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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2018

De vndalo a celebrity: comprando a Banksy?

Ariane Daz
La Izquierda Diario


Cuenta la leyenda que mientras el neoliberalismo arreciaba, pero produca tambin expresiones culturales de resistencia a sus valores el postpunk, el hip hop, los grafitis, un oriundo de Bristol, Inglaterra, decidi usar las paredes de la ciudad para dejar sentado su punto de vista. Su declaracin de guerra contra lo que llamaba brandalism el vandalismo de las marcas, Brand rezaba: Pretenden gritarnos a la cara su mensaje desde las paredes de cada superficie disponible, pero nunca se te permite contestarles. Bueno, ellos iniciaron esta guerra y las paredes son el arma elegida para devolverles el golpe (Wall and Piece, 2005).

El grafiti es ilegal, y el nombre que en principio eligi era tambin una provocacin: Robin Banx, homfono en ingls de robando bancos. Pero al tiempo decidi simplificarlo en una firma ms rpida: Banksy. Adoptara, tambin, el mtodo del estncil que, en sus palabras, fueron usados para iniciar revoluciones y para detener guerras (citado en Manco: Stencil Graffiti, 2002).

Con ese nombre su identidad sigue siendo objeto de todo tipo de especulaciones, cambi la fisonoma de lo que se conoce como arte callejero, llevndolo a los templos del establishment artstico, con el que mantiene sin embargo una relacin conflictiva.

Sus murales, que atacan irnicamente a corporaciones, a la polica y a los museos (gabinetes de trofeos de unos pocos millonarios), fueron ganando notoriedad a nivel global paralelamente al desarrollo de internet. Sus libros, donde las fotos de los murales se acompaaban con manifiestos y aforismos, terminaban de componer su perfil contracultural.

Pero sobre todo, Banksy llev a cabo distintas irrupciones pblicas que le valieron titulares en los diarios, a medias entre la seccin Policiales y Cultura. En 2003 se inmiscuy en el museo Tate de Londres y peg en una sala un paisaje rural intervenido con cintas de las que usa la polica en las escenas del crimen, como denuncia de la paranoia social securitaria. En 2006 emplaz un mueco vestido como los presos de Guantnamo, incluyendo la capucha con que se los torturaba, en Disney. En 2010 hizo una de las aperturas de Los Simpsons, pero le censuraron tomas, especialmente una donde apareca amenazante Murdoch, dueo de la cadena Fox. El video cortado, que finalmente se emiti, muestra duendes y unicornios trabajando en un sweatshop para el merchandising de la serie, segn el artista, inspirado en los rumores de que as la ilustraban: en talleres precarios de Corea. En 2015 pint sobre los muros en la franja de Gaza y en las cercanas de La Jungla en Calais el campo de refugiados donde se confinaba a los inmigrantes, y mont un lado B del mundo de Disney en su parque temtico, Dismaland. El ao pasado volvi al tema palestino, colaborando en la decoracin de un hotel que ofrece vistas a ese muro.

Adems, Banksy supo organizar una serie de exhibiciones fuera del circuito artstico tradicional, como la de 2006, donde Angelina Jolie cay con Brad y pag una fortuna por sus obras.

Hoy vende, literalmente, por millones, y las provocaciones parecen tener el efecto de agregar ceros a los cheques. La ms reciente, la subasta de una lmina en un extrao marco que, ni bien se baj el martillo para un comprador que pag 1.18 millones de euros, se activ como una guillotina que destruy la obra. En una nueva subasta en Pars se redoblaron las medidas de seguridad, pero la obra destruida cotiza ya al doble. Por eso crecieron con este episodio las sospechas sobre la espontaneidad de estas intervenciones: nadie se dio cuenta del peso inusual del cuadro ni de que Banksy, como en otros casos, no haba salido a desautorizar el evento?




Como sea, el fenmeno Banksy plantea una serie de preguntas sobre las relaciones entre cultura popular, industria cultural e instituciones artsticas.

Autora o marca?

Corra 2013 y un puestito en el Central Park anunciaba lminas de spray art a 60 dlares; tres compradores hubo, alguno incluso. Parece que sin indicar autor, sin folleto explicativo, sin estar amparado en un museo, las obras no se aprecian igual. Una de las compradoras vendi despus una de esas lminas consiguiendo 125.000 libras. En el medio, se supo que eran originales de Banksy. Quiz por eso hay gente que se dedica a bajar murales del artista como inversin.

