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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2018

Consulta popular y buen gobierno

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


Continuar con la construccin del aeropuerto en Tezcoco o cancelar el proyecto fue la primera prueba de fuerzas entre la oligarqua y el nuevo gobierno. Y para inclinar el resultado del combate en favor de la continuacin de las obras la derecha no escatim medios de lucha.

Uno de stos y acaso el principal fue la amenaza de una inminente e inevitable catstrofe econmica: inflacin desbordada, devaluacin monetaria, xodo de capitales, retraimiento o suspensin de inversiones extranjeras.

Todo esto, desde luego, con el enorme y decidido concurso de la radio, la televisin, la mayor parte de la prensa y las redes sociales reaccionarias. Pero, como era de esperarse, Lpez Obrador no se asust, no cedi al chantaje meditico. Y tampoco se dobl ante los actos amenazantes y hostiles de las llamadas agencias calificadoras imperialistas.

Para enfrentar el vendaval que se le vena encima, Lpez Obrador acudi, como siempre, a su mayor activo: el respaldo popular. Y ste se expres masivamente de nuevo en la consulta popular sobre el aeropuerto: un rotundo no al aeropuerto en Tezcoco.

La derecha, desarmada y desconcertada ante el fracaso de su estrategia de presiones y chantajes, alcanz a ver, sin embargo, la fuerza y el peligro para ella que representa el arma principal de Lpez Obrador: la consulta al pueblo.

Por eso ahora la estrategia oligrquica es descalificar, desprestigiar y satanizar ese tipo de interrogatorios a la poblacin. Porque stos son el mejor antdoto contra las toxinas inoculadas en la gente por el aparato meditico de la oligarqua, incluidas las redes sociales regenteadas por la derecha.

Y tambin son un eficaz antdoto contra el veneno que administran a la sociedad los denominados expertos financieros, autnticos e interesados charlatanes al servicio del capital.

Puede afirmarse en consecuencia que, afortunadamente, las consultas populares llegaron para quedarse. Habr, desde luego, que institucionalizarlas y afinar y mejorar su operacin. Convertirlas en un instrumento permanente de buen gobierno. En un slido baluarte frente a los poderosos y malvolos ataques de la oligarqua contra los intereses populares.

Vox populi, vox dei, dice la sentencia clsica. Pero para saber qu dice el pueblo hay que preguntarle. Y eso es lo que hizo la consulta popular sobre el aeropuerto. Y lo que habrn de hacer las consultas venideras. Y por eso la oligarqua tiene sobrada razn para oponerse a ellas y satanizarlas.

Blog del autor: www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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