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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2018

Doble excepcin en Yemen
Reflexiones sobre un Estado dbil

Kamilia Al-Erani
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Sanaa tras los ataques areos del 9 de octubre de 2015 (Foto Wikimedia Commons)

Un panel de expertos en temas yemenes present a principios de 2018 un informe de 329 pginas ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El informe anunciaba que despus de tres aos de conflicto el Yemen, como Estado, ha dejado prcticamente de existir. La autoridad del legtimo gobierno del Yemen est ya erosionada hasta el punto, continuaba el informe, que se duda de que en algn momento pueda reunificarse como pas nico.

Las amenazas existentes para la paz, seguridad y estabilidad del Yemen enumeradas en el informe aluden claramente a una situacin de inexistencia estatal. La frgil autoridad del gobierno legtimo se desafa no slo en el Norte sino tambin en el Sur, donde recientemente se ha formado el Consejo de Transicin del Sur (CTS). El CTS persigue un Yemen del Sur independiente. Y los hutes en el Norte han tomado ya el control unilateral de todas las instituciones estatales dentro de su territorio. El informe segua mencionando los grupos interpuestos que cuentan con el apoyo del reino de Arabia Saud y los Emiratos rabes Unidos, as como de organizaciones terroristas como al-Qaida y el Estado Islmico en el Levante.

En la actualidad el Yemen parece inmerso en un estado de caos, con mltiples enemigos que luchan contra un gobierno desplazado y entre s, lo que hace que la reactivacin del Estado yemen sea casi imposible. Puede que esto no sea una sorpresa. El cuerpo poltico del Yemen lleva demasiado tiempo en estado de debilidad y ahora se ha declarado finalmente su muerte. La erosin del Estado yemen y su autoridad se ejemplifica en la proliferacin de diferentes fuerzas, que a su vez han estado infligiendo muerte, dolor y sufrimiento a los yemenes inocentes. Pero, es la desaparicin del Estado lo que ha provocado el sufrimiento de los yemenes? Dicho de otra manera y para empezar, ha dejado de existir el Estado yemen?

El propsito de este ensayo es triple. Ofrecer una lectura schmittiana del extendido estado de violencia en nombre de mantener un Estado en situacin menguante. Recorrer brevemente la historia que engendr el lenguaje adoptado tanto por los hutes (conocidos como los partisanos de Dios, en sus orgenes un movimiento revivalista del zaidismo y ahora como una milicia armada que tiene control sobre la parte norte de Yemen) como por Hadi (el actual presidente del Yemen) en su descripcin del Estado yemen. Aqu me refiero particularmente al lenguaje de Estado dbil o frgil. Finalmente, trazar el surgimiento del discurso del Estado dbil en la poltica internacional despus de la cada del Imperio europeo para explorar cmo una forma particular de poltica ha venido a impregnar el discurso sobre los Estados dbiles/fallidos.

Mi objetivo principal persigue desentraar algunas ideas respecto a si el Yemen, como Estado dbil, se ha convertido en un espacio de doble excepcin: la zona de excepcin moderna del Nomos, as como su propia excepcin. En contra de la sabidura convencional sobre el debilitamiento del Estado yemen, sugiero que es tericamente productivo acercarse al Estado yemen como Estado perseguido por un espectro de pasado colonial soberano que contina dependiendo de espacios sin Estado fuera de su frontera para mantener su propia paz y orden.

El Nomos

Antes de continuar, es conveniente decir algunas palabras sobre el significado de Nomos. "[N]omos proviene de nemein, una palabra [griega] que significa tanto dividir como repartir"... [Es] la medida por la cual la tierra, en un orden particular, est dividida y ubicada situndose histricamente y convirtiendo una parte de la superficie de la tierra en el campo de fuerza de un orden especfico [1]. Schmitt se refiere al ordenamiento espacial, que se fundamenta en una compleja matriz de discursos y prcticas aplicadas tanto dentro como fuera, en las colonias, ms all de las fronteras europeas. Su concepcin de Nomos parece estar de acuerdo con la nocin de campo de poder de Bourdieu. Si consideramos la seguridad internacional como un campo de poder, entonces, segn expresa Epstein: El Nomos es lo que pone en evidencia las posibilidades de actuar dentro de un campo de prcticas [2] donde los actores hablan y actan segn determinan las normas. Me interesa aqu el discurso de los Estados dbiles/fallidos como un acuerdo que preserva la antigua autoridad colonial en el mundo postcolonial vinculada a la seguridad internacional como un campo de ordenamiento. Pero cmo consigue este discurso autoritario tener una presencia emocional (efectiva) en el contexto de los Estados dbiles?