La pelcula Cmo vender un Banksy? (2012) cuenta cmo, tras bajar un estncil de un puente, el protagonista se topa con problemas prcticos, como tener que restaurarlo; lo que queda es algo as como el 40 % del mural. Los problemas ticos que aparecen en la pelcula corresponde apropiarse de algo pblico para revenderlo? se despachan sin culpa, aunque varios consultados se lo reprochen. La obra no logra venderse, no por su estado o por falta de ofertas, sino porque el protagonista considera que puede valorizarse an ms.

Otra pelcula, Salvando a Banksy (2017), presenta una situacin similar pero desde la perspectiva opuesta: la obra en este caso estaba por taparse (por mandato municipal), y un admirador de Banksy paga por bajarlo para donarlo a algn museo. En el relato se contrapone este objetivo desinteresado con las estratagemas de Stephan Keszler, un merchant conocido por promocionar el desmantelamiento de ese tipo de arte callejero para revenderlo. Su argumento es que las provocaciones de Banksy son formas de cotizar ms, y no ve por qu estara mal beneficiarse l tambin cuando, en definitiva, est ayudando a valorizar la obra.

Pero al fan que sin fines de lucro quiere salvar un Banksy, tampoco le ser fcil. Se topa con las contradicciones del anonimato cuando ofrece donarla a un museo, que no puede aceptarla porque no tiene certificado de autora ni autorizacin para exhibirla. Y es que Banksy, para evitar procedimientos como el de Keszler, se niega a autenticar sus obras callejeras aunque haya subido l mismo, por ejemplo, fotos de ellas. De hecho, como no puede reclamar a su nombre, Banksy ha montado una comisin, llamada Pest Control (control de plagas, en referencia a lo habitual que son en sus murales las ratas), que certifica va mail sus obras realizadas s para la venta, que realiza online. Pero es una instancia informal que no alcanza para un museo, y que no se aplica adems a obras callejeras que, el artista insiste, no fueron hechas para durar.

Keszler no es el nico que le ha reprochado a Banksy que, ms que una resistencia a los mecanismos de las instituciones artsticas, toda esta estructura responde a una muy inteligente campaa publicitaria de la marca Banksy, con el cual de paso se saltea los intermediarios. Otros, como los compiladores del ltimo libro de Banksy publicado en castellano Usted representa una amenaza tolerable y si no fuera as ya lo sabra, argumentan que es absurda la idea de que el plan financiero del artista fueran algunas dcadas corriendo de la polica para en un futuro incierto triunfar.

Sin embargo, apoye uno la hiptesis de que Banksy es un publicitario talentoso o un artista enredado en los mecanismos del mercado y las instituciones artsticas, lo cierto es que su caso muestra algo de las contradicciones que se desarrollan en estos dos terrenos, que parecen enfrentarse tanto como complementarse.

Por un lado tenemos al grafiti, prctica tradicionalmente annima (en principio, como aduce Banksy, porque es un delito) y que no puede trasladarse y que no podra circular, en principio, en el mercado o en galeras. Pero se ve obligado ya sea para preservar ese espritu contestatario o el valor monetario de sus obras a montar mecanismos de autenticacin, es decir, a reforzar su autora, valor en las que se basan las instituciones artsticas a las que critica. Por otro lado, el anonimato no le permite por ejemplo recurrir a mecanismos legales, lo que parece fomentar un mercado paralelo de sus obras por las que se enriquecen otros, haciendo que su autora funcione, lo quiera o no, como una marca, el arma de esa industria publicitaria al que vena a oponerse.

Ni el artista, ni los museos ni el mercado parecen haber resuelto a su favor estas tensiones, aunque uno de los galeristas consultados en Cmo vender un Banksy? anuncia que ser finalmente el mercado el que se imponga con su lgica implacable: tarde o temprano, argumenta, el reconocimiento que ya logr Banksy har que los museos deban incorporar perspectivas sobre l, y como tales, debern incluir su trabajo callejero, flexibilizando sus reglas de autenticacin, lo cual habilitar a todo ese mercado, paralelo y dudoso, a convertirse en legtimo y ganancioso.

Arte contestatario o conservador?

Los murales de Banksy tuvieron, desde sus inicios, una carga crtica del espritu de poca consumista. En sus libros el tono de manifiesto vanguardista es explcito. Hay un ellos o nosotros delimitado: el mercado y las instituciones artsticas de un lado, y el colectivo de artistas callejeros del otro. Las metforas son blicas, como la tradicin del gnero prescribe, y hasta incluyen a su manera la aspiracin de que el arte sirva para la vida cotidiana y no para alimentar un esteticismo romntico.

