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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

Comps de espera en el tablero cataln

Antonio Santamara
TopoExpress


Tras los grandes terremotos suelen sucederse una serie de rplicas en las que se acomodan las placas tectnicas. En la poltica catalana estamos asistiendo a algunos movimientos que se explican en este sentido tras el fracaso de la va unilateral.

El lunes, 22 de octubre, estaba prevista una reunin secreta en Waterloo, residencia de Carles Puigdemont, de los principales actores del independentismo, los partidos Junts per Catalunya, ERC y CUP y las entidades soberanistas, Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), mnium Cultural y Associaci de Municipis per la Independncia (AMI), para impulsar el denominado Consell de la Repblica. Sin embargo, una filtracin periodstica malogr este carcter secreto y evidenci las profundas diferencias que atraviesan al movimiento secesionista.

El Consell de Repblica se concibi originalmente como una especie de gobierno legtimo en el exilio que marcase las directrices del ejecutivo efectivo de la Generalitat, bajo la presidencia vicaria de Quim Torra. De este modo, Puigdemont pretenda someter a su autoridad tanto a los partidos y entidades soberanistas como al gobierno cataln. La reunin result ser fracaso. La CUP declin la invitacin aunque el sector ms nacionalista encarnado en Poble Lliure salud la creacin de este organismo; ERC y las entidades soberanistas enviaron delegaciones de bajo nivel. El Consell de la Repblica ser presentado en el Palau de la Generalitat el prximo 30 de octubre con atribuciones poco claras. De ningn modo ERC transigir en que sea un gobierno paralelo, y el conseller de Exteriores, Ernest Maragall (ERC), se apresur a afirmar que este organismo no tendr financiacin pblica. Por su parte, Elsa Artadi, portavoz del ejecutivo cataln y estrechamente vinculada a Puigdemont, se encarg de aclarar que el Consell de la Repblica no interferir en el funcionamiento del Govern, teniendo funciones complementarias, especialmente en lo referido a la internacionalizacin del procs.

Al da siguiente, 23 de octubre, el president Torra present, acompaado por el cantautor y exdiputado de Junts pel S, Llus Llach, el Frum Cvic i Social per al Debat Constituent. En principio, este organismo deba encargarse de elaborar la Constitucin catalana, en la va de implementar la Repblica. Sin embargo, tanto Torra como Llach, que ser su presidente, desmintieron que su misin fuese emprender un proceso constituyente e insistieron en sera un foro de debate abierto a la ciudadana para definir el modelo de pas. La CUP anunci que tampoco participara en este foro, criticando con dureza una poltica de gestos simblicos que buscan encubrir el acatamiento al ordenamiento autonmico y no significan ningn avance real hacia la independencia.

El malestar de la CUP se evidenci con su decisin de no negociar los Presupuestos y no acudir al Parlament ante la deriva autonomista del ejecutivo cataln. Una determinacin que contribuye a debilitar an ms la mayora independentista en la cmara catalana, pues cuatro diputados de Junts per Catalunya ms uno de ERC, Toni Comn, han perdido su derecho al voto al negarse a designar un sustituto a la espera que el Tribunal Supremo dicte la sentencia contra los presos independentistas acusados de rebelin.

Estos movimientos deben interpretarse en dos sentidos. Por un lado, para ofrecer una suerte de sucedneo poltico a las bases sociales del independentismo, desalentadas por la falta de iniciativas reales para hacer efectiva la Repblica, y tambin para facilitar la precaria unidad del ejecutivo a la espera del juicio.

Por otro lado, la presentacin de ambos organismos fantasmales se explica para preparar el terreno a la presentacin en sociedad de la Crida Nacional per la Repblica anunciada para el 27 de octubre en Manresa. Se trata de un proyecto de Puigdemont con el que pretende aglutinar a todas las formaciones independentistas, lo que, en realidad, implicara su disolucin en una suerte de frente nacional bajo su autoridad. Sin embargo, nada indica que esto vaya ser viable. Tanto ERC como la CUP han manifestado que no se incorporarn a este proyecto, y los exconvergentes del PDeCat estn profundamente divididos al respecto: mientras el sector vinculado a Puigdemont, especialmente los consellers en el extranjero, se han mostrado favorables a disolverse en la Crida, el sector liderado por el presidente del partido, David Bonveh, y otros lderes del interior se oponen con el argumento de que la nueva formacin sera til si sirviese para agrupar a todo el independentismo, pero dadas las circunstancias solo valdra para liquidar al PDeCat y, si esta formacin se negase a desaparecer, para incrementar la divisin en el mbito del secesionismo.

