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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2018

Ha fracasado, s o no el Acuerdo de Paz en Colombia?

Tony Lpez R.
Barometro Internacional


Esta es la interrogante que muchos estudiosos, analistas, acadmicos y el propio pueblo colombiano se plantea a diario. Claro que existe una gran confusin sembrada por los medios hegemnicos de comunicacin con toda intencionalidad y creado en el imaginario de la opinin pblica que: desarmada y desmovilizada la guerrilla se pona fin al conflicto, lo cual es absolutamente falso. La realidad objetiva para alcanzar la paz tiene que partir de un principio fundamental, estratgico y real es y ser la voluntad poltica que tenga la oligarqua colombiana de emprender cambios estructurales que permitan lograr justicia social, equidad y una distribucin de la riqueza equilibrada.

Desde hace muchos aos se ha sembrado la idea de que desarmada y desmovilizada las FARC-EP el conflicto armado terminaba, los hechos actuales han demostrado todo lo contrario, los grupos de poder poltico, econmico y militar en Colombia, han considerado que vencidas las FARC-EP, las otras fuerzas guerrilleras existentes en el pas se exterminaban, por considerarlas fuerzas militarmente dbiles y por tanto en cuestin de muy poco tiempo los sentaban en una mesa de conversaciones y estas aceptaban las condiciones que impone el Gobierno.

Es precisamente lo que ha planteado el presidente Ivn Duque al Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) de que dejen de delinquir, entreguen las armas y se sometan a las condiciones que el gobierno proponga y bajo ese principio la Casa de Nario aceptara sentarse en la mesa a dialogar, ordenando a las Fuerzas Militares que en los cien primeros das de su Gobierno estas deban de aniquilar militarmente a la guerrilla del ELN.

Craso error, en primer lugar es no conocer al ELN, organizacin cuya fundacin data del 4 de julio de 1964 y cuya formacin, militancia y composicin siempre ha partido de abrazar un pensamiento poltico e ideolgico nacional liberador, bolivariano y guevarista y si en ms de 50 aos no han podido derrotar al ELN, dudo de que en cien das, las Fuerzas Militares puedan lograrlo, esa es una guerrilla fogueada en el combate y armada poltica e ideolgicamente. Lo que s puede lograr Duque es enlutar ms a su pueblo bombardeando y ametrallando indiscriminadamente los territorios que consideran ocupa la guerrilla.

Desde la fecha en que fue creado el ELN este se caracteriz, no solo por desarrollarse en el campo militar, tambin lo hizo en lo poltico, social, de masas, juvenil, estudiantil, acadmico y cristiano, y ese principio se ha mantenido como una organizacin poltico-militar. Los colombianos no deben olvidar que cuando las Fuerzas Militares comandadas por el coronel Hernn Hurtado Vallejo en 1973 le propinaron un severo golpe al ELN en Anor, muchos, incluido el entonces Jefe del Ejrcito, el general lvaro Valencia Tovar, declaraban que los elenos estaban exterminados, solo haba quedado un pequeo destacamento de no ms de 80 guerrillero, bajo el mando del comandante Fabio Vzquez Castao, fundador del ELN. La realidad fue otra, como ave fnix el ELN renaci, se recompuso, creci y se fortaleci poltica, social y militarmente.

Esta es una fuerza poltica-militar importante, que desde hace muchos aos ha levantado las banderas de la paz, siempre bajo el principio de un dilogo que logre el consenso de las partes y con la participacin del pueblo representado por el movimiento social y comunitario. Han sido los gobiernos los que con diversos e injustificables argumentos nunca han aceptado sentarse seriamente a dialogar y buscar una paz justa, duradera y definitiva, el ejemplo ms palpable es el incumplimiento de los Acuerdos de Paz firmados con las FARC-EP y que con deshonesta conducta con su pueblo, la comunidad internacional, los pases garantes, las Naciones Unidas y con los pueblos de la regin, han enterrado lo que fue el sueo de todos los amantes de la paz.

A la oligarqua le es ms rentable mantener el conflicto armado porque se benefician del enorme presupuesto que el Estado invierte en la guerra y reciben pingues ganancias. Resulta realmente vergonzoso e impdico que se despilfarre el dinero del Estado en bombas, balas y medios de guerra, en detrimento de la salud, educacin, cultura y vivienda del pueblo, guerra que solo ha servido para enlutar al pas, spase que el conflicto armado en Colombia segn el Centro de la Memoria Histrica (CNMH) de 1958 al 2012 deja una cifra de 262,197 muertos, de los cuales el 80 por ciento eran civiles.

Para entender la actual conducta del gobierno de Ivn Duque debe tenerse presente que este representa al Centro Democrtico, partido poltico de extrema derecha, cuyo mximo jefe es lvaro Uribe Vlez, quien histricamente se ha opuesto a la paz en Colombia y furibundo enemigo de la Mesa de dilogo de La Habana, apoyado en su campaa guerrerista y mentirosa por los medios de prensa oligrquicos y hegemnicos que fueron sembrando la idea, de que el Gobierno de Santos entregara a la guerrilla el silln presidencial en la Casa de Nario, as lo repetan una y otra vez, o que el castro-chavismo se impondra en Colombia, esa era la matriz de opinin que esparcan diariamente y repetan hasta el cansancio los alabarderos del uribismo, del cual era fiel exponente el hoy presidente Ivn Duque.

