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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2018

Estados de emergencia

Ferran Puig Vilar
El diario


Reunin del IPCC sobre cambia climtico

Reunin del IPCC sobre cambia climtico ONU

 

El reciente informe del IPCC alerta de la prctica imposibilidad de mantener el planeta por debajo de ese incremento de temperatura de +1,5 C. Revisa por tercera vez, naturalmente a peor, los impactos que esos aumentos de temperatura causaran en los ecosistemas terrestres. Tambin se atreve a adelantar una cifra relativa al coste de implementacin de todos estos sistemas necesarios: nada menos que 900.000 millones de dlares anuales desde ahora mismo hasta 2050

Este martes, pasadas algunas semanas tras la publicacin del informe del IPCC sobre cmo evitar que la temperatura media de la Tierra supere los +1,5 C con respecto a la segunda mitad del siglo XIX, es ya bien conocido por muchos que, a pesar de sus severas aseveraciones y sus crueles predicciones, el informe en cuestin se queda corto en el nivel de alarma global que el texto rezuma por lo menos explcitamente. No resulta extrao, pues desde siempre los informes del IPCC han presentado una situacin sensiblemente menos problemtica que la cruda realidad estrictamente fsica. Es ms: a cada nuevo informe, de todos los que ha emitido desde 1990, la situacin presentada ha sido, sistemticamente, peor que la anterior en muchos de sus parmetros, tambin en el pensamiento mgico empleado al sugerir respuestas tecnolgicas. Por tanto, algo que podemos inferir de este informe que nos ocupa, es que, en algn grado, presenta una situacin de menor urgencia y mayor viabilidad que las estrictamente reales.

Esto puede sorprender a muchos dada la confianza, casi siempre justificada, que se otorga a los hallazgos cientficos. Para entenderlo es preciso darse cuenta de que el IPCC no hace ciencia. El IPCC es un organismo de integracin (assessment) de la multitud de trabajos sobre cambio climtico, en nmero de decenas de miles, realizados por centenares de grupos de investigacin de todo el mundo. El IPCC no forma parte del mtodo cientfico propiamente dicho: es una institucin que interviene en el proceso de avance cientfico: s, la ciencia no es solo un mtodo. Es, tambin, un proceso de aproximacin asinttica a la descripcin precisa de la realidad.

El IPCC es pues un organismo donde aplica cierto nmero de efectos psicolgicos y sociales, conocidos por la denominada sociologa de la ciencia, efectos todos ellos que conducen, de forma sistemtica y acumulativa hacia la moderacin de las predicciones. An as, se parte ya de una situacin donde los propios investigadores estn sometidos a distintos vectores de presin, entre los que se encuentra la del negacionismo organizado, que ya les modera a priori. El veterano Kevin Anderson, del Tyndall Centre for Climate Change Research escribi en Nature Geoscience en 2015 que mi larga relacin de trabajo con muchos colegas no me deja duda de que, aunque trabajan con diligencia, a menudo contra un teln de fondo de escepticismo organizado, mucho eligen al final censurar su propia investigacin. Porque todos saben que si uno se pasa de catastrofista, por mucho que esas sean sus conclusiones, el peligro de que en la siguiente convocatoria se quede sin fondos para proseguir la investigacin es bien real, y no va a ser llamado a participar en los foros ms prestigiosos, como el IPCC. Nadie le ha contradicho.

Con todo, cuando se lee el informe con detenimiento es posible advertir mensajes subliminales aparentemente pensados para quien los quiera entender. Uno de ellos es la prctica imposibilidad de mantener el planeta por debajo de ese incremento de temperatura de +1,5 C. El otro es que, superados 1,7 C, no sera posible volver a 1,5C, pues requerira una escalada en el despliegue de tcnicas CDR [Carbon Dioxide Removal, extraccin de CO2 directamente de la atmsfera], a ritmos y volmenes que podran no ser alcanzables a la vista de los considerables problemas que presentaran, sino que el sistema climtico seguir evolucionando progresivamente hacia temperaturas cada vez mayores. Lo hara de forma presumiblemente de forma acelerada, segn una recopilacin recientemente publicada en PNAS por los primeros espadas de la climatologa, personas stas sorprendentemente ausentes de este informe del IPCC.

El informe insiste repetidamente en el hecho obvio de que los impactos de +2C son mucho peores que +1,5 C, y no de forma lineal, y tambin aumenta la severidad de los impactos de +2 C con respecto a informes anteriores. As, en consonancia con lo expresado ms arriba, revisa por tercera vez, naturalmente a peor, los impactos que esos aumentos de temperatura causaran en los parmetros significativos agrupados en las denominados cinco motivos de preocupacin que resumen de forma esquemtica la importancia crucial del calentamiento global para los ecosistemas terrestres y por tanto para todos nosotros.

Las condiciones tcnicas y econmicas que el IPCC plantea para evitar el rebasamiento de esos +1,5 C son tan imponentes que es a partir de esta constatacin que cabe concluir en la imposibilidad prctica de no superar este incremento de temperatura. Para conseguirlo a estrella son las tcnicas CDR, que deberan estar ya secuestrando en el subsuelo alrededor de un tercio de las emisiones actuales, y eso virtualmente a perpetuidad. Pero estas tcnicas se encuentran todava en fase de unos pocos proyectos piloto. No se ha demostrado todava su viabilidad tcnica y algunos han sido ya abandonados. Todo ello sin contar con su eventual aceptacin social si hubiera que emplearlas masivamente y por doquier.

