Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2018

Que el derecho al aborto sea ley tambin en Cuba

Ailynn Torres Santana
OnCuba


Yo abort. Ese da, el televisor en la sala de espera del hospital transmita la misa a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Casi puedo asegurar que ninguna de las muchas mujeres y algunos hombres presentes sinti disonancia con aquella escena. Yo tampoco.

El manto de la patrona de Cuba poda alcanzar para cubrir a quienes lo pidieran. Y nada tena que ver con que se estuviera en aquel lugar para abortar o para continuar con la gestacin. Tampoco importaba si estbamos all por un imperativo mdico y con la voluntad quebrada, o si la razn era falta de recursos, condiciones, o deseos para la maternidad. A Cachita no le preocupa eso. A nosotras tampoco nos contrariaba que ella estuviera, todo lo contrario.

No haba, de cierto, ninguna intencin disuasoria en el hecho de que alguien hubiese sintonizado la misa y no otra cosa en el televisor. Estbamos en aquel hospital, pblico, porque tenamos el derecho a elegir sobre nuestro cuerpo, nuestro futuro, nuestra maternidad o nuestra no-maternidad. Que as sea, garantiza bajsimas cifras de mortalidad de mujeres en Cuba por causa de abortos. La seguridad de los procedimientos de interrupcin del embarazo y los cuidados posteriores, son la clave.

Si sus condiciones de salud biolgica no lo permiten, no se le realiza la interrupcin. Si usted tiene alguna complicacin durante el proceso o no funciona el misoprostol, tendr atencin requerida. Si su factor sanguneo es negativo, usted tendr la vacuna anti-D para que pueda tener un embarazo seguro en otra ocasin, si lo desea. El resultado: 2.6 muertes de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, a causa de abortos, segn asegura el Anuario Estadstico del Ministerio de Salud Pblica.

Los anlisis de expertos coinciden en que las leyes restrictivas son directamente proporcionales al nmero de muertes: mientras ms se penaliza el aborto, ms muertes. Cuba lo verifica.

En contextos con restricciones para abortar, la variable clase social complejiza el panorama. La inmensa mayora de las muertes son de mujeres de sectores populares, racializadas, migrantes, que no pueden pagar servicios con condiciones de sanidad y profesionalidad, aun ilegales. Lo que se termina penalizando es la pobreza, no el aborto.

La Organizacin Mundial de la Salud ha informado que anualmente se producen 25 millones de abortos inseguros; muchos de ellos en Asia, frica y Amrica Latina. Y que cada ao mueren 80 mil mujeres en el mundo debido a esa razn, mientras que otras 5 millones son hospitalizadas, quedan estriles o sufren alteraciones reproductivas o de otro orden de salud biolgica durante el resto de su vida.

Otras sern madres despus de un embarazo no deseado, madres-nias o madres cuyos hijos son de sus violadores. En Mxico en 2017 nacieron casi 10 mil bebs hijos de madres de 10 a 14 aos de edad; la gran mayora vctimas de agresin sexual y violacin.

Los ltimos meses han atestiguado una furibunda lucha de mujeres latinoamericanas por la legalizacin del aborto. Argentina ha sido el escenario prototpico. Despus de meses de organizacin y de que la Cmara de Diputados hubiese aprobado el proyecto para la legalizacin y despenalizacin del aborto, el senado lo rechaz. Miles de mujeres y hombres salieron a las calles. La marea verde, color de la lucha feminista, inund el pas y el continente. La marea azul, de quienes se oponen, contendi.

Durante los ltimos das, en Guatemala se debate una ley que castiga con crcel los abortos involuntarios con condenas de entre dos y cuatro aos de prisin. La nueva legislacin asegura que los hospitales sern juzgados y salas de criminalstica: los mdicos debern rendir informes de muerte del feto y las mujeres demostrar su inocencia.

Chile dio un aliento. La Corte Constitucional ratific el ao pasado una medida que habilitara tres causales para la realizacin del aborto: peligro para la madre, violacin o inviabilidad fetal. As sucede en muchos pases de Amrica Latina.

La mayor contra-fuerza a la legalizacin del aborto es la alianza entre los poderes conservadores de la poltica y la religin. Parte importante de las iglesias se organizan en movimientos provida nunca peor dicho que dicen defender a los fetos del asesinato.

El papa Francisco plante que no est bien tomar una vida humana, no importa lo pequeo que sea, y compar el procedimiento con contratar a un sicario para resolver un problema. Antes, compar el aborto con lo que hacan los nazis para cuidar la pureza de la raza, pero con guantes blancos y pidi a las familias que acepten a los hijos que Dios les da.

Si esta imaginacin estuviera instalada en Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre no habra estado como una compaera en la sala de aquel hospital donde mujeres esperbamos para abortar: hubiese sido censora.

Cuba

Miradas desde Cuba, las disputas en torno al aborto son cosa extraa. Casi podramos suspirar, viendo arder las barbas del vecino y creyendo que las nuestras estn a buen recaudo. Pero quizs nuestras barbas no est a salvo, y es mejor ponerlas en remojo.

En Cuba el aborto no est legalizado. Eso quiere decir que no hay ninguna ley que refrende que las mujeres tienen derecho a la interrupcin voluntaria de sus embarazos, si no hay ningn impedimento de salud.

El aborto est, eso s, institucionalizado. Y se trata como un asunto de salud. Las Guas Metodolgicas del Ministerio de Salud Pblica son las que regulan el derecho y el procedimiento. Adems, ese mismo Ministerio, en alianza con otras instituciones, disea estrategias para evitar que este tipo de procedimientos se usen como mtodo anticonceptivo.

Ciertamente, es importante incentivar la disminucin de las interrupciones de embarazos, porque tienen probabilidad de ocasionar problemas de salud en las mujeres. En 2017 se realizaron en el pas 83,904 abortos inducidos. As ha sido, aproximadamente, desde 2009. La dcada previa fue algo inferior.

La posibilidad de disminuir la cifra depende de la efectividad de las campaas de educacin sexual y el acceso a anticonceptivos, nunca de la restriccin del derecho. Hasta el momento, el discurso poltico no ha dado indicio alguno de querer intervenir en su desmedro. El pulso del sentido comn ciudadano, tampoco. Entonces, hay que preocuparse?

Un argumento de peligro

El debate constitucional que tiene lugar en Cuba ha revelado renovados actores que hacen uso estratgico de argumentos que bien podran interpelar el derecho al aborto y, en general, el derecho a la toma de decisiones autnomas sobre la vida y salud sexual y reproductiva propias.

El artculo ms polmico ha sido el 68. El texto propuesto refrenda que el matrimonio es la unin legalmente reconocida entre dos personas con aptitud legal para ello y no la unin entre un hombre y una mujer, como reza ahora. Ello podra abrir paso a la posibilidad del matrimonio igualitario en el pas.

Esa posibilidad ha visibilizado la existencia de un tejido social, progresivamente organizado y adscrito a denominaciones religiosas, que se pronuncia contra la ideologa de gnero y la diversidad de familias. Esos sectores estn funcionando de forma organizada, se han pronunciado oficialmente, y han mostrado un expansivo calado de ideologas religiosas conservadoras en el pas. Un proceso similar tiene lugar en toda Latinoamrica.

El artculo 68 propuesto tambin choca con otro conservadurismo, de raz secular, que rechaza el reconocimiento de uniones diversas, sin apelar a referentes religiosos.

Unos y otros esgrimen un argumento que trasciende la cuestin del 68: no deben posibilitarse las uniones legalmente reconocidas de parejas homosexuales porque Cuba es un pas envejecido, con bajas tasas de natalidad, y necesita de aumentar sus ndices de reproduccin biolgica.

Cuando hace falta fuerza de trabajo, la gente es poder, y en Cuba no hay reemplazo poblacional desde 1978. Eso quiere decir que cada mujer no tiene una hija que la reemplace en su funcin reproductiva.

Esa tesis se basa en la creencia de que, una vez exista la posibilidad, ms personas decidirn por una relacin homosexual y que eso, adems, recabar sobre su decisin sobre la maternidad o paternidad. Sin embargo, el reconocimiento legal de matrimonios homosexuales no tiene la ms mnima relacin con la tasas de natalidad del pas. Las familias diversas ya existen; lo que se demanda es su reconocimiento legal.

Pero ese argumento tiene otra base de ms fondo: la conviccin de que la entidad reproductiva de las mujeres y los hombres debe estar sujeta a las necesidades productivas del pas.

Es cierta la necesidad de fuerza de trabajo, y que un pas envejecido y con baja natalidad es un desafo para la poltica econmica y social. Cuba ha intentado estimular la natalidad, por ejemplo, a travs de la reduccin de las cargas impositivas a las trabajadoras del sector privado con hijos, o del autorizo a licencias para el cuidado de recin nacidos a abuelos, abuelas y padres. Esos esfuerzos, sin embargo, bajo ningn concepto deben suponer la coartacin de un derecho ni su supeditacin de las necesidades productivas del pas.

El argumento de la baja natalidad podra alcanzar la poltica que garantiza el derecho al aborto en Cuba. Hasta ahora no ha sido as, pero podra serlo de existir una coyuntura de oportunidad.

Poner el parche antes de que salga el hueco

El conservadurismo religioso parece expandirse. Y aun cuando no logre mayora en un plazo previsible, podra eventualmente funcionar como actor poltico y contender sobre temas de derechos que parecen asegurados. El primero y ms obvio es el derecho al aborto.

Ese conservadurismo religioso podra secuestrar a la Virgen de la Caridad del Cobre de la sala de espera de un hospital, y convertirla en estandarte del deber divino de procrear, no importa si no quieres, no puedes, no debes, si fuiste violada o si tienes 13 aos de edad.

Si llegara ese momento, el derecho sera mucho ms vulnerable porque no est asentado en ley. Y podra producirse una confluencia peligrosa entre el conservadurismo religioso y las necesidades nacionales de fuerza de trabajo.

Despus de tantas dcadas de prctica, sera demasiado inesperado que se eliminara de un tajo la posibilidad de abortar en Cuba. Pero podran haber otros formatos. Por ejemplo, restricciones para interrumpir los embarazos, o disminucin de la disponibilidad de los procedimientos (ha pasado antes, aunque por periodos localizados de tiempo y en territorios especficos).

El momento de cambio constitucional puede ser una buena oportunidad para asegurar el derecho. El anteproyecto habla de la salud en general, pero podra hablar del derecho a tomar decisiones libres e informadas sobre la salud y vida reproductiva propias. Otras constituciones del mundo lo hacen. La cubana podra incluirlo. As tendramos un dique seguro frente a cualquier marea azul y, en temas de derecho al aborto, Cuba seguira siendo verde, como las palmas.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/sin-filtro/que-el-derecho-al-aborto-sea-ley-tambien-en-cuba/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter