Portada :: Opinin :: M. Harnecker
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2018

Pasos para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias

Marta Harnecker
Rebelion


1. Uno de los problemas ms importantes de las organizaciones revolucionarias es el de su relacin con otras fuerzas con la que, compartiendo el objetivo final, discrepan en aspectos ideolgicos, tcticos e incluso estratgicos.

2. No siempre es posible construir el instrumento poltico unitario de la revolucin desde el principio. Lo habitual que es que una organizacin revolucionaria deba actuar en un espacio en el que ya coexisten otras fuerzas de izquierda en las que los militantes de la organizacin no se sienten representados.

3. Y en ese caso una de las tareas esenciales de una organizacin revolucionaria debe ser iniciar el camino para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias

1) Las lecciones de Fidel

4. Y en este tema de la unidad de las fuerzas revolucionarias, Fidel tiene mucho que decirnos Veamos a continuacin lo que expres en una conversacin con estudiantes chilenos en 197l.

5. Lo ideal en poltica es la unidad de criterios, la unidad de doctrina, la unidad de fuerzas, la unidad de mando como en una guerra. Porque una revolucin es eso: es como una guerra. Es difcil concebir la batalla, que se est en el medio de la batalla con diez mandos diferentes, diez criterios diferentes, diez doctrinas militares diferentes y diez tcticas. Lo ideal es la unidad. Ahora, eso es lo ideal. Otra cosa es lo real. Y creo que cada pas tiene que acostumbrarse a ir librando su batalla en las condiciones en que se encuentre. No puede haber una unidad total? Bueno, vamos a buscar la unidad en este criterio, en este otro y en este otro. Hay que buscar la unidad de objetivos, unidad en determinadas cuestiones. Puesto que no se puede lograr el ideal de una unidad absoluta en todo, ponerse de acuerdo en una serie de objetivos.

6. El mando nico si se quiere, el estado mayor nico, es lo ideal, pero no es lo real. Y por lo tanto, habr que adaptarse a la necesidad de trabajar con lo que hay, con lo real.

7. A continuacin examinaremos las propuestas de Fidel en torno a la unidad entre los cuadros revolucionarios.

a) No partir de las metas mximas sino de las metas mnimas.

8. Es necesario que los dirigentes revolucionarios tengan como preocupacin central avanzar en el proceso de unidad de las fuerzas revolucionarias y para ello no hay que partir de las metas mximas sino de las metas mnimas. Un ejemplo de ello es el Pacto de Mxico entre el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario.

9. Una vez consolidado el grupo inicial del Movimiento 26 de Julio y materializada su ruptura definitiva con la direccin de la ortodoxia (11 de marzo de 1956), Fidel redobla sus esfuerzos por unir a las fuerzas revolucionarias.

10. Algunos meses despus, en septiembre de 1956, stos culminarn en la firma junto con Jos Antonio Echeverra, mximo dirigente del Directorio Revolucionario, del documento conocido como el Pacto de Mxico.

11. En l se expresa que ambas organizaciones han decidido unir slidamente su esfuerzo en el propsito de derrocar la tirana y llevar a cabo la revolucin cubana; se critica a los que, habiendo abogado por elecciones generales y libres, ahora aceptan las elecciones parciales propuestas por la dictadura; y se sostiene que tanto el 26 como el Directorio consideran que existen condiciones objetivas para la revolucin en Cuba.

12. En ese momento ambas organizaciones pensaban que el triunfo contra Batista se realizara a travs de la insurreccin secundada por la huelga general.

13. Este documento es un pronunciamiento que une ideolgicamente a la juventud combatiente del 26 de Julio y el Directorio en cuanto a los objetivos de la revolucin, pero el proceso unitario no est entonces suficientemente maduro como para poder elaborar una estrategia militar nica. Los campos escogidos por cada una de estas organizaciones para librar su lucha son distintos.

