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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

El artculo 68: evanglicos, catlicos, el movimiento LGBTI y las cortinas de humo

Alberto Abreu Arcia
Afromodernidad


Faltan apenas das para que concluyan las discusiones en torno al Proyecto de Reforma Constitucional. El mismo ha acaparado la atencin de expertos, intelectuales, acadmicos, activistas y de otros sectores de la sociedad cubana. Las redes sociales tambin han servido de plataforma a estas reflexiones.

A mi juicio, su principal ganancia reside en la variedad de escritos que han visto la luz en medio de esta discusin. Estimables, no solo por su cantidad sino tambin por la variedad de sus miradas, acotaciones, y re-lectura del contenido jurdico de importantes conceptos como ciudadana, patria, nacin, Estado, matrimonio, familia, propiedad, etc. Y que hacen del mismo en uno de los debates ms estimulantes de las ltimas dcadas y un pre-texto para imaginar la nacin que queremos.

Un suceso difcil de imaginar si tenemos en cuenta el mutismo e indiferencia que, hasta hace pocos meses, prevaleci entre [email protected] en torno a la marcha del Proyecto de Reforma Constitucional cuya redaccin pareca detenida o postergada por quienes tenan la responsabilidad de llevarla a cabo. Qu se iba a reformar? Cundo se iba a reformar? y cmo? Cules seran los lmites no transgredibles de dicha reforma? Solo el silencio como respuesta. Algunos, alarmados, se referan este proceso como el ms opaco y menos transparente. Los pocos que se aventuraron a buscar informacin sobre el destino de un documento que compete a [email protected] los cubanos tropezaban con un velo de especulaciones. Lo cual me lleva a conjeturar que los lamentables descuidos estilsticos y falta de prestancia que muchos han constatado en su redaccin responden a la premura y al compromiso pblico por sacar a la luz un documento cuya elaboracin estuvo detenida por mucho tiempo.

Semejante indiferencia de la mayora de la poblacin cubana por el destino de un documento y de un proceso de Reforma Constitucional del cual no se tena ms noticia y que fue anunciado desde el 2013. Cuando a raz del proceso de fortalecimiento de la institucionalidad desarrollado en el pas, y las dems medidas que han sido aprobadas en los ltimos aos, el Bur Poltico acord crear un grupo de trabajo, presidido por Ral Castro Ruz, con el objetivo de estudiar los posibles cambios a introducir en el orden constitucional y hacer corresponder la Constitucin con nuestra realidad. Por un lado, pona de manifiesto la ausencia de un sentimiento constitucional y de su poca fe en un documento urgido de un balance crtico al cual muchos consideraban una norma jurdica no aplicable en la prctica.

Por otra parte, vivimos momentos donde las expectativas que prevalecen en la sociedad cubana es la de sobrevivencia, luchar para el diario y donde una gran mayora solo piensa en cmo sobrevivir sin importarme el otro. Donde la cotidianidad del pas es el desvo de la norma institucional. Cmo construir un Estado de derechos o un sentimiento constitucional en medio del desgate de las organizaciones polticas y sociales inmersas en un socialismo burocratizado y la desidia de ciudadanos acostumbrados a aceptar sin cuestionar y que no saben participar? -se preguntaba, por entonces. un profesor de Derecho Constitucional. Fueron estas razones, las que motivaron la realizacin del taller Futuro constitucional cubana que en octubre del ao pasado organiz el Centro Cristiano de Reflexin y Dialogo, Crdenas-Cuba con un grupo de intelectuales, lderes religiosos, acadmicos en su mayora profesores de Derecho Constitucional donde se habl de establecer acciones y crear grupos de presin que desde la sociedad civil obligaran a terminaran con el silencio que exista en torno al estado de la anunciada Reforma Constitucional.