Pero ese nosotros pronto se vio afectado por el xito. Es que el arte callejero, una vez puesto de moda, es uno de los elementos explotados por el proceso de gentrificacin de determinadas reas de la ciudad, por lo cual son ahora los vecinos los que les piden por carta al artista que evite sus barrios, porque los termina desplazando. El documental Banksy does New York (2014) muestra este conflicto. Registra la estada del artista durante un mes en esa ciudad, durante el que cada da dejaba una intervencin que despus publicada en redes sociales, generando que hordas de fanticos recorrieran la ciudad para encontrarlas, y no pocos oportunistas cobraran por fotografiarlas o las bajaran para revender. Algunas eran simples frases irnicas, pero otras eran puestas crticas, por ejemplo, de las masacres del ejrcito yankee. Mientras el entonces alcalde de la ciudad tildaba a los grafitis como signos de decadencia y prdida de control, entusiastas agentes inmobiliarios los incorporaban en sus desarrollos y algunos detractores que acusan a Banksy de vendido los tapaban. Pero entre esas disputas poda leerse una estructura de ciudad que recluye a los pobres o los desplaza para hacer emprendimientos de clase alta.

Es el caso Banksy un ejemplo ms de cmo la industria cultural se come al arte vanguardista, convirtiendo su rebelda en mero gesto? La operacin est mas cerca del centenario que de los millenials. Es el balance histrico que Adorno y Horkheimer propusieron en Dialctica del Iluminismo para explicar qu fue de las vanguardias de principio de siglo, deglutidas por lo que delinearon como la industria cultural o la cultura de masas. En un texto posterior Adorno resume sus caractersticas: por industria se refiere a la estandarizacin del producto, donde las masas son un elemento de clculo, algo accesorio a la maquinaria. Los comerciantes culturales se basan en la bsqueda de beneficios y as el contenido de esas obras, lo que se ofrece como novedad, es siempre la misma cosa disfrazada: una mercanca. Su ideologa es el conformismo, un engao de masas que impide la formacin de individuos autnomos, independientes, capaces de juzgar y decidir conscientemente (La industria cultural, Bs. As., Galerna).

El mecanismo bien podra aplicarse al caso Banksy retorcindose una vuelta ms: la industria cultural podra no solo expropiarles a los sectores populares su expresin, sino su propio barrio. Si Banksy corra de la polica y sus colegas no famosos lo siguen haciendo, ahora hay polica y seguridad cuidando de las exhibiciones de sus obras. Desde sus inicios contraculturales en la sufrida y neoliberalizada Bristol, al estrellato en Londres y Miami (capital mundial de las finanzas y del consumo, respectivamente), el contenido crtico de su obra parece desvanecerse en el aire.

El mismo Banksy reconoce el problema. Dej en lo que era su pgina, Pictures on Wall, este mensaje explicando su cierre: El arte callejero fue bienvenido en la cultura mainstream con un encogimiento de hombros benigno, y el arte que produjimos se convirti en otra mercanca transable.

Entre las crticas que podran hacrsele a Adorno , una podra ser que no es solo este mecanismo estandarizador de la industria cultural habilitada por la tecnologa, que presenta como irreversible, lo que entra en juego. La deglucin de los formatos y contenidos de las innovaciones artsticas y de las expresiones culturales populares parecen siempre habilitarse cuando estas quedan separadas de la fuerza social que las anim (ya sea inspirndolas o como reaccin a ellas), es decir, tiene tambin condicionamientos polticos en sentido amplio. Y este parece ser tambin el caso: nacido en los suburbios contraculturales del mainstream noventista, la celebridad de Banksy comienza a ser notoria justo antes de la crisis de 2008. Se ha analizado ya cmo, justamente por la crisis, las artes plsticas en particular comenzaron a convertirse en ncleos de reserva de valor . Pero podra especularse que, adems, fue la desconfianza creciente hacia la ideologa neoliberal encontr en sus crticas un pblico ms amplio que lo puso de moda (el mercado funciona tambin, para poder vender, como gran colector de sntomas sociales). Estar por verse si esa celebridad es tambin el sntoma del agotamiento del arte callejero tal como lo inaugurara Banksy, o si nuevas expresiones grafiteras surgidas al calor de esa crisis puedan retomar alguno de sus elementos. En todo caso, como seala Harvey, las incursiones del capital en el espacio cultural no es lineal ni puede ser del todo controlada por el capital: es un terreno que descansa en relatos histricos e interpretaciones colectivas, cuya lectura est siempre en disputa (Espacios del capital, Madrid, Akal).

La pregunta que queda rondando, y que ya muchos enuncian, es si Banksy se vendi al sistema. Pero fuera del latiguillo que indica la aceptacin de las reglas del establishment artstico, qu es exactamente lo que vende Banksy?

Arte o mercanca?

En la pelcula realizada por Banksy Exit through the gift shop (2010), declaraba: las casas de subastas, de repente, estaban vendiendo arte callejero, y todo era sobre el dinero, pero nunca lo hicimos por dinero. All tambin se sigue el derrotero de un personaje que, alentado por el mismo Banksy, decide convertirse en artista, lo cual entiende como hacer plata fcil: Es como oro, porque pass el spray y cunto sale? 18.000, 12.000 se entusiasma.

El delirio de los precios que alcanzaron las obras de arte callejero bien podra indicar que fue asimilado, voluntariamente o no, por la industria cultural definitivamente; pero tambin que esa industria no se rige, estrictamente, por variables econmicas normales . Evidentemente el modelo Banksy no puede analizarse al margen de la industria cultural, pero eso tampoco quiere decir que pueda explicarse solo como una industria.

Esta especificidad del arte como mercanca es la que encara Dave Beech en Art and value (Verso, 2015). Su crtica a las elaboraciones marxistas ms difundidas sobre la industria cultural se centran justamente en que no analizan el carcter de la prctica artstica en s, cuya lgica, argumentar, se contrapone a la de las formas de produccin capitalista no en su contenido de denuncia, no en los alineamientos sociales que consiga, ni siquiera en sus formas de comercializacin cada vez ms financierizadas. Tampoco quiere que su anlisis de la excepcionalidad de la forma de produccin artstica sea entendido como una defensa de que el arte o los artistas no se ven afectados por el capitalismo, ya sea por una robusta independencia de pensamiento o por una privilegiada independencia de medios.

Cules son las excepcionalidades que delimita Beech? Parte de que la insercin del arte en el capitalismo, paradjicamente, lo ha comercializado sin haberlo comodificado, es decir, sin haberlo subsumido a la lgica que caracteriza la produccin capitalista: no parte de un capitalista comprando su fuerza de trabajo y ponindola a producir para obtener una plusvala; los artistas venden, en todo caso, sus productos. Pueden adaptar su produccin a lo que les exige el mercado? Sin duda, pero as y todo el trabajo artstico no puede ser reducido a una gelatina de trabajo abstracto donde el trabajo concreto del productor sea indistinto: las obras de arte se evalan en su particularidad. Tampoco el artista podra considerarse un emprendedor capitalista tpico: no necesita introducir nuevas tecnologas para aumentar su productividad para competir, e incluso si tiene asistentes que realizan obras que ellos solo firman, sus ganancias no salen de la diferencia entre el capital invertido y la plusvala producida por sus ayudantes asalariados, sino de su reputacin como artista. All es donde intervienen museos, curadores, crticos y acadmicos, y aunque algunos de sus mecanismos puedan compararse con la publicidad de una marca, como comunidad no es dirigible como una campaa publicitaria. El rechazo reciente a la marca Banksy es una prueba de que en el terreno de la cultura, las campaas nunca estn aseguradas.

Segn estas definiciones, Banksy puede entonces ser un hbil vendedor, una celebrityentregada al escndalo que le ofrezca titulares, en suma, puede traicionar cada uno de los principios que dijo defender, pero no puede venderse en sentido estricto. Lo que vende, en todo caso, son sus obras, y estas estn producidas con una lgica no capitalista. Eso no quiere decir que el artista est al margen del sistema; simplemente implica reconocer que en la determinacin del valor de las obras de arte rigen otros principios, tampoco necesariamente loables, pero distintos.

Se atribuye a Brecht la sentencia de que ms delito que robar un banco era fundarlo. Quizs quien jug con atribuirse ser ladrn de bancos termin fundando una fuente de negocios no tan artsticos. Pero el fenmeno Banksy seala tambin, quizs a pesar de l, las contradicciones que cruzan la cultura de masas.

 

Fuente original: http://www.laizquierdadiario.com/De-vandalo-a-celebrity-comprando-a-Banksy

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons , respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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