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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

Democracia en la eurozona?

Hctor Illueca, Manolo Monereo y Julio Anguita
Cuarto Poder


La ancdota la ha contado Varoufakis y no tiene desperdicio. Corra el ao 2015 y el Gobierno de Syriza, elegido en las elecciones del 25 de enero, se estrenaba en los foros europeos. El flamante ministro de Finanzas de Grecia acudi a la primera reunin del Eurogrupo el da 11 de febrero, con la intencin de exponer ante sus colegas el programa econmico de su gobierno. All estaban, entre otros, Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Econmicos y Financieros, Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). Varoufakis transmiti al Eurogrupo el compromiso de Grecia con la divisa europea y explic el programa de reformas que se disponan a implementar, subrayando el mandato democrtico surgido de las urnas el 25 de enero: renegociar los trminos del rescate financiero acordado por el gobierno de Samars. Cuando hubo terminado su intervencin, pidi la pal abra el ent onces ministro de Finanzas alemn, Wolfgang Schuble, que empez su alocucin con una frase lapidaria: unas elecciones no pueden cambiar la poltica econmica.

Algunos aos ms tarde, otro gobierno europeo elegido en las urnas ha recibido la misma respuesta por parte de las instituciones comunitarias. Lo anunciaba este martes Pierre Moscovici en una atribulada rueda de prensa: la Comisin Europea ha rechazado el borrador presupuestario presentado por Italia y ha instado a las autoridades del pas transalpino a modificarlo en el plazo mximo de tres semanas. Poco importa que su economa est sumida en la recesin y el estancamiento desde hace casi diez aos debido a las polticas de austeridad europeas. O que su renta per cpita sea hoy ms baja que antes de la introduccin del euro. O que el desempleo juvenil se haya disparado con la crisis, superando ampliamente el 40 por ciento en algunas zonas del sur del pas. Nada de esto parece importarle a las instituciones europeas. La Comisin considera que el proyecto de presupuesto de Italia para 2019 supone un incumplimiento grave de los objetivos econmicos fijados por la Unin Europea (UE), especialmente en materia de dficit pblico, y conmina a su gobierno a ajustarse a las obligaciones que establece el Pacto de Estabilidad.

Ahora bien, las palabras de Schuble y Moscovici no bastan para doblegar la voluntad de pases como Grecia o Italia. Ni siquiera los tratados europeos permiten asegurar el cumplimiento de objetivos que, en ltima instancia, siguen dependiendo de la voluntad soberana de los Estados. Hace falta algo ms para explicar la arrogancia que exhibe el poder de Bruselas. Es imprescindible una instancia superior que, en ausencia de un autntico Estado europeo, sea capaz de imponer los parmetros neoliberales y domear a los pases que osan desafiar al statu quo . Pues bien, esa instancia son los mercados financieros internacionales y su consagracin se produjo con el Tratado de Maastricht de 1992. La clave era asegurar la independencia del BCE y prohibir la financiacin de los dficits pblicos por parte de la autoridad monetaria, obligando a los Estados miembros a acudir a los mercados para proveerse de fondos. Hoy sabemos que Alemania condicion su entrada en la moneda nica al cumplimiento de esta exigencia, que ha transformado la relacin entre el capitalismo y la democracia en Europa.

En efecto, el Tratado de Maastricht dio entrada en el contrato social a una instancia externa que amenaza con devorar la poltica democrtica en el mbito de los Estados miembros: el poder financiero. Como seala Wolfgang Streeck, el Estado deudor no responde solamente ante los ciudadanos que expresan sus preferencias por medio de elecciones peridicas. Junto a ellos, o mejor dicho, por encima de ellos, se encuentran los acreedores financieros internacionales, que prestan dinero al Estado y reaccionan con virulencia a cualquier exceso que se produzca en el mbito de las finanzas pblicas. Todo el mundo sabe que un ataque especulativo puede provocar el colapso de la deuda pblica si los mercados se niegan a seguir financiando al Estado. Por eso conservar su confianza ha devenido una prioridad vital para los gobiernos, que supeditan el bienestar de la ciudadana a los intereses de los mercados, llegando incluso a modificar las constituciones para satisfacer a los prestamistas. La relacin entre el capitalismo y la democracia siempre ha sido conflictiva y contradictoria, pero en esta UE est a punto de terminar con el triunfo definitivo del capitalismo.

La configuracin institucional de la UE es estructuralmente antidemocrtica y constituye una amenaza para el bienestar de la ciudadana. Cualquier cuestionamiento de las polticas de austeridad conlleva duras represalias por parte de los mercados, que gozan de la complicidad (y la instigacin) de Bruselas . Los pueblos del sur de Europa saben muy bien cmo se las gastan los seores de las finanzas: entre 2010 y 2012, en los momentos ms duros de la crisis econmica, el BCE alent feroces ataques especulativos contra la deuda soberana de los pases perifricos, forzando a sus gobiernos a emprender reformas dursimas que no habran podido aplicarse sin la presin de los mercados. La reforma laboral, la privatizacin de las pensiones pblicas y el desmantelamiento del Estado social fueron impuestas por la UE en contra la voluntad de la ciudadana. Slo cuando los gobiernos estuvieron de rodillas, elevando las polticas de austeridad al rango de criterio constitucional, Mario Draghi anunci que hara todo lo necesario para preservar el euro y el BCE intervino en los mercados de deuda para estabilizar la prima de riesgo.

En este contexto, la vieja pregunta de Carl Schmitt adquiere un nuevo significado: quin es el soberano? El pueblo italiano va a comprobarlo muy pronto. Su gobierno ha elaborado unos presupuestos de estmulo al crecimiento en un pas con una economa estancada, lastrado por el desempleo y azotado por la pobreza. Algunos aspectos, como los recortes fiscales, son sin duda criticables, pero ello no debera ocultar la cuestin fundamental: la respuesta de la UE es irracional, carece de base cientfica y supone un nuevo golpe a la democracia en Europa. La estrategia de la Comisin Europea empieza a surtir efecto: la prima de riesgo italiana ya ha superado los 300 puntos bsicos. Si el gobierno italiano no se aviene a las exigencias de la UE, la presin ir en aumento y el conflicto ser inevitable. El proceso se prev largo y complicado, y el desenlace es incierto. No obstante, una cosa es segura: la sinrazn neoliberal acelerar la radicalizacin nacionalista del electorado en Italia y otros pases, y redundar en beneficio de polticos como Matteo Salvini. Ya est ocurriendo. Democracia en la eurozona? Juzguen ustedes mismos.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2018/10/28/democracia-en-la-eurozona-ue-italia-presupuestos/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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