A raz de aquel encuentro publiqu en mi muro de Facebook un texto donde comparta algunas transcripciones e impresiones de lo all discutido y la necesidad de llamar la atencin sobre algo que nos competa a [email protected] y sobre la cual se cerna la mudez, incertidumbres y especulaciones. La problemtica como la nota de Faceboock pas inadvertida. Slo recuerdo el comentario entusiasta de Julio Csar Guanche cuando la comparti.

Hago este recuento porque me parece revelador de algunos posicionamientos que me interesa analizar y que tienen que ver con la emergente sociedad civil cubana, los movimientos ciudadanos y el activismo que realizamos desde espacios no institucionales. En primer lugar, no somos capaces de interpelar al Estado ms bien esperamos que sea el Estado quien nos interpele. En segundo trmino, la poca esperanza en la posibilidad de un cambio que invade a la sociedad cubana en general y que al parecer ha contaminado a muchos sujetos y actores vinculados al activismo social. Para qu si de todas formas, diga lo que se diga, nada va a cambiar.

Curiosamente las reacciones a favor o en contra del artculo 68 parece ser el punto hacia el cual confluyen estas actitudes. Para algunos colegas, vinculados tanto al activismo antirracista como LGBTI con quienes he conversado, las discusiones sobre dicho artculo: son una cortina de humo elaborada como una estrategia de los medios oficiales para inviabilizar otros aspectos cuya discusin resultan cardinales. Para otros, no es ms que una artimaa de la Iglesia Catlica y del Estado para encubrir sus negociaciones y la voluntad de de la primera por expandirse en el espacio de la enseanza, los medios de difusin, etc. Como si las innumerables declaraciones, documentos, entrevistas, acciones pblicas, emplazamientos que van de la descalificacin en todos los sentidos a la ofensa fueran tan solo una reaccin coyuntural y no formaran parte del resurgimiento en la escena nacional de un pensamiento y una subjetividad patriarcal y fundamentalista, que se estn revelando con ms claridad compulsada por esta coyuntura legislativa.

Como sugiere Vctor Fowler en un texto publicado hace unos das en Facebook, lo significativo de esta contienda es que ha generado dinmicas sociales hasta el momento inditas dentro del espacio pblico y la emergente sociedad civil cubana.

Por lo que sera oportuno analizar este fenmeno como una lucha por el poder simblico. Donde lo que est en disputa, como dira un socilogo tan aguzado como Foucault, es el monopolio por el poder de hacer ver y hacer creer, hacer conocer y hacer reconocer.

Propongo adentrarnos por el escenario de esta contienda.

En una entrevista coral realizada por Lirians Gordillo para la pgina digital Asamblea Feminista. Debates feministas desde la Cuba de hoy a propsito de la Declaracin Oficial[1] emitida por cinco iglesias evanglicas donde se refieren a la ideologa de gnero con un hecho ajeno a nuestra tradicin y a los valores revolucionarios Ailynn Torres Santana anota: lo que es obvio es que gozan de jerarqua y oficialidad para cosechar su palabra. Esta oficialidad y jerarqua es lo que les hace pensar que pueden tener influencia en el pueblo cubano y las personas forneas que apoyan el movimiento LGBTIQA. Y ms adelante alerta: Que esas races florezcan, es lo que no podemos permitir. Es necesario estar alertas a la manipulacin y el caos que crean en las personas, porque esa es su estrategia sembrar la duda porque lo absurdo es obvio.

El comunicado al que alude est fechado el 28 de junio y fue firmado por cuatro reverendos y un obispo lderes de Liga Evanglica de Cuba, Convencin Bautista Occidental y Oriental, la Iglesia Metodista en Cuba y la Iglesia Evanglica Asamblea de Dios, aunque en la copia del documento que poseo el espacio reservado para la firma de sta ltima aparece en blanco. El texto contiene solo tres puntos enunciados de manera enftica y sucinta. El primero patentiza que la familia es una institucin divina creada por Dios, el matrimonio es exclusivamente la unin de un hombre y una mujer. El punto dos afirma que la ideologa de gnero no tiene relacin alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, ni con los lderes histricos de la revolucin. De igual manera tampoco guarda ningn vnculo con los pases comunistas []

