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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2018

Una historia que se repite

Gilberto Lopes
Rebelin


Quieren destruirme a cualquier costo. Me volv peligroso para los poderosos del da y las castas privilegiadas


El gobierno haba anunciado su intencin de aumentar el salario mnimo. El presidente era Getlio Vargas y el ministro, Joo Goulart. Los cuarteles se inquietaron. En el Memorial de los coroneles advertan contra el comunismo astuto, siempre listo para la subversin. Estamos en 1953. En nombre de la democracia, firmaban los que, diez aos despus, ya generales, comandaran el golpe de 1964.

El clima poltico estaba cada da ms enrarecido. Nadie lo saba, pero a Vargas le quedaban pocos meses de vida. Carlos Lacerda (alguna forma del Bolsonaro de entonces), periodista, comandaba la campaa de prensa en su contra. Denunciaba un proyecto del presidente argentino, Juan Domingo Pern, de formar una coalicin con Brasil y Chile que, segn Lacerda, pretenda someter Brasil al dominio del peronismo.

El caso ocup las pginas y los editoriales de los medios, contrarios a Vargas, mientras el presidente enviaba al congreso dos iniciativas de ley: una reconociendo derechos laborales a los trabajadores del campo y protegiendo el trabajo de la mujer y, el otro, creando la Electrobrs. Que ahora suean con privatizar.

O acabamos con el gobierno del Sr. Getlio Vargas o l acabar con lo que hay de honrado y digno en este pas, deca un diputado en el congreso, que peda el impeachment de Vargas. Haba militares conspirando. Saban que el impeachment no tena posibilidades de aprobacin, pero vean en eso una ventaja: una vez fracasado, quedara como evidencia que la nica manera de sacarlo del poder era mediante un golpe de Estado, que ya estaba en marcha. Si lo lograban sacar de otro modo mejor!, no hara falta el golpe.

El 1 de mayo de 1954 Getlio anuncia el aumento de 100% del salario mnimo. Le dijo a los trabajadores, en discurso por radio, que para vencer las resistencias, tenan que organizarse. Aquel discurso histrico sell el destino de Getlio Vargas, dira el escritor Lira Neto, de cuya biografa de Vargas recogemos la mayor parte de datos de esta nota. 48 horas despus la oposicin entra con el pedido de impeachment en el congreso, atendiendo la denuncia de Wilson Leite Passos, entonces un estudiante que luego integrara la cmara municipal de Rio de Janeiro, representante de la derecha ms conservadora, que encabezaba Lacerda. Como muncipe, Passos present un proyecto de Ley de Eugenesia que pretenda otorgar beneficios fiscales a familias con hijos sanos, en detrimento de las que tuvieran hijos con deficiencias fsicas o mentales. Tambin acusaba a Getlio de traicin a la patria, y de crmenes de responsabilidad por mala ejecucin del presupuesto.

Mientras se discuta el impeachment, Lacerda aumentaba la estridencia de los ataques a Vargas, acusndolo de protector de ladrones, golpista, inepto, corruptor y protector de la impunidad de los corruptos.

Mientras tanto, los militares, en especial la Fuerza Area, segua conspirando.

El 16 de junio la cmara vota el impechment y lo rechaza por 136 votos a 35.

Pero el clima de desasosiego ya se haba implantado, principalmente en Rio de Janeiro, entonces capital federal y sede del gobierno. Vargas, que haba dejado de aparecer en actos pblicos, decide asistir al prestigioso Gran Premio de Brasil en el Hipdromo da Gvea, un evento de la lite de la ciudad. Mala idea: fue recibido con manifestaciones de rechazo que lo sorprendieron.

Clima de golpe

El clima para el golpe se vena creando desde mucho antes. Lacerda haba creado el trmino mar de lama para calificar un gobierno que, en su opinin, nadaba en el fango.

No es que no hubiese problemas, corrupcin. Haba. Se investigaba el financiamiento del gobierno para que un aliado abriera un peridico, pero fueron las actividades de un rgano promotor del comercio internacional del Banco do Brasil, la Cexin, el objetivo principal de las denuncias. Cobraba propinas para autorizar las importaciones, en un perodo de escasez de divisas y de desequilibrio comercial.

Se crea un discurso a favor de la moralidad pblica y surge, en So Paulo, el Movimiento Cvico de Recuperacin Nacional, con el apoyo de Lacerda y Janio Quadros, luego elegido presidente de la Repblica. Se crea el Club de la Linterna, con el slogan Por la democracia, contra la corrupcin.

Es entonces cuando Vargas decide sacar vacaciones y viajar hacia su hacienda, en el sur de Brasil. Se le acusa de haber ido a encontrarse con Pern, que trataba de armar una coalicin, integrada tambin por el chileno general Carlos Ibez, para enfrentar la polarizacin entre Estados Unidos y la Unin Sovitica, que aliment la Guerra Fra. Vargas siempre rechaz reunirse con Pern y tal reunin no se dio. Pero cuando volvi a Ro, una semana despus, la oposicin daba como confirmada la versin de una alianza militar y poltica con el peronismo.

