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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2018

Detritus orgnico

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
Rebelin


El mentado triunfo del subhumano fascista Jair Bolsonaro en Brasil no es ms que una muestra del detritus orgnico en que se ha convertido el imperialismo, etapa superior del capitalismo. Muchos, de buena fe, vislumbran a este triunfo como un cataclismo, como el fn dequ?. De la democracia capitalista?.Del equilibrio y la continuidad de un sistema que surgi como un espejismo ante los ojos crdulos de los ciudadanos?. Cmo el principio de la era de los violentos y autoritarios, asesinos, violadores y racistas que discontinu aquella otra de los derechos, las leyes, la institucionalidad y otras bellas ilusiones del capitalismo?.

La descomposicin del sistema, no del modelo, que signa la poca imperial del capitalismo est a la orden del da. Y es necesario sobreponerse a las derrotas coyunturales para comprender que el pozo ciego se tragar a todo el mundo occidental con, si no nos proponemos taparlo definitivamente, nosotros adentro.

El desaliento, el asombro frente a la barbarie, la tristeza, no deben caber en el nimo de los pueblos oprimidos, y menos de sus vanguardias. No caben en la mentalidad y el espritu de los revolucionarios, por cuanto estos, armados de conciencia, conocimiento y confianza en la revolucin, no se sorprenden ante la evidente hecatombe del sistema capitalista y sus vomitivos esfuerzos por sobrevivir. Las dirigencias populares, nacionalistas o de izquierda formal del momento, en su mayora tmidas y carentes de solidez ideolgica, han apostado en los ltimos lustros a competir con las burguesas- que siempre ocultan su barbarie detrs de sus civilizadas reglas de juego- en el marco electoral. Con la estrategia incolora de la democracia a secas pretendieron y pretenden- hasta ahora- evitar el camino duro, terco, doloroso, fatigoso, pero slido y firme, de la revolucin socialista. La cada de paradigmas que sign a los aos 90 y el mundo de los negocios actual casi ha borrado las huellas del camino hacia la revolucin, y se hace ms que necesario comenzar a trazarlas nuevamente, con invenctiva, inteligencia y audacia, porque ese camino constituye la nica garanta de la emancipacin de los trabajadores y los pueblos.

Que grandes masas apoyen a sus verdugos no constituye una novedad. La historia de la humanidad y la de nuestro mundo perifrico, del cual los argentinos formamos parte junto a los brasileos y todos los pueblos semicoloniales de Asia, Africa e Indoamricalatina y caribea, est plagada de actitudes de esta naturaleza. Solo la conciencia revolucionaria podr resolver la contradiccin entre el inters de clase y los desvaros masivos que provocan la estampida de millones hacia el abismo de la sinrazn, la miserabilidad y la muerte. El enemigo cuenta con medios poderosos para alejar a los trabajadores, los pobres, los humillados y explotados, de su propia liberacin. Que slo el combate ideolgico, poltico y militar sin tregua ni cuartel contra los enemigos de clase y nacin puede lograr.

Muchas revoluciones fracasaron en sus inicios. Mucha sangre popular corri en busca de la liberacin, y se sec en los desiertos de la derrota, el olvido y la desesperanza. Una de ellas estall en la Rusia zarista a inicios del siglo XX. Su conductor, Lenin, quien pocos aos ms tarde llev a la victoria y al socialismo a todo el pueblo ruso, escribi a fines de agosto de 1906 un folleto donde haca referencia a la insurreccin de Mosc, mediante la cual no se alcanz el triunfo revolucionario. Sin embargo, Lenin sostena, haciendo referencia al torrente proletario que heroicamente y en ese momento histrico hizo frente a las bayonetas y disparos del zarismo: Toda la poblacin est en la calle; los principales centros de la ciudad se cubren de una red de barricadas. Durante varios das se libra una persistente lucha de guerrillas entre las unidades voluntarias ( de trabajadores armados N.de R.) y las tropas. Lucha que extena a stas y obliga a () a implorar refuerzos. Y comentaba, tal como de una piedra lanzada sobre un estanque de agua calma surgen crculos cada vez mayores: De la huelga y de las demostraciones a las barricadas aisladas. De las barricadas aisladas a las barricadas levantadas en masa y a la lucha en las calles contra las tropas. Pasando por encima de las organizaciones , la lucha proletaria de masas transform la huelga en insurreccin. Esta es la ms grande conquista histrica de la revolucin rusa, alcanzada en diciembre de 1905 y, como todas las que la precedieron, lograda a costa de inmensos sacrificios.(lo marcado es del autor).

Y ms adelante acotaba: El proletariado sinti antes que sus dirigentes el cambio de las condiciones objetivas de la lucha y la necesidad de pasar de la huelga a la insurreccin. Como siempre, la prctica precedi a la teora. La huelga pacfica y las demostraciones dejaron de satisfacer enseguida a los obreros, que se preguntaban: qu hacer despus?. Y exigan acciones ms resueltas . Ms y ms resueltas- informaba el revolucionario ruso-. El odio a los opresores y explotadores, las afrentas recibidas lanzaba a los trabajadores al combate. Y ante esta situacin, Lenin se quejaba: Nosotros, dirigentes del proletariado socialdemcrata, nos comportamos en diciembre como aquel jefe militar que tena dispuestas a sus tropas de un modo tan absurdo que la mayor parte de ellas no participaban activamente en la batalla. Las masas obreras exigan instrucciones para realizar acciones resueltas y no las reciban. (Lenin, Enseanzas de la Insurreccin de Mosc, en Proletari Nmero 2, 29 de agosto de 1906, O.E. Tomo II, Cartago).

Hoy la situacin, a tantos aos de esos acontecimientos, se vuelve a repetir.

En Argentina un gobierno hambreador y saqueador destruye la Nacin y empuja a la clase trabajadora a la miseria y la desesperacin. Y la dirigencia no acude ante el llamado a la organizacin y el combate de sus bases, que seguramente, como ya ha sucedido, desbordarn espontneamente a todos los burcratas, crpulas y tibios exponentes de la capa dirigencial, que piden milagros y esperan el ao eleccionario que viene como si fuese el redentor de toda la barbarie habida y por haber que ejerce el macrismo y sus compinches .

En Brasil, los obreros, los pobres de la ciudad y el campo, los humillados de todas las humillaciones, hurfanos de una direccin revolucionaria y a merced de los pacificadores democratistas y electoralistas, eligen a un verdugo mediocre y fascista, apoyado superestructuralmente por uniformados, ricachones y un imperio en crisis para cambiar su situacin. Poco les durar su triunfo y la lucha de clases se expresar implacable y duramente. Estallarn rebeliones populares y correr sangre.

Las dirigencias populares, polticas y sociales, debern preveer esto y prepararse para conducir a la victoria a esas masas. Que tarde o temprano barrern a todos los que, de una u otra manera, las conminan a sufrir y esperar

Bolsonaro, miserable y bufo personaje, correr, a no dudarlo, el mismo fin que sus antecesores ideolgicos y polticos de Nuestra Amrica y el mundo.

El detritus orgnico del capitalismo exige, a riesgo de infectarlo todo, la accin antibitica de amplio espectro de la revolucin socialista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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