Posteriormente, el 21 de septiembre fue emitida otra declaracin la cual ha sido suscrita por aproximadamente veinticinco iglesias evanglicas la cual contiene cinco puntos e introduce algunas inflexiones a la fechada el 28 de junio. Por ejemplo, aclara que la estructura binaria de la sexualidad humana ha sido grabada en el ADN de nuestra especie desde su aparicin. En los puntos 3 y 4 advierten que no somos homofbicos porque los cristianos no tememos, no rechazamos, ni somos intolerantes de las personas homosexuales ms bien oramos por ellos para que sean regenerados y transformados por medio de la fe una vez que hayan alcanzado el arrepentimiento.

Las dos fuerzas contendientes en estos debates (las iglesias y la poblacin LGBTI) han compartido la misma historia de estigmatizacin y exclusin social y poltica. Recurdese que en la UMAP estuvieron juntos homosexuales y religiosos. Pero al mismo tiempo divergen en el contexto de esta Reforma Constitucional pues una est asociada a un pensamiento conservador, fundamentalista y la otra representa el pensamiento humanista, emancipador de una Revolucin urgida hoy ms que nunca de cambios significativos en todos los rdenes de la vida econmica, social y poltica del pas. Lo cual puede leerse como una metfora o metonimia de las dos tendencias en conflicto en las altas esferas del Estado y el poder poltico.

Si bien el despegue del reconocimiento oficial tanto a las Iglesias como de la ideologa de gnero y las identidades sexuales disidentes data la dcada de los noventa. En la actualidad se trata de fuerzas con un empoderamiento desigual. Si por un lado, las iglesias para su ejercicio cuentan, no solo de un espacio de dilogo y relativa legitimidad con las estructuras gubernamentales, sino tambin mayor capacidad tanto organizativa como de movilizacin, as como el apoyo econmico redes y prestigiosas fundaciones internacionales afines. Por el otro lado, hallamos a un activismo LGBTI (no institucional) con un pensamiento, un discurso y un accionar en la esfera pblica fragmentado, centrado fundamentalmente en la capital del pas e incapaz de lograr una articulacin y una plataforma comn y consensuada con otras organizaciones, instituciones y proyecto-grupo con agendas afines. Adems, carente de recursos econmicos para llevar adelante no solo su trabajo, sino tambin cualquier campaa no gubernamental, y sin reconocimiento oficial y sometido siempre a suspicacias polticas.

Zaida Capote observa un desamparo similar en el discurso acadmico vinculado a estos temas de identidad de gnero, cuando a propsito de esta Declaracin y sus ataques a la ideologa de gnero comenta para la revista digital Asamblea Feminista. Debates feministas desde la Cuba de hoy.

Si el debate sobre estos temas estuviera permanentemente reflejado en nuestros medios, si se promoviera la libertad en todos los mbitos de la vida, si las instituciones y organizaciones polticas y de masas asumieran las voces divergentes y establecieran estrategias de trabajo comunes, seramos ms fuertes hoy para enfrentar una declaracin que busca ubicarse a medio camino entre Dios y el Partido.

No nos llamemos a engao. Muchos de los argumentos esgrimidos en esta cruzada contra el artculo 68 por las iglesias catlica y evanglicas -desde su voluntad por legitimar en el imaginario nacional sus percepciones patriarcales e higienista de domesticacin y disciplinamiento del cuerpo y el deseo otro- trascienden los temas de Dios, el matrimonio y la familia para tocar de muy cerca aspectos relacionados con el ser y devenir de nuestra cultura, el deber ser del alma de la nacin, y muy en particular a aquellos movimientos sociales (LGBTI, feminista, afrofeminista, etc.) que proponen una agenda reivindicativa de todos esos cuerpos y subjetividades marginados y centro de tantas opresiones.