14. A pesar de estas diferencias ambos dirigentes tuvieron la sabidura de llegar a acuerdos unitarios en el terreno en que ste era posible en ese momento y se concedieron libertades mutuas para desarrollar los planes que estimasen convenientes en el aspecto tctico, aunque cada fuerza tena una tarea dentro del plan general. Fidel reiniciara la lucha armada antes de finalizar 1956 como lo haba prometido, desembarcando en Cuba con un contingente armado y abriendo un frente guerrillero en las montaas orientales. El Directorio Revolucionario desarrollara simultneamente una insurreccin armada teniendo como centro la Ciudad de La Habana, precediendo sta por acciones que produjeran un estado de conmocin pblica. De este modo, las fuerzas de la tirana tendran que dislocarse en diferentes puntos del territorio nacional. Por su parte, los militantes del 26 de Julio que se encontraban en Cuba deban promover acciones de toda ndole para desconcertar al enemigo a lo largo del pas pero, principalmente, en Oriente.

15. El proceso de vertebracin de las fuerzas revolucionarias representadas por el 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular fue madurando lentamente y slo se logr en forma definitiva dos aos despus del triunfo de la revolucin, en 1961, cuando se constituyen las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).

b) Demostrar en la prctica que se tiene una estrategia correcta

16. Una de las cosas que ms ayuda a la unificacin de las fuerzas revolucionarias es la puesta en prctica de una estrategia que demuestre ser la ms correcta en la lucha contra el enemigo principal. Si produce frutos satisfactorios se irn plegando a ella durante la lucha, en el momento del triunfo o en los meses o aos posteriores, el resto de las fuerzas verdaderamente revolucionarias.

c) No tratar de obtener unidad a frceps, no apurarla

17. Si la unidad a todo nivel se gesta prematuramente, antes de que estn suficientemente maduras todas las condiciones para ello, lo que puede ocurrir es que, o se llegue a conformar una unidad puramente formal que tiende a caer hecha trizas ante el primer obstculo que aparezca en el camino, o puede producir la inhibicin de estrategias correctas representadas por grupos minoritarios que, en pro de la unidad, se deciden a renunciar a ellas para someterse al criterio de la mayora, con las consecuencias negativas que ello tendr para el proceso revolucionario en su conjunto.

d) Valorar el aporte de todas las fuerzas revolucionarias sin fijar cuotas

18. Algo muy importante para lograr la unidad perdurable de las fuerzas revolucionarias de lo que Fidel fue siempre el mximo promotor, valorar en forma correcta el aporte de todas las organizaciones revolucionarias sin fijar cuotas de poder ni en relacin a su grado de participacin en el triunfo de la revolucin, ni en relacin a la cantidad de militantes que tenga cada organizacin, es decir, establecer la igualdad de derechos de todos los participantes, combatiendo cualquier complejo de superioridad que pudiese presentarse en alguna de las organizaciones que conforman la unidad.

19. Los ms ricos aportes de Fidel sobre este tema se producen en su lucha contra el sectarismo, especialmente en el llamado primer proceso a Escalante, en marzo de 1962, cuando Anbal Escalante, secretario de organizacin de las ORI primer esfuerzo por institucionalizar la unidad de las fuerzas revolucionarias despus del triunfo de la revolucin empieza a copar todos los puestos y funciones con viejos militantes marxistas, lo que en Cuba no quera decir otra cosa que ser militante del PSP, nico partido marxista antes de la revolucin.

20. Y al respecto sostiene:

21. , La revolucin est por encima de todo lo que habamos hecho cada uno de nosotros: est por encima y es ms importante que cada una de las organizaciones que haba aqu, Veintisis, Partido Socialista Popular, Directorio, todo. La revolucin en s misma es mucho ms importante que todo eso.

22. Qu es la revolucin? La revolucin es un gran tronco que tiene sus races. esas races, partiendo de diferentes puntos, se unieron en un tronco; el tronco empieza a crecer. Las races tienen importancia, pero lo que crece es el tronco de un gran rbol, de un rbol muy alto, cuyas races vinieron y se juntaron en el tronco. El tronco es todo lo que hemos hecho juntos ya, desde que nos juntamos; el tronco que crece es todo lo que nos falta por hacer y seguiremos haciendo juntos.