Un teatralizado Estado dbil!

Bourdieu propuso que los efectos del Estado se sienten cuando el Estado se piensa a s mismo a travs de aquellos que intentan pensarlo [3]. Desde este punto de vista, el efecto del Estado reside en el lenguaje repetidamente expresado y encarnado tanto por quienes representan un determinado Estado como por los que hablan en su nombre. Aquellos que siguieron de cerca los discursos del expresidente del Yemen, el difunto Ali Abdullah Saleh, durante ms de tres dcadas, pueden identificar fcilmente la incesante reiteracin de significantes como lograr/proteger la seguridad y la estabilidad del Yemen". Estos significantes funcionaron como un recordatorio nacional de que el Estado yemen an no estaba ah, pero segua aspirando a afirmar plenamente su autoridad. Tal reiteracin fue incesante en la medida en que la ansiedad y el deseo de seguridad y estabilidad (amn wa esteqrār) se convirtieron en un emblema de la vida cotidiana en Yemen.

La movilizacin democrtica de 2011 permiti al rgimen poner en pleno movimiento un Estado teatralizado dbil. Desde el principio, Saleh enfatiz que muchos yemenes estn preocupados por la seguridad y la estabilidad nacional, y tienen buenas razones para ello". La oposicin (Reunin Conjunta de Partidos, JMP por sus siglas en ingls, liderados por Islah) y los manifestantes aparecieron representados como instigadores del caos (fauda) y como enemigos terroristas que desestabilizaban al Yemen, debilitaban las instituciones estatales y otorgaban a al-Qāida un pasaje seguro a algunas partes del territorio yemen.

Durante las protestas de todo el ao de 2011, muchos yemenes experimentaron una mayor sensacin de ansiedad e inseguridad debido a la dramtica ausencia de Estado. Sin embargo, fue a travs de esta misma ausencia que la presencia del Estado se sinti profundamente. Tal ausencia orquestada gener una imagen de caos en la vida cotidiana de los yemenes asociada al colapso del Estado, lo que hizo que sus sujetos volvieran al orden. El Estado se articul a travs de su repentina ausencia, que se puso de manifiesto en la escalada de los precios de los alimentos, la desaparicin del combustible y el gas del mercado, as como de los guardias de trfico en las calles, los montones de basura exhibidos en las calles y la desaparicin de las fuerzas de seguridad. Esta ausencia coincidi con las noticias sobre la cada de algunas partes del Yemen en manos de al-Qaida. El rgimen pudo movilizar a un nmero considerable de la poblacin contra los manifestantes y los JMP, permitiendo que se formara una agrupacin poltica contra el enemigo de la seguridad y la estabilidad y tomara decisiones sobre la crtica situacin [4].

Para Carl Schmitt, el Estado, como entidad poltica, ejerce el derecho a decidir sobre el enemigo interno. Cuando constituye la distincin entre amigo y enemigo, afecta tambin al grado mximo de intensidad de una unin y separacin, de una asociacin y disociacin [5]. Esto incluye decidir sobre la excepcin y pedir a sus ciudadanos que estn preparados para asesinar o ser asesinados en nombre de la proteccin al Estado. Es en el mbito de la clasificacin amigo-enemigo, argumenta Schmitt, donde el Estado ejerce su autoridad. Siguiendo esta lgica, el Estado yemen anunci un estado de emergencia a fin de montar una ofensiva contra los manifestantes pacficos necesaria para imponer la seguridad y el orden.

Puede retenerse la soberana arrancada/eliminada?

El levantamiento yemen de 2011 galvaniz tambin la ansiedad de las potencias internacionales y regionales. Lo tomaron como una seal de que el Estado yemen se debilitaba y permita que al-Qaida, el enemigo, se afianzara. Yemen se haba convertido no slo en una amenaza para s mismo, sino tambin para la paz mundial. Por tanto, haba que limitar el levantamiento democrtico, para lo cual se orquest (a travs de la Iniciativa del Consejo de Cooperacin del Golfo ICCG-) un gobierno de transicin de poder compartido entre el antiguo rgimen y la oposicin, con el entonces vicepresidente como nico candidato presidencial, que sali elegido en un referndum nacional celebrado en febrero de 2012.

En el discurso que condujo al referndum, Hadi volvi a pintar el paisaje de la poltica yemen con los mismos colores: El caos que invadi todo el Yemen ha sido explotado por al-Qaida, los takfirī, que intentaban tomar el control de muchas partes de Yemen y aprovecharon la ausencia de Estado. Ese fue el momento en el que la nueva coalicin liderada por Hadi acord que la ICCG y su mecanismo de implementacin reemplazaran a la constitucin yemen durante el perodo de transicin. Reconocido como tal por las potencias internacionales, el Estado yemen tuvo que confesar su debilidad y renunciar a su soberana y su capacidad poltica por su propia supervivencia contra la agitacin democrtica. El levantamiento fue desdemocratizado.

Casi dos aos despus, en septiembre de 2014, los hutes se aliaron con Saleh contra el gobierno de Hadi y se apoderaron de la capital, Sanaa. Declararon que la ICCG recortaba las aspiraciones democrticas de los yemenes, por lo tanto, su acto era una continuacin de la revolucin de 2011. La alianza hut-Saleh captur las instituciones estatales en Sanaa. Afirmaron que estaban protegiendo la integridad del Estado yemen del gobierno de Hadi, que se haba convertido en un instrumento en manos de las potencias internacionales y regionales.

Si el avance de los hutes se haca eco del partisano telrico [6] de Schmitt, que denunciaba a un verdadero enemigo territorial e igual (gobierno de Hadi) y reclamaba la soberana territorial y poltica, entonces se podra argumentar que este intento dur poco. Si bien muchos analistas se dieron prisa en afiliar a los hutes con Irn, los hutes buscaron inicialmente el reconocimiento poltico de EE. UU. Esto se hizo evidente en su vocabulario apelando a la "Guerra contra el Terrorismo".

Cuando los hutes y Saleh comenzaron a expandir su importancia en el gobierno, se empez a atacar a los lderes polticos y las reuniones populares de los hutes. Y se abrieron nuevos frentes en Amran y otros lugares contra las fuerzas de Hadi y al-Islāh, o lo que los hutes llamaban "takfirī, dawāish (ISIS)" y todas las fuerzas que atacaban la revolucin. A principios de marzo de 2015, Mohammad Abdul Salam, portavoz del movimiento hut, declar: Esas figuras son las que se unieron al takfirī y les facilitaron un paso seguro hacia Sanaa para cometer delitos e incitar a una guerra civil. . . El Estado estuvo a punto de colapsar, pero lo salvamos.

Cuando los hutes explicaron su avance hacia el sur como parte de su lucha contra grupos terroristas como ISIS y al-Qāida, Hadi envi una carta a la potencia regional, haciendo un llamamiento a la potencia regional y a la internacional a que intervinieran militarmente. Lament que el avance de los hutes en el sur reflejara un colapso inminente del dbil Estado yemen, as como una rpida expansin de la influencia iran en Arabia. Segn Hadi, esto significaba el control iran sobre la va estratgica de Bab al-Manadab, que afectara al envo de petrleo desde el Golfo Prsico. La coalicin liderada por Arabia Saud (respaldada por EE. UU. y otros pases europeos) anunci su apoyo al gobierno de Hadi e inmediatamente lanz la Operacin-Tormenta Decisiva [7]. Los hutes acusaron al gobierno de Hadi de traicin y abrieron nuevos frentes de excepciones contra sus elementos en Taiz, Aden, al-Mukala o lo que llamaban takfirī. Creen que heredaron un "Estado dbil" pero que podran mantenerlo unido aun cuando fueran atacados por las naciones ms ricas del mundo. Hadi afirma hoy que los hutes han ayudado a actualizar uno de los programas iranes ms peligrosos en Arabia. De ah su llamamiento a eliminar a las "milicias" como nica va de retener el Estado.