Segn grafican tantos los medios de prensa internacionales como Facebook y otras redes sociales son hasta el momento veintiuna evanglicas las que rechazan el artculo 68 del Proyecto de Reforma Constitucional. Sus feligreses han colgado poster y pegatinas en la va pblica, ha creado recuadros para que los fieles distingan sus fotos de perfil en redes sociales, ha repartido volantes y biblias en las calles. Tambin han pedido autorizacin para convocar una marcha de protesta por una concurrida calle de la capital bajo el slogan Por el diseo original de la familia como Dios la cre. El pastor Lester Fernndez, en medio de la ovacin de unos 500 fieles congregados en una iglesia metodista de La Habana, exclam: No apoyamos bajo ningn concepto el artculo 68. Saben por qu? () Porque la Biblia lo condena.

Segn relata Alfredo Prieto en un artculo escrito para la revista oncubamagazine[2] los feligreses de una iglesia de El Vedado se retrataron a la salida junto a menores de edad sosteniendo un cartel donde se lea: ESTOY A FAVOR DEL DISEO ORIGINAL. Ignacio Estrada, vicario de una iglesia luterana de Miami, coment entonces lo siguiente: No podemos permitir que los adultos manipulen a nuestros nios en campaas de odio. No podemos permitir que ningn grupo ni sector, sea cual sea, manipule de esta forma a ninguno de estos nios y nias. Digamos no ahora.

Como parte de esta cruzada no gubernamental contra el artculo 68, que alcanza hasta el llamado paquete semanal, estas veintiuna iglesias evanglicas estn recolectando firmas en contra del artculo de marras. Alida Len Bez, Presidenta de la Liga Evanglica de Cuba calcula que ms de medio milln de cubanos los que firmen la peticin de las iglesias en contra del matrimonio igualitario.

Len Bez, otro lder de las iglesias evanglicas cubanas ha sido ms contundente: Si no se modifica el tema del matrimonio en el proyecto de Constitucin todo votaremos en contra. No creo que se trate tan solo de una amenaza. Y en un tono apocalptico alert: Si se aprueba, nuestra nacin va a la destruccin total.

Estas reacciones de las iglesias evanglicas han focalizado las redes sociales hasta el punto de invisibilizar la postura de las iglesias protestantes o de introducir a todas en un mismo saco. Por esta razn convers al respecto con Rita Mara Garca directora ejecutiva del Centro Cristiano de Reflexin y Dilogo, Crdenas-Cuba y Presbtero Gobernante de la Primera Iglesia Presbiteriana de Crdenas. Aclar que: No se ha querido por parte de las autoridades llevar esta discusin sobre el Proyecto de Reforma Constitucional hacia dentro de instituciones cristianas y religiosas. Y sobre estas reacciones de las iglesias catlicas y evanglicas ante el artculo 68, coment: [] creo que la opcin de los hombres y mujeres de vivir juntos, de casarse, de hacer familia es propia de cada persona. Yo siempre pienso, como cristiana, que mis respuestas a Dios se las dar yo en su momento. Que ningn cristiano, ninguna iglesia, ninguna institucin religiosa tiene el derecho ni le asiste a creerse que hay que responder ante ellos. Porque la respuesta ante Dios para los creyentes es personal.

En medio de este escenario el presidente Miguel Daz Canel parece desplazarse con cautela. En una entrevista sobre el Proyecto de Reforma Constitucional que le realiz Patricia Villegas para Telesur, al seguir interrogado sobre la reaccin de los sectores conservadores en Cuba, particularmente de la(s) Iglesia(s) ante el reconocimiento con derechos civiles a matrimonios o uniones de personas del mismo sexo, Daz Canel respondi que el mismo era coherente con la voluntad emancipadora y humanista del pensamiento de la Revolucin. Pero estableci esta diferenciacin: Uno tiene sus ideas, uno tiene sus convicciones, pero tambin uno est abierto a lo que aporte ese dilogo popular.

