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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2018

El sicario judicial

Atilio A. Boron
Rebelin


La intempestiva designacin del Juez Sergio Moro como Ministro de Justicia de Brasil quedar registrada en la historia como el caso paradigmtico, por su desvergenza rayana en lo obsceno, de la emergencia de un siniestro actor en la siempre acosada democracia latinoamericana: el Sicario Judicial. A diferencia de sus predecesores que aniquilan a sus vctimas fsicamente, el sicario judicial como su colega econmico de ms antigua data (como lo demuestra el conocido libro de John Perkins, Confesiones de un sicario econmico) el judicial los elimina utilizando un arma ms silenciosa y casi invisible a los ojos de sus contemporneos: el lawfare. Esto es: la utilizacin arbitraria y tergiversada del derecho para violar los principios y procedimientos establecidos por el debido proceso con el objeto de inhabilitar por la crcel o el exilio- a quien, por algn motivo, se constituye en una figura molesta para las clases dominantes o el imperialismo. En otras palabras, matarlo polticamente.

El sicario judicial personifica el proceso de putrefaccin de la justicia de un pas, desnudando impdicamente su carcter de clase y su abyecta sumisin a las rdenes de los poderosos. Por extensin, revela asimismo la degradacin de la vida democrtica que tolera el accionar de estos delincuentes. Cmo el pistolero, el sicario judicial acta por encargo. Se trata de un killer de nuevo tipo que gracias a su posicin en la estructura del poder judicial puede disponer a su antojo de la vida y la hacienda de sus vctimas, para lo cual viola con total impunidad no slo la letra sino tambin el espritu de las leyes, torciendo premisas jurdicas fundamentales (la presuncin de inocencia, por ejemplo) y enviando a la crcel a aquellos sin necesidad de contar con pruebas fehacientes. Y al igual que sus tenebrosos precursores de pistola y explosivos acta bajo un manto de proteccin que le garantiza no slo que sus delitos permanecern impunes sino que sus asesinatos civiles sern ensalzados como ejemplos luminosos del respeto a la ley y las instituciones de la repblica. Para perpetrar sus crmenes necesita estar amparado por la complicidad de todo el poder judicial. Jueces, fiscales y los consejos de la magistratura cierran sus ojos ante sus actos y la prensa hegemnica, imprescindible cmplice del malhechor que con sus fake news y posverdades produce el linchamiento meditico de sus adversarios, facilitando su posterior condena, reclusin y ostracismo poltico. El renombre de este nuevo tipo de gangster judicial reposa en las espectacularidad de sus intervenciones, casi siempre a partir de datos y pistas procedentes de los organismos de inteligencia el Departamento de Justicia de Estados Unidos y selectivamente dirigidas en contra de quienes se sospecha sean enemigos del orden social vigente. Sergio Moro, fue un asiduo alumno de los cursos de buenas prcticas que hace dcadas Washington organiza para educar a jueces y fiscales en la correcta administracin de justicia. Una de las cosas que aprendi fue sacar de la carrera electoral a un lder popular y crear las condiciones para posibilitar la demolicin de una construccin poltica moderadamente reformista pero que, an as, suscitaba el intenso repudio del imperio. Este nuevo y desafortunado actor poltico que irrumpe en la escena latinoamericana no dispara balas sino sentencias; no mata pero condena, encarcela e instaura un fraude electoral gigantesco porque, como se deca en Brasil, sin Lula la eleccin es fraude. Y as fue. Como todo sicario trabaja por encargo y recibe magnficas recompensas por su deleznable labor. En el caso que nos ocupa, su escandalosa violacin del derecho fue retribuida por su mandante con el Ministerio de Justicia, y desde all seguramente organizar nuevas caceras para producir la limpieza poltica y social que prometiera el energmeno que a partir del ao prximo ser presidente de Brasil. Con su designacin los alcances de la conspiracin para evitar, a cualquier precio, el retorno de Lula al gobierno queda en evidencia. La irrupcin de este nuevo actor obliga acuar una nueva y ominosa- categora para el anlisis poltico: el sicario judicial, tanto o ms daino que los dems. Claro que sera un grave error pensar que lo de Moro es una manifestacin extica de la poltica brasilea. El huevo de la serpiente, dentro del cual madura este siniestro personaje, ya se advierte claramente en Argentina, Ecuador, Bolivia y Paraguay.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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