El escenario poltico en el Yemen desde el levantamiento de 2011 se caracteriza por la agrupacin de amigos y enemigos, ya que ambas facciones se declararon mutuamente como el enemigo final que hay que liquidar. Ambos han movilizado a sus aliados a nivel internacional, regional y nacional, y estn preparados para matar y morir en nombre de proteger o conservar el dbil Estado yemen.

Con el apoyo de EE. UU., la coalicin liderada por Arabia Saud es la tercera parte poderosa para la que la fuerza poltica a apoyar en Yemen no son los hutes, sino el gobierno de Hadi. Cmo afect esto a la posicin poltica de los hutes como partisanos? Para Schmitt, el partisano necesita un reconocimiento poltico para evitar caer como el ladrn y el pirata en una esfera criminal y apoltica [8]. Sin embargo, los hutes no lograron tal reconocimiento y finalmente se asociaron con Irn (un Estado canalla), un enemigo al que liquidar.

Aqu es necesario discutir la formacin discursiva de la ansiedad sobre la seguridad y la estabilidad asociada con el dbil Estado yemen, captada tanto por los hutes como por Hadi y Saleh antes. Esto nos permitir comprender mejor la forma de la distincin entre amigo y enemigo y la forma en la que el Estado yemen enfermo encarnan lo poltico en el campo de la seguridad internacional.

El nacimiento de un Estado republicano

Las preocupaciones sobre el Estado yemen, su seguridad y estabilidad estn incrustadas en la historia de la Guerra Fra. La Guerra Fra fue testigo del momento poscolonial, asociado con el aumento de las preocupaciones de seguridad de EE. UU. ante el surgimiento de nuevos Estados comunistas hostiles controlados por la URSS. Esta inquietud se hizo evidente en la doctrina Eisenhower de 1957, cuando oficialmente se export la Guerra Fra a Oriente Medio tras la nacionalizacin por parte de Naser del Canal de Suez.

La doctrina Eisenhower abordaba la amenaza de la URSS y el papel de EE. UU. en la proteccin de la independencia de los pases de Oriente Medio [9]. Prometa un aumento de la ayuda econmica y militar, e incluso la proteccin directa de EE. UU. a cualquier nacin de Oriente Medio dispuesta a reconocer la amenaza que representa el comunismo internacional para la libertad de los pueblos de Oriente Medio [10].

No hace falta decir que la ayuda para el desarrollo ofrecida por EE. UU. y los pases del Golfo, que los nuevos Estados emergentes estaban desesperados por conseguir, cre polticas dependientes y economas dbiles en muchos de esos Estados, incluido el Yemen.

Las noticias sobre la cada del Imanato Mutawakeli en el norte del Yemen y el nacimiento de la primera repblica en la Pennsula Arbiga en 1962 asustaron a la Casa de Saud. La cadena de eventos que sigui podra explicar su miedo. Los monarcas del Golfo tuvieron que vigilar a las tropas de Naser en el Yemen para apoyar al gobierno de Al-Salal slo unas semanas despus de que se proclamara el gobierno republicano. La principal inquietud era que los sentimientos suscitados por los nacionalistas rabes liderados por Naser de Egipto pudieran extenderse a Arabia Saud y a otras monarquas del Golfo. Debido a su proximidad con el Golfo y para asegurar su reconocimiento, los republicanos yemenes tradicionales se vieron obligados a abrazar el discurso de proteccin de la repblica nefita y vulnerable; una repblica liberal que no representara ninguna amenaza para la seguridad del petrleo estadounidense y sus intereses militares en el Golfo. Sin embargo, las aspiraciones democrticas y la ubicacin geogrfica no concordaban bien.

