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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2018

Diez tesis sobre la situacin poltica catalana

Marti Caussa
Viento Sur


Estas tesis tienen un objetivo limitado: estimular la discusin. He intentado utilizar el menor nmero de palabras para plantear las cuestiones que, un ao despus del 27-O, me parecen fundamentales para entender y empezar a cambiar la situacin poltica catalana, con la idea de que la brevedad poda facilitar la discusin. Esto ha significado dejar de lado otras cuestiones interesantes, reducir drsticamente la argumentacin y renunciar a muchos matices que he tratado en otros artculos. Si los lectores se sienten estimulados a dar sus propias respuestas, aunque sean divergentes, habr valido la pena.

1) La movilizacin del referndum del 1-O y la huelga general del 3-O son la referencia para superar la situacin actual.

Inmediatamente despus de aquellas jornadas era posible mantener la movilizacin y reforzar el sujeto plural que se haba ido manifestando a partir del 20-S y dar nuevos pasos hacia la Repblica.

Pero ni el gobierno ni las direcciones del movimiento independentista lo intentaron.

Sin la ampliacin de la base social a travs de la movilizacin, los resultados del 1-O no eran suficientes para proclamar la Repblica catalana independiente con suficiente consenso interno, defenderla frente a la represin del Estado y empezar a obtener el reconocimiento internacional.

2) Por estas circunstancias el referndum no es una pantalla pasada. Para obtener una legitimidad incontestable es necesario otro referndum y ganarlo con una participacin superior al 50% del censo electoral.

Actualmente la orientacin que hace ms consenso en Catalua es exigir al Estado espaol un referndum pactado. Precisamente por eso hay que apoyarlo. En el bien entendido que el Estado slo acceder si le obliga una movilizacin extraordinaria. E incluso as no se puede dar por seguro. Por eso no hay que renunciar a la eventualidad de convocar este referndum desde las instituciones catalanas.

3) Hay que trabajar por una movilizacin an ms amplia y ms intensa del pueblo de Catalua, una combinacin ampliada de lo que fueron la ocupacin y defensa de los colegios electorales el 1-O, la huelga general del 3-O y el inicio del control de las vas de comunicacin del 8-N; una movilizacin que permita controlar el territorio y que se mantenga en el tiempo.

Y hay que trabajar tambin por un alto grado de solidaridad a nivel estatal y europeo.

4) Una movilizacin de este tipo ha de unir en la accin gente que es independentista y gente que no lo es pero defiende la democracia y el derecho a decidir, como ya empez a pasar el 1 y el 3 de octubre. Pero aquella dinmica se trunc. Slo ser posible reiniciarla y fortalecerla con un programa que combine la profundizacin democrtica, la exigencia de un referndum de autodeterminacin, la defensa de los derechos sociales y una orientacin decidida hacia la construccin de la Repblica catalana (que aglutine tanto quienes la quieren independiente, como los que desean una relacin en pie de igualdad con los otros pueblos del Estado).

5) Esta orientacin es tambin la que puede ganar ms apoyo de las clases populares del resto del Estado y a nivel internacional: democracia contra autoritarismo, derechos sociales contra austeridad, repblica contra monarqua. Este apoyo es imprescindible para debilitar la capacidad represiva del Estado y el eco de los que gritan a "A por ellos!".

6) En el momento actual estamos muy lejos de la relacin de fuerzas necesaria para obligar al Estado a pactar un referndum y, an ms, de la posibilidad de hacer efectiva la Repblica catalana. La relacin de fuerzas se fue deteriorando continuamente desde el 3-O hasta llegar a la derrota del 27-O con la proclamacin simblica de la Repblica, la aplicacin del artculo 155 y el abandono del gobierno y las instituciones. La victoria independentista en las elecciones del 21-D fren el retroceso, pero no se ha vuelto al nivel de movilizacin popular del 3-O, que es el factor fundamental para medir la relacin de fuerzas.

7) La derrota del 27-O ha llevado a la crisis y la desunin de los partidos que haban liderado el proceso hasta ese momento. Y la desorientacin de las organizaciones sociales del movimiento independentista. Sin que hasta el momento haya salido una alternativa dentro de estas organizaciones ni fuera de ellas. Los Comunes han profundizado su vertiente institucional, han aguado su terico soberanismo y han dado prioridad a las polticas de pacto. La CUP se ha consolidado como el independentismo desobediente y anticapitalista, pero sin una estrategia que permita sumar fuerzas y empezar a crear una alternativa a las formaciones mayoritarias.

8) La desorientacin y la divisin entre los partidos y las organizaciones independentistas no ha disminuido sensiblemente la capacidad de la movilizacin popular, como se mostr el 11 de septiembre y en el aniversario del 1-O. Pero lo puede hacer a la larga. El factor fundamental que sostiene la movilizacin popular es la exigencia de la libertad de los presos y el retorno de los exiliados; y no es suficiente para un crecimiento sostenido y en profundidad del movimiento popular. Falta la perspectiva, la hoja de ruta, la estrategia.

9) Las estrategias realmente operantes son an variantes de un viejo modelo: la unidad independentista para conquistar una Repblica catalana sin contenidos definidos, conseguida bsicamente con la movilizacin de los que ya son independentistas y confiando en que un da llegue el apoyo de las instancias internacionales. Pero las diversas variantes de este modelo estn enfrentadas, sin capacidad de rehacer la unidad.

Lo que hace falta es construir una estrategia alternativa: de alianza entre soberanistas e independentistas, radicalmente democrtica y con un fuerte contenido social, que se postule para liderar el movimiento popular cataln en toda su diversidad y que busque alianzas con otras fuerzas de los pueblos del Estado espaol, insertando la Repblica catalana en el combate contra el rgimen del 78 y la monarqua, sin subordinar sus ritmos y sus oportunidades, pero sabiendo que hay un enemigo comn y que se necesitan luchas compartidas.

10) El objetivo es difcil pero sabemos por dnde hay que empezar.

Por las luchas en defensa de las necesidades de la poblacin sin supeditarse a las polticas de austeridad que reinan en la UE y que todos los gobiernos se muestran dispuestos a respetar. Trabajando por unificar las luchas en torno a reivindicaciones comunes que vayan configurando una carta compartida de derechos sociales.

Por la profundizacin de la democracia contra los continuos intentos de restringirla. Exigir que el Foro Cvico Constituyente sea el inicio de un debate inclusivo de miles de personas, en todo el territorio, sobre la repblica que queremos. Extender los pronunciamientos contra la monarqua y la exigencia de un referndum sobre monarqua o repblica.

Por convertir el juicio contra los presos polticos y exiliados catalanes en una lucha contra el recorte de las libertades, en una denuncia del poder judicial, en el comienzo de un proceso contra el rgimen del 78 y la monarqua, en nombre de la democracia y del derecho a decidir. Y esto no slo en Catalua, sino al conjunto del Estado y en Europa.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14304



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