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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

La ruptura del monopolio propagandstico occidental genera nuevas armas soft
El fraude de las fake news

Rafael Poch de Feliu
rafaelpoch.com


Entre los ltimos conceptos importados de Estados Unidos, el de fake news (noticias falsas) se ha instalado inocentemente en nuestro lenguaje. Qu significa? Noticias falsas las ha habido siempre. Recuerden que la guerra de Cuba fue facilitada por la voladura del Maine, que la de Vietnam comenz con el ficticio incidente de Tonkn y que la de Irak tuvo por motivo las inexistentes armas de destruccin masiva de Sadam Hussein.

S, la tecnologa digital permite la multiplicacin de mensajes y noticias en una escala nueva, pero la simple realidad es que la mentira y la falsificacin forman parte del periodismo realmente existente. Eso tiene que ver con la corrupcin estructural que rodea a la informacin, que en nuestro mundo suele estar en manos de empresas mediticas de grandes magnates y de poderes estructuralmente incompatibles con los intereses de la mayora social. Tambin tiene que ver con el pluralismo de puntos de vista y con el hecho de que los informadores practican siempre una seleccin que nunca es neutra al elegir sus noticias. Entonces, a santo de qu nos vienen ahora con ese concepto?

El desencadenante ha sido la paranoica tesis americana de que los rusos determinaron el resultado de sus ltimas elecciones presidenciales, pero el motivo de fondo es la crisis del monopolio informativo occidental.

Rusos y chinos -y tambin rabes y latinoamericanos- han creado en los ltimos aos sus propios aparatos de propaganda global. Ahora, en esta poca de imperios combatientes, cualquier guerra y conflicto entre potencias, tiene ms de una versin. Es as como, adems de propagar guerras, Estados Unidos abre una nueva guerra soft contra los aparatos de propaganda de sus rivales, particularmente Rusia y China. El principal objetivo de esa accin son el canal global de televisin rusa RT y la agencia Sputnik. La meta es, llegado el momento, prohibir o censurar la accin de esos medios en Euroatlntida. Y la acusacin: fabricar fake news. Como suele ocurrir la Unin y el Parlamento europeos se han metido en esa guerra. Una ley francesa actualmente en proyecto contempla la posibilidad de cierre de canales y medios de informacin que estn, bajo influencia de un estado extranjero. El problema es que todos los medios pblicos emiten la influencia del pas al que pertenecen. Algunos periodistas necios -en el diario Le Monde y en varios diarios alemanes, por ejemplo- han establecido servicios para desenmascarar fake news, naturalmente excluyendo las que ellos mismos lanzan, es decir se arrogan la capacidad de establecer lo que es verdadero y lo que es falso, dando por supuesto que lo suyo es siempre neutro y objetivo.

El problema, como ha dicho Jean-Luc Melenchon, es que la verdad es algo bastante controvertido. A m, por ejemplo, me parece que la receta neoliberal que nos hacen pasar por panacea es un desastre al servicio de los ms ricos, pero eso forma parte de la batalla de ideas, es decir de los intereses que defiendes. Lo que es el colmo es que aquellos personajes y medios cuya informacin consiste en la defensa continua del orden establecido, lo que implica mentir diariamente, pretendan dictaminar lo que es verdadero y falso desde su pretendida y angelical objetividad.

El dominio occidental del informe global sigue siendo aplastante. RT tiene un presupuesto de 300 millones de dlares anuales sin que exista una red de emergentes que coordine sus mensajes con, por ejemplo, la china CCTV, la televisin iran o Telesur. Pero la red occidental s es una suma de aparatos bastante coordinados en su informe sobre Rusia y muchos otros temas: la Deutsche Welle tiene un presupuesto de 350 millones, la francesa RFI, 380 millones, la BBC 524 y el complejo de Estados Unidos, que lleva dcadas emitiendo en casi todas las lenguas de la ex URSS (y son muchas lenguas), muchos ms millones. Y todo ello sin contar con los medios privados y sin tener en cuenta la enormidad que representa el complejo Hollywood, que, como dice Laurent Daur, es, la continuacin de la poltica de Washington por otros medios. Los emergentes no tienen, ni tendrn hasta donde alcanza la vista, algo comparable a Hollywood.

Pese a esta desproporcin de medios, la mera ruptura del monopolio propagandstico ya crea una nueva tensin. Y ese frente de guerra soft se arma de nuevos conceptos. Fake news es uno de ellos, y, haciendo honor a su nombre, es una falsificacin.

Fuente: https://rafaelpoch.com/2018/10/21/el-fraude-de-las-fake-news/



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