Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2018

En busca del tomate que sabe a tomate

Luca Villa
Pblico

Una comunidad creciente de consumidores, sobre todo urbanitas, busca cada vez ms tener el control de lo que come, recuperar viejos sabores, productos libre de aditivos o que no haya recorrido cientos de kilmetros hasta llegar a su mesa.


Un hombre trabaja en el huerto comunitario de Santa Mara de la Paz, en el barrio madrileo de Sanchinarro. DANI POZO (AFP)

Un hombre trabaja en el huerto comunitario de Santa Mara de la Paz, en el barrio madrileo de Sanchinarro. DANI POZO (AFP)

 

Virginia Manzano recoge la cesta de fruta y verdura que le llega una vez al mes a la puerta de su casa. La ltima contiene entre siete y ocho kilos de peras conferencia, remolacha, tomate para ensalada, dos variedades de lechuga, espinacas tiernas, uvas blancas , manzana royal, caquis, mangos, granada y cebolla morada. Bsicamente, lo que da la tierra por estas fechas. No tiene opcin para escoger, como en el sper, y admite que es mucha comida de golpe para ella, que vive sola, pero le compensa.

Llevo mucho tiempo comprando as, mucho antes de que toda esta preocupacin por lo ecolgico se pusiera de moda , cuenta. Empec a hacerlo porque la fruta que tena cerca de casa no me gustaba, la de las grandes superficies no reuna la calidad que buscaba, y todo lo que me traen aqu est bueno, en su punto, muy fresco y de temporada . Lo recogen y te lo mandan.  

Si navega por l a pgina web de la cooperativa que le distribuye los productos puede ver de dnde vienen todos y cada uno de ellos, quin los ha cultivado, en qu condiciones y cmo utilizarlos. Ese es el principal atractivo para una comunidad creciente de consumidores, sobre todo urbanitas, que cada vez ms busca tener el control de lo que come, recuperar viejos sabores, garantizarse un producto libre de aditivos qumicos o que no haya recorrido cientos de kilmetros hasta llegar a su mesa. Una alternativa a la gran industria alimentaria que se concreta sobre todo en pequeas cooperativas de productores, o en grupos de consumo organizados. Aunque tambin hay quien prefiere alquilar una huerta a las afueras y plantar l mismo lo que se va a comer.

La gente est harta de los tomates que no saben a tomate, pero pasa tambin con la calabaza o con los pepinos. Yo no puedo comer una fruta que no sea ecolgica, no me sabe a nada , dice Elisa Carbonell, socia de Ecosecha , una de las primeras cooperativas agroecolgicas de la Comunidad de Madrid. Naci hace 14 aos distribuyendo a dos grupos de consumo y ahora gestionan siete hectreas de huertos en Chinchn y Rivas Vaciamadrid donde cultivan unas 50 variedades diferentes de verduras y hortalizas, adems de frutas. Su produccin ha crecido considerablemente en estos aos y sus clientes tambin: ahora suministran a 18 grupos de consumo y a unos 250 particulares.

Sacar la produccin adelante no es fcil. Son slo cuatro personas para ocuparse de la huerta que no entiende de festivos o de previsiones climticasadministrar la cooperativa y encargarse de los repartos que se hacen los martes, mircoles y jueves al centro de la ciudad y a otros municipios de los alrededores. No utilizan apenas maquinaria y las plagas y enfermedades se combaten a base de fauna insectvora o de bacterias. Un inspector controla todos los aos que la produccin es coherente con el certificado ecolgico que les sirve de garanta frente al consumidor. La inversin de tiempo y dinero es importante.

Somos unos emocionados de la agroecologa, admite Carbonell, que reivindica el valor de sus productos, frente a la imposicin de los precios. En el supermercado ests pagando un precio muy por debajo del coste de produccin , con lo cual ests dando muy poco valor al producto, y eso tiene consecuencias tanto sociales como medioambientales. Es demasiado barata. Y eso que muchas veces la ecolgica no es ms cara, es un mito. Una cesta de 4 kilos de verduras y hortalizas en Ecosecha cuesta 12 euros.

Desde la Unin de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Espaa (UNCCUE) sealan que en Espaa hay un aumento claro de este tipo de estructuras y una vuelta a los principios cooperativos, aunque creen que aqu no est tan desarrollado como en otros pases. En Espaa se produce mucho agroecolgico, pero consumimos poco y no siempre es fcil, aseguran.

Len, Miguel y Jorge, tres ingenieros agrnomos de Madrid, lo saben bien. Hace tres aos que comenzaron a cultivar tomates de la Vega, una variedad autctona de gran tamao que ahora distribuyen a restaurantes, empresas y particulares de la capital que prefieren pagar un poco ms a cambio de sabor.

Lo que ha ocurrido con el tomate es que se han priorizado variedades enfocadas a incrementar la produccin. Adems se recogen cuando todava estn verdes, en un punto de maduracin en el que no tienen todos los nutrientes. Nosotros recolectamos el mismo da que entregamos al cliente , porque es una variedad local y no hay un largo desplazamiento, explica Len Fernndez, uno de los fundadores de Huertos Vega de Tajua , que se queja de que, aunque hay demanda, los escasos apoyos institucionales les impiden llegar al gran pblico.

En el Paraso de la Huerta , un proyecto de alquiler de huertos en Torrejn de la Calzada (Madrid) que lleva en marcha desde el pasado mayo, piensan que el cambio va ligado a una demanda de nuevos hbitos. Muchos llaman para empezar a cambiar su alimentacin, pero otros tambin porque les apetece aprender a cultivar , dejar de ir a los bares y pasar ms tiempo en el campo, cuenta Toms Prez, su propietario. En los seis meses que llevan abiertos ya han alquilado 15 huertos, que se dividen en parcelas de 25 metros cuadrados a 1 euro el metro cuadrado al mes, incluido el agua, asesoramiento, utensilios y compost.

Hay de todo: tenemos un huerto de 100 metros cuadrados que lo llevan dos abuelitos y otro de 25 que lo han alquilado entre tres amigos. Pero tambin hay personas que no pueden venir siempre, o que no quieren venir o slo de vez en cuando, y que prefieren que se lo cuidemos nosotros y ellos vienen a recoger la cosecha.

Recuperar variedades

Parte del atractivo de salirse de la habitual rueda comercial est en las infinitas posibilidades de la agricultura, a menudo olvidadas. En el mundo existen miles de variedades, pero nos las hemos cargado . Con la industrializacin de la agricultura se ha seguido la lgica capitalista de eficiencia con poco esfuerzo. Nos ofrecen cuatro cosas y un solo tipo de cada alimento, de especies cada vez con menos potencia y adaptabilidad, y con la consecuente prdida de variedad gentica que eso conlleva, dice Elisa Carbonell.

Por eso algunos proyectos se dedican tambin a recuperar variedades de frutas o vegetales que, simplemente, dejaron de cultivarse hace muchos aos porque no eran comercialmente rentables . Un convenio con el Instituto Madrileo de Investigacin y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario ( IMIDRA ) dependiente de la Consejera de Medio Ambiente de la Comunidad ha permitido, por ejemplo, que 34 variedades autctonas de tomates, pepinos, cebollas o puerros , entre otras, se estn cultivando en las huertas de Ecosecha con el fin de extraer semillas para producir en cantidad y calidad suficiente el ao que viene.  

  El Banco de Intercambio de Semillas, en Matadero, Madrid. INTERMEDIAE 

El Banco de Intercambio de Semillas, en Matadero, Madrid. INTERMEDIAE

Tambin el Banco de Intercambio de Semillas , un proyecto del espacio Intermediae del Ayuntamiento de Madrid, f unciona desde hace 8 aos con el propsito de recuperar, producir y compartir variedades locales , en una iniciativa crtica con la forma de control y explotacin de las semillas en la agricultura industrial. Un jueves al mes, todo aquel que lo desee puede acercarse hasta el banco, con sede en Matadero, y llevarse alguna de las 240 semillas que all se custodian para su cultivo con la nica condicin de que despus la devuelva al banco.

Hay semillas que llevan 50 aos congeladas en el Imidra . Madrid es tierra de melones, de cebollas, puerros, tomates, pimientos. Es importante recuperarlas, zanja Carbonell.

@Luchiva

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/medio-ambiente-busca-tomate-tomate.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter