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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2018

Los sindicatos y las huelga en la nueva constitucin cubana

Rene Portuondo
La Trinchera


Ya van quedado solo unos pocos das para que concluyan en los barrios, centros de trabajos y de estudio de toda Cuba la discusin del proyecto de reforma constitucional. Es normal escuchar en diferentes espacios pblicos o en conversaciones privadas comentarios sobre los temas ms candentes que han salido a debate: el artculo 68 sobre el matrimonio igualitario, el reclamo sobre la eleccin directa de algunos cargos administrativos del gobierno, el discutido asunto de la propiedad entre otros. Aun as, si bien cada tema que se discute tiene su relevancia, dos puntos de gran importancia han quedado in-visibilizados y fuera del debate en forma general: los sindicatos y el derecho a la huelga.

Parecera que en un estado de trabajadores (ahora de derecho segn los cambios que introduce el nuevo texto), dos elementos tan ligados a las luchas obreras seran tomados en cuenta, o al menos debera tener alguna alusin a nivel constitucional. Pero no, las palabras sindicato y huelga ni tan siquiera aparece en el nuevo texto, al igual que no aparecieron en el presente.

Aunque siendo justo, esta postura es algo que se arrastra desde mucho antes. La relacin entre los sindicatos y las huelgas de obreros con las estructuras burocrticas, tanto partidistas como con la administracin estatal, de los experimentos de socialismo relacionados de forma directa con la Unin Sovitica ha sido cuanto menos compleja. Desde los primeros momentos de la Revolucin Sovitica de 1917 en donde se sataniz y extermin (polticamente primero, luego fsicamente en las purgas estalinistas) a la llamada oposicin obrera que dentro del partido bolchevique representaba las posturas ms sindicalistas, el papel de los sindicatos se redujo a algo meramente formal. Las huelgas, el activismo sindical, el control obrero sobre la produccin en las fbricas y el protagonismo en general de los sindicatos fueron eliminados en la estructura poltica y econmica de la extinta URSS. Dicha estructura se transfiri luego a los pases que heredaron ese sistema, y que junto a otras muchas deformaciones se implantaron en la prctica poltica y en la ideologa de muchos dirigentes comunistas. Y porque Cuba no era la URSS y aqu si se contaba con una rica tradicin sindical, el papel de los sindicatos, aunque reducindose considerablemente, sobrevivi como una fuerza activa y operante durante varios aos entrada la revolucin. Aun as, fue lentamente desvanecindose hasta convertirse en su opuesto, de frrea defensora de los derechos de los trabajadores a elemento servil de la administracin burocrtica. Desde entonces los sindicatos y la organizacin obrera en general pasaron a tener una posicin difusa en la organizacin poltica cubana, se les ha considerado durante aos como una organizacin sectorial ms, vacindolos as de gran parte de su rol al frente de los trabajadores cubanos.

En el proyecto de constitucin que hoy se discute, los sindicatos estaran amparados en el artculo 14 El Estado socialista cubano reconoce y estimula a las organizaciones de masas y sociales, que agrupan en su seno a distintos sectores de la poblacin, representan sus intereses especficos y los incorporan a las tareas de la edificacin, consolidacin y defensa de la sociedad socialista. En dicho texto, los sindicatos adquieren carcter de organizacin de masas y social, como si los sindicatos, que deberan ser el eslabn primario de organizacin de los trabajadores en un repblica de trabajadores, tuviera un papel al nivel de la FMC, la FEU o los CDR. Este artculo no solo vaca de contenido el trabajo de los sindicatos, sino que, al no ser nombrados nuevamente en todo el texto constitucional, dicho papel termina por perderse y contribuye a acentuar el efmero lugar que realmente ocupa la organizacin sindical en la estructura poltica nacional.

A los sindicatos se une como ausente del nuevo texto uno de los temas ms ampliamente debatidos por el movimiento revolucionario mundial desde la revolucin rusa de octubre de 1917: el papel que juegan las huelgas obreras en un estado pretendidamente obrero.

En un sistema abiertamente capitalista, las huelgas representan un mecanismo presin de la clase obrera en contra de sus patronos capitalistas, retirando lo nico que poseen, su fuerza de trabajo, del proceso productivo fuerza al capitalista a escuchar sus demandas y permiten as elevar sus reclamos en momentos de lucha social. Ocurrida la revolucin socialista se entiende, en las ideas del marxismo ms ortodoxo, dogmtico y porque no, oportunista, que en un estado proletario, del tipo que describe Lenin en su El estado y la revolucin, la huelgas no tendran sentido, pues significaran un perjuicio de los obreros contra s mismo, al ser ellos mismos dueos de, a travs del estado de los medios de produccin. Pero este ideal terico ha sido muchas veces negado por la prctica, la burocracia convertida en clase social dominante, difiere en el periodo del socialismo en muchas cuestiones esenciales de los intereses reales de la clase genuinamente obrera.

La huelga es el arma ms afilada con que cuenta la clase obrera para luchar por sus intereses, ya sea ante oligarcas y burgueses o ante cuadros y funcionarios que traten de pasar por encima de aquellos que son los verdaderos responsables de la riqueza material con que cuentan las sociedades modernas.

En un mundo en donde la realizacin de la propiedad social sobre los medios de produccin social fuera completa y efectiva y los trabajadores fueran realmente dueos de los medios de produccin, se podra suponer que actos como las huelgas no tendran lugar. Pero siendo sinceros, qu tan lejos podemos estar an de esa realidad?

La nueva constitucin si bien reconoce en su artculo 61 los derechos de manifestacin, asociacin y reunin (dentro de ciertos lmites establecidos por la ley), excluye el derecho de los trabajadores a realizar huelgas y vuelve a condenar al limbo legal de lo no regulado este aspecto fundamental de la lucha obrera. Pongo en duda entonces que la inocencia o el olvido sea los causantes de dicha omisin, ms cuando se trata del documento que pretende ordenar la vida poltica- econmica y social de los prximos aos en el pas. Cada coma o punto en dicho texto lleva su razn.

Era de esperar que se tratar de superar los dogmatismos y errores del pasado en todos los sentidos. Y que dent de esa superacin se trabajara por trasformar as a los sindicatos en el contrapeso que debera ser de la administracin y no un aliado de la misma, reconociendo adems el derecho a la huelga como un derecho inalienable de la clase obrera, que se mantiene y toma un propsito an mayor en este periodo. Pero no, parece que la clase burocrtica opta por mantener el estatus quo que la ha llevado a existir y consolidarse.

Un texto constitucional en donde no se incluya claramente expresado y reconocido el papel de los sindicatos como piedra fundamental de la organizacin obrera, ni su derecho explcito a la huelga, ms que una constitucin socialista parecera el paraso de los tericos y practicantes del neoliberalismo ms salvaje. Esta constitucin al ms puro estilo de los chicago boy, deja sir armas de combate a la clase trabajadora antes las muy probables luchas que en el futuro tendr que enfrentar.

Esperemos que este no sea el principio de un futuro como el de China, estado socialista proveedor de mano de obra barata para el capital trasnacional. Ms all de las consignas y el discurso, la clase trabajadora cubana debe guardar de que nuestro eslogan de inversin extranjera no se convierta de hecho en un pregn: ven amigo capitalista, aqu encontrars un buen lugar para invertir, con obreros que no hacen huelga, con sindicatos pobres e inoperantes y con salarios miserables. Ven a Cuba, un potencial paraso para las trasnacionales.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/2018/10/sindicatos-y-huelga-en-la-constitucion/



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