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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2018

Labrando la paz en la Serrana del Abibe

Jeprado
Alianza de Medios Alternativos


Habitada y protegida por los indgenas Ember Kato, la Serrana del Abibe es uno de los principales ecosistemas naturales de Antioquia. En sus montaas se conserva una gran variedad de flora y fauna, siendo la reserva hdrica que abastece de agua a todo el Urab y parte del departamento de Crdoba.

Desde mitad del siglo XX, este territorio ha sido impactado con la aplicacin de un modelo de acumulacin capitalista basado en la desposesin violenta de indgenas y colonos. En 60 aos de expansin agroindustrial el paisaje cambi abruptamente: en la llanura de la serrana se dibujaron plantaciones interminables de banano, pltano y, ms recientemente, palma africana. La agricultura parcelaria fue debilitada, aislada a las partes altas y desconectada de los mercados locales.

La inversin extranjera amenaza con devorar el sistema montaoso, pues son conocidos los intereses de multinacionales por extraer los recursos naturales que all reposan.

Adems, junto a su vecino geogrfico: el Nudo del Paramillo, la Serrana del Abibe permite conectar los departamentos de Antioquia, Crdoba y Choc, convirtindose para los grupos armados en una zona estratgica del noroccidente colombiano. Sus bosques, ros y caminos se transformaron en escenarios de confrontacin militar; en la memoria de sus habitantes an estn abiertas las heridas que han dejado dcadas de amenazas, persecuciones y asesinatos contra amigos y familiares.

Como en el resto del pas, con el Acuerdo de Paz, el mapa poltico y militar en este territorio se est reorganizando. Inicialmente, con la dejacin de armas por parte de las FARC-EP se estableci que el Frente 58 del Bloque Efran Guzmn tendra su Espacio Territorial de Capacitacin y Reincorporacin (ETCR) en la vereda Gallo, Sur de Crdoba; pero con el correr de los das y debido a las demoras en el proceso de reincorporacin econmica, 45 ex guerrilleros decidieron salir con sus familias y algunos animales en busca de tierras para hacer efectiva su apuesta de paz.

Fue as como nos enrutamos hacia un nuevo destino en el Urab. Era un viaje que normalmente deba demorarse da y medio pero que termin convirtindose en una odisea de tres das en lanchas y buses. Con varada incluida en San Jos de Ralito, como para no olvidar la historia, recuerda con irona Angie, una de las campesinas que decidi salir del Paramillo por temor a la avanzada de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) en los territorios controlados anteriormente por la insurgencia.

San Jos de Len: semilla de reconciliacin en el Urab

Esta situacin se ha repetido en varios de los 26 ETCR que contemplaba inicialmente el punto tres del Acuerdo de Paz. Ya sea por incapacidad institucional, burocracia o corrupcin, centenares de ex combatientes farianos se han visto en la obligacin de resolver con sus propios medios los incumplimientos del establecimiento. Desde la firma del Acuerdo, en noviembre de 2016 hasta el da de hoy, se han creado ms de 30 Nuevos Puntos de Reagrupramiento (NPR) en todo el pas.

Los primeros mensajes que recibimos de parte de la de la institucionalidad fueron de sealamiento y estigmatizacin. Decan que ramos disidentes, que nos estbamos replegando estratgicamente por las veredas de la regin, cuando en realidad buscbamos un lugar idneo para continuar con el trnsito a la vida civil. Nuestra moral no decay y con el conocimiento del terreno que adquirimos durante la confrontacin armada, logramos enterarnos de unas tierras que estaban a la venta y por medio de una vaca colectiva, hecha con los recursos de la bancarizacin, compramos 21 hectreas en la vereda La Fortuna, del Municipio de Mutat, dicen con orgullo los ex combatientes a quienes los visitan para conocer su experiencia despus de la dejacin de armas.

El primero de octubre se cumpli el primer aniversario de la fundacin del NPR San Jos de Len, uno de los pocos espacios para la reincorporacin en Colombia, cuyas tierras pertenecen a ex guerrilleros. An no tenemos tierra para los proyectos productivos, pero s logramos asegurar un lugar donde vivir y continuar en nuestra brega por mantenernos como organizacin, ojal incidiendo en la vida poltica local, sostiene con vehemencia Tito, el ex guerrillero ms antiguo del NPR, mientras hace una pausa en las ancdotas por los diferentes frentes de las FARC-EP desde que lleg a la regin en 1975.

En un ao de labores se han levantado 37 casas en madera, la estructura de la caseta comunitaria y un pequeo saln que hace las veces de escuela. El trabajo comunitario es vinculante para todos; as mantienen su cohesin como colectividad. El ambiente en el lugar trae a la memoria una instantnea de los caseros ms lejanos del campo colombiano: sin vas de acceso, energa y agua potable pero rodeado de los ms bellos paisajes naturales.

Aprovechando las aguas del ro La Fortuna que baja serpenteando por las montaas del Abibe, se han construido nueve peceras colectivas y ocho individuales donde cran cachama y tilapia para la comercializacin local. Adems, con recursos donados por el PNUD y el gobierno de Suecia se instal un galpn de gallinas y pollos para el consumo propio.