Por su parte, Homero Acosta lvarez, Secretario del Consejo de Estado, durante su conferencia en la inauguracin del Congreso Internacional Abogaca 2018 fue ms enftico: En nuestra opinin, el Derecho no puede permanecer esclavo perpetuo de rezagos sociales, an cuando en un momento pueda entrar en colisin con parte del espectro social. En su misin transformadora le corresponde tambin impulsar el desarrollo. No es la primera vez que se est ante estos desafos. Recordemos en la historia los conflictos para reconocer el derecho al voto de las mujeres, o la instauracin del divorcio o, en nuestro caso, incorporar la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y la responsabilidad igualitaria de los cnyuges, conforme a nuestro Cdigo de Familia.

Sin embargo, en esta contienda el activismo LGBTI, desde su fragilidad, ha confiado ms en la voluntad del Estado como vocero de sus aspiraciones y demandas emancipatorias que en su propia capacidad movilizatoria y de negociacin. Lo cual resulta doblemente peligroso. De aprobarse el artculo 68, sera una ganancia del Estado?, de las incansables luchas movimiento LGBTI como parte de la sociedad civil? o de ambas instancias? Quirase o no, el hecho de dejar al Estado, en esta contienda, como vocero de sus reivindicaciones puede marcar en el futuro un punto de giro o inflexiones en la intensidad del discurso enunciado desde el activismo LGBTI que se mueve en espacios no institucionales.

No hay que perder de vista que el diseo elaborado para canalizar estas inquietudes en torno al Proyecto de Reforma Constitucional. No es a travs de una Constituyente, sino de una comisin designada al efecto. Lo cual propicias formas ms inclusivas y democrticas para incorporar y articular las propuestas y miradas diversas provenientes de los diferentes actores de la sociedad cubana de hoy. Las iglesias que cubanas que suscriben estos documentos estn conscientes de este hecho y lo estn explotando en todas sus posibilidades.

La Iglesia Catlica de Cuba tambin se ha sumado a esta cruzada. Mi modesta opinin, firmado por el Mons. Wilfredo Pino Estvez, Arzobispo de Camagey es un escrito de un autntico espritu humanista y comprometido con los marginados. Considero que todo Estado, nuestro Estado, debe garantizar y hacer respetar los derechos de todos sus ciudadanos. Y que la Constitucin debe ir en esa lnea, como ley fundamental que es. Deben tener los mismos derechos blancos y negros, mujeres y hombres, sanos y enfermos, de una religin o de otra, recin nacidos y ancianos, de una provincia o de otra, cultos e incultos, heterosexuales y homosexuales, etc..

En el mismo su autor propone llamar parejas de hecho, en vez de matrimonio a las uniones entre dos personas del mismo sexo. Sin embargo, el texto oficialmente publicado en la pgina web oficial de la Conferencia de Obispos Catlicos de Cuba desat la ira de un grupo de sacerdotes quienes a manera de rplica elaboraron otro documento titulado La agenda LGBTI de Wilfredo Pino Estvez Obispo de Camagey- Cuba cuyo aliento recuerda los tiempos de la Inquisicin y la cacera de brujas.

En su primer prrafo afirman: La traicin a Cristo ha sido consumada, de manos de un prelado del Oriente del pas. Los firmantes lamentan: Horrible la deriva de estos tiempos para la fe y la autntica caridad. El diablo retoza, con la opinin. No sabemos, si llamarle en lo adelante, del compaero/ ciudadano cubano Wilfredo Pino o del Sr. Arzobispo de Camagey. Agradecen que das atrs los Obispos de Matanzas, Santiago y Cienfuegos se han expresado de forma contraria.

Lo significativo de este texto es que la manera en que su discurso trasluce determinadas intrngulis relacionadas con una lucha de poderes dentro del clero cubano. Obsrvese este enunciado donde invocan a la Virgen: Contemplamos -no sin una enorme tristeza y dolor- el cumplimiento de lo anunciado por la Sma. Virgen en sus apariciones: Cardenales contra Cardenales, obispos contra obispos, Sacerdotes contra Sacerdotes.Se cuestionan: Por qu razn Mons. Wilfredo Pino est abogando por dar derecho de ciudadana al pecado? No a la correccin del pecado sino a su aceptacin, como si de un bien se tratara, su aprobacin en la sociedad. Le preguntan: No aprendi de nio este obispo en su catecismo que la prctica homosexual es pecado grave, y uno de los cuatro pecados que clama la ira y venganza divina?