Uribe Vlez, mentor del actual Presidente, cuando ejerci la presidencia, bas su discurso poltico bajo el slogan de mano dura y corazn ardiente y aplic la poltica que llam Seguridad Democrtica traducido a la realidad no era ms que desarrollar una feroz poltica contrainsurgente y antidemocrtica, enemiga de todos los sectores democrticos, progresistas y de izquierda en Colombia, con el apoyo poltico y militar ilimitado de los gobiernos republicanos y demcratas de los Estados Unidos. El servilismo de Uribe lleg a tal desatino que autoriz, con el apoyo de un corrupto Congreso, el establecimiento de varias bases militares de los Estados Unidos en su territorio. y permiti que la Jefatura del Comando Sur, participara activamente en operaciones castrense en el sur del pas contra las FARC-EP entre ellas, la conocida Operacin Tanatos.

La obsesin del presidente Uribe Vlez (2002-2010) por exterminar a la guerrilla lo condujo a ofrecerle a los mandos militares y soldados recompensas monetarias por cada guerrillero muerto, ese ofrecimiento condujo a los llamados falsos-positivo, un eufemismo condenado internacionalmente para referirse a las ejecuciones extrajudiciales de civiles inocentes, cuyas cifras se ubican en ms de 3000 asesinatos cometidos por las Fuerzas Militares entre el 2002 y el 2008 y que tiene pendiente que la Fiscala de la Repblica entregue la informacin que posee a la Corte Penal Internacional.

Puede afirmarse que los Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Santos y las FARC-EP no han sido cumplido y en general desconocidos por el rgimen del presidente Duque, pues solo se han interesado en modificar el acuerdo sobre la Jurisdiccin Especial de Paz (JEP), tal como declarara el ex comandante de las FARC Andrs Paris a la agencia de noticia API, para beneficiar a los agentes del Estado vinculados a graves delitos y a terceros elementos que se conocen estn vinculados al latifundismo, a los paramilitares y al narcotrfico, al ex presidente y actual senador lvaro Uribe a quien no le conviene que altos mandos militares declaren todo lo que conocen de los falsos-positivos y de otras acciones que le vinculan a los paramilitares y a los capos del narcotrfico concluyo Paris.

Los 3 millones de hectreas de tierras acordados para la entrega a los campesinos pobres no se ha cumplido, ni los acuerdos relacionados a los cultivos ilcitos, la amnista aprobada por el Congreso y la Corte Constitucional se cumpli a media y hoy aproximadamente unos 600 miembros de las FARC se encuentran an en prisin. No se han tomado en cuenta los acuerdos relacionados con la reforma poltica, electoral, judicial y militar y de ellos ni se hablan. Las ansias de reincorporarse a la vida normal de los cerca de 7000 desmovilizados de la organizacin guerrillera no se han logrado y se sienten traicionados por el Gobierno de Santos y de Duque, teniendo en cuenta, que ellos s cumplieron lo acordado como lo fue la entrega de las armas, su desmovilizacin y concentracin en las zonas veredales y para colmo dicen, tienen la prohibicin de salir del pas a visitar a sus familiares, considerndose prisioneros. El paramilitarismo no ha sido combatido y los territorios que antes ocupaban las FARC-EP han pasado a ser ocupados por estas bandas criminales, quienes imponen a la comunidades campesinas su ley y su orden de terror.

Un hecho incomprensible para la mayora de los estudiosos de los procesos de paz en la regin y en otros continentes y para la opinin pblica nacional e internacional, ha sido la entrega de las armas, y concentracin de las tropas guerrilleras, sin que antes no se hubiera correspondido con la implementacin de los Acuerdos, lo que ha quedado marcado para la historia de Colombia como una gran traicin al pueblo amante de la paz. Ese ser el estigma que llevar por siempre el hoy expresidente Juan Manuel Santos, al no cumplir lo firmado el 24 de noviembre del 2016 y manchar al actual Gobierno por no asumir una conducta poltica firme y honesta al servicio de la paz. La credibilidad del Estado colombiano ha quedado en entredicho, maltrecho y desprestigiado ante su pueblo y la comunidad internacional, los organismos multilaterales y las organizaciones sociales y de derechos humanos, pues se trata del incumplimiento de un tema tan sensible como el de la paz.

En definitiva, adems de la entrega de las armas, la gran falencia de las FARC-EP fue no acordar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, para someter los Acuerdos de la Mesa de Dialogo a la votacin del soberano y as convertir los Acuerdos en una poltica de Estado y no llegar a un acuerdo final solo con el supuesto respaldo del Gobierno y ms teniendo como precedente un plebiscito por el Si o el No, y por el cual ni el Gobierno hizo campaa para que el SI ganara, pues en definitiva no era vinculante, pero al ganar el No, el Centro Democrtico y el senador Uribe Vlez exigieron revisar, modificar y eliminar algunos temas ya acordados en La Habana, lo cual fue aceptado y as se hizo.

Al final como esto fue un acuerdo del Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP y cuyos acuerdos para hacerlos efectivos tenan que pasar por la aprobacin del Congreso y de la Corte Constitucional, la gran mayora no han sido aprobados y otros modificados a la imagen de semejanza de los interese del sistema y a pesar de ello no se han implementado. Con estos no pocos elementos le dejo a los amigos lectores que se respondan la pregunta con la que ttule este artculo: Ha fracasado, s o no el Acuerdo de Paz en Colombia?.


Tony Lpez R., Periodista, politlogo y analista internacional.



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