En cuanto a la reduccin de emisiones necesaria, estima que en 2050 las energas renovables deberan aportar del orden del 70-85% del total de la demanda, aunque sin especificar cul debera ser sta lo cual equivale a no decir prcticamente nada. Tampoco informa de cuntas emisiones supondra la construccin de tamaa infraestructura global. Sugiere adems de forma explcita la posibilidad de incluir la energa nuclear en el mix energtico, an a sabiendas, se supone, de que la energa neta que puede suministrar una central nuclear tarda dcadas en producirse una vez puesta en funcionamiento.

En cambio s se atreve a adelantar una cifra relativa al coste de implementacin de todos estos sistemas necesarios: nada menos que 900.000 millones de dlares anuales desde ahora mismo hasta 2050, que podran incluso duplicarse. Es una cantidad imponente para la que, dada adems la inminente crisis energtica, es muy dudoso que pueda generarse un excedente energtico suficiente como para posibilitar su disponibilidad.

Equivaldrn estas cantidades a la deuda ecolgica de los principales emisores? Se suele argumentar en base a pases (por ejemplo, los 300 millones de estadounidenses emiten lo mismo que 2.600 millones de personas en 151 pases), pero es importante tambin considerarlo en trminos de riqueza personal o de clases sociales: el 50% de la responsabilidad del cambio climtico en trminos de emisiones histricas lo tiene de hecho menos del 10% de la poblacin. En efecto: el nivel de emisiones de cada uno, actuales e histricas, resulta ser muy proporcional al nivel de ingresos.

Este informe fue dado a conocer precisamente el mismo da en que el Banco de Suecia otorgaba el Nobel (recordemos que no hay propiamente un Nobel de Economa otorgado por la Academia sueca, sino un Premio del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel ideado ad hoc) a dos economistas neoclsicos obsesionados con el crecimiento, como de hecho lo estn todos los de esa persuasin. La mayor afrenta se ha cometido con Alfred D. Nordhaus, un economista del cambio climtico cuyo mrito principal consiste en haber unido dos modelos: uno climtico y otro econmico, y resolver las ecuaciones correspondientes. Y cuyo demrito es no haber acertado ni una ni haber convencido a la mayora de sus adlteres, si es que lo hubiera pretendido.

Qu resultados presentaba la resolucin de esas ecuaciones? Es posible argir con rigor que los resultados de este tipo de modelos, a diferencia de lo que ocurre en ciencias fsicas o ingeniera, acaban siendo los que el modelador desea que sean. En efecto ste juega, entre otras cosas con elementos tan subjetivos como la cuantificacin estimada de unos daos supuestamente evitados, y adems les aplica una tasa de descuento, teniendo como referencia el inters bancario.

Descontar el futuro es lo que muchos hacen de vez en cuando al decidir entre inversiones alternativas o la solicitud de prstamos. Hacerlo en este mbito es, digamos, correcto y lcito. Pero extender este concepto para hacerlo extensivo a la valorizacin intergeneracional supone un delito tico de gran relevancia aunque slo fuera porque sus perjudicados, personas no nacidas o menores de edad, no pueden confrontar esta argucia sealando que resultan as significativamente devaluadas.

No es extrao que empleen este tipo de argucias, dada la estructura mental de esta gente a la que se la tiene por cientfica y que con sus repetidas sandeces no hacen otra cosa que devaluar el merecido prestigio de la ciencia. El propio Nordhaus no tuvo reparo en afirmar que si los impactos del cambio climtico se reducan a la agricultura, como l aseguraba en los 90, eso no sera ningn problema. Por qu? Nordhaus sostena que, al suponer la agricultura menos del 3% del PIB, si sta desapareciera pero se mantuviera el crecimiento econmico, en un ao el problema estara resuelto. Ms ricos, pero sin poder comer. Tambin lleg a afirmar que una temperatura de +3 C sera la idnea para la rentabilidad del capital, aunque ms tarde se desdijo. Este tipo de criterios permean los distintos informes del IPCC, especialmente los grupos de trabajo dedicados a la mitigacin, colonizados por este tipo de intelectualidad.

As pues este personaje, que podemos calificar de negacionista climtico tibio para quien el capital est por encima del edificio que lo posibilita, ha conseguido aparentar que el crecimiento econmico es compatible con el abordaje de la crisis climtica. Afirmacin celebrada, remunerada y dada por obvia por su comunidad epistemolgica, pero destinada a ser pronto considerada un oxmoron equivalente al del crecimiento sostenible. A este personaje le dan un premio Nobel, con la voluntad de sancionar institucionalmente sus aseveraciones dando a entender al mundo que s, que en realidad, todo est bajo control y que el paradigma dominante puede seguir tranquilamente su curso sin temer por la condiciones de posibilidad de su misma existencia.

Pero ya ve usted que, apoyados en estos mimbres intelectuales, nada puede estar bajo control. Slo cabe reclamar un estado de emergencia climtico, s, pero tambin intelectual.

Fuente. https://www.eldiario.es/ultima-llamada/emergencia_6_830177040.html



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