El documento intolerante, manipulador y chancletero- termina con estas exigencias bien reveladoras: 1) que el Nuncio de Su Santidad corrija y refrene a Mons. Wilfredo Pino; 2) a la Conferencia Episcopal que desautoricen a Mons. Wilfredo Pino y su artculo sea retirado de inmediato de la pgina web de la conferencia episcopal; 3) que los obispos cubanos se pronuncien clara y abiertamente sobre el tema, condenando la postura del Mons; y 4) al propio Mons. Pino, que pida humildemente perdn o bien dimita del gobierno pastoral de la Arquidicesis de Camagey.

Por otra lado, haciendo gala de un pensamiento patriarcal que intenta restaurar un sujeto homogneo y excluyente el Arzobispo de Santiago de Cuba, monseor Dionisio Garca en una declaracin tambin publicada en el sitio web oficial de la Iglesia Catlica cubana calific el artculo 68 de un fenmeno ajeno nuestra cultura, imperialismo cultural. Veamos su definicin de tanto de imperialismo como de colonialismo cultural cuyos contenidos resultan semnticamente intercambiables y que explicita cuando culpa a la globalizacin de tratar de influir para crear una cultura uniforme que acepte y adopte sus criterios descalificando a los de los otros. Es decir, la diferencia solo vale cuando afecta a la doctrina de la Iglesia. As, tautolgicamente nos propone un imperialismo cultural mucho ms asfixiante y opresivo que el que denuncia.

Hay un hecho que me llama poderosamente la atencin y es el modo en que el discurso busca apropiarse de trminos como globalizacin, colonialismo, imperialismo tan caros al discurso poltico oficial. Y lo hace desde una especie de galanteo ideolgico. Esta estrategia de apropiacin y resemantizacin del discurso ideolgico de la Revolucin para luego socavarlo tambin ha sido empleada en esta contienda por las iglesias evanglicas cuando en sus documentos se refieren a nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, los lderes histricos de la Revolucin, el pensamiento de los padres fundadores de nuestra patria, etc. Me cont un amigo que en Santiago de Cuba, las paradas de mnibus y otros lugares pblicos se llenaron de carteles con frases de Fidel Castro y Jos Mart para sustentar la campaa.

Ailynn Torres Santana en esta entrevista coral Luces para un desembarco: fundamentalismo religioso en Cuba? realizada por Lirians Gordillo para la pgina digital Asamblea Feminista. Debates feministas desde la Cuba de hoy desmonta este tipo de estrategia tan recurrente en las iglesias latinoamericanas. Cita el ejemplo de Ecuador en el 2017, y los encendidos debates en torno a la implementacin de una ley contra la violencia de gnero. Justo entonces emitieron una Carta abierta de las Comunidades Catlicas y Evanglicas del Ecuador dirigida a las autoridades y ciudadana en general para desviar la atencin de las polmicas hacia un discurso chovinista y conciliador que invocaba a la sabidura de todas las culturas, las luchas sociales de liberacin frente a todas las formas de colonialismo ideolgico, y llamaba a la convivencia ciudadana en diversidad y en armona con la naturaleza Estar en contra de la referida carta era estar contra estos sentimientos. El documento hablaba a la sociedad desde la misma retrica ideolgica del poder poltico ecuatoriano para erosionarlo. En fin, lo que subyace y me aterra detrs de estas declaraciones la Iglesia Catlica cubana es que sigue hablando desde un imaginario y un pensamiento patriarcal, blanquista y excluyente.

