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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2018

Acto de fe

Periodismo de barrio


Hasta ahora, participar en el proceso de consulta popular del Proyecto de Constitucin de la Repblica de Cuba, que comenz en el pas el 13 de agosto y concluir el 15 de noviembre, ms que un ejercicio democrtico, parece un acto de fe. Ningn ciudadano cubano cuenta con la garanta de que sus opiniones sern consideradas por quienes elaboren la versin definitiva de la Carta Magna, ni de que sus propuestas eliminar, agregar o modificar algn artculo sern incluidas en caso de coincidir con las propuestas de una mayora.

El doctor en Ciencias Jurdicas Julio Antonio Fernndez Estrada, en su texto Este proyecto de Constitucin propone otro pas, sostiene que la consulta debi ser reglamentada o al menos esbozada su metodologa y principios por el mximo rgano de poder del Estado en Cuba y as las dudas sobre el peso de las opiniones populares y el escepticismo sobre el valor de lo que digamos se hubiera reducido mucho.

El peridico Granma, rgano oficial del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, en una nota del 10 de agosto inform que para el procesamiento y organizacin de las propuestas se conformaron equipos de entre 24 y 40 personas en cada municipio y provincia del pas; y, a nivel nacional, uno de 130. La doctora en Ciencias Filosficas Marcela Gonzlez Prez, miembro del equipo nacional de procesamiento de las propuestas, precis a Granma que los integrantes de dichos equipos son profesionales de alto nivel, graduados universitarios todos: juristas, profesores, investigadores y tambin ingenieros egresados de la Universidad de las Ciencias Informticas que han desarrollado la aplicacin que viabilizar el procesamiento de un volumen de datos tan considerable.

Sin embargo, la nota no especifica si, una vez que concluya la consulta popular, la ciudadana tendr acceso a ese volumen de datos tan considerable; si se publicarn las estadsticas generadas durante el procesamiento de las propuestas; si se podr saber, por ejemplo, cuntas personas en Cuba se oponen a eliminar de la Constitucin la idea de construir una sociedad comunista y cuntas respaldan el reconocimiento del derecho de las parejas homosexuales a contraer matrimonio; si se podrn identificar las posturas polticas predominantes en la sociedad cubana, los disensos y consensos, en torno a los derechos, deberes y libertades que debern quedar consagrados en la Constitucin.

La historia reciente del pas, en lo concerniente a consultas populares, tampoco es muy alentadora. De la discusin nacional que se realiz entre diciembre de 2010 y febrero de 2011 del Proyecto de Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin, lo que se public al final fue un informe bastante escueto, que solo revela la cifra de intervenciones y opiniones registradas e indica cuntos y cules lineamientos se mantuvieron iguales, se fusionaron o adicionaron. Y ms o menos lo mismo sucedi en 2013 con la consulta a los trabajadores del Anteproyecto de Ley Cdigo de Trabajo.

La falta de transparencia informativa y la toma de decisiones verticales (siempre de arriba hacia abajo) han sido, durante dcadas, unas de las caractersticas fundamentales del ejercicio del poder en diferentes estructuras del Estado cubano. A pesar de que la direccin del Partido Comunista de Cuba ha exhortado a eliminar el secretismo y a estimular la participacin popular, la prctica de los funcionarios pblicos demuestra sistemticamente que no existe una voluntad de democratizar el ejercicio del poder.

Pero la censura y el verticalismo han tenido un costo poltico bastante alto en Cuba: la tendencia social a reaccionar con desconfianza, escepticismo, desidia, apata, ante cualquier iniciativa proveniente del Estado. Gran parte de la poblacin, sobre todo los jvenes, vive de manera enajenada de la poltica; lo cual, sin dudas, es conveniente para la preservacin de la hegemona del Partido, pero no para la construccin de un proyecto social emancipador.

En este caso, cuando Cuba se enfrenta al cambio ms significativo en su Constitucin desde 1976, no ha sido distinto. El Gobierno ha repetido el mismo modus operandi. Desde el inicio del proceso ha habido ocultamiento de informacin y una distribucin desigual de las cuotas de poder.

El 2 de junio de 2018, la Asamblea Nacional del Poder Popular, en sesin extraordinaria, eligi, o ms bien aprob, una Comisin Parlamentaria para la Reforma Constitucional integrada por 33 diputados que, supuestamente, deba redactar un Anteproyecto. La Comisin fue una propuesta que present a los diputados el Consejo de Estado, y Ral Castro, primer secretario del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, fue designado su presidente.

Sin embargo, recin ese mismo da, el pueblo cubano supo por el propio mandatario Miguel Daz-Canel Bermdez que desde haca tiempo haba un grupo que, por encargo del Bur Poltico, analizaba el impacto que en el orden constitucional tienen los cambios originados, como resultado de las decisiones adoptadas en el VI y VII congresos del Partido y su Primera Conferencia Nacional, el futuro previsible y las dems medidas que han sido aprobadas en estos aos y evaluaba cuestiones que se requieren incorporar al texto constitucional; es decir, que desde haca tiempo no dijo cunto haba un grupo, del Bur Poltico, que trabajaba en la reforma de la Constitucin.

Ya el 21 de julio, cuando no haban transcurrido ni siquiera dos meses de haber sido formalmente constituida la Comisin de los 33 diputados, en la Asamblea estaba listo el Anteproyecto, y el 22 de julio, tras una serie de discusiones bastante tibias, teniendo en cuenta la envergadura de lo que se discuta, quedaba unnimente aprobado. No obstante, es necesario apuntar que, antes de llegar a la Asamblea definida por la Constitucin vigente y por la que se debate como el rgano supremo del poder del Estado, que representa a todo el pueblo y expresa su voluntad soberana, el Anteproyecto fue analizado en el VII Pleno del Comit Central del Partido y en el Consejo de Estado, segn report Granma el 13 de julio.

Cuando el documento comenz a comercializarse en Cuba el 31 de julio, los ciudadanos podan confirmar, en la parte introductoria, justo en el primer prrafo, que la Constitucin que deban discutir era el resultado de una profunda labor iniciada no exactamente en junio de 2018 sino en 2013; no por la Comisin de los 33 diputados aprobada en el Parlamento sino por el grupo de trabajo creado por el Bur Poltico y presidido por el expresidente Ral Castro.

Una Asamblea Constituyente, quiz, hubiera proyectado una imagen poltica distinta, ms sana, del Gobierno. Hubiera contribuido a restaurar un poco su credibilidad. Hubiera podido generar una participacin ciudadana ms directa y sustancial. Pero, tambin, hubiera supuesto para el Gobierno ceder poder y confiar en las capacidades creadoras del pueblo.

El doctor en Ciencias Sociales Julio Csar Guanche, en Qu significa una Asamblea Constituyente?, explica que es la vanguardia en los procesos polticos posicionados a favor de las mayoras sociales y permite confirmar que el soberano es el pueblo y no el gobierno; mientras que la variante de crear una comisin de expertos para elaborar una Constitucin es la forma ms restrictiva de elaborarla, pues esa instancia es designada por el Poder Ejecutivo y tiene manos libres para fijar sus contenidos y el resultado habitual es una Constitucin que consagra el poder y retrata los privilegios que ya poseen quienes dominan el escenario.

No es de extraar, entonces, que el artculo 5 sea la consagracin del Partido, al ser proclamado como vanguardia organizada de la nacin cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Es un artculo muy coherente con todo el proceso vivido de reforma constitucional. Y la Constitucin que resulte de ese proceso, al igual que el pas que resulte de esa Constitucin, probablemente tambin lo sern.

Si bien el artculo 1 declara a Cuba como un Estado socialista de derecho, democrtico, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como repblica unitaria e indivisible, en el resto de los 223 artculos es posible encontrar no pocos postulados incompatibles con los valores democrticos, socialistas o republicanos. La Cuba que se avizora en la Constitucin en debate no es la del artculo 1 sino la del 5.

