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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2018

Hijos de los hombres

Paco Gmez Nadal
El Salto

La imaginacin de Cuarn y de P.D. James se qued corta. La Caravana de Migrantes que serpentea por Mxico es un sntoma, no el problema.


Qu hace que miles de personas busquen el refugio de la masa para tratar de alcanzar un sueo tan distpico como el estadounidense. Para quienes conocemos sus lugares de origen (Honduras, especialmente; pero El Salvador, Guatemala, Nicaragua o el propio Mxico) no nos parece extrao que se camine y se apueste la vida con tal de huir del horror cotidiano, de la prisin de la exclusin, de la condena del violento narcopatriarcado, de la humillacin diaria a la que somete la mafiocracia, de ser mano de obra estril a cambio de la nada

Sigo la Caravana de Migrantes que serpentea por trata de llegar a Juchitn, an a unos 2.000 kilmetros de la frontera con la utopa distpica, con un profundo dolor en el pecho, con la misma sensacin de fracaso colectivo con la que certifico el hundimiento de las pateras de la vergenza en el Mediterrneo o con la que constato como los estados que se autodenominan democrticos intercambian bombas por derechos humanos en pro del desarrollo econmico de los bienaventurados que vivimos a este lado de las valles fsicas y polticas.

Pienso, cuando veo a esos 6 o 7.000 no humanos (Fanon dixit), en la pelcula distpica Hijos de los hombres, en esas columnas de personas tratando de entrar a un Londres vallado y custodiado por miles de militares los mismos, quiz, que Trump ha mandado a la frontera- mientras fuera, en la tierra de los nadie, bandas de tipos armados los Zeta, quiz- hacen rapia con sus cuerpos y sus esperanzas. Cuarn se qued corto al llevar la novela de la gran P.D. James al cine . O quiz slo se estaba adelantando una dcada a lo que iba a acontecer.

Pero tambin pienso en nosotros, pobres beneficiarios pobres del expolio del este tardocapitalismo brutal. Pienso en nuestro silencio, en nuestras redes sociales ardiendo de indiferencia, en nuestras conversaciones sobre lo caro que est todo o sobre la ltima imbecilidad fascistoide de Casado. Pienso que Fanon defini muy bien las zonas en las que habitan los seres humanos y en las que sobreviven los no humanos. O pienso porque tengo la cabeza como una centrifugadora- en Angosta, la novela distpica de Hctor Abad Faciolince y en su mundo de arriba, donde la zona de los confort de los alguien es protegida del acoso de los nadie por los Cascos Azules que pagamos entre todas.

La Caravana de Migrantes est haciendo el terrible recorrido entre la zona del no ser y la del ser y sus miembros creen, ingenuamente, que de lograr pasar la frontera habrn hecho el trnsito; cuando la triste realidad es que esas zonas no son geogrficas sino que se componen de una compleja aleacin de racismo, clasismo y poder. Pienso... y pensar no sirve para una mierda.

La Caravana ha abandonado ya el estado solidario de Chiapas y conforme escale hacia el norte ir encontrando una ola de desprecio humano que se sumar al acoso policial y a las mentiras patticas del pattico Gobierno mexicano (ese que no cambiar apenas cuando cambie el presidente). Y creo que es hora de que seamos miles los que nos unamos simblicamente si no es posible de forma fsica- a esta caravana y que denunciemos, contemos, protejamos y empujemos a estos nadie que somos nosotros, a esos nosotros en los que deberamos reconocernos.

Frantz Fanon saba que no todos ramos hijos de los hombres y que en esta distribucin geopoltica imperial de los roles, a los nadie del sur global les haba tocado gestionar su existencia en un entorno de violencias cruzadas. No hay derechos humanos para quienes no son humanos, no hay dolor para aquellos cuya muerte -ni cuyo sufrimiento- no supone nada (los homo sacer de Agamben), no hay tampoco esperanza para los hijos de los hombres incapaces de romper la frontera desde los nortes que habitamos. Todas, todas las fronteras.

La imaginacin no alcanza para acoger esta realidad, carajo!

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/descentradas/hijos-de-los-hombres



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