As pues, la lgica de la Guerra Fra convirti al Yemen en parte del campo de batalla entre las dos potencias mundiales. El auge del comunismo en el sur, que colaboraba ​​ con elementos marginales de los nacionalistas rabes en el norte, hizo que la seguridad de la nueva repblica fuera an ms apremiante. Porque los elementos proscritos intentaban derribar lo que llamaban el gobierno atrasado en el norte y exportar la revolucin al Golfo.

La Guerra del Golfo y la Guerra contra el Terror no lograron sino aumentar la ansiedad sobre el Yemen, que para entonces haba pasado de ser una amenaza regional a una global a medida que el enemigo cambiaba de comunista a islamista". Fue a travs de esta historia que la distincin amigo-enemigo se signific para indicar la amenaza comunista para el frgil Estado yemen recin formado, cuya seguridad era, por aquel entonces, parte integrante de la seguridad de los Estados del Golfo (fundamental para los intereses de seguridad de EE. UU. y Europa en regin).

La poltica de la Guerra Fra y la ubicacin del Yemen en ella no explican completamente todava el origen del Estado dbil como requisito previo para comprender su importancia para el carcter singular de lo poltico que est acosando a este Estado tan dbil. Sugiero que el origen del Estado dbil se puede encontrar en la transformacin de la naturaleza de lo poltico que sigui al colapso de Jus Publicum Europaeum, tal como lo describe Schmitt, cuando la idea del Estado como una construccin estrictamente europea se vino abajo.

El viejo Nomos en el nuevo Nomos, el discurso de los Estados dbiles y el colonialismo por otros medios

En Nomos of the Earth, Schmitt habla del Jus Publicum Europaeum, o sistema estatal westafaliano, cuando se regulaba la enemistad entre los iguales europeos para que fuera la articulacin perfecta de lo poltico. Durante los siglos XVI y XVII, el derecho internacional eurocntrico westfaliano sirvi de mecanismo intervencionista que justificaba la conquista colonial europea en misin civilizadora para domesticar las tierras en las que prevaleca el llamado estado de naturaleza. La lnea de la amistad calificaba las tierras libres [sin Estado] y vacas ms all de la frontera europea como una zona de conflicto fuera de Europa, que contribuye a encuadrar las guerras europeas [11]. La nocin de zona de excepcin, sin Estado o espacio libre y vaco ms all de las fronteras europeas fue designada para pruebas de fuerza agonales un caos desolado de destruccin mutua [12] entre los Estados europeos. Fue a travs del encuadramiento de los conflictos civiles y religiosos europeos, al desplazarlos al espacio sin Estado de las colonias de conquista ms all de las fronteras europeas, que la paz en Europa era posible.

La desaparicin del antiguo Nomos, el Jus Publicum Europaeum, el auge de la descolonizacin y el universalismo estadounidense (el nuevo Nomos), segn Schmitt, desplaz lo poltico. Lo que sigui fue un cambio de la apropiacin de tierras no europeas por parte de enemigos europeos iguales, al ascenso del universalismo estadounidense como nocin abstracta. Schmitt tambin se refiere aqu a la universalizacin y extensin de la soberana del Estado a los Estados no europeos recientemente independizados. Su explicacin eurocntrica resulta ciertamente vlida entre los crculos de la poltica exterior occidental. Schmitt consideraba que a estos nuevos Estados les faltaba una conciencia espacial o espiritual de lo que una vez tuvieron en comn, un caos de Estados supuestamente iguales y soberanos y sus dispersas posesiones, en los que ya no era posible un encuadramiento comn de la guerra, y a los que ni siquiera el concepto de civilizacin poda proporcionar una homogeneidad concreta [13].