Cul es esa Cuba implcita en el artculo 5? Una Cuba que desconoce la diversidad de ideologas, identidades y posiciones polticas que confluyen en la sociedad actual. Una Cuba que, incluso, cae en la arrogancia de imponer condicionantes ideolgicas a la creacin artstica (artculo 95), al decir que en su contenido respeta los valores de la sociedad socialista cubana, lo cual sienta las bases para censurar a los artistas, ya sea porque confrontan con su obra el statu quo, o porque algn funcionario considera que as lo hacen.

Tampoco es de extraar que en el Artculo 40, que habla sobre la igualdad ante la ley de todas las personas, sin ninguna discriminacin por razones de sexo, gnero, orientacin sexual, identidad de gnero, origen tnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o cualquier otra distincin lesiva a la dignidad humana, se haya pasado por alto la discriminacin por ideologa y posicin poltica.

Quiz en otro pas se podra entender que ideologa y posicin poltica son categoras que caben en cualquier otra distincin lesiva a la dignidad humana, pero la historia de Cuba en los ltimos sesenta aos cuenta con un amplsimo expediente no solo de discriminacin sino tambin de represin contra quienes han sostenido abiertamente una ideologa o postura poltica distinta u opuesta a la oficial. Por respeto a todos los ciudadanos cubanos que han sido y son vctimas de esa forma especfica de discriminacin, la nueva Constitucin debera incorporar esos trminos. Eso si se quiere que la Constitucin, de veras, sea inclusiva.

Otro de los artculos preocupantes es el 21. No solo porque contribuye a consolidar relaciones de dominacin entre la ciudadana y el Estado sino porque se fundamenta en un error de concepto. El artculo plantea que la propiedad socialista de todo el pueblo es aquella en la que el Estado acta en representacin y beneficio de este como propietario. Sin embargo, la verdadera propiedad socialista de todo el pueblo debera ser aquella que es administrada y fiscalizada directamente por el pueblo organizado, en la que el pueblo es el propietario y no el Estado.

Es indispensable sealar que decir Estado no es decir pueblo. Uno de los principios esenciales del sistema socialista es la socializacin del poder, del poder para producir y reproducir la vida, del poder de decidir el destino de una nacin y los caminos hacia ese destino, del poder de contar la historia de una nacin; nunca, la concentracin del poder en el Estado, que siempre se constituye por una minora. El socialismo, al contrario de lo que propone el proyecto de Constitucin, implica el empoderamiento permanente y efectivo de la ciudadana.

Julio Csar Guanche, en Propiedad y democracia. Qu trae la nueva Constitucin?, seala que en Cuba se suele confundir lo pblico con lo estatal, y lo estatal con lo gubernamental, pero que lo pblico tambin puede ser concebido como lo que pertenece a todos los miembros de la sociedad; con lo cual agrega Guanche se asegura que el Estado no sea el nico actor en la solucin de problemticas pblicas y se insiste en la necesidad de buscar soluciones y ejercer control sobre la propiedad pblica entre distintos actores sociales.

Precisamente, la distorsin del concepto de propiedad socialista del artculo 21 es la base que permite distorsionar tambin la libertad de prensa. El artculo 60 de la Constitucin sometida a consulta expone que los medios fundamentales de comunicacin social, en cualquiera de sus soportes, son de propiedad socialista de todo el pueblo, lo que asegura su uso al servicio de la sociedad. Entonces, si se entiende propiedad socialista de todo el pueblo en los trminos del artculo 21, debe entenderse que los medios de comunicacin social, al menos los fundamentales, continuarn siendo de propiedad estatal.

