trump. No obstante, el intento de Trump de hacer de lado posibles represalias por los delitos sauditas con el argumento de que hay enormes recompensas econmicas derivadas de seguir siendo amigos de los asesinos as como la disposicin de los aliados polticos del presidente para aceptar esta lgica representa una nueva etapa en la degradacin de Estados Unidos.

No es solo que los argumentos de Trump sobre la cantidad de empleos en riesgo primero eran 40.000, luego 450.000, despus 600.000 y llegaron hasta un milln sean mentiras. Incluso si los argumentos fueran ciertos, estamos en Estados Unidos: se supone que somos un ejemplo moral para el mundo, no una nacin mercenaria dispuesta a abandonar sus principios si hay una buena cantidad de dinero de por medio.

Dicho eso, los argumentos son falsos.

Primero, no hay ningn acuerdo de compra de armas por 100.000 millones de dlares con los sauditas. Lo que el gobierno de Trump en realidad tiene son bsicamente memorandos de intencin: posibles acuerdos a futuro ms que compromisos. Muchos de estos posibles acuerdos requeriran que la produccin de las armas se hiciera en Arabia Saudita en lugar de Estados Unidos y que las ventas, de materializarse, se llevaran a cabo a lo largo de varios aos.

Entonces parece poco probable que los acuerdos con Arabia Saudita aumenten las exportaciones estadounidenses anuales de armas por poco ms de unos cuantos miles de millones de dlares al ao. Si tenemos en cuenta que las industrias involucradas, principalmente la aeroespacial, son intensivos en capital por lo que no emplean a muchos trabajadores por cada dlar de ventas, la cantidad de empleos estadounidenses involucrados es, si acaso, decenas de miles, no cientos de miles. Es una cifra equivalente a un error de redondeo en un mercado laboral estadounidense que emplea a casi 150 millones de trabajadores.

Adems, cesar las ventas de armas a los sauditas conlleva un riesgo mucho menor en comparacin con otras reas en las que Trump ya est afectando las relaciones comerciales con absoluta indiferencia. Parece, por ejemplo, estar ansioso por iniciar una guerra comercial con China, que import 187.000 millones de dlares en productos y servicios estadounidenses el ao pasado.

Por ltimo, vale la pena mencionar que con las condiciones actuales aumentar las exportaciones, incluso si se logra, no crear empleos adicionales netos para la economa estadounidense. Por qu? Porque la Reserva Federal cree que estamos en un nivel de empleo pleno y cualquier otro fortalecimiento de la economa har que la Reserva aumente las tasas de inters. En consecuencia, los empleos que quiz sean agregados al mercado por elementos como las armas de fuego se compensan con empleos perdidos en otra parte a medida que las tasas de inters desalienten la inversin o hagan a Estados Unidos menos competitivo al fortalecer el dlar.

No obstante, vamos a abrir los ojos: Trump no toma acciones rpidas contra los sauditas debido a los empleos que proveen a trabajadores del sector de defensa. El que siga cambiando el nmero de empleos que dice que estn en juego es en s mismo un indicador indiscutible de que las ventas de armas son una excusa, no un motivo verdadero, para sus acciones. Entonces, cul es la verdadera razn por la que est tan dispuesto a perdonar la tortura y el asesinato?

Una respuesta es que en realidad no desaprueba lo que hicieron los sauditas. A estas alturas est ms que comprobado que Trump se siente mucho ms cmodo con los autcratas brutales que con los lderes de nuestros aliados democrticos. Recordemos que cuando Trump visit Arabia Saudita en mayo, su secretario de Comercio se regocij ante el hecho de que no haba manifestantes por ningn lado en Riad, algo que suele pasar cuando a los que protestan se les decapita.

Ah, y un presidente que proclama que los medios noticiosos son los enemigos del pueblo quiz opina que torturar y asesinar a un periodista crtico no es tan mala idea.

Adems de eso, los sauditas han canalizado decenas de millones de dlares personalmente a Trump, y lo siguen haciendo. Esos millones muy reales que Trump recibe son una explicacin mucho ms verosmil de su trato amistoso hacia Mohamed bin Salmn que los miles de millones mticos que recibirn los fabricantes de armas estadounidenses.

Claro, los leales a Trump se enfurecen ante la sugerencia de que est dejando que sus intereses financieros modelen las polticas estadounidenses. Sin embargo, alguna vez Trump ha hecho un sacrificio personal en aras del inters pblico?

De cualquier modo, se supone que ni siquiera deberamos tener que esperar que las grandes sumas de dinero que un presidente recibe de gobiernos extranjeros no estn influenciando sus decisiones. La clusula de los emolumentos de la Constitucin de Estados Unidos, para empezar, prohbe que el presidente acepte todos estos tipos de favores. Por desgracia, los republicanos han decidido que esta clusula, como tantas otras partes de la Constitucin, no aplica cuando su partido est en el poder.

Entonces, como deca, en este caso estamos ante un paso ms en la degradacin de nuestra nacin. Aceptar la tortura y el asesinato es una traicin a los principios estadounidenses; tratar de justificar esa traicin apelando a un supuesto beneficio econmico es una traicin ms. Si a eso sumamos el hecho de que el supuesto beneficio es mentira, y que las ganancias personales del presidente son una explicacin mucho ms probable para sus acciones, digamos que los autnticos patriotas deberan sentirse profundamente avergonzados de la nacin en la que nos hemos convertido.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2018/10/24/paul-krugman-trump-khashoggi-arabia-saudita/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es



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