Con la posibilidad de moverse entre las montaas, sin la amenaza del combate y el letal bombardeo, los ex guerrilleros no ocultan su gusto por el campo y el trabajo agrcola. Desde tempranas horas estn activos atendiendo tareas relacionadas con el mejoramiento de la infraestructura: con rapidez abrieron una trocha para conectarse con la va al mar y gestionaron la llegada del servicio de energa para sus hogares.

Los campesinos de la regin nos recibieron con mucha expectativa, positivamente, pues creemos que para ellos es la posibilidad de que la institucionalidad mire a sus territorios histricamente olvidados y, que con los acuerdos de paz, puedan ser transformados con desarrollo y dignidad para todos, afirma Rubn Cano, lder del NPR y uno de los mandos medios de la guerrilla ms observados luego de la dejacin de armas.

Un guerrero jugado por la paz

Joverman Snchez Arrollave, conocido en las filas guerrilleras como Rubn Cano, naci en 1970 en Puerto Berro, Antioquia, y se cri en la vereda Currulao de Turbo. Hasta los 15 aos su vida transcurri normalmente, en la finca de propiedad familiar que trabajaba junto a su hermano mayor y que solo abandonaba cuando visitaba a sus padres en la heladera que administraban en el casco urbano del municipio.

La regin era un hervidero de intereses antagnicos, caldo de cultivo para el surgimiento de conflictos sociales. La tensa relacin entre obreros agrcolas y patronos en el enclave bananero propicio la aparicin de sindicatos con gran fuerza y aceptacin entre la poblacin. El EPL y las FARC-EP expandieron su influencia por todo el territorio en medio de profundas diferencias ideolgicas, al tiempo que iniciaba la ejecucin de polticas contrainsurgentes con la creacin de ejrcitos mercenarios (AUC) y el asesinato sistemtico de lderes cvicos y de oposicin. Desde mediados de 1980, los manuscritos sobre la violencia en Colombia abrieron sus pginas a los habitantes de este territorio, convirtindoles en protagonistas de algunos de los captulos ms dolorosos en la historia reciente del conflicto armado.

Los jvenes no podamos disfrutar de la vida nocturna por los toques de queda que empezaron a ser recurrentes en toda la regin, recuerda Rubn mientras observa las montaas que durante tres dcadas fueron su hogar.

En este contexto, se da una situacin de acorralamiento contra todos los habitantes de su vereda y su padre es vctima de varios atentados. Estos hechos lo llevan a enfrentar la zozobra, vivir sin miedo a la muerte y as, mas por instinto que por conviccin, ingresa en 1985 al quinto frente de las FARC-EP.

Primero consideraba las armas como la posibilidad de darle seguridad al campesino violentado, pero con el tiempo, en las escuelas y cursos al interior de la guerrilla, entend que haca parte de un proyecto poltico donde la lucha es por la construccin de un gobierno que favorezca los intereses de las mayoras, afirma quien comandara el Frente 58 por 19 aos mientras toma un respiro en las labores diarias que le demanda el casero.

Herido cinco veces en combate. En dos ocasiones la inteligencia militar inform que haba sido abatido, convirtindose en un mito para las fuerzas armadas. De su trajinar guerrillero conserva recuerdos de varias operaciones militares en el noroccidente colombiano. Cuando se le pregunta por las pocas de mayor intensidad en el conflicto armado, su memoria lo remite a las negociaciones de Paz con Andrs Pastrana:

Mientras en el Cagun se negociaba la posibilidad de lograr un acuerdo de paz, el resto del pas era un teatro de operaciones con fuertes combates entre la guerrilla y las fuerzas militares, quienes asociadas a los paramilitares adelantaron masacres contra poblacin civil indefensa. Nosotros despejamos mucho territorio pero combatiendo, quizs por eso cuando se termin esa negociacin y el gobierno implement el Plan Colombia, nosotros no lo sentimos ya que nunca estuvimos en tregua.

Terminar con el estado de guerra que desgarra sin descanso la geografa nacional es la respuesta que los ex guerrilleros dan cuando se les pregunta por sus objetivos a futuro. En la noche de San Jos de Len, los nios del casero descansan arrullados por las aguas del cristalino ro y Rubn, mientras disfruta de un tradicional men campesino cocinado por su madre, expone los argumentos sobre por qu no es viable para los colombianos repetir un nuevo ciclo de violencia:

La guerra es ciega, nunca se miran los efectos ni a quin se puede hacer dao cuando ests en combate. Por eso, uno lamenta que entre hermanos, entre colombianos hayamos derramado tanta sangre. Nos estbamos matando entre los mismos: el pueblo humilde pone los muertos mientras la oligarqua acumula cada vez ms riquezas en sus manos.

Al terminar la conversacin insiste en que est listo para comparecer ante la Jurisdiccin Especial de Paz (JEP), ya que la paz con mentiras no se mantiene. Aunque tiene claro que debido a los altos niveles de desinformacin y engao que padece la sociedad, los colombianos vamos a tardar muchos aos en conocer las verdades y responsabilidades sobre el conflicto social y armado.

Fuente: http://www.alianzademediosalternativos.org/index.php/territorio/225-labrando-la-paz-en-la-serrania-del-abibe



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