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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

Violencia de Gnero & Sociedad
Un grito cargado de futuro

Mayt Guzmn Mariscal
Rebelin

Sobre los efectos de la violencia de gnero en la vida cotidiana de las mujeres y en la sociedad.


Y la nia preguntaba por qu mi mam siente tanto miedo cuando sale a la calle? a lo que ellos respondieran con una verdad a medias: por ser mujer. Ella, al igual que muchas mujeres cargamos con el estigma de haber nacido en un sistema que sutilmente nos ensea a odiar la condicin de mujeres, antes que soportar con resignacin el paradigma que nos oprime.

El sistema capitalista y patriarcal por antonomasia, ha entrenado bien el pensamiento, a tal magnitud que cualquier argumento misgino y retrgrada resulta lgico para muchas personas, lo cual es sumamente grave. Nuestra capacidad de discernir entre la maldad y bondad de nuestras acciones se ha visto relativizada en medio de la masa informativa que impide condenar la violencia de gnero en todas sus dimensiones.

Acaso asesinar, violar, golpear, acosar, difamar, amedrentar, hostigar o intimidar no son actos malos? Nadie va por la vida clamando que lo asesinen, lo violen o vulneren su dignidad. No son actos deontolgicamente deseables. Adems de buscar los puntos de encuentro entre las distintas posturas feministas para conciliar y fortalecer un movimiento que lleva dcadas luchando por los derechos de las mujeres en todo el mundo y por la equidad entre ambos gneros, es urgente una llamada de atencin y una llamada a la accin ante la violencia sexista ms evidente, pero tambin, ante aquellas formas de violencia sexista normalizadas y de baja intensidad. En Mxico sta se torna una medida acuciante.

Gran parte de la violencia que se ejerce sobre las mujeres permanece invisibilizada, y tal parece que mientras se configura a cuentagotas una sociedad que tolera las desigualdades de gnero y alimenta la misginia, hay quienes se mantienen a la expectativa. Alguien dijo que a palabras necias, odos sordos. Sin embargo las reacciones sociales que se suscitan ante estas agresiones y actos delictivos en contra de las mujeres contienen una carga de necedad que resulta enormemente ofensiva para la condicin humana. Y ante esto no podemos callar, ni continuar impasibles. Ya no. -Una mujer sale a correr como cada maana. Un hombre la acosa y ella, guiada por el instinto de conservacin y la rabia corre tras l enfurecida.

En el camino encuentran a una patrulla y consiguen localizarlo. El hombre es detenido y ella oscila el resto del da de una a otra comandancia. Al final, debido a su templanza emocional, las autoridades consideran que no parece tan afectada como debera. Bajo tal argumento el agresor sale en libertad y su caso no procede.

-Una periodista denuncia acoso sexual y es insultada y amenazada por la red. Cansada de que las autoridades tampoco intervengan en su caso, se ve forzada a abandonar el pas.

-Una joven denuncia cmo un cerdo depravado (tengo que usar esos eptetos, porque no hay otros) eyacula encima suyo en el metro de la Ciudad de Mxico. La chica comparte su desconcierto por la agresin en internet y a cambio recibe insultos porque se lo mereca, por provocadora.

-Una mujer de 60 aos es condenada a 25 aos de prisin por herir a su pareja en defensa propia, quien falleci a causa de la lesin. El ministerio pblico no consider como atenuante la defensa propia, ni la violencia sistemtica a la que estuvo sometida a manos de su agresor, quien era adicto a las drogas.

-Grupos de juniors agreden a jovencitas, abusan sexualmente de ellas, alardean de los abusos en las redes sociales, operan con total impunidad y siguen libres ante las pruebas fehacientes de su conducta delictiva y sistemtica, simplemente por ser hijos de gente influyente.Internet arroja estas historias da tras da. Ms terribles an son las historias de feminicidios que llenaran infinidad de pginas con tinta de humo.

Eso no basta para interiorizar la magnitud del problema pues en cualquier momento, las vctimas podramos ser nosotras, nuestras compaeras, nuestras hijas, nuestras madres, nuestras esposas, nuestras hermanas. La ley nos ampara, pero no quienes la hacen efectiva, en su mayora varones.

La sociedad se indigna, pero no repele tales agresiones y en la mayora de las ocasiones criminaliza a las vctimas despus de juzgarlas con su dedo moralizante. Las familias se sorprenden y atemorizan, pero continan delegando los estereotipados roles de gnero en la crianza de hijas e hijos, instruyndolas a ellas para ser madres y a los otros para no llorar. Los medios de comunicacin, como extensiones de un sistema opresor, construyen un imaginario en el que las mujeres continan siendo objetos de intercambio y reproducen un lenguaje con una fuerte carga sexista y androcentrista.

Las escuelas se alarman ante la amenaza real de que sus alumnas sean objeto de una agresin sexual, sin embargo, no rompen con los esquemas educativos en pro de la equidad de gnero, los derechos humanos, el respeto y la reciprocidad, e igualmente reproducen el mismo discurso patriarcal que neutraliza e invisibiliza esta problemtica. No son stas razones suficientes para movilizarnos? En qu momento se rompi el eslabn de la cadena o se insert un eslabn equivocado?Cmo hemos llegado a esta situacin? La pregunta es retrica, sin embargo la explicacin puede ser muy sencilla.

La violencia de gnero es estructural y se basa en relaciones de dominacin, y aunque socialmente hemos alcanzado a reconocer la necesidad de un cambio, no se ha dimensionado la urgencia para frenar esa violencia. No se persiguen ideales opuestos, sino un imaginario social en el que la igualdad y la equidad sean transversales. La educacin es fundamental, pero tambin las polticas pblicas, las garantas en el ejercicio de las leyes, la empata y las redes de solidaridad.

Nunca deberamos responder que nos provoca miedo nuestra condicin de gnero, mucho menos, despreciarnos o avergonzarnos por haber nacido mujeres. Debemos frenar el acoso y la violencia, con nuestras voces, con nuestro grito cargado de futuro.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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