Eso era en septiembre de 1953. En octubre, en medio de aguda crisis poltica, Vargas firma la ley que cre la empresa petrolera brasilea, Petrobrs. La misma que ahora tambin quieren privatizar.

Desde que volviera al poder, en 1951, el gobierno promova la construccin de la segunda siderrgica de Volta Redonda, la ampliacin de la empresa minera Vale do Rio Doce (privatizada en mayo de 1977 por Fernando Henrique Cardoso) y la creacin del Banco Nacional de Desarrollo (BNDE), una institucin que adquiri enorme relevancia durante la administracin de Lula, pero que tambin se vio envuelta en denuncias de corrupcin.

La oposicin critic el monopolio nacional del petrleo. La prensa opositora lo califica de aventura de nacionalismo rastrero, que cierra las puertas al capital extranjero. La culpa es del gobierno, que no tuvo el coraje de resistir la presin comunista, diran. Un nacionalismo afirman que en no ms de un ao llevar al fracaso la exploracin de petrleo en Brasil.

En el plano econmico, el pas atravesaba un periodo de dficit fiscal los gastos pblicos seguan elevados y la inflacin, de 21%, era casi el doble de la registrada el ao anterior. El escenario para el desenlace estaba montado.

El 5 de agosto de 1954 sus asesores lo despiertan de madrugada. En un atentado contra Carlos Lacerda haba muerto a tiros el mayor Rubens Vaz, de la Fuerza Area, que le daba proteccin.

Vargas ya no saldra con vida de esa crisis. Poco a poco creci la presin militar. Las investigaciones llevaron hasta el jefe de su equipo de seguridad, Gregorio Furtunato, un hombre de raza negra al que identificaban con los abusos de las fuerzas policiales. Finalmente, se comprob que estaba involucrado. Y tambin en casos de corrupcin.

Pero Lacerda escribe: Perante Dios, acuso a un solo hombre como responsable de este crimen. Es el protector de ladrones, cuya impunidad les da audacia para actos como los de esta noche. Este hombre es Getlio Vargas. Una gota de agua en la ola creada por la prensa en torno al caso.

Intentaron vincular al hijo de Getulio, Lutero, en el atentado. Sin xito. Pero el gobierno haba perdido el control de la situacin. Tres mil oficiales de las tres armas, reunidos en el Club Militar (el mismo que preside ahora el vicepresidente electo, el general Hamilton Mouro) pedan castigo para los responsables del crimen, autores y mandantes. Los militares y la oposicin exigan la renuncia de Vargas.

Una semana despus, el 13 de agosto, uno de los ayudantes de rdenes de Vargas encuentra sobre su mesa una nota. Dejo a la saa de mis enemigos el legado de mi muerte. Es en ese texto donde se puede leer la frase: Me quieren destruir a cualquier precio. Me volv peligroso para los poderosos del da y las castas privilegiadas.

Pero agregaba: La respuesta del pueblo vendr ms tarde

Leccin aprendida

Los militares de hoy afirman haber recibido presiones para acabar con el gobierno de Dilma.

Lo cita la Revista de la Sociedad Militar, que lo identifica solo como un oficial activo y con sus iniciales: A.M. La gente peda intervencin militar en 2015 2016. Lo entendemos Queran que los militares sacasen a Dilma y a su pandilla, que los generales asumiesen y llamaran, en corto plazo, nuevas elecciones para que el pueblo pudiera elegir las personas idneas. Bien, Dilma fue sacada y este ao tenemos nuevas elecciones. Lo que falta es solo elegir las personas idneas todos nos debemos enfocar en esto, con mucho empeo. No habr intervencin militar. El pueblo es quien debe elegir quien va a gobernar todos debemos participar activamente, influenciando a amigos y conocidos La persona idnea era, naturalmente, Bolsonaro.

Es lo que ha pasado. Una intervencin militar, dira el general Giro Monteiro, interrumpe el proceso electoral. La interrupcin del proceso electoral va a provocar que, en el perodo en que no haya elecciones, la izquierda vaya a la puerta de las fbricas, a las escuelas, a los campus universitarios a hablar mal del gobierno militar. Hablar mal de los militares que estn en el poder, de aquellos que lo asumieron. Es todo lo que ella quiere. La izquierda est muerta, no va a ganar nada en las prximas elecciones.

S, los militares pasaron la prueba definitiva al no intervenir y permitir que sea la sociedad la protagonista de este momento mgico por el cual pasamos, agregan.

Es prcticamente una opinin unnime entre los militares que la simpata por el comunismo y la aplicacin de esa filosofa en casi todas las instituciones est entre las causas principales de la situacin catica que vivimos, concluyen los militares en la revista mencionada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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