23. [...] lo importante no es lo que hayamos hecho cada uno separado, compaeros; lo importante es lo que vamos a hacer juntos, lo que hace rato ya estamos haciendo juntos: y lo que estamos haciendo juntos nos interesa a todos, compaeros, por igual.

24. Ese mismo da dir en otro discurso, refirindose a su caso personal: yo tambin pertenec a una organizacin. Pero las glorias de esa organizacin son las glorias de Cuba, son las glorias del pueblo, son las glorias de todos. Y yo un da agrega dej de pertenecer a aquella organizacin. Qu da fue? El da [en] que nosotros habamos hecho una revolucin ms grande que nuestra organizacin; el da en que nosotros tenamos un pueblo, un movimiento mucho ms grande que nuestra organizacin; hacia el final de la guerra, cuando tenamos ya un ejrcito victorioso que habra de ser el ejrcito de la revolucin y de todo el pueblo; al triunfo, cuando el pueblo entero se sum y mostr su apoyo, su simpata, su fuerza. y al marchar a travs de pueblos y ciudades, vi muchos hombres y muchas mujeres; cientos, miles de hombres y mujeres tenan sus uniformes rojo y negro del movimiento 26 de julio; pero ms y ms miles tenan uniformes que no eran rojos ni negros, sino camisas de trabajadores y de campesinos y de hombres humildes del pueblo. Y desde aquel da, sinceramente, en lo ms profundo de mi corazn me pas, de aquel movimiento al que queramos, bajo cuyas banderas lucharon los compaeros, me pas al pueblo; pertenec al pueblo, a la revolucin, porque realmente habamos hecho algo superior a nosotros mismos.

25. Algunos revolucionarios latinoamericanos aprendieron las lecciones de Fidel. Como ejemplo tenemos al Frente Sandinista que logr unir en un solo haz las tres tendencias existentes en ese momento. Todo el sandinismo se pone de acuerdo en una concepcin que afirma el carcter insurreccional de la lucha, la necesidad de una poltica de alianzas flexible, la necesidad de una programtica amplia, etctera. Ese asidero programtico, poltico, ideolgico permiti rpidamente ir coordinando cada vez mejor sus estructuras de trabajo hasta lograr volver a la un idad del sandinismo. Y esa unidad atrajo al resto de las fuerzas de izquierda a una lucha comn.

26. Allende, en cambio no logr la unidad de la izquierda. Aunque conform la Unidad Popular reuniendo a Comunistas, socialistas, radicales y cristianos de izquierda, nunca logr que el MIR se incorporara y la Unidad Popular, eficaz para lograr el triunfo electoral en las elecciones presidenciales, se desgarr en una pugna interna entre los partidarios de avanzar ms rpido y radicalmente aun a costa de perder el apoyo de los sectores medios y los que, buscando el apoyo de estos sectores, trataban de ralentizar el proceso, aun a costa de perder apoyo en los sectores populares.

27. La ausencia de una estrategia comn hizo inviables las estrategias individuales de cada partido, conduciendo a una parlisis que fue aprovechada por los sectores reaccionarios y el imperialismo para terminar brutalmente con la experiencia.

2) Construccin entre todos de espacios democrticos que prefiguren la nueva sociedad

28. Si bien hasta hace muy poco la estrategia para construir la unidad pareca centrarse en la necesidad de llegar a acuerdos ideolgicos y orgnicos hoy ha aparecido otro camino para construir la unidad relacionado con la forma en que los sectores neoliberales ejercen su dominacin como ya lo sealbamos en un artculo anterior citando al socilogo chileno, Carlos Ruiz. Este sostiene que en la actualidad existen nuevas formas de dominacin del capitalismo que van mucho ms all del mbito econmico y estatal y se infiltran en todos los intersticios de la sociedad cambiando las condiciones de la lucha.