El Proyecto no especifica cules son los medios no fundamentales, si son los medios independientes que han surgido en Cuba en los ltimos cinco aos con el desarrollo de las tecnologas digitales y la ampliacin del acceso de la sociedad a Internet, o son otros. Pero lo que s resulta obvio es que no respalda la existencia de los medios independientes. El artculo 60, de hecho, parece reconocer la libertad de prensa no a los ciudadanos sino al Estado. Su ltima oracin es clara: el Estado establece los principios de organizacin y funcionamiento para todos los medios de comunicacin social.

La experiencia cubana permite corroborar que la propiedad estatal no constituye una garanta del uso de la prensa al servicio de la sociedad. Las inconformidades de los ciudadanos y de los propios periodistas con el periodismo hecho en el modelo de prensa estatal partidista son ya histricas. Si bien es posible distinguir avances en las agendas y narrativas de algunos medios estatales, los problemas fundamentales, que tienen que ver con la injerencia del Partido en las polticas editoriales y procesos productivos, persisten.

Los medios independientes cubanos, a pesar de no contar con personalidad jurdica y credenciales para acceder a las fuentes de informacin oficiales, han demostrado con su trabajo que, desde otras formas de propiedad y organizacin, tambin es posible hacer un periodismo de calidad y cumplir la misin de servicio pblico. Restringir las formas de propiedad de los medios de comunicacin, en vez de regularlas, significa restringir la libertad de prensa y el acceso de los ciudadanos a informacin, contenidos e historias con visiones diversas de su realidad.

Una Constitucin socialista, revolucionaria, emancipadora, debera fortalecer al pueblo ampliando sus posibilidades de transformacin de su contexto, en lugar de debilitarlo imponiendo o consolidando restricciones para participar de la poltica; lo cual no es ms que debilitar las posibilidades de cualquier utopa. Hacer que la construccin de un proyecto social dependa ms de un Partido, de la clase dirigente de ese Partido, que de los ciudadanos es atentar contra ese proyecto social. Los recursos ms valiosos de un pas son las personas, pero las personas libres. Libres para pensar, proponer, crear, desobedecer, oponerse, revolucionar, fundar.

La Asamblea Nacional del Poder Popular es hoy un espacio con un potencial poltico enorme, que en la praxis y no solo en discurso podra ser el rgano supremo del poder del Estado, si sus diputados se profesionalizaran y trabajaran a tiempo completo haciendo poltica y legislando en lugar de reunirse en dos perodos ordinarios de sesiones al ao, si sus vas de acceso se ampliaran porque se ampliaran tambin las organizaciones sociales, si se eliminaran las comisiones de candidatura, si se independizara radicalmente del Consejo de Estado. A lo mejor entonces no podra constituirse una Asamblea Nacional con 605 miembros, pero sera preferible que se constituyera con la mitad, si esa mitad es fiel a los mltiples intereses del pueblo y se dedica por entero a servirlo.

La sociedad cubana, incluso la indiferente, la escptica, la aptica, esa que hoy no participa, o que no lo hace responsablemente, del proceso de consulta popular del Proyecto de Constitucin, cuenta con un arsenal de valores polticos que constituye el pilar ms importante en la construccin de un Repblica justa, digna e inclusiva. Sus desafos, en comparacin con los desafos de naciones vecinas del Caribe, Amrica Latina y Centroamrica, con quienes comparte una historia similar de colonizacin, son menores.

En Cuba no mueren de hambre, sed o desnutricin miles de nios, como en La Guajira colombiana; la violencia no mata a casi 4 000 personas en un ao, como en El Salvador; los nios no son arrebatados a sus madres o padres por traficantes de rganos, como en Mxico. Pero esa excepcionalidad no debe verse como irrevocable. Nada lo es. Participar en la creacin de una Constitucin es tener la madurez poltica de asumir que muchos de los logros de Cuba, que son logros del pueblo antes que de un Gobierno, un dirigente o un Partido, pueden ser revocados. Y algunos, con el actual Proyecto, ya lo estn siendo, segn han analizado distintos especialistas. Hoy, si en algo conviene depositar la fe, es en el poder del pueblo.

Fuente: http://www.periodismodebarrio.org/2018/10/acto-de-fe/



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