Para Schmitt, la idea del Estado soberano moderno surgi de una historia cristiana secularizada de la guerra y la paz en Europa. Extender el espritu del Estado moderno a lo no occidental tendra dos consecuencias: Primera, la historia que da lugar al surgimiento del Estado soberano europeo no se da en lo que no es Europa. La consecuencia es que el Estado soberano no ser ms que un significante vaco carente de contenido civilizador. Los no europeos son hasta hoy "incivilizados" (tambin conocidos como antidemocrticos, no secularizados, no modernos, subdesarrollados, dbiles, etc.), no pueden ser iguales al Estado occidental (democrtico, secularizado, moderno, fuerte); por lo tanto, no pueden encarnar una soberana que es europea en contenido, espritu y conciencia. Para l, la parte ms problemtica de todo esto es que si se otorga la soberana a las tierras no europeas, entonces el espacio de excepcin en el que se fundaron Europa y la soberana europea y lo poltico dejar de existir. Dejarn de existir las mismas zonas de excepcin que hicieron posible el encuadramiento de los conflictos europeos; por lo tanto, Europa ya no ser inmune a la guerra y la violencia.

Sin embargo, y como argumenta Annmaria Shimabuku, el nuevo Nomos no compromete la soberana del antiguo. Ms bien, el antiguo Nomos se ha convertido en parte integral de una nueva forma existencial en la cual la soberana se fabrica en un nuevo orden poltico gobernado por una racionalidad de mercado (por ejemplo, el Plan Marshall) [14]. Y los nuevos Estados no europeos siguen siendo incompetentes y no pueden percibirse como soberanos iguales a los europeos occidentales y norteamericanos.

La ansiedad de que la violencia regresara para atormentar las fronteras del moderno Nomos reemplaz las tierras vacas sin Estado, designadas como zonas de excepcin durante el colonialismo europeo con nuevos vocabularios de excepcin: Estados canallas, dbiles, colapsados, sin ley, tribales, fallidos. Estos se han convertido en las zonas modernas de excepcin, donde se autorizan perpetuamente las intervenciones para garantizar la paz mundial (de los territorios de Estados Unidos y Europa y su inters poltico y econmico en los individuos no europeos) amenazada por dictadores y terroristas. Como resultado, los Estados no europeos estn rutinariamente sometidos a la disciplina de las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos. En la mayora de los pases de Oriente Medio se les otorga soberana parcial y capacidad poltica siempre que abran sus tierras a la economa de libre mercado, as como a las bases militares de los Estados Unidos. Es una soberana parcial que se puede conservar cada vez que EE. UU. decide intervenir.

En el conflicto en curso en Yemen, Hadi, del partido nacional al que EE. UU. ha decidido rescatar y ofrecer reconocimiento poltico, ya no lucha contra un enemigo interno real. Est luchando contra una milicia hut a la que se ha criminalizado; una extensin del Estado canalla de Irn en la Pennsula Arbiga. Segn Schmitt, cuando la nocin de enemistad cambia de real a absoluta, la naturaleza de la violencia en el centro de lo poltico cambia. La violencia deja de tener intereses polticos en el territorio nacional; para el partido nacional, el objetivo es la aniquilacin del enemigo absoluto dentro del territorio dbil para mantener lo poltico en el epicentro internacional. Es decir, las fuerzas nacionales estn todas bajo el control central internacional y transnacional que brinda asistencia y apoyo, pero slo en inters de sus propios objetivos agresivos mundiales que son bien distintos [15]. La parte interna apoyada por el tercero se convierte en un engranaje manipulado enviado sencillamente a la masacre y traicionado en todo aquello por lo que estaba luchando [16]. Al parecer, el Estado dbil ha dejado de tener intereses polticos asociados a su violencia, ya que los intereses polticos en esta lucha estn monopolizados por el moderno Nomos, haciendo de la aniquilacin del Estado dbil y sus ciudadanos una condicin necesaria para un mundo seguro segn lo imagina el Nomos moderno.