29. Hoy debemos enfrentar ms que antes no slo los aparatos de coercin poltica de las clases dominantes sino su hegemona sobre importantes sectores populares, su direccin cultural sobre la sociedad, la subordinacin ideolgica de las clases dominadas. [...] No slo tenemos que distinguir la coercin de la fuerza estatal, la intervencin legislativa y la represiva, sino los mecanismos e instituciones presentes en la sociedad civil que generan una aceptacin popular del orden social capitalista. Como dice Chomsky: la propaganda es a la democracia burguesa lo que la cachiporra al estado totalitario

30. Por ello los bellos discursos acerca de una sociedad alternativa no bastan. La mayor complejidad que asume la dominacin exige que la izquierda demuestre en la prctica aquello que prdica. .

31. Nuestro desafo es, entonces, elaborar una estrategia revolucionaria en condiciones de una democracia burguesa que goza de un nivel suficiente de lealtad de masas como para poder mantenerse sin tener que recurrir a la represin; es ms, extensos sectores populares aceptan de buen agrado la conduccin capitalista del proceso.

32. Esto slo es posible si desarrollan procesos de construccin popular alternativos al capitalismo, que busquen romper con la lgica del lucro y las relaciones que ella impone, tratando de instalar lgicas solidarias, humanistas, en territorios y espacios que se mantengan en manos de la izquierda; impulsando luchas que no se reduzcan a la simple demanda economicista aunque necesariamente la tienen que incorporar sino que avancen en el desarrollo de un proyecto social alternativo; gestando autnticos grados de poder y de democracia populares, que sean tangiblemente superiores a la democracia burguesa. Es necesario luchar por un nuevo tipo de democracia, desde abajo y para los de abajo.

33. 130. Slo una estrategia de este tipo genera una lucha permanente y creciente, que permita superar la complicada dinmica de las victorias episdicas.

34. Ms que una utopa propagandizada, que se intenta estrilmente introducir en forma pasiva en la cabeza de los hombres y mujeres del pueblo, como enseanza iluminista sin una prctica de construccin concreta, se trata de construir espacios referenciales donde se practiquen los valores democrticos que se enuncian. Entre los espacios a considerar estn: los gobiernos locales, comunidades rurales, frentes laborales, poblacionales, universitarios que, por reflejar prcticas diferentes, tienden a atraer a nuevos sectores.

35. Por otra parte, slo a partir de esas prcticas es como los diferentes actores sociales comienzan a entender que para expandir sus proyectos humanistas y solidarios es necesario terminar con el sistema capitalista, que con su lgica del lucro plantea enormes dificultades a cualquier tipo de construccin alternativa.

36. 488. Urge, entonces, terminar con el tacticismo de los atajos, con el coyunturalismo, con los brotes agitativos pasajeros, y enhebrar una prctica centrada en el impulso de luchas democrticas de base, en la construccin local de formas de poder y de democracia popular, que permita definir el sentido y la oportunidad de la lucha electoral, de la lucha violenta o de otras formas de lucha. De lo contrario, stas ltimas prcticas no superarn el largo hilo de inmediatismos de los ltimos aos.

37. 489. Pero tambin urge superar el basismo, el localismo, el apoliticismo, el corporativismo, que limita la lucha de los sectores populares a horizontes gremiales o luchas econmicas.

38. 490. Concuerdo con Carlos Ruiz en que esta nueva estrategia facilita enormemente la articulacin de todos los sectores de la izquierda, tanto de los militantes de partidos como de los militantes sociales, porque permite hacer un tipo de convocatoria diferente. Para militar no hay que adherir necesariamente a un partido, a un frente, a un movimiento, se puede militar colaborando en la puesta en prctica del proyecto de construccin alternativa. Por ejemplo, cuando la gente se involucra en las diversas instancias participativas en un gobierno local que se propone construir un proyecto de ciudad humanista y solidario; o cuando el estudiante participa en un proyecto de democratizacin de su federacin estudiantil; o cuando el campesino participa en la construccin de un asentamiento o polo de asentamientos de acuerdo a un modelo que prefigure la nueva sociedad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter