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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

Caravana de desarraigados

Jorge Durand
La Jornada


Un mensaje, una voz, una conversacin, un chat. Dejarlo todo. Agarrar la mochila, una cachucha y salir a caminar con un hijo en brazos. Fue una sugerencia, consigna, consejo, conviccin o simple desesperacin?

La caminata hondurea sali a la hora y lleg a la hora al puente fronterizo entre Guatemala y Mxico, despus de largas jornadas bajo la lluvia y el sol inclemente.

Con las banderas al frente y despus de cantar su himno, los migrantes hondureos empujaron la reja y presionaron a las fuerzas de contencin, para proseguir su camino. Finalmente lo lograron y siguen en su empeo, en marcha, mejor acompaados que solos en un territorio hostil.

Qu los motiva a dejar todo y salir a caminar, hacia un futuro incierto? Desde hace dcadas vemos pasar a estos migrantes por distintas rutas. Van a pie, en tren, en camin, en aventn. Pero no se haba visto una caravana de esta magnitud, con tanta conviccin y despesperacin.

En abril hubo otra caravana, llamada Va Crucis, finalmente lleg dispersa y diezmada a la frontera. Unas 240 personas, hombres, mujeres y nios, lograron, acceder al trmite de audiencia para solicitar asilo. Un buen grupo tuvo que regresar o lo deportaron, otros se quedaron en Mxico a trabajar y algunos iniciaron el trmite de refugio. No obstante, en este caso, como en muchos otros, los migrantes obtuvieron una especie de permiso de salida, que les daba un plazo de tiempo para salir del pas por alguna de sus fronteras.

Esta prctica, que ya tiene un par de dcadas, empez con los cubanos que tenan acceso directo a refugio en Estados Unidos, si llegaban por tierra, con los pies secos, pero tambin lograron ingresar cerca de 4 mil haitianos que venan peregrinando desde Brasil y otros cientos de africanos que llegaban desde remotos lugares, expulsados por guerras miserias y masacres.

Esta prctica era una respuesta pragmtica a una situacin de crisis humanitaria o migratoria. No se les poda deportar y no queran quedarse en Mxico. Por su parte, Estados Unidos aceptaba, a cuentagotas, a los solicitantes de refugio. Era parte de un acuerdo bilateral, donde participaba el Instituto Nacional de Migracin, que organizaba el ingreso por medio de fichas y cierto orden y criterios, como en el caso de familias con nios que tenan prioridad. El da de hoy hay cientos de migrantes que esperan esa ficha en diferentes ciudades de la frontera.

Pero el gobierno de Enrique Pea Nieto ha cerrado esta va de los permisos de salida a la caravana hondurea. Se trata de un cambio de poltica migratoria radical. Habr que esperar para conocer las razones de esta decisin de aplicar la ley sin matices. Por lo pronto, cerca de 2 mil hondureos solicitaron refugio y hace un par de das se estableci el plan Ests en tu Casa que los invita o conmina a quedarse en Chiapas o Oaxaca.

Para que los migrantes puedan cruzar la frontera hay otras dos opciones posibles. La tradicional de contratar un coyote y cruzar de manera subrepticia, que tiene altos costos y riesgos. Esta, por lo general, es la opcin de hombres y mujeres, con mayora de edad, que viajan solos.

La otra opcin, para las familias y menores de edad, es cruzar la frontera y dejar que los capturen. Desde hace cinco aos, esta modalidad la utilizan migrantes centroamericanos y de algunos otros pases. Los mexicanos no pueden optar por esta va, porque son deportados inmediatamente, incluso los menores, hay protocolos ya establecidos por ser pases fronterizos.

Esta prctica llev a la crisis humanitaria de 2014, durante el gobierno de Obama y que permiti el ingreso de menores y familias en situacin precaria, hasta que se resolviera la situacin legal, que poda terminar en refugio o deportacin. Por lo general, los menores y familias que tenan parientes en Estados Unidos acogan a los migrantes mientras se realizaba el juicio. Fue una manera pragmtica y razonable de resolver una crisis. En la mayora de los casos se trataba de procesos de refugio y reunificcin familiar de menores.

Pero este tipo de soluciones intermedias no le gustan a Donald Trump. Por tanto, se decret que si se cruzaba la frontera de manera subrepticia, a todos se los considerara como criminales. Lo que justificaba separar a los nios de sus padres. Fue la crisis de julio, con cientos de nios enjaulados y llorando. Pero finalmente le doblaron la mano a Trump. Tiene que seguirse el debido proceso y no se puede detener a menores de edad, ms de 20 das (caso Flores vs Reno), ni separarlos de sus padres.

Los miembros de la caravana cuentan con esa informacin y tienen la esperanza de que, al final de todo, podrn llegar a Estados Unidos, salir de su pesadilla cotidiana y entrar en otra, la de un juicio de refugio o la deportacin. No obstante, podrn trabajar para vivir, algo que no tienen en su lugar de origen.

Los desarraigados de la tierra buscan refugio y desafan las amenazas verbales y los exabruptos de Donald Trump, incluido el ejrcito del pas ms poderoso del planeta que ya empieza a emplazarse en la frontera.

No tienen nada que perder, ya lo dejaron todo.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/10/28/opinion/019a2pol



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