Si el territorio vaco y libre ayud a Europa a descubrirse y asegurarse, entonces los Estados fallidos han venido a asumir casi la misma funcin en el Nomos moderno liderado por la democracia universal estadounidense. Timothy Mitchel argumenta acertadamente que la democracia occidental, fundamentada en el nuevo orden de economa poltica presidido por Estados Unidos, requera la designacin de Oriente Medio como conjunto de zonas inapropiadas para la democracia [17]. Parece que los Estados dbiles y fallidos de Oriente Medio sirven para el mismo propsito que los territorios vacos de la poca colonial. En el mundo posterior a 1947, asegurar la democracia en las tierras occidentales implica y se manifiesta lgicamente en lo que Ahmad [18] describe como desdemocratizacin en Oriente Medio y otros lugares.

En cuanto a un Estado fallido como el Yemen, me pregunto en qu se ha convertido. Se ha convertido en un espacio de doble excepcin, la zona de excepcin del Nomos moderno, as como su propia excepcin? Est acosado su enfermo cuerpo poltico por el espectro de un pasado soberano colonial cuya lgica ha dependido durante mucho tiempo de los espacios dbiles como zonas externas donde desplazar su violencia?


Notas:

[1] Schmitt, Carl. The Nomos of the Earth, translated by G.L. Ulmen. New York: Telos. 2007, p. 70.

[2] Epstein, Charlotte. Bourdieus nomos, or the structural power of norms. In Bourdieu in International Relations. Ed. Rebecca Adler-Nissen. New York: Routledge. 2013, p. 171.

[3] Bourdieu, Pierre. Rethinking the State: Genesis and Structures of the Bureaucratic Field. Sociological Theory. 12:1(1994):1-18, p.2. Tambin sigo a Bourdieu y otros pensadores que teorizan el Estado basndose en su funcin ltima (mantener el orden pblico).

[4] Schmitt, Carl. The Concept of the Political. Chicago: The University of Chicago Press. 1996, p. 38.

[5] Ibid., p.26.

[6] Segn Schmitt, un personaje telrico es aquel que lucha contra un enemigo nacional en un territorio nacional y por intereses nacionales.

[7] Argumentar que los saudes tenan todo el poder para decidir sobre la excepcin en Yemen en contra de la voluntad de Estados Unidos y la llamada comunidad internacional es una afirmacin falsa. Esta guerra no habra ocurrido sin el apoyo y el consentimiento de EE. UU. y algunas potencias europeas. Adel Jubair anuncia el lanzamiento de la operacin militar desde Washington, y la mayora de los objetivos, hasta hoy, estn decididos por EE. UU. Adems, un informe reciente ha demostrado el inters de Estados Unidos en continuar participando en la guerra contra el Yemen.

Vase: https://theintercept.com/2018/09/12/yemen-pompeo-uae-saudi-certification-human-rights/

[8] Schmitt, Carl. Theory of the Partisan. New York: Telos. [1963] 2007, p.53.

[9] Yaqub, Salim. Containing Arab Nationalism. Chapel Hill: University of North Carolina Press. 2004, p.1.

[10] Ibid.

[11] Schmitt, The Nomos, pp. 97-198.

[12] Ibid., p. 99.

[13] Ibid., p.234.

[14] Shimabuku, Annmaria. Schmitt and Foucault on the Question of Sovereignty under Military Occupation, Poltica Comn 5 (2014). Shimabuku demuestra de manera pertinente que la soberana tradicional y su forma existencial constituan una red estrechamente unida de soberanas que fabricaron juntas el jus publicum Europaeum. Si alguna de estas soberanas ejerca su propio poder o el poder de otros Estados, solo poda hacerlo reproduciendo y manteniendo el campo en el que se origin (Westfalia).

[15] Schmitt, Theory of the Partisan, p. 52.

[16] Ibid.

[17] Mitchell, Timothy. Carbon Democracy. London: Verso. 2011, p. 10.

[18] Ahmad, Irfan. Democracy and Islam. Philosophy & Social Criticism 37:4 (2011), p. 459-470.


Kamilia Al-Eriani es doctora por la Universidad de Melbourne, Austria. Sus trabajos de investigacin se centran en temas de polticas estatales, procesos de desdemocratizacin y formas de polticas ticas.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/Details/38099/Double-Exception-in-Yemen-Reflection-on-the-%E2%80%9CWeak%E2%80%9D-State

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  

 



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