Veamos cuando el monseor Dionisio Garca seala que estas ideas [el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopcin, etc.] tan ajenas a nuestra cultura, se originan en pases en los que existen grupos poderosos con gran capacidad econmica y de influencias. (Que bien conoce nuestras carencias). Es decir, donde existe una comunidad LBGTI empoderada con capacidad para negociar y disputar normas; colocar sus demandas en las grandes agendas nacionales y sus espacios polticos. Algo que en Cuba no ha pasado ni pasar porque la mariconera, el lesbianismo, la ideologa de gnero son ajenas a lo que l define como nuestra cultura.

Por otra parte, este enunciado tambin es una rplica intertextual al escrito Mi modesta opinin, del Mons. Wilfredo Pino Estvez, Arzobispo de Camagey en el prrafo donde seala: Incluso le que en toda la Unin Europea se reconocen una serie de derechos aun en caso de que la pareja no se haya registrado ante ninguna administracin. Claro est, en los pases mencionados, a estas uniones no se les llama matrimonio sino parejas de hecho, que no es lo mismo []

Concuerdo con Ailynn Torres Santana cuando advierte: No debemos subestimar esa agenda [se refiere al artculo 68] ni creer que la alusin a la misma y su eventual centralidad busca desvirtuar los asuntos verdaderamente importantes. Ms sustantivo sera analizar el escenario integralmente. Una parte corresponde a las intensas, legtimas y necesarias luchas por ampliar e institucionalizar derechos relacionados con el reconocimiento de las diversidades sexuales y de gnero. Otra parte tiene que ver con la conformacin de actores sociopolticos que empiezan a aparecer, en otros cdigos, en la esfera pblica del pas. Cmo reaccionarn otros sectores de la sociedad civil y la sociedad poltica? Lo que est sucediendo respecto al matrimonio igualitario puede ser un mirador privilegiado de las reorganizaciones polticas cubanas.

Lo cierto es que esta confrontacin -como me deca un el poeta en Nelson Simn en Faceboock- viene a demostrar la incapacidad del movimiento LGBTI para generar un pensamiento desde [email protected] Un pensamiento capaz de hacer, hablar y teorizar desde sus propios mrgenes hacia el centro.

Estas discusiones en torno a la Reforma Constitucional y la focalizacin de determinados artculos como la ley 68 sean una cortina de humo o no, estn midiendo nuestra mayora de edad como movimiento ciudadano. Nuestra capacidad para accionar no slo en la esfera pblica, sino para discurrir desde miradas transversales, articular alianzas y una plataforma comn y consensuada con otros miembros de la sociedad civil cubana con una agenda similar de lucha contra la desigualdad social por razones de clase, gnero, identidad sexual y raza. Y en este sentido hemos demostrado todava continuamos en una guardera como prvulos y lactantes.

Aprubese o no la ley 68, estos gestos de emplazamientos de las iglesias catlica y evanglica es un ejercicio de fuerza que est enviando mensaje muy claro a la sociedad civil cubana para el futuro: Ustedes: negros, mariquitas, lesbianas, activistas de un da, feministas que se dicen de vanguardia. No se tiren con nosotros porque si se tiran quedan.

Notas

[1] Disponible en http://www.facebook.com/Convencin-Bautista-de-Cuba-Occidental-598988333451329/

[2] Disponible en https://oncubamagazine.com/sociedad/alrededores-del-articulo-68/

Alberto Abreu Arcia. Activista contra la discriminacin racial y la homofobia. Recibi en el 2007 el premio Casa de las Amricas por su libro Los juegos de la Escritura o la (re ) escritura de la Historia. Es autor de los blogs afromodernidades y afromodernidad.

Fuente: http://afromoderno.wordpress.com/2018/10/27/el-articulo-68-evangelicos-catolicos-el-movimiento-lgbti-y-las-cortinas-de-humo-por-alberto-abreu-arcia/?fbclid=IwAR0f0CaiE7FQcjIVvM7nops53WDSDLVMjvBkurcnoeRImFNYi64B1u5MHHc



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