Estos movimientos indican que la poltica de gestos simblicos est tocando fondo y apuntan a un creciente debilitamiento de la figura de Puigdemont y su vicario Torra, mientras se fortalece el papel de Oriol Junqueras como interlocutor vlido, objeto de visitas en la prisin de dirigentes sindicales, patronales y polticos. En realidad, todas sus esperanzas se cifran en ganar tiempo a la espera de que una dura sentencia condenatoria a sus lderes provoque una reaccin de sus bases que relance al movimiento independentista, en el que ahora se multiplican los sntomas de cansancio y confusin.

Daos colaterales en los Comunes

No es ningn secreto que el proceso soberanista ha funcionado como una mquina de dividir y ha reventado el sistema de partidos del pujolismo, vertebrado en torno a dos grandes formaciones: CiU y PSC. La coalicin CiU ha estallado, Uni ha desaparecido, Convergncia, reconvertida en PDeCat, podra correr la misma suerte si se imponen las tesis de Puigdemont. El PSC ha sufrido una sangra de la que an no se ha recuperado, ICV se ha desdibujado en el espacio de los Comunes, el PP sobrevive en la marginalidad. nicamente ERC y Ciudadanos han resistido el embate y se han visto beneficiados por el proceso soberanista.

El procs ha malogrado las expectativas de los Comunes, que irrumpieron en la poltica catalana con los mejores augurios, obteniendo la alcalda de Barcelona y ganando en Catalunya las elecciones generales de diciembre de 2015 y junio de 2016. Sin embargo, sus ambigedades y la connivencia con el movimiento independentista les hicieron cosechar unos resultados muy por debajo de sus expectativas en los comicios al Parlament de Catalunya del 2015, con 11 diputados (8,94%), que empeoraron en las autonmicas de 2017 con 8 diputados (7,46%). Una circunstancia agravada por el hecho de que gran parte de sus apoyos electorales en los distritos populares del rea Metropolitana de Barcelona fueron a parar a Cs.

Ciertamente, en un clima tan polarizado como el que se vive en Catalunya, resulta muy difcil la convivencia entre federalistas, confederalistas e independentistas en una misma formacin cuyo nico nexo comn es la reclamacin de un referndum de autodeterminacin. Estas tensiones internas se escenificaron en directo con el estallido del grupo parlamentario de Catalunya S Que es Pot en las sesiones parlamentarias donde se aprobaron las leyes de desconexin (6 y 7 de septiembre de 2017) y en la jornada del 1 de octubre, cuando el sector federalista pidi no participar en la consulta y el sector soberanista particip intensamente en ella.

La retirada de Xavier Domnech ha hecho estallar esta precaria unidad. El pasado martes, los sectores soberanistas lase independentistas de la formacin, liderados por la portavoz parlamentaria Elisenda Alamany y Joan Josep Nuet, diputado y coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), presentaron la plataforma Soberanistes. Un nou futur, apoyada en el manifiesto, Som Comuns, som sobiranistes.

Un texto bastante insustancial donde critican que la formacin se haya alejado de sus objetivos fundacionales, haya sido incapaz de superar el funcionamiento de los partidos tradicionales y reivindica el papel de los Comunes en el 1 y 3 de octubre cuando se alinearon con los independentistas. Ahora bien, esta plataforma no ha logrado ni el apoyo de los independentistas de la formacin de Ada Colau (Barcelona en Com), ni de ICV, ni del sector anticapitalista, lo cual parece apuntar, ms que a discrepancias ideolgicas, a las pugnas internas por el poder, cuando Alamany y Nuet han perdido peso, y podra preludiar su camino hacia ERC o incluso a la CUP, como ocurri con dirigentes de PSC e ICV en los momentos lgidos del proceso soberanista. La respuesta de la direccin de los Comunes, dominada por Barcelona en Com e ICV, no se hizo esperar, con la fulminante destitucin del coordinador del grupo parlamentario, Marc Grau, prximo a Alamany, y a travs una carta a la militancia donde critican la actuacin poco transparente de los impulsores de la plataforma, al margen de los espacios de debate de la formacin.

La presentacin del Manifiesto se produce justamente cuando el debilitamiento de la mayora parlamentaria independentista confiere a los Comunes un papel determinante para decantar la balanza en la cmara catalana. Los Comunes quizs hayan perdido la gran oportunidad de ocupar el espacio vaco de la izquierda no independentista, una opcin con todos los ingredientes necesarios para ser mayoritaria en los barrios populares del pas. La ausencia de claridad poltica y cierta connivencia con las formaciones independentistas han favorecido extraordinariamente el crecimiento de Cs y han permitido que el PSC haya podido superar una crisis muy grave en la que se jugaba su supervivencia.

El reacomodo de las placas tectnicas de la poltica catalana tras el sesmo provocado por el desenlace del procs parece favorecer las expectativas de ERC dentro del bloque soberanista, y las del PSC en el bloque constitucionalista. Ello a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo, que podra provocar otro terremoto de imprevisibles consecuencias.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/compas-de-espera-en-el-tablero-catalan/



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